Desde los primeros ensayos de este jóven vimos con satisfaccion

que desdeñaba la forma monotona y vulgar de la simple narracion,

para adoptar en sus composiciones un movimiento casi dramático, una

variacion incesante de situacion y de entono. Esto mismo advertimos,

con éxito muy feliz, en el Peregrino. Su plan, ó idea jeneral, es

evidentemente el del Childe Harold: pero quisiéramos que el autor

hubiera dejado que cada uno lo adivinase, sin haberlo él indicado en

una de sus estancias. Mármol, como el bardo ingles, ha ido trasladando

á sus lienzos las sociedades que visitaba, con sus pasiones, su

literatura, sus grandes hechos, sus miserias, su historia y su

política; y donde no encontraba pueblos ni vida social que copiar, ha

descripto las montañas, el mar, las nubes, los grandes fenómenos de la

naturaleza visible; ó se ha concentrado en sí mismo, para sondear las

altas verdades de la filosofia y de la moral. Escusado es decir que no

ponemos en balanza á nuestro jóven amigo con el bardo ingles, ni al

PEREGRINO con Childe Harold. Mármol mismo no ha pensado que podria,

ya el dia de hoy, igualar á su modelo; seria eso querer luchar con

las leyes del progreso intelectual. Mármol no puede todavia alcanzar á

esa libertad de movimientos y de jiros con que el poeta ingles expresa

sus altísimas ideas; esa elegancia de formas y esa gala de colorido

con que jamas deja de vestirlas; esa riqueza de _substancia_, si esto

puede decirse, que se encuentra en los cuatro cantos de Childe Harold;

y cuyo sabor no gozan los espíritus incultos ó vulgares. Depende esa

diferencia de que nuestro jóven poeta no puede todavia tener, en el

grado que Byron ni el dominio absoluto de la lengua, que permite

expresar todo sin embarazarse jamas en la espresion ni en el ritmo; ni

la experiencia del mundo, que revela los mas ocultos caracteres de la

sociedad, ni el gran caudal de conocimientos adquiridos, que dán á la

poesia esa solidez, esa substancia, que tanto la ennoblece. Pero si

Mármol no ha llegado todavia á ese punto, no seremos nosotros quienes

pondremos límites á sus progresos, cuando los años y el estudio le

hayan dado lo que Byron no debia á la naturaleza.

EL PEREGRINO viaja y se ajita por motivos muy diversos de Childe

Harold. Proscripto casi en la cuna por una tirania innoble y

retrógrada; comprimidos sus instintos de libertad; testigo del escarnio

que los tiranos hacen de las pasadas glorias de la patria; asistiendo

cada dia al espectáculo del infortunio de sus compatriotas proscriptos;

natural es que los tonos de su instrumento expresen siempre la

vanagloria consoladora, aunque estéril, de los dias que pasaron,

_Il misero orgoglio d'un tempo che fú;_

el lamento sobre la ruina presente de la patria y sobre el duro

infortunio de sus hijos; la maldicion á los tiranos; la exhortacion á

los buenos á que perseveren y pongan fé en los dias que han de venir,

y la esperanza consoladora en esos mismos dias. A esas ideas refiere

siempre EL PEREGRINO cuanto vé y cuanto encuentra, en la naturaleza

física como en el órden moral.--Ellas forman tambien el plan uniforme,

y bien ejecutado, de este CANTO DUODECIMO, que se refiere todo al Rio

de la Plata.

Entrando por él despues de una ausencia de pocos años, el PEREGRINO

vé alzarse á su izquierda las nubes que le señalan su patria, Buenos

Aires; y á su derecha las rocas _de la Patria Oriental_, bañadas por la

luz del Sol. La dolorosa situacion de ambos pueblos le arranca sentidas

quejas; y vuélvese primero á contemplar su propia Patria. Piensa en lo

que es _hoy_ el nombre arjentino, y busca consuelo en lo pasado.

