=52.= Todos los hombres de su tiempo se hallan nombrados en

sus obras, salvo Tácito y Estacio, con quienes no debía de

congeniar. Favoreciéronle los más allegados de Domiciano, de

quienes mendigaba cenas y vestidos, con la misma bajeza con

que al Emperador cortejaba, encomiando á aquel monstruo más

que ningún otro escritor de su tiempo, y eso que los más lo

hicieron grotescamente. Véase, sobre todo, el libro VIII. Como

los otros, se desdijo al subir Nerva al trono (X, 72; XII,

6, 11 y 15, 9). Marcial no era mejor ni peor que los demás

romanos; pero supo pintar los vicios como ninguno de su tiempo,

y no hay razón para achacarle el encenagamiento de los que pone

en la picota. Achaque común de historiadores, atribuir al poeta

los vicios que escarnece en otros: "Lasciva est nobis pagina,

vita probast" (I, 4, 8). Era mirado en no señalar personas

(I, praef., y VII, 12, 3): "Mea nec iuste quos odit pagina

laesit"; X, 33, 10: "Parcere personis, dicere de vitiis; véanse

además II, 23; III, 11; IX, 95; P. Giese, _De personis a Mart.

commemoratis_, Greifswald, 1872. Juicio en Plinio, _Epist._,

III, 21, 1: "Audio Valerium Martialem decessisse et moleste

fero. Erat homo ingeniosus, acutus, acer, et qui plurimum in

scribendo et salis haberet et fellis (cfr. Mart., VII, 25, 3)

nec candoris minus". El juicio que da de Marcial M. Pelayo,

_Ideas estéticas_, I, pág. 412, etc., cabría mejor en labios

de un fraile predicador de misiones: "No hay bestialidad de la

carne que el poeta bilbilitano no haya convertido en materia

de chistes, sin intención de justificarlas, es verdad (¿Quién

es capaz de calar esas intenciones?), sin hermosearlas tampoco

(¡Va en gustos!, y extraño se lo quitara aquí al Maestro

el fervor de misionero); pero con la malsana curiosidad de

quien reúne piezas raras para un museo secreto" (!). Edic.

Ramírez de Prado, París, 1607; _Cum animadv. J. Fr. Grenovii_,

ed. C. Schrevelius, Amsterd., 1661, 1670; _Edidit_ F. Guil.

Scheneidewin, Grimma, 1842, y _Ex rec. sua denuo recognita_,

Lips. Teubner, 1853. Consúltese A. Brandt, _De Martialis poetae

vita_, Berlín, 1853; G. E. Lessing, _Werke_, I, pág. 190 seqq.

_Mart. als Mensch und Dichter_, Berl., 1843. Traduc.: González

de Salas, Tomás Tamayo de Vargas, Manuel Sarmiento de Mendoza,

Baltasar Céspedes y varios en la Biblioteca clásica. De un

_Deciano_, poeta y filósofo español, natural de Mérida, escribe

Marcial (l. 1, ep. 9, 40, 62; l. 2, pref. y ep. 5).

=53.= MARCO FABIO QUINTILIANO (35?-95? d. J. C.), nació en Calahorra y

fué llevado á Roma por Galba, donde tuvo por maestro á Palemón (68),

y abrió el primero allí escuela pagado por el fisco (88). Domiciano

le encomendó la educación de los hijos de Flavio Clemente, á quienes

pensaba dejar el Imperio y le nombró Cónsul. Abogó con gran loa, entre

otros muchos, por la Reina Berenice en el imperio de Vespasiano, y ya

entrado en edad y retirado de la enseñanza escribió la _Institución

oratoria_ en doce libros, tomando al alumno desde sus tiernos años y

educándole para orador perfecto.

En el libro X, tratando de la imitación de los mejores autores griegos

y romanos, va dando el juicio acerca de ellos respecto del arte

oratoria, presentando como modelos más acabados á Demóstenes y Cicerón.

