pretende demostrar la existencia de Dios fundándose en que el
predicado, existencia, está incluido en la idea de un ser necesario é
infinito. La idea de ser necesario envuelve la existencia, mas nó
real, sino lógica ó concebida; pues que teniendo la idea del ser
necesario, nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun
objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el
mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un órden puramente
ideal, el predicado es tambien puramente ideal.
[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su
realidad; pero esta es demostrable hasta la última evidencia,
introduciendo en el raciocinio otros elementos que la experiencia nos
proporciona.
Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion que
en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta percepcion.
Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan entre los
dogmáticos y los escépticos; solo pongo un dato que nadie me puede
negar, siquiera se lleve el escepticismo hasta la última exageración.
Cuando digo que existe algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro
nada.
Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un
momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. Si
hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no existiria
nada, jamás hubiera podido haber nada. Finjamos la nada universal y
absoluta, pregunto: ¿de la nada puede salir algo? es evidente que nó:
luego en el supuesto de la nada universal la realidad es absurda.
[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion de la
cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de este es
puesta siempre, sin relacion á ninguna hipótesis: luego su _no ser_ es
siempre excluido bajo todas las condiciones; luego su no existencia es
contradictoria; luego existe un _ser_ absolutamente necesario, esto
es, un ser cuyo _no ser_ implica contradiccion.
[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:
1.° Tenemos la idea de un ser necesario.
2.° De su idea sola no sacamos su existencia.
3.° Para demostrar la existencia de un ser necesario nos basta saber
que existe algo.
4.° El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por experiencia; la
cual nos presenta, cuando nó otra cosa, la existencia de nuestro
propio pensamiento.
CAPÍTULO II.
LO INCONDICIONAL.
[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las palabras,
de condicional é incondicional: como las ideas que con estos nombres
se expresan, tienen mucha analogía con las explicadas en el capítulo
anterior, las expondré con brevedad aquí.
[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto es,
aquello que se pone, _si_ se pone otra cosa, que se apellida
condicion. Si el sol está en el horizonte, hay luz: la luz es lo
condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es lo que no supone
condicion; como lo expresa el mismo nombre.
[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: así lo
manifiesta la experiencia, tanto exterior como interior: ¿existe algo
incondicional? Sí.
[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, ...
etc. tendremos, que la condicion de F estará en E; la de E en D; la de
D en C; y así sucesivamente: si no hay algo incondicional, este
retroceso se extenderá hasta lo infinito; resultará pues una serie
infinita de términos condicionales.
Para llegar á un término cualquiera, por ejemplo, B, habrá sido
necesario pasar por las infinitas condiciones que le preceden: la
serie infinita habrá sido agotada; esto es contradictoria. Y como lo
que se dice de B, puede decirse de A, y de cualquiera de los términos,
anteriores ó posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la
serie es absurda.
[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada
incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad sucesiva,
es necesaria. Luego la serie en sí misma, es incondicional; luego un
conjunto de términos condicionales es incondicional, á pesar de que se
supone imposible señalar nada, fuera de la serie, que sea
incondicional. ¿Quién puede devorar semejante absurdo?
[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la serie
tres términos cualesquiera: A...F...N; se pueden formar las siguientes
proposiciones.
Si A existe, existirán, F y N.
Si N existe, existieron, F y A.
Si F existe, existió A, y existirá N.
Dificultades. 1.ª ¿De dónde procede el enlace de unas condiciones con
otras?
2.ª ¿Por qué se ha debido poner ninguna de ellas?
[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla la
condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera
dificultad se responde, que el enlace de las condiciones
_condicionales_, depende de la condicion _incondicional_. A la segunda
se contesta, que la condicion primitiva no ha menester de otra
condicion, supuesto que es un ser necesario. El preguntar _por qué_ se
ha debido poner, es caer en contradiccion; por lo mismo que es
incondicional, no tiene _porque_, la razon de su existencia está en
ella misma.