Antes era otra cosa, antes valía

La pena de llevar una estocada,

El decir con orgullo y bizarria:

Nací Arjentino, y en mi Patria amada

No hay ya ni esclavitud ni tirania;

Y en la frente del hombre inmaculada,

Donde la Libertad graba su sello

Deslumbra un rayo de esperanzas bello.

Su imaginacion se exalta, su tono se levanta, movido de entusiasmo,

como si asistiera á los tiempos que recuerda, ó viviese en los bellos

dias de aquella patria, hoy tan desgraciada:

Entonces á la luz del claro dia

Se conquistaban glorias inmortales,

Y el corazon en écos repetía

Las voces de los cánticos triunfales;

Entonces por la patria se moría,

Y eran templos las urnas sepulcrales;

Entonces ¡ay! las madres envidiaban

La suerte de los hijos que espiraban.

* * * * *

Entonces en las bóvedas del templo

La palabra de Dios repercutía;

Y la virtud de Cristo era el ejemplo

Que el sacerdote al pueblo descubria;

Entonces esta lira que yo témplo

A la voz de mortal melancolía,

Otros templaban á la dulce y bella

Voz de la libertad, en redor della.

* * * * *

Pero á esa Patria, valerosa, fuerte,

Llena de gloria y opulencia y nombre,

Rica de corazon, rica de espada,

¿Sabeis ahora lo que resta?....¡Nada!

Pocos y lúgubres versos refieren luego todo lo que esa patria ha

perdido por la mano del despotismo. Eso trae á la memoria del poeta

los sufrimientos, la resignacion virtuosa y la fé de sus proscriptos

compatriotas. Los que sin mancha de crímen han perdido la patria, y

vén crecer en derredor de sí una familia cosmopolita, pueden solo

comprender toda la verdad melancólica, todo el sentimiento de estas dos

estancias, relativas á los hombres,

Que han bebido la hez de la amargura

Bajo el pálido sol del extranjero,

Y consuelan su misma desventura

Con hablar á su Patria dulce agüero:

Que bajo suelo estraño sepultura

Dán á sus viejos padres y al guerrero;

Y les dicen: "Quedad, hasta que un dia

Llevemos ¡ay! vuestra ceniza fria."

Que vén nacer sus inocentes hijos

Sin nacer en la Patria de sus padres;

Y en vez de maldecir, hacen prolijos

Que al empezar á hablar la llamen _madre_:

Y siempre en Dios y la esperanza fijos,

Cuando á su Patria la bonanza cuadre,

Ven que el dolor y la vejez los lábra,

Sin decir de Escipion la cruel palabra.

Por un movimiento tan natural como poético, el PEREGRINO se levanta

luego, para encararse con el pueblo que abdicó su dignidad y sus

derechos en manos del despotismo; la inspiracion del profeta, el enojo

santo del Apóstol que reconviene y amenaza á los que apostataron de su

fé, se encuentra en algunas de esas estancias, que tal vez no tienen

superior en nuestra lengua:

Cuenta que has de pagar, redil de esclavos,

Pueblo sumido en lodazal de crímen,

Espúrea raza de los hombres bravos

Que hoy en la tumba de vergüenza gimen.

Ah, bien la pagas ya!....Sientes los clavos

Y el son de las cadenas que te oprimen;

Dentro del corazon la verdad sientes,

Y, nuevo Galiléo, crees y mientes.

Diputados, Ministros, Generales,

¿Qué haceis? Corred: el bruto tiene fiebre;

Arrastrad vuestras hijas virginales

Como manjar nitroso á su pesebre.

Corred hasta las santas Catedrales,

A vuestros pies la lápida se quiebre;

Y llevad en el cráneo de Belgrano

Sangre de vuestros hijos al Tirano.

