=67.= _El germanismo en el romance._--Qué deba el romance á las

lenguas germánicas, aunque es problema que todavía ofrezca algunos

puntos dificultosos, la moderna filología ha llegado á determinarlo

claramente en los más substanciales. Está averiguado que no nacieron

los romances del choque entre ellas y el latín vulgar, ni mucho menos

del latín literario corrompido por los godos, que se decía antes lo

echaron á perder por no comprender la flexión latina de los casos y del

verbo. Las lenguas germánicas tenían flexión verbal y casos lo mismo

que el latín, y tan parecidas eran las gramáticas, que de la mezcla del

latín y de las germánicas probablemente sólo hubiera resultado otra

lengua tan flexional como uno y otras. Además, los godos, que fueron

los que convivieron con la raza española, donde nació el castellano,

eran, respecto de la población que aquí hallaron, un río de pequeño

caudal respecto del mar donde desagua. Y sobre todo, cuando á España

llegaron venían ya harto romanizados, con su idioma gótico tan aguado

que acaso fuera más bien romance provenzal que gótico puro. Cuando las

naciones germánicas se pusieron en comunicación con las gentes del

Imperio iban ya diferenciándose las hablas románicas, de suerte que no

podían llamarse latín vulgar, que de tiempos atrás se había en ellas

transformado. Así que el influjo germánico no caló muy adentro de los

romances, no les dió elemento ninguno gramatical, ni mucho menos tocó

al fonetismo, reduciéndose á verbos, nombres y adjetivos sueltos, que

vinieron á añadirse al caudal léxico que ellos tenían. Mayor dificultad

ofrece averiguar la lengua germánica de la cual procede cada vez en

particular, de las así añadidas, por ser tantas las que los germanos

hablaban y la época en que se les pegaron á las románicas semejantes

voces. Al castellano, por ejemplo, no fué el godo el que le dió cuantas

voces germánicas tiene, sino que provienen de otras lenguas de los

bárbaros por la mayor parte, de modo que no es tan hacedero deslindar

cuándo, cómo y de qué dialecto germánico llegó cada una de ellas á

nuestro romance.

Desde que los godos fundan el reino de Tolosa, el año de 418, y entran

en España con su rey Ataulfo, la continua comunicación de los godos y

de los provenzales con los españoles trae á nuestra lengua las pocas

voces góticas que encierra nuestro romance y las más antiguas que de

las germánicas se derramaron por toda la Romanía. Estas últimas suenan

en castellano como en provenzal, y así, es de creer que por la Provenza

vinieran.

=68.= Más bien es, dice Kluge (_Romanen und Germanen in ihren

Wechselbeziehungen_), problema histórico éste, que puramente

lingüístico. Los germanos, ya en el primer siglo de Jesucristo,

tenían cierta cultura é influyeron en los romanos, así como

éstos en ellos. Palabras sobre la guerra, la caza, sobre armas

y vestidos, pasaron hasta al latín literario. La Germania más

antigua la conocemos por la obra de Tácito, así intitulada,

ya que los veinte libros de Plinio sobre sus guerras con los

romanos se han perdido. No pocas voces eran comunes á romanos

y germanos, hasta el punto de no poderse decir quién las tomó

prestadas á quién. Así son voces germano-latinas de dudoso

origen _stuba_, vapor, de donde _estufa_; _tunna_, que dió

tonel; _flaska_ ó frasco; _taska_, faltriquera; _ratto_, que

dió _rato_ y _ratón_, _falkon_ ó falcón, _karpon_ ó carpa,

_kattu_ ó gato, que es tan germánico y latino como vascongado,

aunque sólo en vascuence tiene claro origen. Otras voces

comunes parecen más manifiestamente venir de las germánicas

ó de las románicas, como _kuppo_ ó copa, _flokko_ ó flueco,

_bakkīno_ ó bacía, _pīpa_ ó pipa y pepa, _krukkia_, muleta;