Antes había compuesto una obra acerca de la decadencia de la oratoria,

que parece ser el _Diálogo de los oradores_, que otros atribuyen á

Tácito, Plinio el mozo y á Suetonio. Quintiliano fué varón grave y

serio, de natural dulce y humano, poco amigo de tildar ni criticar á

los demás y de los que menos adularon á Domiciano. Propúsose remozar

la antigua elocuencia y el habla ciceroniana y es el que más trabajó

por contrastar la decadencia del mal gusto, siendo además su estilo y

lenguaje el más parecido de todos los escritores romanos al de Cicerón,

sobre todo en el _Diálogo de los oradores_, donde, libre de las trabas

didácticas, podía mejor de él hacer gala. Como preceptista tiene

un criterio sano, sin nada de dómine, sin triquiñuelas de pequeños

gramáticos y retoricuelos. Su fundamento moral es el dicho de Catón y

suyo, _vir bonus dicendi peritus_; la discreción, el eclecticismo y

la libertad de opinar, sus normas. Como buen romano, no pensó en las

especulaciones científicas de su arte, como Aristóteles; atúvose á la

práctica formación del acabado orador y tal como Cicerón mismo lo había

soñado. Las declamaciones que algunos le atribuyen no son suyas.

=54.= San Jerónimo: "M. Fabius Quintilianus Romam a Galba

perducitur... primus Romae publicam scholam et salarium e fisco

accepit et claruit". Ausonio, _Prof. Burdig._, I, 7: "Asserat

usque licet Fabium Calagurris alumnum". Quint., IV, 1, 19:

"Ego pro regina Berenice apud ipsam causam dixi". Marcial, II,

90, 1: "Quintiliane, vagae moderator summe iuventae, gloriae

romanae, Quintiliane, togae". Plinio, _Epist._, II, 14, 10:

"Ita certe ex Quintiliano, praeceptore meo, audisse memini".

Quint., I, proem.: "Post impetratam studiis meis quietem,

quae per viginti annos erudiendis iuvenibus impenderam". Id.,

IV, proem.: "Cum mihi Domitianus Aug. sororis suae nepotum

delegaverit curam". Juven., VII, 197: "Si fortuna volet, fies

de rhetore consul". Quint., VI, proem.: "Ita forte accidit ut

eum quoque librum quem de causis corruptae eloquentiae emisi".

Los que atribuyen el _Diálogo de los oradores_ á Tácito, se

fundan en estos argumentos: 1.º. La frase "inter nemora et

lucos", que Plinio (Ep. IX, 10, 2) atribuye al mismo Tácito

y se lee en el _Diálogo_ (9, 12); pero era frase hecha, "ut

ipsi (los poetas) dicunt", como en el mismo _Diálogo_ se

dice, y en las _Instituciones_ se halla con el mismo sentido

"nemora et sylvas". 2.º. Que no hay otro autor de talento y

carácter capaz que pudiera escribirlo; pero mejor puede esto

decirse de Quintiliano que de Tácito. 3.º. Que fuera de las

imitaciones de Cicerón, el estilo del _Diálogo_ se parece al de

Tácito; pero es el caso que todo el _Diálogo_ es imitación de

Cicerón, y que jamás Tácito le imita en sus obras. Los que lo

atribuyen á Plinio, como Hesse, dicen que Iustus Fabius es á

quien el _Diálogo_ se dirige y á quien Plinio escribió cartas;

pero pudieran ser dos personas, y aunque fuera la misma, la

consecuencia no es necesaria. Pero, además de la diferencia

de estilos, Plinio nació el 62 y tenía diez y ocho años el 79

de J. C., como dice él mismo, de modo que cuando se supone

habido el _Diálogo_, año 76, tenía catorce ó quince años,

edad en que no era capaz de reparar en estas cosas. Contra

Quintiliano se dice: 1.º. Que el autor del _Diálogo_ dice era

_iuvenis admodum_, cuando lo oyó entre los literatos famosos

del tiempo de Vespasiano, Curiatius Maternus el trágico,

Vipstanus Messala el historiador, y los oradores M. Aper y

Julius Secundus, el año 120 después de la muerte de Cicerón,

ó sea el 76 de J. C., y que entonces tendría Quintiliano,

á lo más, veintiocho ó treinta años, si al llegar á España

con Galba, el año 68, tenía unos veinte, como es de suponer:

ahora bien, de veintiocho ó treinta no podía llamarse _iuvenis

admodum_. Pero, según Varron, en Censorino, la _iuventus_

llega hasta los cuarenta y cinco años, y, según San Isidoro,

hasta los cincuenta, pues es la virilidad, _a iuvando_. 2.º.