No era fácil mantenerse siempre á esa altura de pensamiento, de

diccion, y sobre todo de verdad: el cuadro que sigue es inferior, y

su fondo es una idea que tenemos por esencialmente falsa. Los grandes

delitos de un tirano, su arrogancia y desmedida insolencia pueden

valerle tal vez el nombre, poco envidiable, de _grande_ y _omnipotente_

en el crímen, pero jamas servirán _para orlar de gloria á la Patria_,

por que, si es lustre para ella haber sido grande en la victoria y en

la intelijencia, no puede serlo haber levantado

en sus manos

Al _mas grande_ de todos los tiranos.

Notamos antes que hay en las formas adoptadas por Mármol mucho de

dramático, y frecuentes transiciones de un tono á otro: eso, que, bien

desempeñado, es siempre muy bello, es tambien muy dificil de sostener,

y muy espuesto á producir estravíos. Mármol ha sido feliz en muchas

de esas transiciones; pero no en todas. La parte en que el PEREGRINO

muestra deseo de hallarse con Rosas y _de beber con él dos botellas_

nos parece sumamente inferior á todo lo demas del canto, aunque ha dado

lugar á la estancia LIII, que es bellísima, y encierra en si sola toda

una escena dramática.

Nada cura tanto al hombre de las estrechas preocupaciones de localidad,

que el vulgo llama patriotismo, como la vista y el estudio práctico de

otros hombres y de otros pueblos: Mármol ha palpado lo irracional de

esas preocupaciones, y ha hecho con ilustrada independencia justicia

al estado social de otros pueblos, que sus compatriotas desprecian

sin conocer. El modo como ha ligado á su asunto las consideraciones

sobre los Estados Unidos, el Brasil y la España, es juicioso, natural,

y ha dado oríjen á algunas bellas estancias. El atraso y desgradacion

á que vino nuestra madre patria en poder de los austriacos, despues

de Felipe 2.°, aparece justamente presentado como oríjen primero del

mísero estado de las que fueron colonias de aquella metrópoli. Si Colon

hubiera nacido un siglo antes, y hecho á la España el presente de la

América, cuando aquella dominaba al mundo, otra hubiera sido, dice

Mármol, la suerte de estas rejiones, y el inmortal descubridor podria

haber dicho á la América con orgullo y con razon:

Para que al mundo en lo futuro mandes,

Cuando te hallé desnuda entre las olas,

Te cubrí con banderas españolas.

Otra fué la suerte de la España, y otra le legó á sus hijos de

América. Oprimido con las escenas que en toda ella se reproducen,

y especialmente en su patria; el PEREGRINO aparta los ojos de la

márjen derecha del Plata, para fijarlos en las rocas que divisa en la

izquierda.

Ricas, animadas, llenas de frescor, son las descripciones de las costas

orientales, de su cielo de sus arroyos.

Y de esas mil espléndidas cuchillas

Ricas de gracia y aromadas flores,

Que en tiempo de la mies son amarillas

Nubes que flotan, ricas de colores;

Y cuando hiela Julio sus orillas

Y el Pampero desata sus rigores,

Son las oscuras y robustas ondas

Que en el centro del mar se alzan redondas.

Recuerda el poeta que fué aquí donde hizo su primera entrada en el

mundo, los primeros ensayos de su númen, su estudio primero de la

naturaleza, y pasa tambien en revista los bellos dias dá la República,

cuando

La industria de la Europa en raudas alas

Miraba la feliz Montevideo

Llegar, para cubrirla con sus galas.

Era el bello festin de su himeneo

Con el Progreso, en las brillantes salas

Del arte, de la ciencia y del deseo:

Pues cuanto pudo ambicionar su mente

Allí tenia para orlar su frente.

Atropellando las soberbias olas

Del Plata, dilataba sus cimientos;

Y en las rocas estériles y solas

Improvisaba ricos monumentos;

Y en ellos y dó quier las aureolas

De las artes burlaban los momentos;

Y eran, al contemplarla, recordadas

Las fabulosas grutas encantadas.

La guerra atajó esa marcha, destruyó esos campos; y marchitó fecundas

esperanzas. No creemos posible espresar esas ideas con mas novedad y

sentimiento que el que encierran estos versos:

Esa Patria tan bella en su regazo

Ahogó su tierna libertad querida,

Como madre inexperta que en su brazo

Su primer hijo sofocó dormida.