_bulgia_, alforjas. El parecido entre palabras como el latino

_salicem_ y el germánico _salha_, _miscere_ y _mischen_, se

complica todavía más cuando se trata de voces románicas que

pudieran proceder del latín, del germano y del vasco, ó de

voces románicas que pueden declararse por el vasco y por

el germano á la vez. Aquí es donde los lexicógrafos dan de

bruces, y dan á cada paso, porque son muchísimas las palabras

que vienen del éuscaro, y el éuscaro es idioma enteramente

desconocido para los lexicógrafos. ¿Hay romanista más

entendido y discreto que Meyer-Lübke? Ábrase su _Romanisches

Etymologisches Wörterbuch_ por cualquier página. _Broche_ lo

trae de un _broccus_, que no dice de dónde proviene, y que,

cierto, no es voz latina. _Bresca_, de un _*brisca_, "Ursprung

unbekannt, wohl gallisch, doch bieten die neukeltischen

Sprachen nichts". _Bíro_, de "_*brivos_, galo". _Bosque_, de

"_bosca_, griego". _Bocha_, de "_*bottia_, Beule. Woher?".

_Bornear_, de *bornius, emängig. Woher?". _Brisa_, de *brīsa,

Weintrester", y "sanfter Wind, Woher?". _Broma_, de "bromus,

griego". _Bufar_, de "buff, Schallwort". _Buñuelo_, de

"_*buña_. Ursprung unbekannt". _Buces_, de "_bus_, arábigo".

_Borrico_, de "*burricus". _Bota_, de "buttis, griego". Con

todo respeto debo decir que eso no es estudio etimológico.

El tema _*patta_, que no lo es, sino _pata_, de donde

_patear_, _patán_ é infinitos derivados, dice que es de origen

oscuro, "ist dunkel". El de _parra_, "germ.?", esto es, ¿será

germánico? El de _pardo_, oscuro, "dunkel". El de _morro_,

onomatopeico, "Schallwort". El de _mofar_, no lo sabe, "Woher?"

el de _momo_, onomatopeico, "Schallwort". El de niño, otro que

tal, "Lallwort". El de _pita_, "Schallwort" ú onomatopeico.

El de _pequeño_, desconocido, "unbekannt". El de _picar_,

"unbekannt", desconocido. Del de _pipa_ no dice nada. El de

_brillar_, _birlar_, _perinola_, "Schallwort", onomatopeico. El

de... (aquí un sinfín de voces) no debe ser muy claro cuando ni

aun las voces conoce el autor y no las pone en su Diccionario,

que está en publicación, flamante y caliente todavía.

Por eso creo yo que hay que ahondar en las raíces germánicas,

indo-europeas y vascongadas á la vez, deslindando los

entronques de cada voz, juntando todas las voces emparentadas

en todas estas lenguas para ver de dónde salió la voz dudosa.

Tal he procurado hacer en el _Tesoro de la lengua castellana_,

donde el lector podrá ver lo que atañe á las voces citadas

y las demás. Más de la mitad del Diccionario románico está

en este caso. No basta inventar la forma latina ó poner la

correspondiente del bajo latín, pues de ella no nacieron las

románicas, sino al revés. ¿Qué sacamos con poner por fórmula

_brīsa_, _bosca_, _brocus_? Esas voces no se han dicho jamás;

son fórmulas latinizadas de otras voces vivas. Lo que se

busca no son fórmulas, sino el origen de esas voces. Como,

por otra parte, hay radicales latinos, germánicos y éuscaros

parecidos, ya que tienen un mismo origen, según los gustos y

preferencias, así señalan como origen de las voces románicas,

éste la raíz latina, aquél la germánica, nadie la éuscara,

porque el éuscaro lo desconocen. El estudio comparado de

los tres radicales, latino, germánico y éuscaro, y de los

derivados, esto es, de todo el parentesco, sería el único medio

de averiguar la verdad, como hago yo en el _Tesoro_. Después

de haberse estudiado á fondo la lexicografía latina y germana,

todavía queda á oscuras la mitad del Diccionario románico.

