Aquí se encuentra el defecto del raciocinio de Descartes cuando

pretende demostrar la existencia de Dios fundándose en que el

predicado, existencia, está incluido en la idea de un ser necesario é

infinito. La idea de ser necesario envuelve la existencia, mas nó

real, sino lógica ó concebida; pues que teniendo la idea del ser

necesario, nos resta todavía la dificultad de si le corresponde algun

objeto; el predicado conviene al sujeto en el modo que se pone el

mismo sujeto; y como este no es puesto sino en un órden puramente

ideal, el predicado es tambien puramente ideal.

[9.] Con sola la idea del ser necesario no se puede demostrar su

realidad; pero esta es demostrable hasta la última evidencia,

introduciendo en el raciocinio otros elementos que la experiencia nos

proporciona.

Existe algo; cuando menos nosotros, cuando menos esta percepcion que

en este acto sentimos, cuando menos la apariencia de esta percepcion.

Prescindo ahora de todas las cuestiones que se agitan entre los

dogmáticos y los escépticos; solo pongo un dato que nadie me puede

negar, siquiera se lleve el escepticismo hasta la última exageración.

Cuando digo que existe algo, solo entiendo afirmar que no todo es puro

nada.

Si existe algo, ha existido siempre algo, y no es designable un

momento en el cual se hubiese podido decir con verdad: no hay nada. Si

hubiese un momento designable de un nada universal, ahora no existiria

nada, jamás hubiera podido haber nada. Finjamos la nada universal y

absoluta, pregunto: ¿de la nada puede salir algo? es evidente que nó:

luego en el supuesto de la nada universal la realidad es absurda.

[10.] Luego ha existido siempre algo, sin causa, sin condicion de la

cual dependiese; luego hay un ser necesario. La existencia de este es

puesta siempre, sin relacion á ninguna hipótesis: luego su _no ser_ es

siempre excluido bajo todas las condiciones; luego su no existencia es

contradictoria; luego existe un _ser_ absolutamente necesario, esto

es, un ser cuyo _no ser_ implica contradiccion.

[11.] Resumiendo la doctrina que precede podemos decir:

1.° Tenemos la idea de un ser necesario.

2.° De su idea sola no sacamos su existencia.

3.° Para demostrar la existencia de un ser necesario nos basta saber

que existe algo.

4.° El conocimiento de que existe algo, lo tenemos por experiencia; la

cual nos presenta, cuando nó otra cosa, la existencia de nuestro

propio pensamiento.

CAPÍTULO II.

LO INCONDICIONAL.

[12.] En las escuelas modernas se emplean frecuentemente las palabras,

de condicional é incondicional: como las ideas que con estos nombres

se expresan, tienen mucha analogía con las explicadas en el capítulo

anterior, las expondré con brevedad aquí.

[13.] Lo condicional es lo que depende de una condicion; esto es,

aquello que se pone, _si_ se pone otra cosa, que se apellida

condicion. Si el sol está en el horizonte, hay luz: la luz es lo

condicional; el sol su condicion. Lo incondicional es lo que no supone

condicion; como lo expresa el mismo nombre.

[14.] El universo es un conjunto de seres condicionales: así lo

manifiesta la experiencia, tanto exterior como interior: ¿existe algo

incondicional? Sí.

[15.] Representando el universo por una serie A, B, C, D, E, F, ...

etc. tendremos, que la condicion de F estará en E; la de E en D; la de

D en C; y así sucesivamente: si no hay algo incondicional, este

retroceso se extenderá hasta lo infinito; resultará pues una serie

infinita de términos condicionales.

Para llegar á un término cualquiera, por ejemplo, B, habrá sido

necesario pasar por las infinitas condiciones que le preceden: la

serie infinita habrá sido agotada; esto es contradictoria. Y como lo

que se dice de B, puede decirse de A, y de cualquiera de los términos,

anteriores ó posteriores, resulta que todos son imposibles: luego la

serie es absurda.

[16.] En la serie supuesta, todo es condicional; no hay nada

incondicional; y sin embargo la existencia de su totalidad sucesiva,

es necesaria. Luego la serie en sí misma, es incondicional; luego un

conjunto de términos condicionales es incondicional, á pesar de que se

supone imposible señalar nada, fuera de la serie, que sea

incondicional. ¿Quién puede devorar semejante absurdo?