Que Quintiliano dice en las _Instituciones_ haber hablado de

la hipérbole en su obra _De causis corruptae eloquentiae_,

y no hay tal en el diálogo; pero hay una laguna, además que

harto hiperbólicamente se habla en él. 3.º. Que el estilo del

_Diálogo_ es superior al de las _Instituciones_; pero no es

superior, sino el mismo, aunque por la materia sea más amplio

y oratorio que en su obra didáctica. 4.º. Que hay opiniones

opuestas en estas dos obras acerca de Cicerón, por ejemplo;

pero es M. Aper el que, como orador, alaba la oratoria de

su tiempo, rebajando algo la de Cicerón; no es el autor del

_Diálogo_ el que la rebaja, antes es admirador de ella, como

Quintiliano. Véanse: Eckstein, _Proleg._; J. W. Steiner,

_Ueber den dial. de or. des Tacitus_, Kreuznach, 1863; H.

Gutmann, _Diss. qua Tacitum dialogui de or. scriptorem non esse

demonstratur_, en la ed. Orelli. Por más argumentos que se

traigan en favor de Tácito, nadie me persuadirá de que fuera

capaz de escribir el _Diálogo de los oradores_ con el estilo

ciceroniano en que lo admiramos, como el trozo que en toda

la literatura latina hay de mayor parecido á los escritos de

Cicerón. Siempre Tácito presenta otro estilo más duro, severo,

cortado y á brincos, como imitador de Salustio; no tiene ni un

período sonoro en el ritmo ciceroniano, á quien jamás imita.

Ahora bien, él descartado, no conocemos otro autor que se

parezca á Cicerón, si no es Quintiliano, pues Plinio queda ya

muy por bajo de entrambos. Y sabiendo que había escrito sobre

el mismo asunto del _Diálogo_, el _Diálogo_, forzosamente, es

ese escrito suyo. Quint., Pref., _Instit._: "Efflagitasti...

ut libros quos ad Marcellum meum de _institutione oratoria_

scripseram iam emittere inciperem. Nam ipse eos nondum opinabar

satis maturuisse, quibus componendis... paulo plus quam

biennum tot alioqui negotiis districtus impendi", tiempo que

gastó por la mayor parte en allegar los materiales. Id., I,

proem.: "Ego... non aliter quam si mihi tradatur educandus

orator studia eius formare ab infantia incipiam". Id., XII,

77: "Non convenit oratori iniusta tueri scientem". Id., X, 7,

15: "Pectus est quod disertos facit et vis mentis". Id., X,

1, 112: "Hunc spectemus (á Cicerón), hoc propositum nobis sit

exemplum, ille se profecisse sciat cui Cicero valde placebit".

Id., III, 1, 5: "Hic liber... pleraque non inventa per me, sed

ab aliis tradita continebit". Id., 22: "Neque me cuiusquam

sectae velut quadam superstitione imbutus addixi". Id., 4, 11:

"Nobis et tutissimum est auctores plurimos sequi et ita videtur

ratio dictare". Id., II, 8, 6: "Libera vel contra receptas

persuasiones rationem sequenti sententia est". Las fuentes de

su obra son, en gramática, su maestro R. Palemón; en retórica,

Aristóteles, el _Ad Herenium_ de Cornificio, Cicerón, Rutilio

Lupo, Cornuto y Dionisio de Halicarnaso en el _De Compositione

verborum_; para el libro X, el περὶ μιμήσεως del mismo autor.

Edic.: C. Halm., Lips., Teubner, 1862, 1869. Consúltense: J.

D. D. Clausen, _Quaestiones Quintilianeae_, Lips, 1873; F.

Ozann, _Adnot. crit. 6 particulae_ (sobre el l. X), Giessen,

1841, 1842, 1845, 1850, 1857, 1858; J. Staender, _Quaestiones

Quintilianeae_ (sobre la gramática), Bonn, 1865; C. Morawski,

_Quaest. Quint._, Posnaniae, 1874; P. Teichert, _De fontibus

Quint. Rhetor._, Brunsbergae, 1884; Ε. Bonnell, _Lexicon Quint.

et indices_ en la edic. de G. L. Spalding, Lips., 1798-1816,

6 vols.; E. Hummel, _Quintiliani vita_, Götting., 1843; C.

Pilz, _Quintilianus, ein Lehrerleben aus der röm. Kaisserzeit_,

Leipzig, 1863. Trad. de los PP. Escolapios. Véase Μ. Pelayo,

_Ideas est._, I.