[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; son
inexplicables, tanto la existencia de los términos, como su enlace.
Existirán infinitos términos, necesariamente enlazados, sin razon
suficiente externa ni interna. No habrá mas razon para existir el
universo, que para no existir: ser y nada serán indiferentes: y no se
concibe, por qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es
evidente que no se necesita nada; ¿por qué pues no hay una nada
absoluta y eterna?
[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas
condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad propuesta:
porque si se dice que una condicion no puede existir sin la otra; con
mayor razon preguntaremos por qué no se necesita una condicion
primitiva para el conjunto de las condiciones, ó sea la totalidad de
la serie.
[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego siéndonos
dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es así que lo condicional
nos es dado, tanto en el mundo externo como en el interno, luego
existe un ser incondicional, de cuya existencia no hay la razon en
ninguna parte fuera de él mismo.
CAPÍTULO III.
INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO É INCONDICIONAL.
[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es inmutable. Porque
su existencia _es_, ó hablando el lenguaje moderno, _es puesta_
absolutamente, sin ninguna condicion, por necesidad intrínseca; y con
esta existencia se halla tambien puesto su _estado_. Prescindimos
ahora de la naturaleza de dicho estado; y de si es tal ó cual
perfeccion, en este ó aquel grado, finito ó infinito. Siendo puesta
incondicionalmente su existencia, es puesto incondicionalmente su
estado; luego así como su _no existencia_ es contradictoria (Cap. I)
tambien es contradictorio su _no estado_. La mudanza no es otra cosa
que el tránsito de un estado á otro estado, que implica el _no estado_
del primero; luego la mudanza en lo necesario es contradictoria.
[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser
necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente sin ninguna
condicion, por necesidad intrínseca, el _no_ E, será contradictorio.
El ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales ó
cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, actividad, ú otras
cualesquiera; y estas perfecciones las tiene en un cierto grado,
prescindiendo ahora de que sea grande ó pequeño, finito ó infinito.
Con la existencia absoluta E, se hallará puesto un estado de
perfeccion, que llamaremos N. ¿Qué es lo que ha determinado el estado
N? Por el supuesto, no puede haberlo determinado nada; pues el estado
es incondicional. Luego si hay absoluta y necesariamente el estado N,
será contradictorio el _no_ N. Luego la mudanza con que E deberia
pasar de N á _no_ N, es contradictoria.
[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser necesario, y
salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza será necesaria y
eterna, deberemos admitir una serie infinita de evoluciones; hénos
aquí pues cayendo de nuevo en la imposibilidad de conciliar la
infinidad de la serie, con la existencia de un término cualquiera
(Cap. II).
[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é incondicional, no
puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder su estado primitivo.
El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N á _no_ N;
pero ¿quién sabe si seria posible que sin perder N, y sin pasar á _no_
N, adquiriese algo que se reuniese con N, de un modo ú otro? Mas
claro: dado N, es contradictorio el _no_ N; pero dado N, ¿será
contradictorio el N + P, expresando P una perfeccion cualquiera, ó un
grado de la misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,
deberá salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; luego no
ha habido mudanza; luego el suponerla es contradictorio.
[26.] Se replicará que P estaba en N virtualmente; y que el nuevo
estado solo añade una nueva forma. Pero ¿esta forma como tal encierra
algo _nuevo_ en realidad? Sí ó nó; si no encierra nada, no hay
mudanza; si encierra, ó se hallaba en N ó nó; si se hallaba, no hay
mudanza; si no se hallaba, ¿de dónde ha salido?
[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios seres
necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y causándose
recíprocamente las mudanzas: así parece explicarse de dónde salen los
_nuevos_ estados. Pero á mas de que estas ficciones son evidentemente
cavilaciones infundadas y que están en contradiccion con los
principios de la ontología, todavía se las puede desvanecer con una
razon concluyente.
Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales: cada cual es
puesto absolutamente, y con un estado primitivo que llamaremos
respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando las cosas en
su estado primitivo, el conjunto de las existencias se hallará con un
conjunto de estados, necesarios é incondicionales, que podremos
representar en esta fórmula: (A^a, B^b, C^c, D^d)(1). La expresion
representa un estado primitivo, necesario, incondicional: ahora
pregunto ¿de dónde salen las mudanzas? Todo es incondicional, ¿cómo se
introduce lo condicional, lo mudable?
[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se podria
tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de A, B, C, D, entre
sí; no se debilita por esto la fuerza de la dificultad. Porque las
acciones respectivas, como primitivas y absolutas, producirán
primitiva y absolutamente un resultado en sus términos respectivos.
Este resultado será primitivamente necesario, y estará contenido en la
fórmula (1). Luego la fórmula no sufre ninguna variacion, con la
suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de ninguna clase.
[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un estado
primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos en la
serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de llegar á
ningun término de ella, no suponiendo agotado lo infinito (Cap. II).
[30.] Además, siendo distintas las esencias de los seres necesarios é
incondicionales A, B, C, D, ¿qué razon hay para fingirlos en relacion
de actividad? ¿Cuál es el fundamento de esta relacion, si los cuatro
son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes los unos
de los otros?
[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el análisis de
la idea de un ser necesario é incondicional. La inmutabilidad excluye
la perfectibilidad, por manera que, ó es preciso suponer
primitivamente en el ser necesario el colmo de la perfeccion, ó
admitir que no le puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de
los caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por una
serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que es, y
no puede ser otro cosa.
[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo condicional de
lo incondicional; luego todas las perfecciones sean del órden que
fueren, se han de hallar en el ser necesario é incondicional: luego en
él han de estar, cuando menos _virtualmente_, todas las perfecciones
de la realidad que existe; y ha de tener _formalmente_, todas las que
no implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el fin).
[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un fundamento
(Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, Cap^s. VII y
VIII); las perfecciones posibles han de existir en un ser real, si la
idea de ellas ha de ser posible; luego la escala infinita de las
perfecciones, á mas de las existentes, que concebimos en el órden de
la posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é
incondicional.
CAPÍTULO IV.
IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.
[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra el uso
continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la poseen
solos los filósofos, es patrimonio de la humanidad. Pero ¿qué
entendemos por causa? Todo aquello que hace pasar algo del no ser al
ser; así como efecto es todo aquello que pasa del no ser al ser.
Prescindo ahora de si lo que pasa del no ser al ser, es substancia ó
accidente, y del modo con que la causa influye en este tránsito: así
se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie de
causalidad.
[35.] En la idea de causa entra:
1.° La idea de ser.
2.° La relacion á lo que pasa del no ser al ser, como de condicion á
condicional.
En la de efecto entran:
1.° La de ser.
2.° La del tránsito del no ser al ser.
3.° La relacion á la causa, como de lo condicional á la condicion.
[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; ó en otros términos: toda
causa es un ser, ó existe.
[37.] Digo que esto es un axioma; porque no se puede demostrar, por
qué el predicado de existencia está contenido evidentemente en la idea
de causa. Lo que es causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la
causa, y negar que sea, es afirmar y negar á un mismo tiempo. Luego la
proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su verdad,
nos basta atender á las ideas de causa y de ser, y vemos evidentemente
la de ser contenida en la de causa. La explicacion que he dado no debe
ser mirada como una demostracion, sino como una aclaracion, para que
se comparasen mejor las dos ideas. Quien las compare como es debido,
no necesitará demostracion, lo verá por intuicion; lo que constituye
el carácter del axioma.
[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.
[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene advertir que
aquí la palabra _efecto_, significa únicamente lo que pasa del no ser
al ser, prescindiendo de que sea causado ó nó; pues si por efecto se
entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una proposicion
idéntica é inútil. Así sustituyendo en vez de efecto su significado,
diria: «No hay cosa causada sin ser causada:» lo que es mucha verdad,
pero de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: «Todo lo que
pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que produzca
este tránsito.»