[17.] Formulemos con mas precision el argumento. Tomando en la serie

tres términos cualesquiera: A...F...N; se pueden formar las siguientes

proposiciones.

Si A existe, existirán, F y N.

Si N existe, existieron, F y A.

Si F existe, existió A, y existirá N.

Dificultades. 1.ª ¿De dónde procede el enlace de unas condiciones con

otras?

2.ª ¿Por qué se ha debido poner ninguna de ellas?

[18.] Admitiendo un ser necesario, incondicional, donde se halla la

condicion de cuanto existe; todo queda explicado. A la primera

dificultad se responde, que el enlace de las condiciones

_condicionales_, depende de la condicion _incondicional_. A la segunda

se contesta, que la condicion primitiva no ha menester de otra

condicion, supuesto que es un ser necesario. El preguntar _por qué_ se

ha debido poner, es caer en contradiccion; por lo mismo que es

incondicional, no tiene _porque_, la razon de su existencia está en

ella misma.

[19.] Pero si no admitimos nada necesario, nada incondicional; son

inexplicables, tanto la existencia de los términos, como su enlace.

Existirán infinitos términos, necesariamente enlazados, sin razon

suficiente externa ni interna. No habrá mas razon para existir el

universo, que para no existir: ser y nada serán indiferentes: y no se

concibe, por qué ha debido prevalecer la existencia. Para la nada, es

evidente que no se necesita nada; ¿por qué pues no hay una nada

absoluta y eterna?

[20.] Cuanto mas se pondere la necesidad del enlace de unas

condiciones con otras, tanto mas se fortalece la dificultad propuesta:

porque si se dice que una condicion no puede existir sin la otra; con

mayor razon preguntaremos por qué no se necesita una condicion

primitiva para el conjunto de las condiciones, ó sea la totalidad de

la serie.

[21.] Luego lo condicional supone lo incondicional; luego siéndonos

dado lo primero, podemos inferir lo segundo. Es así que lo condicional

nos es dado, tanto en el mundo externo como en el interno, luego

existe un ser incondicional, de cuya existencia no hay la razon en

ninguna parte fuera de él mismo.

CAPÍTULO III.

INMUTABILIDAD DEL SER NECESARIO É INCONDICIONAL.

[22.] Lo absolutamente necesario é incondicional es inmutable. Porque

su existencia _es_, ó hablando el lenguaje moderno, _es puesta_

absolutamente, sin ninguna condicion, por necesidad intrínseca; y con

esta existencia se halla tambien puesto su _estado_. Prescindimos

ahora de la naturaleza de dicho estado; y de si es tal ó cual

perfeccion, en este ó aquel grado, finito ó infinito. Siendo puesta

incondicionalmente su existencia, es puesto incondicionalmente su

estado; luego así como su _no existencia_ es contradictoria (Cap. I)

tambien es contradictorio su _no estado_. La mudanza no es otra cosa

que el tránsito de un estado á otro estado, que implica el _no estado_

del primero; luego la mudanza en lo necesario es contradictoria.

[23.] Aclaremos y precisemos mas estas ideas. Llamemos E al ser

necesario é incondicional. Como E es puesto absolutamente sin ninguna

condicion, por necesidad intrínseca, el _no_ E, será contradictorio.

El ser E, no es abstracto sino real; y por consiguiente tiene tales ó

cuales perfecciones, como inteligencia, voluntad, actividad, ú otras

cualesquiera; y estas perfecciones las tiene en un cierto grado,

prescindiendo ahora de que sea grande ó pequeño, finito ó infinito.

Con la existencia absoluta E, se hallará puesto un estado de

perfeccion, que llamaremos N. ¿Qué es lo que ha determinado el estado

N? Por el supuesto, no puede haberlo determinado nada; pues el estado

es incondicional. Luego si hay absoluta y necesariamente el estado N,

será contradictorio el _no_ N. Luego la mudanza con que E deberia

pasar de N á _no_ N, es contradictoria.

[24.] Pero admitamos por un momento la mudanza en el ser necesario, y

salida de su propio seno. Como la razon de la mudanza será necesaria y

eterna, deberemos admitir una serie infinita de evoluciones; hénos

aquí pues cayendo de nuevo en la imposibilidad de conciliar la

infinidad de la serie, con la existencia de un término cualquiera

(Cap. II).