=55.= _Siglo II._--ANIO FLORO, retórico historiador y poeta, vivió en

los tiempos de Trajano, Adriano y Antonino Pío, y nació, probablemente,

en la España Tarraconense. Fué amigo de Adriano, con quien jugueteó en

verso, escribió probablemente un _Dialogus, Virgilius orator an poeta_,

el _Pervigilium Veneris_ y otras composiciones ligeras en versos

trocaicos sobre todo, y una breve, sucinta, florida y retórica historia

romana hasta Augusto, llamada _Bellorum omnium annorum DCC libri duo_,

con tendencias de panegírico.

No debe pasarse en silencio ANTONIUS JULIANUS, de la escuela de

Fronton, retórico español de los más famosos en tiempo de Adriano

y Antonino, maestro de Aulo Gelio, muy elocuente y entendido en

literatura antigua y que enseñaba públicamente en Roma.

=56.= La introducción del diálogo de F. Annius Florus sobre

_Virgilius orator an poeta_, descubierta por Th. Oehler en

un manuscrito de Bruselas, publicado por F. Ritschl, _Rhein

Mus._, I, 1842, págs. 302-314, y luego en las ediciones de

Julius Florus de Jahn y de Halm, nos dice que su autor había

concurrido de mozo (puer) á los juegos capitolinos, donde,

por parcialidad, no alcanzó la corona, y, despechado, se dió

á viajar, quedándose al cabo en Tarragona, entregado á la

"Professio litterarum". "Quid tu tam diu in hac provincia (le

dice el _interlocutor_), nec... urbem illam revisis ubi versus

tui a lectoribus concinuntur et in foro omni clarissimus ille

de _Dacia triumphus_ (de Trajano, el 102 ó 106) exultat?". Esto

concuerda con la tradición española que hace de nuestra tierra

al Floro historiador, que hoy creen los autores ser este mismo

Floro poeta y retórico. Volvémosle á ver en Roma, en tiempo de

Adriano, pues todos creen ser el "Florus poeta" que jugueteaba

poetizando con aquel emperador español y tan bien recibido en

Tarragona. Spartianus, _Hadr._ 16: "Floro poetae scribenti

ad se: _Ego nolo Caesar esse,_ | _ambulare per Britannos,_ |

_Scythicas pati pruinas_, rescripsit. _Ego nolo Florus esse,_ |

_ambulare per tabernas,_ | _latitare per popinas,_ | _culices

pati rotundos_". Véase Charisius, I, páginas 53, 14 y 140, 6.

Keil: "Annius Florus ad divum Hadrianum: poematis delector".

Es, probablemente, autor de los 26 hermosos tetrámetros

trocaicos sobre costumbres, que llevan por título en el _codex

Salmasianus_ y en el _Thuaneus_: _Flori de qualitate vitium_

(núms. 245-252 en A. Riese, _Anthol. lat._, págs. 168-170) y de

los cinco hexámetros sobre las rosas (ib., núm. 87, pág. 191).

El lindísimo poema _Pervigilium Veneris_, que hoy se pone en

la época de Antonino, me sospecho sea también suyo. Véase O.

Müller, _De P. Annio Floro poeta et carmine quod Pervigilium

Veneris inscriptum est_, Berlín, 1855.

Es un poema en estrofas, de 93 versos septenarios trocaicos,

que celebra la vuelta de la primavera y el poder de _Venus

Genitrix_, cuyo culto había restaurado Adriano. El estilo vivo,

coloreado, sentimental y melancólico, á la vez que regocijado,

con no sé qué de helénico, gracioso y galano. El estribillo:

"Cras amet, qui numquam amavit, quique amavit cras amet". El

tono y metro son muy de Floro. Edic. Fr. Bücheler, Lips.,

Teubner, 1859; A. Riese, _Anthol. lat._, págs. 144-148; y en

Wernsdorf, _Poet. lat. min._; y en la edición de Petronio por

Hadrianide. El título de la obra histórica de Floro es en el

_Codice Bamberg._: "Iuli Flori _epitomae de T. Livio bellorum

omnium annorum DCC libri duo_". El parecido del nombre _Florus_

y el convenir la época, no menos que el tono declamador y

el empleo de los mismos giros y frases, hacen creer que el

autor de la historia es el mismo retórico y poeta P. Annius

Florus del _Dialogus_: así lo creen Mommsen, Halm, Spengel

y Reber. El _Iuli_ sería corrupción de _Publi_ y _Annei_ de

los manuscritos de segundo orden, una mala lección por _Anni_

(Halm, _Fleckeisens Iahrb._, 69, pág. 192). Floro quiso "non

tam narrare bella romana, quam romanum imperium laudare" (San

Agustín, _Civ. Dei_, III, 19). Así recoge cuanto halla escrito

en favor de los romanos. Su afición por España salta á la

vista. Edic. O. Jahn, _Juli Flori epit... rec. et emendavit_,

Lips., 1852; C. Halm, Lips., Teubner, 1854. Consúltense F. E.

