Este pregunta merece mas atencion de la que jeneralmente se la
atribuye. No disputarémos quien ganaria una batalla, diez batallas; si
una espedicion europea triunfaría, ó seria vencida. No: esas cuestiones
nos parecen estériles, sin resultados trascendentales ni permanentes.
Somos de los que creen á la Europa _sin medios para conquistar la
América_, especialmente en sus rejiones apartadas. Pero creemos
tambien que nuestros paises, aun triunfando de una espedicion europea,
perderian inmensamente en cualesquiera querellas con la Europa;
perderian de un modo duradero, permanente; y esos son los resultados
á que es preciso atender, cuando se trata de sistemas políticos ó
mercantiles, cuando se deciden medidas que han de influir sobre la
suerte de los Pueblos, cuya vida no se mide por la duracion de la del
hombre. Estados nuevos, sin poblacion, con escasas rentas nacionales,
con infinitos objetos de urgente mejora á que aplicarlas, con pocos y
muy imperfectos medios de educacion pública; ninguna calamidad pueden
sufrir mas grande que la de una guerra. Ella les arrebata su poblacion
ya escasa, consume sus exiguos recursos, impide toda mejora, todo
desarrollo mercantil é industrial; y los deja completamente exhaustos
despues del triunfo, postrados sobre sus laureles, para no levantarse
en media jeneracion.
Ahí está la República Arjentina. Entró en la guerra contra el Brasil
próspera, rica, floreciente: ganó batallas; apresó muchos buques:
obtuvo una paz de honor, embellecida por el nacimiento de un Estado
Nuevo. Pero quedó sin substancia, abatida y pobre: el primer caudillo
audaz que se presentó la trajo al punto en que se vé. Ese es el
resultado final de su triunfo.
No quiere esto decir que los nuevos Estados deban someterse
humildemente á la voluntad de naciones mas fuertes de la Europa
¡No, por Dios! La dignidad de los Estados no es una palabra vacia;
su independencia no es un bien ilusorio. Defenderla hasta perecer,
es el primero de los deberes. Pero el modo de conservar ésta, de no
comprometer aquella, es no multiplicar las causas de desavenencia con
el extranjero; no crearse dificultades nuevas; sino, por el contrario,
aplicarse á ir allanando poco á poco las que existen.
Creemos que la adopcion de un código de Derecho Público distinto del
de la Europa seria fecunda en los riesgos que indicamos; y que por
consiguiente, muy léjos de ser ese un interés comun en los Estados
Americanos, para reunirlos en un Congreso, conviene soberanamente que
no piensen en semejante innovacion.
Pero si opinamos contra la reunion de una Asamblea de todas las
Repúblicas del habla Española, pensamos tambien que se podrian sacar
muy grandes ventajas de un Congreso á que solo concurrieran los Estados
que componen una seccion determinada de la América y que están en
diario é inmediato contacto.
Esto, aplicado especialmente al Rio de la Plata será objeto de otro
artículo.
ROSAS Y LAS FRONTERAS DE BUENOS AIRES.
Una de las prácticas mas invariables observadas por el Dictador
de Buenos Aires, que forma á la vez una parte esencial y un rasgo
característico de su sistema, es el hacerse discernir un título que no
merece ó atribuir un mérito cualquiera, que no ha contraido, y mandar
en seguida, que se repita por todos, y en todas ocasiones, hasta que, á
fuerza de repetirse, se convierte, no solo en dicho, sino en creencia
popular.
Así se hizo llamar primero _Restaurador de las Leyes_, despues _Heroe
del Desierto_, mas tarde _Grande Americano_; así se atribuyó la
pacificacion del pais en Octubre de 1820, cuando ninguna parte notable
tuvo en ese suceso: y así [para llegar de una vez á nuestro objeto]
hace pregonar que su campaña al desierto exterminó á los indios, que
ha asegurado, contra sus incursiones, las fronteras de la campaña de
Buenos Aires, y extendido las fronteras de la Provincia.--En estos
últimos tiempos especialmente, en que el poder de la verdad, ha
triunfado de los embustes que su prensa propaga, se ha empeñado él
en revestirse de ese mérito, y en repetir, mas que nunca, que á su
gobierno vijilante y fuerte se debe la seguridad de la campaña, y la
extension de sus fronteras.