[25.] Resulta demostrado que el ser necesario é incondicional, no

puede sufrir ninguna mudanza que le haga perder su estado primitivo.

El ser necesario no puede perder nada; no puede pasar de N á _no_ N;

pero ¿quién sabe si seria posible que sin perder N, y sin pasar á _no_

N, adquiriese algo que se reuniese con N, de un modo ú otro? Mas

claro: dado N, es contradictorio el _no_ N; pero dado N, ¿será

contradictorio el N + P, expresando P una perfeccion cualquiera, ó un

grado de la misma? Esto es imposible: porque P que viene de nuevo,

deberá salir de N; luego en N, estaba todo lo que hay en P; luego no

ha habido mudanza; luego el suponerla es contradictorio.

[26.] Se replicará que P estaba en N virtualmente; y que el nuevo

estado solo añade una nueva forma. Pero ¿esta forma como tal encierra

algo _nuevo_ en realidad? Sí ó nó; si no encierra nada, no hay

mudanza; si encierra, ó se hallaba en N ó nó; si se hallaba, no hay

mudanza; si no se hallaba, ¿de dónde ha salido?

[27.] Para eludir esta demostracion se pueden fingir varios seres

necesarios, influyendo los unos sobre los otros, y causándose

recíprocamente las mudanzas: así parece explicarse de dónde salen los

_nuevos_ estados. Pero á mas de que estas ficciones son evidentemente

cavilaciones infundadas y que están en contradiccion con los

principios de la ontología, todavía se las puede desvanecer con una

razon concluyente.

Sean A, B, C, D, los seres necesarios é incondicionales: cada cual es

puesto absolutamente, y con un estado primitivo que llamaremos

respectivamente a, b, c, d. Entonces resulta que tomando las cosas en

su estado primitivo, el conjunto de las existencias se hallará con un

conjunto de estados, necesarios é incondicionales, que podremos

representar en esta fórmula: (A^a, B^b, C^c, D^d)(1). La expresion

representa un estado primitivo, necesario, incondicional: ahora

pregunto ¿de dónde salen las mudanzas? Todo es incondicional, ¿cómo se

introduce lo condicional, lo mudable?

[28.] Si se finge que en los estados primitivos a, b, c, d, se podria

tal vez implicar la accion recíproca y primitiva de A, B, C, D, entre

sí; no se debilita por esto la fuerza de la dificultad. Porque las

acciones respectivas, como primitivas y absolutas, producirán

primitiva y absolutamente un resultado en sus términos respectivos.

Este resultado será primitivamente necesario, y estará contenido en la

fórmula (1). Luego la fórmula no sufre ninguna variacion, con la

suposicion nueva; luego no ha habido mudanza de ninguna clase.

[29.] Imaginando que la accion recíproca no supone un estado

primitivo, sino que es una serie sucesiva de estados, caemos en la

serie infinita, y por consiguiente en la imposibilidad de llegar á

ningun término de ella, no suponiendo agotado lo infinito (Cap. II).

[30.] Además, siendo distintas las esencias de los seres necesarios é

incondicionales A, B, C, D, ¿qué razon hay para fingirlos en relacion

de actividad? ¿Cuál es el fundamento de esta relacion, si los cuatro

son necesarios, incondicionales, y por tanto independientes los unos

de los otros?

[31.] Pero dejemos semejantes absurdos, y prosigamos en el análisis de

la idea de un ser necesario é incondicional. La inmutabilidad excluye

la perfectibilidad, por manera que, ó es preciso suponer

primitivamente en el ser necesario el colmo de la perfeccion, ó

admitir que no le puede alcanzar nunca. La perfectibilidad es uno de

los caractéres de lo contingente que mejora su modo de ser, por una

serie de transformaciones; lo absolutamente necesario es lo que es, y

no puede ser otro cosa.

[32.] Lo contingente debe dimanar de lo necesario; lo condicional de

lo incondicional; luego todas las perfecciones sean del órden que

fueren, se han de hallar en el ser necesario é incondicional: luego en

él han de estar, cuando menos _virtualmente_, todas las perfecciones

de la realidad que existe; y ha de tener _formalmente_, todas las que

no implican imperfeccion (Lib. VIII, desde el Cap. XV hasta el fin).