Vano y estéril fuera el trabajo del poeta, si la filosofia no formára

el fondo de la obra que la imajinacion embellece. Mármol no se contenta

con la descripcion de nuestras desgracias, busca sus causas, y las

señala en la falta de educacion civil, moral y relijiosa; verdad muy

trascendental, y que jamas debiera perderse de vista.

El espíritu necesita de solaz, despues de la ajitacion de tantas

escenas dolorosas: la situacion presente de la patria no puede

ofrecerle; es preciso buscarle en la esperanza de la paz y de la

tranquilidad. El PEREGRINO entona un canto profético, para vaticinar

los dias que están por venir. No hay colores mas alegres que los de

esperanza: ellos visten las risueñas imájenes que la imajinacion

entrevé, en todo ese canto, con el que remata esta parte del poema.

Tal es la obra del jóven Mármol. Es lo mejor que de él conocemos: y

poco hemos visto entre nosotros que le aventaje. Si consideramos que

estos son todavia pasos que podemos llamar primeros en su carrera,

¡hasta donde no debemos prometernos que llegará!

_Agosto 23 de 1846._

CONFEDERACION ARJENTINA.

I.

¿Qué quieren decir esas palabras? Tienen alguna significacion real,

como cuando se dice _Confederacion Norte-Americana, Confederacion

Helvética?_ ¿O no son mas que dos palabras sin sentido, invencion

astuta de un caudillo, que de ellas se sirve como bandera de partido?

Lo primero deberia creerse, si solo se atendiese á la aplicacion que

de esas palabras se hace en Europa, en Estados Unidos, en el Brasil:

allí se habla siempre de la Confederacion Arjentina, como de cosa

que realmente existe; y ministros tan entendidos como el Sr. Guizot

llaman al gobernador de Buenos Aires en la tribuna y en los documentos

oficiales, _el Presidente_ de esa Confederacion. Nada, sin embargo,

es mas opuesto á la verdad, si se atiende á los hechos, á la historia

constitucional de los pueblos del Plata, desde el momento de su

revolucion contra la España, hasta el dia presente. Entonces aparece

en evidencia que semejante _Confederacion Arjentina_ ni existe Hoy,

ni tuvo jamas un dia solo de existencia; y que no es otra cosa que un

embuste inventado por el déspota artificioso, que quiere pasar en el

mundo por fundador de ese supuesto cuerpo político.

Así es en todo el dictador de Buenos Aires; su gloria, su fama de

grande, consisten únicamente _en nombres_ de lo que dice que ha creado;

pero en vano se buscaria una institucion, _un hecho_ grande, que á él

se deba: ninguno se encontrará, ninguno existe.

En cuanto á la _Confederacion Arjentina_, pregonada como su grande

obra, y primer fundamento de su soberbia, no vacilamos en decir: que,

despues de leidos los pocos párrafos que vamos á escribir, no habrá un

hombre solo de buen sentido que no reconozca la falsedad con que Rosas

supone y se atribuye hechos que jamas existieron. Solo pedimos que se

nos acompañe en el rápido exámen de las diversas tentativas que, desde

1810, se han hecho para dar á los pueblos Arjentinos una constitucion

política.

Una confederacion de diversos estados ó provincias no puede

existir--cualquiera lo comprende--sin un pacto formal entre esos

miembros diversos, que fije las condiciones recíprocas de su union--los

recíprocos derechos de cada uno; y las obligaciones de todos para con

el cuerpo comun. Ese pacto, de cualquier modo que aparezca formulado,

es lo que se llama _la Constitucion Federal_. Las antiguas repúblicas

federativas, lo mismo que las modernas confederaciones, Germánica,

Suiza y Norte-Americana; han tenido y tienen ese pacto indispensable,

esa constitucion federal.