Nada es, sin embargo, mas opuesto á la verdad. Sucede precisamente
lo contrario. Desde que Rosas se apoderó del Gobierno, y durante su
dictadura, muchas estancias valiosísimas se han despoblado, muchos
cientos de miles de ganados han pasado á poder de los indios salvajes,
y las fronteras de la provincia de Buenos Aires se han retirado _como
cuarenta leguas mas adentro_, dejando todo ese inmenso territorio en el
dominio indisputado y tranquilo de las tribus del desierto. Esta es la
verdad.
Cuando Rosas se hizo discernir la dictadura, la línea de frontera de la
provincia de Buenos Aires, se extendia del modo siguiente.--
Al N. O.--hasta la guardia de _Melincué_, á 75 leguas de Buenos Aires.
Al Oeste, hasta el fuerte de la _Federacion_, á mas de 60 leguas.
Al S. O., hasta el fuerte _25 de Mayo_ á 60 leguas, y fuerte de la
_Laguna Blanca_, á 70 leguas de la Capital.
Al Sur, hasta _Tupalquen_, 65 leguas, y al fuerte de la _Independencia_
[Tandil] distante 75.
Se extendia, pues, _á un radio de 70 leguas de la capital_, una línea
de fuertes guarnecidos, y en buen estado de defensa.
Pero las estancias--las conquistas pacíficas de los criadores
de ganados--se extendian á no pocas leguas mas allá; porque las
guarniciones de los Fuertes tenian en respeto á los salvajes del
desierto.
Eso era cuando Rosas entró al mando. Veámos lo que es ahora.
Volviendo de su campaña al desierto, puso todavia en _la Federacion_ la
chusma de indios que condujo, y á que llamaba _amigos_. Los salvajes
trajeron naturalmente allí los hábitos depredadores de la Pampa,
y asolaron _amistosamente_ aquella comarca. Melincué fué primero
abandonado: siguió la Guardia _de Mercedes_, 10 leguas mas adentro; se
conservó algun tiempo la _de Rojas_, otras 10 leguas mas hácia Buenos
Aires: pero luego se dejó tambien en poder de los salvajes, que habian
arrasado, hasta no dejar vestijio, las de Melincué y Mercedes.
Abandonó luego el 25 de Mayo, y puso su guardia en _la Barrancosa_,
muchas leguas mas adentro; al mando del célebre Ramirez, de
sobre-nombre _Macana_. Los indios le atacaron varias veces, le
vencieron, le debilitaron; y la Barrancosa se abandonó, retirándose
la guardia fronteriza, al _Fortin de Areco_, 40 leguas mas adentro de
Melincué.
En igual proporcion se fueron sucesivamente abandonando las guardias
del 25 de Mayo, Laguna Blanca Tapalquen. Esta última era el asiento
del poder de Rosas en la campaña del Sur. Allí tuvo mucho tiempo al
coronel D. Ramon Maza [á quien mató junto con su padre el Presidente
de la Sala] y al teniente coronel Granada, con unos 900 hombres de
caballeria. Retiró de allí esa fuerza, _para matar Unitarios_, y
abandonó á los indios todo el terreno comprendido entre aquellas
guardias y el Rio Salado:--es decir una zona de 35 á 40 leguas de ancho.
Todas las estancias--riquísimas muchas de ellas--que se hallaban en
esa vasta extension de territorio, quedaron completamente despobladas.