[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastará para
convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que en la
misma se contienen. Consideremos una cosa que es, y trasladémonos al
tiempo en que no fué. Prescindamos de todo lo que no sea ella misma,
no supongamos ningun otro ser que la pueda haber producido, ó que tome
parte en su produccion; yo afirmo que vemos evidentemente que el
tránsito al ser, no se hará jamás. De la idea pura del no ser del
objeto, no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos
evidentemente que no saldrá jamás. No hay ser, no hay accion, no hay
produccion de ninguna clase: hay la pura nada; ¿de dónde saldrá el
ser? Intuitivamente se nos presenta pues la verdad de la proposicion:
en la pura idea del no ser por sí sola, no solo no vemos la posible
aparicion del ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion.
Son ideas que se excluyen: el no ser no es posible, sino con la
exclusion del ser, y viceversa.
[41.] Si pensamos una accion productiva, ó la referimos á la cosa que
del no ser ha de pasar al ser, ó á otra distinta de ella. Si lo
primero, caemos en contradiccion; suponemos accion y no la suponemos,
porque no hay accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa
antes de ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si
lo segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo
que produce el tránsito del no ser al ser.
[42.] El dicho comun «ex nihilo nihil fit,» es una verdad, si se la
entiende en el sentido del Axioma 2.°
CAPÍTULO V.
ORÍGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.
[43.] ¿Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto equivale á
preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda mudanza envuelve un
tránsito del no ser al ser. La mas ligera mudanza no es concebible sin
este tránsito. Todo lo que se muda, es de _otra_ manera despues de
mudado que antes de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no
tenia. Este modo, _antes_ no existia, _ahora_ existe: ha pasado pues
del no ser al ser.
[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo externo, y
se limitara nuestro espíritu á los solos hechos internos, á la sola
conciencia del yo y de sus modificaciones, sabríamos que hay tránsito
del no ser al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de
nuevas percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos
experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del no
ser al ser, del ser al no ser.
[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen un
órden de seres contingentes, real ó posible. Si no hubiese mas que
seres necesarios é inmutables, no habria causas y efectos.
[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de ser, y
la de la relacion con el no ser que ha pasado ó pasa al ser. La idea
de causa pues no es idea simple, es compuesta de las dos indicadas.
Para constituirla no basta la de ser; pues podemos concebir ser, sin
concebir causa. Lo que la idea de causa añade á la de ser, es algo
distinto de la idea de ser, algo no incluido en ella; y se llama
causalidad, fuerza, virtud productiva, actividad, ú otros nombres
semejantes; todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro
el tránsito de un no ser al ser.
[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que si
bien acompaña la idea de ser, no se confunde con ella. Si se la quiere
apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no me opondré á
ello.
[48.] ¿De dónde nace la idea de causalidad? Parece que la sola
intuicion de la idea del ser no basta á engendrarla. La idea de ser es
simple, nada expresa sino ser; en ella pues no encontramos ninguna
relacion con el tránsito del no ser al ser.
[49.] ¿Nace tal vez de la experiencia? Aquí es necesario distinguir
entre la idea misma de la causalidad y el conocimiento de la
existencia de la causa. La experiencia nos manifiesta la sucesion de
los seres, es decir, su tránsito del no ser al ser y viceversa. Hemos
notado que en la intuicion del no ser, con relacion al ser, vemos la
imposibilidad de un tránsito, á no mediar un ser que lo ejecute; luego
la certeza de la existencia de la causa nace de la experiencia
combinada con la intuicion de las ideas de no ser y ser.
[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si la causalidad
es posible; porque en la idea del ser, tal como nosotros la tenemos,
no vemos la de fuerza: podríamos concebir tal vez la fuerza, pero
ignorando si le corresponde alguna realidad. Así tendríamos la
_nocion_ de la fuerza, mas nó la _noticia_ de su existencia, ni aun la
seguridad de su posibilidad.