Köhler, _Observ. criticae in Jul. Fl._, Götting., 1865; J. P.

Binsfeld, _Quaest. Florianae crit._, Düsseldorf, 1867; Sauppe,

_De arte critica in Flori Bellis recte facienda_, Götting.,

1870. Traduc.: Eloy Díaz Jiménez.

Aulo Gelio, I, 4, 1: "Antonius Iulianus rhetor perquam fuit

honesti atque amoeni ingenii. Doctrina quoque ista utiliore ac

delectabili veterumque elegantiarum cura et memoria multa fuit.

Ad hoc scripta omnia antiquiora tam curiose spectabat et aut

virtutes pensitabat aut vitia rimabatur ut iudicium esse factum

ad amussim diceres". Ib., 8: "Ad hunc modum Iulianus enodabat

diiudicabatque veterum scriptorum sententias, quae apud eum

adulescentes delectitabant". Id., XIX, 9, 2: "Venerat nobiscum

ad eamdem cenam Antonius Iulianus rhetor, docendis publice

iuvenibus magister, hispano ore florentisque homo facundiae et

rerum litterarumque veterum peritus".

=57.= _Siglo IV. Año 325._ OSIO (256-357), nació en Córdoba, electo

allí por obispo en 294, mártir en tiempo de Diocleciano, é influyó

mucho en el ánimo de Constantino, con quien se hallaba en Milán el 313;

presidió el Concilio de Nicea (325), cuyo _Simbolo de Fe_ redactó,

y murió en Sirmio. Escribió además una célebre carta á Constancio,

Cánones del Concilio de Sardis, una epístola _De laude virginitatis_ y

_De interpretatione vestium sacerdotalium_.

=58.= Parece fué Osio, cordobés, el que hizo que Calcidio

tradujese y comentase parte del _Timeo_, única obra en que se

conoció á Platón, hasta que en el siglo XIII se tradujo el

_Fedón_. Á un Osio dirige su obra Calcidio. Sobre Osio, véase

M. Pelayo, _Hist. heterod._, I, 65-77; Flórez, _Esp. Sagr._, t.

X y V; Bern. Alderete, _Antigüed. de España_, Madrid, 1614, l.

1, cap. 3.

=59.= _Año 330._ CAYO VECIO AQUILIO JUVENCO, presbítero español, que

floreció en tiempo de Constantino Magno, escribió hacia el año 330 su

_Historia evangélica_, siguiendo, sobre todo, á San Mateo, y valiéndose

de la Itala y á veces del original griego, y acaso la _Historia del

viejo testamento_. Ambas están en hexámetros, con poco esmero en

guardar la cantidad silábica; no le falta con todo cierta sencillez

y aun elegancia, y salpica sus versos de frases virgilianas, aunque

desechando, y con razón, la mezcolanza de la mitología en los asuntos

cristianos. Puede llamársele el más antiguo poeta cristiano, ya que el

obispo de Gaza, Comodiano, de la primera mitad del siglo III, es un mal

versificador, que no se cuida para nada de la cantidad ni de la poesía.

=60.= San Jerón., _Crón._: "Juvencus presbyter, natione

Hispanus, evangelia heroicis versibus explicat". Id., _Vir.

ill._, 84: "Juvencus, nobilissimi generis Hispanus presbyter,

quattuor evangelia hexametris versibus paene ad verbum

transferens quattuor libros composuit et nonnulla codem metro

ad sacramentorum ordinem pertinentia. Floruit sub Constantino

principe". Del antiguo testamento no habla San Jerónimo.

Edic. _Ad vaticanos cod. rec._ F. Arévalo, Roma, 1792; Migne,

_Patr._, XIX. Consult.: A. R. Gebser, _De C. Vett. Aq. Juv.

vita et scriptis_, Iena, 1827.