¿Donde está la que une á las provincias arjentinas? ¿En qué fecha,

en cual congreso se celebró? Cuando se proclamó? ¿Donde se encuentra

rejistrada? Abramos, para responder á esas diversas preguntas, los

anales del Rio de la Plata.

La voz _Federacion_ se empezó á pronunciar por algunos casi desde

el momento de la revolucion de 1810: Artigas la tenia por bandera en

1812: Entre Rios y Santa Fé siguieron tambien ese estandarte en años

posteriores; y hasta 1820 se habló, se escribió y se peleó mucho por

la palabra _federacion_. Pero todo eso no pasó de la prensa y de los

campos de batalla; jamas se propuso en un Congreso, y mucho ménos

llegó á formularse, pacto ninguno federativo. No creemos que haya

quien pretenda que el lema _federacion_, adoptado por un ejército en

la espantosa anarquía de 1815 á 1820, ó las disputas desenfrenadas

por la imprenta, puedan tomarse como prueba de que existió _un

pacto federal_. En otra parte es donde esto debe buscarse; en los

cuerpos representativos de las provincias reunidas; en la expresion

constitucionalmente manifestada de su voluntad; en sus pactos y

constituciones. Esto es lo que vamos á hacer.

Depuesto apénas el gobierno de los Virreyes en 1810, y reemplazado

por una Junta popular, fueron llegando sucesivamente á Buenos Aires

diputados de las otras provincias, que habian adoptado y seguido

el movimiento de la Capital del Virreinato. Un número todavia muy

reducido, y sin mision ninguna constituyente, tomando el nombre

de _Junta Conservadora de la soberania del Sr. D. Fernando_ VII,

formó, en Octubre de 1811, el primer _Reglamento_ con visos de ley

Constitucional: ciñéronse sus disposiciones á deslindar algunas

funciones de la misma Junta, del Poder Ejecutivo, y del Judicial. Nada

absolutamente se dispuso en él con relacion á las Provincias, ni para

unirlas por un pacto, ni aun para fijar su administracion particular.

La indisputable falta de poderes en los autores del _Reglamento_,

fué causa de que el Gobierno establecido mirase _como atentatorio_

el carácter que la Junta tomaba de _conservadora de los derechos del

Rey_; por lo que, rechazando perentoriamente el _Reglamento_, disolvió

aquella corporacion. El mismo gobierno formó entonces, para su propio

régimen, un _Estatuto Provisional_, por cuyo artículo 3.° "se obligó

de un modo público y solemne á tomar todas las medidas conducentes,

para acelerar, luego que lo permitieran las circunstancias, la apertura

del Congreso de las Provincias Unidas."

Invitadas estas, en cumplimiento de esa promesa, á que enviasen sus

diputados á Buenos Aires, se instaló, en 31 de Enero de 1813, la

primera _Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas

del Rio de la Plata_. Este cuerpo empezó á manifestar sin disfraz

la tendencia de la revolucion á la independencia política; y, si

no se atrevió á proclamarla solemnemente por entonces, declaró la

independencia de la Iglesia nacional, creó nueva moneda, abolió la

aristocracia nobiliaria, y dictó muchas otras disposiciones, propias,

en realidad, de un estado soberano é independiente. A ese cuerpo se

debe tambien la abolicion del tormento en las causas criminales, y

las hermosas leyes que declararon libres á los hijos nacidos de madre

esclava, y á los esclavos que se introdujeran, por tráfico, en el

territorio de la nacion. Pero, en el órden constitucional, la Asamblea

no llenó su mision: dictó solamente algunas disposiciones parciales,

para reglamentar, en parte, el sistema electoral, para organizar el

poder judicial, y especialmente el ejecutivo. En este último, reemplazó

el Gobierno de la Junta por la Autoridad unipersonal del Director

Supremo, y estableció la responsabilidad ministerial. Pero nada hizo,

ni aun indirectamente, para fijar la forma de gobierno; nada tampoco

respecto de las provincias, ni para unirlas por un pacto, ni por un

vínculo constitucional. A ese respecto, la Asamblea Constituyente de

1813 fué como si no hubiese existido. Dividida en su seno, y en medio

de la anarquía que reinaba en 1815, se disolvió el 16 de Abril de ese

año.