[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un
supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo que
reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de sus
percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el tránsito de un
no ser al ser. Y como por otra parte, siente tambien su fuerza de
combinar las ideas, siente en sí mismo la existencia de la causalidad,
de una fuerza productiva de sus reflexiones.
[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto á los actos
internos como externos, nos da tambien conocimiento de la dependencia
de unas cosas respecto de otras; así como las impresiones que
recibimos sin nuestra voluntad y á pesar de ella, nos confirman en la
misma conviccion. Sin esta experiencia, veríamos la sucesion de los
fenómenos, mas no conoceríamos sus relaciones de causalidad; porque es
claro que la inclinacion á señalar como causa de un fenómeno lo que ha
sucedido antes que él, supone la idea de causa y el conocimiento de la
dependencia de los fenómenos en la relacion de causas y efectos.
[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la
creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen á suponer que tampoco la
tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el tránsito de una
substancia del no ser al ser, en virtud de la accion productiva de
otra substancia. Yo sostengo que esto no es mas que la idea de
causalidad en su grado superior, es decir, aplicada á la produccion de
la substancia; es así que la idea de causa la tenemos, luego la idea
de creacion no es una idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de
una idea comun á toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de
causa entra el producir un tránsito del no ser al ser; á todos los
seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la diferencia que
en tratándose de las causas finitas, solo se les concede una fuerza
productiva de modificaciones, así como al ser infinito se le reconoce
la fuerza productiva de las substancias.
[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los demás ramos de los
conocimientos filosóficos: la idea de la esencia pertenece á la razon,
la noticia de la existencia depende de la experiencia. La primera es
independiente de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola
la condicion de la existencia, es decir, con un postulado (Lib. V,
Cap.^s VII y VIII). Este postulado, lo tenemos siempre, cuando nó en
otra cosa, en los fenómenos de nuestra conciencia.
CAPÍTULO VI.
SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
[55.] El principio de causalidad, ó sea esta proposicion: todo lo que
comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda en los últimos
tiempos; por lo cual es necesario dejarle á cubierto de todo género de
ataques. Creo posible conseguirlo, presentando la doctrina de los
capítulos anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre
todas las dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector
que me siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy
á presentarle.
[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le pueda
aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya comenzado á
ser, y que antes no existiese; porque si no suponemos este comienzo, A
debiera haber existido siempre.
Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; y en
que habia _no_ A. Y
que así en el órden de la duracion ha habido una pequeña serie de dos
términos:
_no_ A, A.
Comenzar es pasar del primer término _no_ A, al A. El principio de
causalidad dice: que no es posible el tránsito del primer término al
segundo, sin que intervenga un tercer término, B, que debe ser algo
real.
[57.] ¿Qué representa el término _no_ A, por sí solo? la pura negacion
del A; el puro nada de A. En el concepto del _no_ A, en vez de
encontrar el A, vemos su término contradictorio; por manera que lejos
de estar incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen
verdadera absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A,
existan á un mismo tiempo. Así, del concepto _no_ A, es imposible que
salga jamás el A; y por consiguiente, si no hay un término real, para
hacer el tránsito, nunca se puede pasar del no A, al A, ni aun en el
órden puramente ideal.
[58.] Nótese bien que no quiero decir que concibiendo el no A, de
suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible concebir el
A; pues es evidente, que quien concibiese el _no_ A, ya concebiria el
A, y aun podria concebirle, enteramente solo, con solo quitar la
negacion; sino que en el supuesto de que hubiese un concepto del no A,
absoluto, acomodado al _no_ A, absoluto objetivo, jamás saldria de
este concepto el A; y si bien se reflexiona, no habria ni siquiera
concepto; pues que el pensamiento de negacion pura, no es pensamiento,
no es concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y en el
órden puramente ideal nos hallaríamos en el primer término de la
serie, en la negacion pura: _no_ A, sin ningun medio para pasar al
segundo: A.