[33.] La posibilidad de lo no existente, ha de tener un fundamento

(Lib. IV, desde el Cap. XXIII hasta el XXVIII, y Lib. V, Cap^s. VII y

VIII); las perfecciones posibles han de existir en un ser real, si la

idea de ellas ha de ser posible; luego la escala infinita de las

perfecciones, á mas de las existentes, que concebimos en el órden de

la posibilidad pura, se hallan realizadas en el ser necesario é

incondicional.

CAPÍTULO IV.

IDEAS DE CAUSA Y EFECTO.

[34.] Nosotros tenemos la idea de causa: así lo muestra el uso

continuo que estamos haciendo de la misma. Esta idea no la poseen

solos los filósofos, es patrimonio de la humanidad. Pero ¿qué

entendemos por causa? Todo aquello que hace pasar algo del no ser al

ser; así como efecto es todo aquello que pasa del no ser al ser.

Prescindo ahora de si lo que pasa del no ser al ser, es substancia ó

accidente, y del modo con que la causa influye en este tránsito: así

se comprende en la definicion toda clase de causas y toda especie de

causalidad.

[35.] En la idea de causa entra:

1.° La idea de ser.

2.° La relacion á lo que pasa del no ser al ser, como de condicion á

condicional.

En la de efecto entran:

1.° La de ser.

2.° La del tránsito del no ser al ser.

3.° La relacion á la causa, como de lo condicional á la condicion.

[36.] Axioma I: La nada, no puede ser causa; ó en otros términos: toda

causa es un ser, ó existe.

[37.] Digo que esto es un axioma; porque no se puede demostrar, por

qué el predicado de existencia está contenido evidentemente en la idea

de causa. Lo que es causa, es; si no es, no es causa. Afirmar la

causa, y negar que sea, es afirmar y negar á un mismo tiempo. Luego la

proposicion establecida es un axioma. Para convencernos de su verdad,

nos basta atender á las ideas de causa y de ser, y vemos evidentemente

la de ser contenida en la de causa. La explicacion que he dado no debe

ser mirada como una demostracion, sino como una aclaracion, para que

se comparasen mejor las dos ideas. Quien las compare como es debido,

no necesitará demostracion, lo verá por intuicion; lo que constituye

el carácter del axioma.

[38.] Axioma II: No hay efecto sin causa.

[39.] Para comprender el sentido de este axioma conviene advertir que

aquí la palabra _efecto_, significa únicamente lo que pasa del no ser

al ser, prescindiendo de que sea causado ó nó; pues si por efecto se

entendiese aquí una cosa causada, el axioma seria una proposicion

idéntica é inútil. Así sustituyendo en vez de efecto su significado,

diria: «No hay cosa causada sin ser causada:» lo que es mucha verdad,

pero de nada sirve. El sentido pues, es el siguiente: «Todo lo que

pasa del no ser al ser, necesita algo distinto de sí, que produzca

este tránsito.»

[40.] Digo que esta proposicion es un axioma, y bastará para

convencernos de ello el fijar la atencion sobre las ideas que en la

misma se contienen. Consideremos una cosa que es, y trasladémonos al

tiempo en que no fué. Prescindamos de todo lo que no sea ella misma,

no supongamos ningun otro ser que la pueda haber producido, ó que tome

parte en su produccion; yo afirmo que vemos evidentemente que el

tránsito al ser, no se hará jamás. De la idea pura del no ser del

objeto, no solo nos es imposible hacer salir el objeto, sino que vemos

evidentemente que no saldrá jamás. No hay ser, no hay accion, no hay

produccion de ninguna clase: hay la pura nada; ¿de dónde saldrá el

ser? Intuitivamente se nos presenta pues la verdad de la proposicion:

en la pura idea del no ser por sí sola, no solo no vemos la posible

aparicion del ser, sino que vemos la imposibilidad de la aparicion.

Son ideas que se excluyen: el no ser no es posible, sino con la

exclusion del ser, y viceversa.

[41.] Si pensamos una accion productiva, ó la referimos á la cosa que

del no ser ha de pasar al ser, ó á otra distinta de ella. Si lo

primero, caemos en contradiccion; suponemos accion y no la suponemos,

porque no hay accion en el puro nada. Suponemos que la cosa es causa

antes de ser; y nos hallamos en contradiccion con el Axioma I (36). Si

lo segundo, pensamos ya la causa: pues causa no es otra cosa que lo

que produce el tránsito del no ser al ser.