Luego, además del latín y del germano, alguna otra fuente del

romanismo queda por descubrir. No es la arábiga ni la céltica:

todos convienen en ello. ¿Cuál será? ¿De dónde vendrá la luz

á la lexicografía románica, tan oscura aun después de bien

conocidas las lenguas que pudieran haber originado el caudal

de sus voces? Extraño parece que quedando un idioma ahí, en

medio de las románicas, como un antiquísimo islote, nadie se

ponga á estudiarlo, y cuando alguien lo hace, es con tan mala

mano ó dañada intención, que por no conocer la cepa éuscara

entera, córtale un sarmiento, diciendo ser de la cepa latina

que tiene al lado. Hay, en efecto, quien se entretiene en

probar que ésta y la otra voz vascongada es latina de origen, y

va desmochando de manera el idioma vasco, que, á este paso, se

queda sin diccionario, con tener la gramática más complicada y

maravillosa del mundo: tal hace Schuchardt. Razones aparentes

no le faltan al dar por latinas las voces realmente éuscaras,

porque, teniendo un mismo origen los radicales éuscaros y los

latinos, el parecido no puede faltar. Y claro está, todo le

parece hablar en favor del latín, pues se habló en España,

donde halla esas voces explicables por el latín. Como si en

España no se hubiera hablado más generalmente el éuscaro

y por más siglos y mucho antes de llegar á ella el latín.

El estudio de la lexicografía vasca, desde sus raíces y en

todos sus derivados, y en cotejo con la lexicografía latina,

es indispensable para decidir si tal ó cual voz es latina

ó vasca en su origen. Ese estudio no lo ha hecho el citado

desmochador, ese estudio es el que he llevado al cabo en el

_Tesoro de la lengua castellana_, que vuelvo á mentar, porque

los romanistas, por falta de conocimiento del éuscaro, todavía

no lo han tenido en cuenta, y creo hay que tenerlo, aunque

me esté á mí mal el decirlo. Volvamos al germanismo. Las

terminaciones nominales, iguales en las germánicas y en latín,

aumentan la dificultad de distinguir los vocablos que vienen de

aquellas lenguas ó de ésta. Tan románicas como germánicas son

las terminaciones _-o_, masc., y _-a_, fem., como en _kuppo_,

_kampo_, _brando_, _elmo_, _blanco_, _mariscalco_, _bruno_,

_falbo_, y en _duna_, _falta_, _marca_. Igualmente es germánica

y latina la terminación _-ón_, como en _espolón_, _campeón_,

_escorpión_. Los verbos germánicos en _i_ (de _-ian_) responden

á los latinos en _-i_ (de _-ire_), como _furbire_, ital.,

y _furbian_, germ.; _guarnir_ y _warnian_, _tarir_, fr., y

_tharrian_, _honnir_ y _hōnian = haunian_. Con todo, pueden

servir de notas distintivas algunas particularidades, pero

aun con ellas no se aclaran del todo las dificultades. Las

románicas ponen _gu_ donde las germánicas llevaban _w_:

_guarir_ y _warian_, _guarnir_ y _warnian_. La _h_ germánica

se conserva en francés, y la _h_ latina se pierde en todas las

románicas, it. _elmo_, cast., _yelmo_; pero fr. _heaume_ del

germ. _helm_. Los grupos _hr_ y _hn_ se hacen _har_, _han_:

fr. _hanap_, de _hnapp_; _harangue_ y _arenque_, de _hring_.

El acento germánico, que va en la sílaba radical, no pasa á

las románicas, y así se atienen ellas, por analogía, á la

acentuación latina que éstas conservan.

Durante los siglos III y IV hubo casi continuas guerras entre

los godos y los romanos, en las riberas del Danubio, hasta que

el 402 entró en Italia, con sus visigodos, el rey Alarico, del

antiguo linaje de los _Balthos_. El 406 entran los ostrogodos

con Radagaso. Vuelve Alarico á Italia el 408 y se apodera el

410 de Roma. Muerto á poco, siguen los godos en Italia, con su

cuñado Ataulfo, hasta el _412_, que pasa con ellos al Sur de

Francia, conquista la Aquitania y funda el reino de Tolosa el

año 418, entrando en España, por donde extiende sus dominios.