=61.= _Año 355._ SAN POTAMIO, obispo de Lisboa, floreció en tiempo

de San Hilario, en la segunda mitad del siglo IV, antes de Teodosio;

nos ha dejado una _Epístola ad Athanasium episcopum Alexandriae de

consubstantialitate filii Dei_, escrita el año 355.

PRISCILIANO, discípulo del egipcio Marco, llegado en 350 á España,

hasta poco ha tenido por hereje, hoy en balanzas de si fué más bien un

reformador del alto clero, perseguido é infamado, después que Schepss

descubrió hasta once opúsculos suyos, no conociéndose antes nada de él,

parece fué lusitano y que nació del 340 al 345, y murió hacia el 380 ó

381.

=62.= La _Epístola_ de San Potamio se publicó por primera vez

en 1657, véase Galland, _Bibil. patr._, V; Migne, _Patrol._,

VIII; Gams, _Spanische Kirchengeschichte_, II. Consúltense:

Bonilla, _Hist. filos. esp._, t. I, página 196, y t. II, apénd.

III; M. Pelayo, _Heterod. esp._; Georg. Schepss, _Priscilian_,

Würtzburg, 1886; íd., _Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum

Latinorum_, vol. XVIII; _Priscilliani quae supersunt_,

Vindobonae, 1889; Babut, _Priscillien et le Priscillianisme_,

París, 1909; F. Paret, _Priscillianus_, Würtzburg, 1891.

Paisano y contemporáneo suyo fué el monje BAQUIARIO, á quien se

atribuyen dos opúsculos, _De reparatione lapsi_ y _De Fide_, en

Flórez, _Esp. Sagr._, t. XV.

San Jerón., _Vir. ill._, 422: "LATRONIANUS, provinciae

Hispaniae, valde eruditus et in metrico opere veteribus

comparandus, caesus est Treveris cum Priscilliano (385; cfr.

Sulpic. Sever., _Chron._, II, 513...) extant eius ingenii opera

diversis metris edita". Fué de los corifeos principales del

priscilianismo.

=63.= _Año 366._ SAN DÁMASO (305-384), papa desde el año 366, fué

español de nación y murió en tiempo de Teodosio (384). Escribió cartas

y elegantes versos, aunque ya con alguna rima de que gustaba el pueblo,

sobre todo epitafios (_tituli_) para los sepulcros de los mártires.

SAN PACIANO, obispo barcelonés, escribió contra los novacianos y

murió en 391. Fué padre de Dextro y se distinguió por su elocuencia

y santidad. AQUILIO SEVERO, español, compuso en prosa y verso una

obra titulada Kαταστρoφὴν ó Πεῖραν y murió en tiempo de Valentiniano.

También fué escritor de aquel tiempo el andaluz TIBERIANO, que escribió

una _Apología_ en estilo rebuscado. DEXTRO, hijo de Paciano, escribió

una historia, que se ha perdido.

=64.= San Jerónimo, _De vir ill._, 103: "Damasus, romanae urbis

episcopus, elegans in versibus componendis ingenium habuit

multaque et brevia metra edidit et prope octogenarius sub

Theodosio principe mortuus est". Suidas, Δάμασος. San Jerón.,

_Ep._, 22, 22: "Legas... de virginitate papae Damasi... versu

prosaque composita" (volumina), y 48, 18, etc. Los epitafios

en Rossi (_Roma sotterranea_ y en _Inscript. christ._, I, 329,

pág. 146, II): "Dam. cultor atque amator, Furius Dionysius

Philocalus" grabó hermosamente las inscripciones (Rossi, I,

pág. LVI). La mayor parte de sus poesías, en hexámetros;

algunas en elegíacos; otras en dímetros yámbicos, etc. Tiene

37 composiciones, sobre los apóstoles, los mártires, los

Papas, los cristianos difuntos. Edic. F. Ubaldin, _Damasi

papae opera... cum notis Martii Milesii Sarazanii_, Roma,

1638; París, 1672; Maittaire, _Opera veterum poet. lat._, 2

vols., London, 1713; Migne, _Patrol._, XIII, págs. 347-375

(_Epistolae_), 375-417; _Opera apocrypha_, págs. 423-441.