[42.] El dicho comun «ex nihilo nihil fit,» es una verdad, si se la

entiende en el sentido del Axioma 2.°

CAPÍTULO V.

ORÍGEN DE LA NOCION DE CAUSALIDAD.

[43.] ¿Hay en el mundo alguna causa, y algun efecto? Esto equivale á

preguntar si en el mundo hay alguna mudanza. Toda mudanza envuelve un

tránsito del no ser al ser. La mas ligera mudanza no es concebible sin

este tránsito. Todo lo que se muda, es de _otra_ manera despues de

mudado que antes de mudarse; luego tiene este modo de ser que antes no

tenia. Este modo, _antes_ no existia, _ahora_ existe: ha pasado pues

del no ser al ser.

[44.] Aun cuando no estuviéramos en relacion con el mundo externo, y

se limitara nuestro espíritu á los solos hechos internos, á la sola

conciencia del yo y de sus modificaciones, sabríamos que hay tránsito

del no ser al ser, por el testimonio de la sucesiva aparicion de

nuevas percepciones, de nuevos afectos. Dentro de nosotros mismos

experimentamos ese flujo y reflujo de modificaciones que pasan del no

ser al ser, del ser al no ser.

[45.] Por lo dicho se ve que las ideas de causa y efecto suponen un

órden de seres contingentes, real ó posible. Si no hubiese mas que

seres necesarios é inmutables, no habria causas y efectos.

[46.] He dicho (Cap. IV) que en la idea de causa entran la de ser, y

la de la relacion con el no ser que ha pasado ó pasa al ser. La idea

de causa pues no es idea simple, es compuesta de las dos indicadas.

Para constituirla no basta la de ser; pues podemos concebir ser, sin

concebir causa. Lo que la idea de causa añade á la de ser, es algo

distinto de la idea de ser, algo no incluido en ella; y se llama

causalidad, fuerza, virtud productiva, actividad, ú otros nombres

semejantes; todos expresan la relacion de un ser para realizar en otro

el tránsito de un no ser al ser.

[47.] En la idea de causalidad se incluye otra idea simple, que si

bien acompaña la idea de ser, no se confunde con ella. Si se la quiere

apellidar una modificacion de la misma idea de ser, no me opondré á

ello.

[48.] ¿De dónde nace la idea de causalidad? Parece que la sola

intuicion de la idea del ser no basta á engendrarla. La idea de ser es

simple, nada expresa sino ser; en ella pues no encontramos ninguna

relacion con el tránsito del no ser al ser.

[49.] ¿Nace tal vez de la experiencia? Aquí es necesario distinguir

entre la idea misma de la causalidad y el conocimiento de la

existencia de la causa. La experiencia nos manifiesta la sucesion de

los seres, es decir, su tránsito del no ser al ser y viceversa. Hemos

notado que en la intuicion del no ser, con relacion al ser, vemos la

imposibilidad de un tránsito, á no mediar un ser que lo ejecute; luego

la certeza de la existencia de la causa nace de la experiencia

combinada con la intuicion de las ideas de no ser y ser.

[50.] Si esta experiencia no existiese, no sabríamos si la causalidad

es posible; porque en la idea del ser, tal como nosotros la tenemos,

no vemos la de fuerza: podríamos concebir tal vez la fuerza, pero

ignorando si le corresponde alguna realidad. Así tendríamos la

_nocion_ de la fuerza, mas nó la _noticia_ de su existencia, ni aun la

seguridad de su posibilidad.

[51.] Pero si bien se considera, esta falta de experiencia es un

supuesto imposible; pues un ser inteligente limitado, por lo mismo que

reune la inteligencia con la limitacion, siente la sucesion de sus

percepciones, y por tanto experimenta en sí propio el tránsito de un

no ser al ser. Y como por otra parte, siente tambien su fuerza de

combinar las ideas, siente en sí mismo la existencia de la causalidad,

de una fuerza productiva de sus reflexiones.

[52.] El ejercicio de nuestra voluntad, así con respecto á los actos

internos como externos, nos da tambien conocimiento de la dependencia

de unas cosas respecto de otras; así como las impresiones que

recibimos sin nuestra voluntad y á pesar de ella, nos confirman en la

misma conviccion. Sin esta experiencia, veríamos la sucesion de los

fenómenos, mas no conoceríamos sus relaciones de causalidad; porque es

claro que la inclinacion á señalar como causa de un fenómeno lo que ha

sucedido antes que él, supone la idea de causa y el conocimiento de la

dependencia de los fenómenos en la relacion de causas y efectos.