Las de Beaus, Lezica, Quiroga, Iramain, y todas las que ocupaban las
inmediaciones de la Laguna del Bragado; las de los Balcarce y otros
muchos, en Tapalquen; todas las del Arroyo de las Flores; y, en una
palabra, cuantas existian, por aquella parte, hasta la márjen derecha
del Salado, han desaparecido durante el dominio de Rosas, y los
salvajes de la Pampa dominan ese terreno, ocupado antes por pingües
establecimientos.
La línea de guardias, que hoy forma la frontera, está reducida á lo que
era al empezar el siglo;--Fortin de Areco, Guardia de Lujan y el Monte;
el primero, que es el mas remoto, á ménos de 35 leguas de Buenos Aires;
y el último no dista 30.
Todo el resto de la provincia está en poder de los indios, cuyas
incursiones, durante el Gobierno de Rosas, han avanzado á puntos,
pocos años antes tan seguros como la misma capital.--En _Rojas_
estuvieron diez dias seguidos, en 1839 [segun creemos] sin que nadie
los molestase: hoy llegan hasta las inmediaciones de Areco y Lujan; y
en 1840, ó 41 vinieron hasta la estancia de D. N. Benitez, mas adentro
de la guardia del _Pergamino_; y solo á _10 leguas de la márjen_ del
Paraná.
Cuando Rosas subió al mando, el camino carretero, que conduce de Buenos
Aires á las provincias interiores, estaba protejido por las guardias de
Melincué, Mercedes, y la Esquina. Hoy no existen las dos primeras: ha
sido preciso abandonar el antiguo camino, é ir á buscar la proteccion
de la barrera del Carcarañal.
Esos son los hechos: esa la seguridad que Rosas ha procurado á las
propiedades rurales, y esa la extension que ha dado á las fronteras--
Recomendamos á los lectores extranjeros, que deseen comprender bien
este artículo, que consulten, al leerle, alguna buena carta de Buenos
Aires.--La del Sr. W. Parish es excelente.
_Octubre 10 de 1845._
PRODUCTOS Y COMERCIO DEL RIO DE LA PLATA.
GANADOS--SEBOS.
"Si el Jeneral Rosas, como lo creo, comprende todo lo que se puede
hacer en Buenos Aires para dar impulso á los productos de su pais,
podrá llegar á ver pasar á su mercado la esportacion de los valiosos
artículos que la Inglaterra consume de la Rusia, y acrecer rápidamente
la riqueza territorial."--
Estas palabras que el Sr. Ouseley dijo al Sr. Guido en el Rio de
Janeiro, segun aparece de la nota de este, que hemos publicado con
el número 3, nos han movido á escribir algunas líneas sobre ciertos
productos de nuestro Rio de la Plata, comunes á la Rusia; y sobre el
comercio que de ellos hacemos, especialmente con la Inglaterra.
Los que habitamos las dilatadas llanuras de ambas márjenes de nuestro
Rio, cubiertas de incontable número de ganados; los que vemos extraer
por nuestros puertos _millones de cueros_ para el extranjero, estamos
envanecidos de las riquezas que nuestros campos encierran; y con
dificultad creemos que la industria de otros paises pueda emplear
anualmente en sus fábricas mas productos que los que dán nuestros
ganados.
No es esta vanidad destituida de fundamento; por que, en efecto,
nuestros cueros representan en los mercados Europeos una parte muy
considerable de la introduccion total de ese artículo; y por supuesto,
que el Rio de la Plata es, á ese respecto, el mas importante de los
mercados americanos.
Pero hay otros en que queda muy atrás el dia de hoy, aunque debemos
esperar que adelante mucho desde que la paz permita contraerse á
mejorar las fuentes de nuestra riqueza nacional. Este artículo, probará
esa verdad, respecto de la cria de ganados, y de los sebos que producen.