Ataulfo es para nosotros el primer rey godo.

Los ostrogodos sonaron con Teodorico, su rey (475-526),

entraron en Italia el 489, apoderándose de ella, y su imperio

duró allí hasta el 555 (Wrede, _Sprache der Ostgoten in

Italien_, Strassburg, 1891). De los godos parece que pasaron

pocos nombres apelativos á las románicas, según Kluge, y hay

que tener en cuenta que el gótico era muy parecido al norso.

_Tregua_ viene del gótico _triggwa_, it. y prov., _tregua_;

en ostrogodo, _trewwa_; del gót. _manwjan_ parecen venir el

prov. _amanavir_ y el ant. fr. _amanovir_; de _raus_, el prov.

_raus_, ostrogod., _raur_. El _guante_, it. _guanto_, sólo se

halla en el norso, aunque debió de haber un gótico _wantus_. El

it. _lesto_, cast. _listo_, parece venir del gótico _*lista_.

No hay en godo un _wīsa_ de donde pudiera venir _guisa_. No es

fácil decir á qué dialecto germánico se deben _lesna_, _yelmo_,

etc.

En el siglo V entraron en España varios pueblos bárbaros. En

el primer cuarto de siglo asentaron en Galicia y Andalucía

los vándalos, hasta que el 429 pasaron al África con su rey

Genserico, donde acabaron destruidos mediado el siglo VI. Tras

los alanos siguieron los suevos, cuyo poderío deshizo en 456

Teodorico II, rey de los visigodos, y que habían tomado asiento

en Galicia, hasta que, á fines del siglo VI, entraron á formar

parte del reino visigodo. Sabemos de ellos por la _Crónica_ de

Idacio, que comprende desde el año 379 al 469. Los visigodos

entraron en España luego de fundar su reino en Tolosa el año

418; señoreáronla toda, puede decirse, desde la mitad del mismo

siglo V, y fueron deshechos por los árabes el año 711. No queda

monumento alguno escrito en suevo ni en visigodo, fuera de los

nombres propios, conservados por la historia, la leyenda de

las monedas y el Fuero Juzgo, en latín, mandado traducir por

San Fernando en castellano. Del gótico _*fata_ (norso, _fot_,

vestido) parece venir _hato_; _sitio_, de _sitjō_; _lua_, de

_lōfa_; _aliso_, de _*alisō_; _brico_, banco de arena (norso,

_breke_) y acaso _tascar_, de _taskōn_ (ant. alem., _zascōn_):

voces que no se hallan en el resto de la Romanía. Lo que

pudiera venir del suevo y vándalo al castellano ó portugués es

muy incierto (Baist, _Roman. Forsch._, I, 106; Wrede, _Sprache

der Vandalen_, Strassburg, 1886). Nombres propios suevos ó

visigodos ha recogido Förstemann 430 (_Kuhns Zeitsch._, XX, y

Kremer PBbeitr., VIII, 452), sacados, sobre todo, de Idacio,

Gregorio Turonense y de las inscripciones (Hübner); los más

famosos que pasaron al castellano son Alfonso, Hernando ó

Fernando, Rodrigo, Arnaldos, Regnaldos. La mayor parte de las

voces germánicas llegaron á España por el provenzal, el francés

y el italiano, como puede verse al tratar del influjo de estas

lenguas. Véase Goldsmidt, _Zur Kritik der altgermanischen

Elemente im Spanischen_, Diss., Bonn, 1887.