La _Junta de Observacion_, que dejó entonces establecida, formó,

en Mayo de ese propio año de 1815, el _Estatuto Provisional, para

la direccion y administracion del Estado_, que debia rejir como

constitucion, hasta que esta se formase en el nuevo congreso que debia

reunirse. Su carácter provisorio--ó mas bien, el temor que entonces,

y aun despues, se manifestó de decidir qué forma de gobierno se

adoptaria--hizo que el _Estatuto Provisorio_ no designase ninguna. En

cuanto á las provincias, se dispuso que las elecciones de sus cabildos

y gobernadores _fuesen populares_, en cada una respectivamente.

El 25 de Marzo de 1816 se instaló solemnemente en la capital de

Tucuman _El Congreso Soberano de las Provincias Unidas del Rio de la

Plata_, célebre por haber sido el que declaró la independencia de la

Nacion; y el que primero trató séria y fundamentalmente, de darla una

constitucion propia, y adecuada á su nuevo ser. Antes de esa fecha,

se habia hablado y combatido mucho, como arriba dijimos, á nombre de

la _federacion_; pero, tan léjos estaba eso de importar la adopcion

de esa forma de gobierno, que el Congreso de Tucuman, poco despues de

instalado, fijó, como uno de los preferentes objetos de sus trabajos,

esta proposicion:

"¿Que forma de gobierno sea mas adaptable á nuestro actual estado, y

mas conveniente para hacer prosperar las Provincias Unidas?"

En las sesiones que, sobre este negocio, empezaron tres dias despues

de declarada la independencia, muchos y muy respetables diputados

opinaron por la forma de gobierno _monárquico representativo_. En años

posteriores se ha acusado de traicion á los que, _antes de aquella

fecha_, pensaban en una monarquía; pero esas acusaciones solo han

probado ignorancia completa de nuestra historia política. El hecho

es que, en 1816, no habia opinion ninguna dominante sobre forma de

gobierno: no estando aun declarada la independencia, no habia llegado

el caso de decidir aquella grave cuestion; podia establecerse una

república, ó continuar las tradiciones coloniales, como sucedió siete

años despues en el Brasil: hombres eminentes, en el Congreso mismo

que declaró la independencia, y fuera de él, sostenian la creacion

de una monarquía constitucional: el Jeneral Belgrano--la reputacion

de patriotismo mas pura de toda mancha, respetada hasta por el mismo

Rosas--el Jeneral Belgrano era entonces un ardiente partidario de ese

sistema monárquico: la parte que dejó escrita de su autobiografia,

y que se halla en nuestro poder; su correspondencia íntima, de que

tambien poseemos una porcion autógrafa, ofrecen en cada pájina una

prueba de esa opinion: entre muchas escojemos el siguiente párrafo de

una carta suya, escrita en Tucuman, el 8 de Octubre de 1816 que es

precisamente la época de que ahora tratamos.

"Al dia siguiente de mi arribo á esta, el Congreso me llamó á una

sesion secreta en que me hicieron varias preguntas. Yo me exalté;

lloré; é hice llorar á todos, al considerar la situacion infeliz del

pais; les hablé de monarquía constitucional con la representacion

soberana en la casa de los Incas: _todos abrazaron la idea_; créalo

Vd., compañero, única para concluir con nuestros enemigos."

En otra de 25 de Enero de 1817, quejándose de que nada habia hecho el

Congreso, dice.

"Despues de tanto tiempo empleado estamos tal vez peor que en los

principios; y sin tal vez; pues habiéndose resuelto á declarar de

palabra la independencia no se han atrevido á decirnos _con que forma

de gobierno se sostiene_; habiendo perdido la oportunidad mas feliz

para cimentar _la que no hay un hombre honrado que no desee_."