Poco dispuesta estaria, sin duda, á creernos la jeneralidad de los
estancieros de ambos lados del Rio de la Plata, si les dijésemos que en
Inglaterra, en una Isla pequeña, donde la tierra es carísima, donde la
poblacion no cabe, donde el ganado se alimenta de nabos, de zanahorias
y de paja, se cria un número tan crecido de animales vacunos y lanares,
que no solo proveen á la subsistencia de muchos millones de habitantes,
sino que dán á las fábricas inglesas cantidad mayor de algunos
productos que la que nosotros les enviamos. Eso, que á muchos parecerá
una fábula, es, sin embargo, una realidad que hemos visto, y examinado
muy cuidadosamente por nosotros mismos, anotando todos los hechos de
que ahora nos servimos.
Segun los mejores datos estadísticos, el consumo de carne en el Reino
Unido--Inglaterra, Escocia é Irlanda--es de _un millón doscientos
cincuenta mil, á un millón doscientos setenta y cinco mil por año_:
todo él criado en el Reino.
Ese ganado se engorda á un punto de que poca idea tenemos hoy en
nuestros paises, aunque nuestros mayores la tenian, antes de la
revolucion de 1810, en algunas de las Provincias Arjentinas; donde se
acostumbraba tener _potreros_ para engordar bueyes y novillos cuya
grasa y carne daban pingües beneficios.
En Inglaterra, suelen llevar el engorde de algunos animales á tal
grado, que hemos visto, en Diciembre de 1843, bueyes que pesaban 1,800
y 2,000 libras; y uno que llegaba á _dos mil y quinientas libras de
peso_. Eso, por supuesto, es estraordinario: pero el peso medio de todo
el ganado que se consume en Lóndres es de _800 libras_ cada animal
vacuno, y 85 cada carnero.
Comparado ese peso con el de nuestros novillos de consumo en el Rio
de la Plata, se vé que estos no llegan á la mitad de aquellos. De
ahí, la inmensa cantidad de sebo que el ganado del consumo produce en
Inglaterra. Ella varia de 85 libras lo ménos, á 180 libras lo mas,
por animal; mientras que en nuestros ganados el primer término puede
estimarse en 15 libras, y el segundo en 75.
Así que, la cantidad de sebo que el Rio de la Plata esporta para
Inglaterra es comparativamente muy pequeña, al lado de la que
produce el ganado de consumo del Reino; y queda muy distante de las
esportaciones de la Rusia.
La siguiente tabla comparativa, muestra las cantidades enviadas al solo
mercado de Lóndres (que es el mas importante para este artículo) en una
série de cinco años
RIO DE LA PLATA. | RUSIA.
|
1839 3,015 pipas. | 92,625 pipas.
1840 4,353 -- | 86,538 --
1841 16,400 -- | 82,300 --
1842 10,600 -- | 66,500 --
1843 9,465 -- | 36,100 --
Por muy crecidas que parezcan las introducciones de la Rusia, ellas no
compusieron, en los últimos años, _un quinto_ del producto del ganado
que se consume en el Reino.
Los sebos de Rusia nos aventajan, no solo en cantidad, sino en calidad,
y por consiguiente en precio. La calidad depende, en parte, del mejor
engorde y cuidado de los animales; y en parte, del modo mas perfecto de
beneficiar el sebo.
Estas desventajas no deben, á juicio nuestro, desanimar á los
estancieros y saladores del Rio de la Plata, sino, al contrario,
estimularlos á mejorar sus ganados, y á perfeccionar el beneficio de
sus sebos.
_Octubre 18 de 1845._
EL CORONEL OLAVARRIA.
"Queriendo el Gobierno manifestar de algun modo el alto aprecio que
le merecen los servicios que este guerrero distinguido ha prestado
al pais, tanto en su gloriosa independencia, cuanto en las diversas
ocasiones que ha necesitado de ellos"..&a.&a.,
DECRETO DEL GOBIERNO _de 24 de Octubre, publicado en este número_.