Á principios del siglo XIX publicó Raynouard una serie de

obras, cuya reseña puede verse en la _Poesie der Troubadours_,

de Diez (1827), compuso la Gramática y el Diccionario de la

lengua de los Trovadores provenzales, y tomó el empeño de

probar que todas las lenguas románicas procedían de esa lengua,

la única derivada inmediatamente del latín. Admitieron esta

teoría Perticari, Champollion-Figéac, Sismondi, Niccolini,

Lampredi, Ugo Fóscolo, Balbi y Bernhardy; la desecharon Daunou,

Galvani y Schlegel sobre todo (_Observations sur la Langue

et la Littérature Provençales_, París, 1818). La tesis hizo

mucho ruido entre los literatos y fué impugnada por George

Cornewal Lewis, en su _Essay on the origin and formation of the

Romance Languages_, Oxford, 1835. La _Grammatik der Romanischen

Sprachen_, de Diez, publicada en Bonn, de 1836 á 1844, y luego

su _Etymologisches Wörterbuch der Rom. Sprachen_ (Bonn, 1853),

pusieron en olvido tan extravagante teoría, sin atacarla

directamente, con la sola exposición amplia y científica de

las lenguas románicas, que en estas obras hizo el fundador del

romanismo.

=69.= Radicales tomadas del provenzal: albergue (del germ.),

alodio (del germ.), brial, brida, bruno (del germ.), calzada

(del lat.), cota (del germ.), dalle, deleitar, empeine,

escarnir (del germ.), esgrimir (del germ.), espiar (del germ.),

espuela (del germ.), forro (del germ.), fragua (del lat.),

granja (del lat.), grava (del celt.), grima (del germ.),

guardar (del germ.), guarir (del germ.), guarnir (del germ.),

guerra (del germ.), guía (del germ.), homenaje, jayán (del

lat.), jornada (del lat.), joya (del lat.), lista (del germ.),

mala, manjar (del lat.), menestral (del lat.), moflete (del

germ.), monje (del lat., gr.), niel (del lat.), nivel (del

lat.), novio (del lat. y galo), palenque, pauta (del lat.),

pincel (del cat.), pote, preste (del lat., gr.), randa, receta

(del lat.), revellín (del lat.), rico (del germ.), rima (del

germ.), robar (del germ.), rodela (del lat.), ropa (del germ.),

sala (del germ.), salvaje (del lat.), senescal (del germ.),

serventesio (del lat.), toalla (del germ.), tralla (del lat.),

triscar (del germ.), tropa (del germ.), trovador, vendaval (del

lat.).

=70.= _Literatura latino-hispana._ Arrancada hasta sus raíces por

los desbocados caballos de los bárbaros invasores la cultura, que en

todo el suelo del Imperio romano había tan gloriosamente florecido,

no parece sino que á España cupo la suerte de salvar los últimos

restos durante los siglos VI y VII. San Isidoro y los demás Padres de

la Iglesia visigótica y los Concilios toledanos dieron los últimos

destellos, y bien brillantes por cierto, entre las espesas sombras

que habían ya caído sobre la Europa occidental y central, y el _Fuero

Juzgo_ fué monumento imperecedero de aquellos dos gloriosos siglos de

la historia de España. Véase Gams, _Span. Kirchengeschichte_.

_Siglo V, año 417._ PAULO OROSIO, natural de Tarragona (Oros., VII,

22) y presbítero en Braga, de Portugal, escribió la mayor parte de

sus _Historiarum libri VII adversus paganos_ en Hipona (417-418),

valiéndose de la biblioteca de San Agustín, que escribía entonces su

obra de la _Ciudad de Dios_, y á instancias suyas. Es apologética

para demostrar que las calamidades sobrevenidas al Imperio romano no

se debían á la religión cristiana, como decían los gentiles. Llega

hasta la toma de Roma por Alarico, el 410, y se vale de Livio y de la

_Crónica de Eusebio_, refundida por San Jerónimo. También escribió

un tratado sobre el libre albedrío, contra los pelagianos. Es Orosio

el primero que introdujo la providencia en la historia y la hizo

verdaderamente universal; consideró al hombre como ciudadano de todo

el mundo, ensanchando el concepto de patria, según el espíritu del

Evangelio. Siguióle por este camino Bossuet.