San Jerón., _Vir. ill._, 106: "Pacianus, in Pyrenaei iugis

Barcilonae episcopus castitate et eloquentiae et tam vita

quam sermone clarus, scripsit varia opuscula, de quibus est

Cervus (?) et contra Novatianos Sub. Theodosio principe iam

ultima senectute mortuus est". _Paciani opera_ studios Jo.

Tilii, París, 1538, y en la _Bibl. patr. max._, IV, página

305; en Galland, _Bibl. patr._, VII, pág. 257, y en Migne,

Patrol., XIII. San Jerón., _Vir. ill._, 111: "Aquilius Severus

in Hispania, de genere illius Severi ad quem Lactantii duo

epistolarum inscribuntur libri, composuit volumen quasi

ὁδοιπορικὸν totius suae vitae statum continens tam prosa

quam versibus, quod vocavit Καταστροφὴν sive πεῑραν, et

sub Valentiniano principe obiit". San Jerón., _Vir. ill._,

123: "Tiberianus Baeticus scripsit pro suspicione qua cum

Priscilliano accusabatur haereseos apologeticum tumenti

compositoque sermone". San Jerón., _Vir. ill._, 132: "Dexter

Paciani filius, clarus apud saeculum et Christi fidei deditus,

fertur ad me omnimodam historiam texuisse, quam necdum legi".

El _Chronicon Dextri_ (de 752 á 1183 de Roma), que el P.

Jerónimo Román de la Higuera, jesuita, pretendió haber hallado

(Zaragoza, 1694, Migne, _Patrol._, XXXI) es obra indigna de

falsificador. Türk, _Geschichtl. Studien_, I, págs. 34-45;

Gams, _Kirchengesch. Spaniens_, II, pág. 335.

=65.= El poeta más célebre del imperio de Teodosio es AURELIO

PRUDENCIO CLEMENTE (348-410), natural de Calahorra (_Perist._, IV,

31, cf., I, 116), más bien que de Zaragoza (ib., IV, I, 97). Ejerció

la abogacía, fué Gobernador de una provincia, tuvo elevado cargo

en la milicia y publicó sus poesías á los cincuenta y siete de su

edad (Praef. I), compuestas en metros variados: _Cathemerinon_,

_Hamartigenia_, _Apotheosis_, _Psychomachia_, _Contra Symmachum libri

II_, _Peristephanon_, _Dittochaeon_.

=66.= Prud. praef., 7: "Docuit toga (virilis) infetum vitiis

falsa loqui" (de los retóricos), 13: "Exin iurgia turbidos

armarunt animos" (abogado); 16: "Bis legum moderamine frenos

nobilium reximus urbium, ius civile bonis reddidimus, terruimus

reos. Tandem militiae gradu evectum pietas principis (Teodosio)

extulit, adsumptum propius stare iubens ordine proximo" (primer

lugar). El orden de sus obras en el prefacio (34): Καθημερινῶν

_liber_, del empleo de las horas del día y de la vida, como

hymnus ad galli cantum, ante cibum, post cibum, ad incensum

lucernae, etc. Ἀμαρτιγένεια, del origen del pecado, según

Tertuliano, contra el dualismo de los gnósticos y Marción.

Ἀποθέωσις del dogma de la Trinidad, contra los arrianos,

sabelianos, ebionitas, maniqueos, según Tertuliano. Ψυχομαχία,

las pasiones en lucha con las virtudes, tradújola Francisco

Palomino. _Contra Symmachum libri II_, acerca de la restitución

del altar de la Victoria en el Senado, que solicitaba aquel

famoso orador. Περὶ οτεφάνων _liber_, himnos á los mártires,

sobre todo españoles é italianos. _Dittochaeon_, 49 epigramas

sobre la Biblia (Διττοχαίον, Gennadius, _Vir. ill._, 13). Edic.

Faustino Arévalo, Roma, 1788, 2 vols.; Th. Obbarius, Tubing.,

1845; Migne, _Patrol._, LIX y LX; Alb. Dressel, Lips., 1860;

A. Puech, _Prudence, Étude sur la poésie latine chrétienne au

IV siècle_, París, 1888; Conde de la Viñaza, _Aur. Prudenc.

Clemente_, Madrid, 1888; Risco, _Esp. Sagr._, t. XXX. Los

himnos de Prudencio, tradújolos Luis Díaz de Aux. Comentóle A.

Nebrija.

ÉPOCA VISIGÓTICA

(SIGLOS V-VII)

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 · 第 12 / 59 段