Pocos nombres mas familiares en el Rio de la Plata que el del noble
guerrero á quien consagramos estas líneas. En las campañas de Chile
como en las del Perú; en las de Bolivia como en la del Brasil; en
Buenos Aires como en el Estado Oriental, ese nombre se encuentra
siempre asociado á brillantes hazañas personales, á victorias
gloriosas, á desastres tan gloriosos como la victoria; y representando
siempre, á la par del valor individual, las ideas de perfecta
organizacion y diciplina militar, especialmente en la arma á que
Olavarria se habia contraido en la última mitad de su carrera.
Pero sus hechos, como los de todos los personajes de una epopeya
todavia por escribirse, se conservan solamente en las tradiciones
populares, en documentos desparramados, ó en la memoria de sus
compañeros de armas. De fuentes tan diversas, apénas hemos podido
recojer uno que otro hecho, en las breves horas que nos quedaban,
desde que nos llegó el decreto del gobierno de la República, que dá
á los servicios del Coronel Olavarria una recompensa tan honrosa como
delicada.
Renunciando pues á toda pretension de biógrafos, haremos una sencilla
narracion de la carrera de aquel gefe, para confirmar, en cierto modo,
la justicia de esa noble resolucion del Gobierno Oriental, y para
cumplir un grato deber de la amistad que nos ligaba con el malogrado
guerrero.
Olavarria fué militar, literalmente, desde su primera infancia. Su
padre, Coronel de Blandenguez en Buenos Aires, en tiempo del gobierno
colonial, gozaba de merecida estimacion con los Virreyes, y en la Corte
de Madrid. La juventud americana no tenia entonces otra carrera delante
de sí, que la Iglesia, el Foro y la Milicia. El padre de Olavarria,
deseoso de dar al hijo la suya propia, solicitó, y obtuvo por gracia
especial de la Corte, á principios de 1810, un despacho de cadete del
mismo cuerpo Blandenguez, cuando el niño tenia apénas de 8 á 9 años.
Por estraño que esto nos parezca el dia de hoy, nada era mas comun
en aquellos tiempos, y aun en los primeros años de la revolucion,
que el destinar á la milicia los niños de esa edad, con el título de
_cadetes_, verdaderos _estudiantes_, que se reunian en académias bajo
la direccion de algun táctico viejo que les enseñaba á dar batallas
sobre las mesas, con muñequillos de carton.
Aquella edad y aquel título tenia Olavarria, cuando se abrió, en
1810, el grande drama en que debia, mas tarde, representar un papel
distinguido. Entonces no solo se obraba con el dia: se pensaba tambien
para el siguiente. Los que dirijian el movimiento procuraron formar
militares científicos, que pudieran hacer frente á las dificultades
que se preveian. Continuaron las académias de cadetes, especialmente
para el estudio importante de la artilleria. A esta arma se decidió
el niño Olavarria, y despues de tres años de estudio, empezó á servir
activamente en ella en 1813, teniendo él, 13 años de edad.
La reconquista de Chile por los españoles en 1814 hizo pensar
seriamente al gobierno de Buenos Aires en la necesidad de llevar
la guerra á aquel hermoso pais; y en el año siguiente se empezó la
formacion del Ejército de los Andes. Olavarria fué uno de los primeros
fundadores de ese Ejército--la gran escuela militar de nuestros
paises--y á él pasó, en clase de Alferez, en 1815.
Dos años despues, San Martin le transportaba al otro lado de los
Andes, descendia al suelo chileno, y encontraba al enemigo en la
cuesta de Chacabuco. Fué el primer encuentro en que se hallaba el
Alferez Olavarria; y ya en él se condujo de manera y demostró calidades
tales, que San Martin, cuya penetracion para conocer al soldado era
proverbial, miró en el jóven Alferez un hombre de esperanzas, y á
fines de ese mismo año le dió el grado de teniente.