=71.= _Gennadius, Vir. ill._, 39: "Orosius presbyter, Hispanus

genere, vir eloquens et historiarum cognitor scripsit adversum

querulos et infamatores christiani nominis, qui dicunt defectum

romanae reip. Christi doctrina invectum, libros VII... Hic

est Orosius qui ab Augustino pro discenda animae ratione ad

Hieronymum (á Belén) missus rediens reliquias b. Stephani

primi martyris tunc nuper inventas primus intulit occidenti (á

Menorca). Claruit extremo paene Honorii imperatoris tempore".

San Agust., _Epist.,_ 166, 2 (á San Jerónimo): "Venit ad

me (413 ó 414) religiosus iuvenis, catholica pace frater,

aetate filius, honore compresbyter noster Orosius, vigil

ingenio, promptus eloquio, flagrans studio... ad refellendas

falsas perniciosasque doctrinas, quae animas Hispanorum multo

infelicius quam corpora barbaricus gladius trucidarunt". Véase

su intento en el prefacio. El _ormesta_ de algunos manuscritos

alude á _Orosii moesta mundi_. "Primum, dice Orosio, quia si

divina providentia, quae sicut bona et iusta est, agitur mundus

et homo". "Iure ab initio hominis per bona malaque alternantia

exerceri hunc mundum sentit quisquis per se atque in se humanum

genus videt". Con razón dice Ebert que es "prodigioso este

primer ensayo de una historia universal cristiana, que es al

mismo tiempo el primer ensayo de una historia universal en el

sentido más amplio de la palabra".

Edic. S. Havercamp, Lugd. Bat., 1738 y 1767; Migne, _Patr._,

XXXI, 1846, págs. 636-1212 y 1212-1216; _Ad fid. rec.

Havercampi_, Thorn, 1857; Zangemeister, t. V del _Corpus

Scriptor. Ecclesiast. latin._, Vindobonae, 1882. Consúltese

Mörner, _De Orosii vita eiusque hist. lib. VII adv. paganos_,

Berlín, 1844; Gams, _Span. Kirchengesch._, II, pág. 398.

Tradujeron á Orosio, Alfonso Gómez de Zamora (1439) y Domingo

de García Martín (códice del siglo XV, Bibl. Nac., 10200).

=72.= _Año 435._ FLAVIO MEROBAUDES, español y cristiano, tan excelente

soldado como poeta, mereció, en tiempo de Teodosio el mozo (siglo

V), una estatua de bronce y una inscripción en el foro de Trajano;

llegó á ser Cónsul. Conocíasele por el poemita en treinta hexámetros

_Merobaudis Hispani scholastici carmen de Christo_; pero Niebuhr

descubrió en 1827 fragmentos de otras poesías profanas, de la misma

elegancia y pureza de lenguaje de Claudiano, aunque no de su facilidad

y flexibilidad.

SANTO TORIBIO, Obispo de Astorga desde 447, escribió una carta á los

obispos Idacio y Ceponio contra los Apócrifos y los Priscilianistas.

El obispo IDACIO, natural de Lamego, en Galicia (395-470), compuso

su _Crónica_, que abarca del 379 al 469, de gran importancia para la

historia española. No parecen ser suyos los _Fasti consulares_ hasta el

año 468, sacados de Tito Livio.

En el mismo siglo V florecieron ORIENCIO y SEDULIO, que se han tenido

por españoles y hoy se creen ser galo el primero y escocés el segundo.

También se tiene por africano de Cartago al poeta BLOSIO EMILIO

DRACONCIO, autor del poema didáctico cristiano _De Deo_ ó _Hexaemeron_,

en tres libros; pero por San Eugenio, Obispo toledano, parece fué

español. El santo Obispo, por lo menos corrigió, mejoró y acabó el

poema. También compuso Draconcio epopeyas mitológicas: _Hylas_, _Raptus

Helende_, _Medea_ y otros temas retóricos: _Deliberativa Achillis_,

_Controversia de statua viri fortis_; dos epitalamios y una elegía,

_Satisfactio_, en la que ruega al Rey de los Vándalos, Gundamond

(484-496), le dispense por no haberle celebrado en sus versos, habiendo

loado á uno de sus enemigos. Resiéntese el poeta de la retórica de

escuela: pero es erudito en la Biblia y literatura romana.