[53.] Dicen algunos que el hombre no tiene ninguna idea de la

creacion; y con esto, sin advertirlo, vienen á suponer que tampoco la

tenemos de ninguna causa. Por creacion se entiende el tránsito de una

substancia del no ser al ser, en virtud de la accion productiva de

otra substancia. Yo sostengo que esto no es mas que la idea de

causalidad en su grado superior, es decir, aplicada á la produccion de

la substancia; es así que la idea de causa la tenemos, luego la idea

de creacion no es una idea nueva, inconcebible, sino una perfeccion de

una idea comun á toda la humanidad. Hemos visto que en la idea de

causa entra el producir un tránsito del no ser al ser; á todos los

seres activos se les atribuye esta virtud, pero con la diferencia que

en tratándose de las causas finitas, solo se les concede una fuerza

productiva de modificaciones, así como al ser infinito se le reconoce

la fuerza productiva de las substancias.

[54.] Aquí parece verificarse lo mismo que en los demás ramos de los

conocimientos filosóficos: la idea de la esencia pertenece á la razon,

la noticia de la existencia depende de la experiencia. La primera es

independiente de la segunda; y se puede discurrir sobre ella, con sola

la condicion de la existencia, es decir, con un postulado (Lib. V,

Cap.^s VII y VIII). Este postulado, lo tenemos siempre, cuando nó en

otra cosa, en los fenómenos de nuestra conciencia.

CAPÍTULO VI.

SE FORMULA Y DEMUESTRA EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.

[55.] El principio de causalidad, ó sea esta proposicion: todo lo que

comienza ha de tener una causa; ha sido puesto en duda en los últimos

tiempos; por lo cual es necesario dejarle á cubierto de todo género de

ataques. Creo posible conseguirlo, presentando la doctrina de los

capítulos anteriores bajo un punto de vista luminoso, que destierre

todas las dudas y acabe con todas las dificultades. Ruego al lector

que me siga con atencion por algunos momentos en el raciocinio que voy

á presentarle.

[56.] Tomemos un ser cualquiera que llamaremos A. Para que se le pueda

aplicar el principio de causalidad, es preciso que haya comenzado á

ser, y que antes no existiese; porque si no suponemos este comienzo, A

debiera haber existido siempre.

Tenemos pues, que hay una duracion asignable en que no habia A; y en

que habia _no_ A. Y

que así en el órden de la duracion ha habido una pequeña serie de dos

términos:

_no_ A, A.

Comenzar es pasar del primer término _no_ A, al A. El principio de

causalidad dice: que no es posible el tránsito del primer término al

segundo, sin que intervenga un tercer término, B, que debe ser algo

real.

[57.] ¿Qué representa el término _no_ A, por sí solo? la pura negacion

del A; el puro nada de A. En el concepto del _no_ A, en vez de

encontrar el A, vemos su término contradictorio; por manera que lejos

de estar incluido el segundo en el primero, se excluyen, y hacen

verdadera absolutamente esta proposicion: Es imposible que no A, y A,

existan á un mismo tiempo. Así, del concepto _no_ A, es imposible que

salga jamás el A; y por consiguiente, si no hay un término real, para

hacer el tránsito, nunca se puede pasar del no A, al A, ni aun en el

órden puramente ideal.

[58.] Nótese bien que no quiero decir que concibiendo el no A, de

suerte que se negase el A, como conocido, fuera imposible concebir el

A; pues es evidente, que quien concibiese el _no_ A, ya concebiria el

A, y aun podria concebirle, enteramente solo, con solo quitar la

negacion; sino que en el supuesto de que hubiese un concepto del no A,

absoluto, acomodado al _no_ A, absoluto objetivo, jamás saldria de

este concepto el A; y si bien se reflexiona, no habria ni siquiera

concepto; pues que el pensamiento de negacion pura, no es pensamiento,

no es concepto. Así, habria una ausencia absoluta de concepto; y en el

órden puramente ideal nos hallaríamos en el primer término de la

serie, en la negacion pura: _no_ A, sin ningun medio para pasar al

segundo: A.

Filosofía Fundamental, Tomo IV · 第 13 / 21 段