Esta era la monárquica constitucional; y la única diferencia de

opiniones, decia el General Belgrano, era "si se daria la Corona á

la casa de Borbon ó á la de los Incas." El Congreso, sin embargo,

se dividió en varios pareceres: opinaban unos por la _monarquía

constitucional_, otros por la _república federal_, otros por la

_república única é indivisible_; la discusion se renovó muchas veces,

en varios periodos, lo mismo en Tucuman que en Buenos Aires, á donde

el Congreso se trasladó en 1817: pero jamas se resolvió ese punto; y,

por estraño que sea, se sancionó una Constitucion sin haberse resuelto,

como adelante veremos.

Esos hechos históricos, rejistrados en documentos auténticos de la

época, muestran perentoriamente la falsedad con que el dictador Rosas

pretende que existian vínculos de _union federal_ entre todas las

provincias, aun desde 1810 y 1811.--Se vé que en 1816, tan léjos

de existir esos vínculos, no se habia adoptado aun, forma alguna de

gobierno, y habia sobre ese particular la diverjencia que se ha visto.

El Congreso, huyendo la dificultad, por temor de acometerla, concluyó

en 3 de diciembre de 1817, el _Reglamento Provisorio sancionado

por el Soberano Congreso de las Provincias Unidas de Sud-América;

mandado observar entre tanto se publicaba la Constitucion_. Aun que

nada se dijo en él sobre forma de gobierno, el modo como disponia la

eleccion de los gobernadores y otras autoridades provinciales, era

diametralmente _opuesto al sistema de federacion_.

"Las elecciones de gobernadores intendentes, tenientes gobernadores y

subdelegados de partido, se harán _á arbitrio del Supremo Director del

Estado_, de las listas de personas elejibles, _de dentro ó fuera de la

provincia_, que todos los cabildos, en el primer mes de su eleccion,

formarán y le remitirán." (Art. 1.° del capitulo 1.° sesion 5.ª)

El último de los artículos de ese Reglamento revocaba espresamente "los

del Estatuto Provisorio formado por la Junta de Observacion, que no

estaban comprendidos en él;" de modo que el principio de la eleccion

popular de los gobernadores de provincia sancionado en el Estatuto

Provisorio, fué expresamente revocado por el Congreso Jeneral, y

sostituido por una eleccion á arbitrio del Jefe del Poder Ejecutivo

Nacional. Tan contrario al principio federal fué el primer acto

constitucional del Congreso en que todas las provincias habian delegado

la facultad de constituirlas.

Dos años despues, el 22 de Abril de 1819, se sancionó, por fin, y se

mandó promulgar, la ansiada _Constitucion de las Provincias Unidas

en Sud-América_. Sin clasificarla por nosotros mismos, copiaremos

la clasificacion que de ella hicieron sus propios autores, en el

_manifiesto_ con que la publicaron:

"Seguramente podemos decir con igual derecho, que decia una sabia

pluma en su caso, que la presente constitucion no es ni la democracia

fogosa de Atenas, ni el réjimen monacal de Esparta, ni la aristocracia

patricia ó la efervescencia plebeya de Roma, ni el gobierno absoluto de

Rusia, ni el despotismo de la Turquia, _ni la federacion complicada de

algunos Estados_. Pero es si un estatuto que se acerca á la perfeccion:

un estatuto medio entre la convulsion democrática, la injusticia

aristocrática, y el abuso del poder ilimitado."

Vése por esas palabras que la constitucion de 1819 tampoco adoptó la

forma federal: en realidad ninguna determinada proclamó: dividió el

poder Lejislativo en dos cámaras; confió el Ejecutivo á un _Director

del Estado_; y organizó independientemente el Judicial; pero, por

increible que parezca, esa constitucion no contenia un solo artículo

sobre las Provincias, no decia una sola palabra sobre el vínculo de

union entre todas ellas, ni sobre su réjimen interior, ni sobre el modo

de elejir sus autoridades particulares.

Escritos políticos, económicos y literarios · 第 13 / 18 段