=73.= Inscripción de Roma (Orelli, 1183, del año 435): "Fl.

Merobaudi v. s. com. SC.", después: "Fl. Merobaudi aeque

forti et docto viro, tam facere laudanda quam aliorum facta

laudare praecipuo, castrensi experientia claro, facundia vel

otiosorum studia supergresso, cui a crepundiis par virtutis

et eloquentiae cura ingenium ita fortitudini ut doctrinae

natum stilo et gladio pariter exercuit, nec in umbra vel

latebris mentis vigorem scholari tantum otio torpere passus

inter arma litteris militabat et in Alpibus acuebat eloquium.

Ideo illi cessit in praemium... imago aere formata... Quod

huic quoque cum Augustissimis Roma principibus Theodosio et

Placido Valentiniano rerum dominis in foro Ulpio detulerunt.

Remunerantes in viro antiquae nobilitatis novae gloriae vel

industriam militarem vel carmen, cuius praeconio gloria

triunphali crevit imperio". Sidonio, _Carm._, IX, 293: "Sed

nunc tertius ille non legetur Baetin qui, patrium solum

relinquens, undosae petiit sitim Ravennae, plosores cui

fulgidam Quirites et carus popularitate princeps Traiano

statuam foro locarunt". Edic. del poema cristiano en Migne,

_Patr._, LXI, pág. 972, y en las obras de Claudiano. Las

poesías profanas publicólas Niebuhr, Saint-Gall, 1823. Bonn,

1824; Weber, _Corp. poet. lat._, págs. 1367, 1370. Hay

dísticos, endecasílabos y hexámetros, sobre todo en alabanza de

Aecio y de Valentiniano III. Hansen, _De vita Aetii_, Dorpat,

1840; G. Wurm, _De rebus gestis Aetii_, Bonn, 1844.

La carta de Santo Toribio se publicó después de la _Epístola_

15 del papa León I, Migne, LIV, págs. 693-695.

Sobre la vida de Idacio, véase el prefacio de su obra. Procura

ser veraz y es digno de crédito. H. Hertzberg, _D. Hist. des

Isid._ (1874), pág. 52; F. Papencordt, _Gesch. d. Vandal.

Herrschaft_ (1839), páginas 352-355; Flórez, _Esp. Sagr._, IV,

pág. 345; Migne, _Patr._, LI; J. M. Garzón, _Idatii chronicon_;

ed. F. X. de Ram, Bruselas, 1845.

Edic. del _De Deo_ y de la _Satisfactio_: Faust. Arévalo,

Roma, 1791, reproducidos en Migne, _Patr._, LX, págs.

595-932. _Dracontii carmina minora plurima inedita ex codice

neapolitano_, ed. Frid. de Duhn, Lips., 1873, Teubner.

=74.= _Siglo VI._ SAN MARTÍN DUMIENSE (561-580), nació en Panonia,

estuvo en los Santos Lugares, vino á Galicia (550), convirtió á los

suevos, fundó el monasterio de Dume y fué desde 561 Obispo de Braga,

firmó el primero en el segundo Concilio de aquella ciudad (572), y

murió en 580. Escribió _Formula vitae honestae_, ó como dice San

Isidoro, _Differentiae quatuor virtutum_ (570-580?), cristianización

de la doctrina de Séneca, tanto que por de Séneca aparece en algunos

códices: _Epístolas_, _Cánones_, _De ira_, _Pro repellenda iactantia_,

_De Superbia_, _Exhortatio humilitatis_, _De Pascha_, _De moribus_, _De

correctione rusticorum_ y poesías.

En este mismo siglo escribió su _Cronicón_ JUAN BICLARENSE, godo de

nación, Obispo de Gerona desde 591 y fundador del monasterio de Biclaro

ó Valclara, en Cataluña (586). Alcanza la historia desde el 565 al 590.

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 13 / 59 段