Esa primera victoria de los republicanos, despertó al Virrey de Lima,
que miró amenazado el Perú, si Chile conservaba la independencia que
acababa de proclamar, en Febrero de 1818. Pezuela se apresuró por eso,
á mandar al jeneral Osorio, que con 5,000 hombres de tropas regladas,
desembarco en Talcahuano, en los primeros meses de aquel año; y marchó
sobre el ejército republicano, que se dirijia hácia Talca. Muy cerca
ya de esa ciudad, tuvo lugar la sorpresa y completísima dispersión del
Ejército de San Martin, en Cancha-Rayada, la noche del 19 de Marzo.
Olavarria, despertó, como todos, cercado de enemigos: sin desmayar
por eso, acudió á salvar su bateria, con una serenidad y un valor que
asombraron á los veteranos: sacó las piezas del campo de la sorpresa,
y se retiró muy largo trecho con ellas; hasta que, al dia siguiente,
oprimido por el número del victorioso enemigo, exhaustas sus fuerzas y
las de sus pocos artilleros, tuvo que abandonar los cañones, salvándose
con dificultad.
Apénas habian corrido 27 dias, despues de ese desastre, cuando San
Martin hizo frente á los realistas, en la llanura de Maipo, nombre cuya
significacion nadie ignora en Sud-América; nombre que desde entonces
........................became a magic word;
Which utter'd, to the hearer's eye appear
The camp, the host, the fight, the conqueror's career,
La artilleria trabajó mucho en esa batalla; y nuestro amigo, simple
teniente, se distinguió tanto, por actos de intelijencia y de valor,
que fué hecho capitan en el campo de la jornada.
Continuó despues toda la campaña de Chile, hasta la completa espulsion
de los enemigos, de ese territorio; y no hubo encuentro notable en que
no tuviese parte. Los combates de Chillan, de Biobio, y otros muchos,
le encontraron entre los vencedores.
El ejército Libertador de Chile se reorganizó despues para la
atrevidísima campaña del Perú. Olavarria marchó tambien en esa
expedicion; y al arribo al puerto de Pisco en 1820, se le confió
el mando de la artilleria de mar, á bordo del bergantin chileno
_Araucano_, destinado á cruzar entre aquel puerto y el Callao. Tambien
le esperaban combates en el mar; y se condujo con singular bizarria en
el que sostuvo el _Araucano_ con la fragata española _Cleopatra_.
Desde entonces, dejó el capitan Olavarria la arma en que habia
servido; y pasó á la caballeria, en que tantos conocimientos teóricos
y prácticos desplegó despues. Su primer servicio, en esa arma, fué en
el afamado regimiento de granaderos á caballo, que tanto nombre dió á
Necochea,
..............."el guerrero esforzado
Otra vez vencedor, y otra cantado;"
en cuyo cuerpo hizo toda la campaña de la Sierra, á las órdenes del
Jeneral Arenales.--De regreso de ella, pasó de Ayudante mayor, en 1822,
á un cuerpo de caballeria peruana, en el que hizo la campaña de la
costa, é inmediaciones de Lima, al mando del Jeneral D. Domingo Tristan.
En 1823, elevado al grado de Sarjento Mayor, fué destinado al primer
cuerpo de lanceros; que formaba parte de las fuerzas que, á las órdenes
del Jeneral Santa Cruz, hicieron la penosa, é importante campaña de los
Puertos Intermedios. En lo mas crítico de ella, fué mandado Olavarria
con su escuadron á ocupar la ciudad de Cochabamba.
El enemigo, por un movimiento bien concebido y bien ejecutado, dejó
aquel cuerpo enteramente cortado de la Division á que pertenecia; y
cayó sobre él con fuerzas muy superiores. Olavarria, sereno en el
conflicto, hábil para concebir, y rápido para ejecutar, emprendió una
dificil retirada á los Yungas, donde el renombre jeneral Lanza mantenia
el espíritu de independencia; y desafiaba, á fuerza de arrojo, de
actividad, y de conocimientos locales, todo el poder de los realistas.
A Lanza se incorporó Olavarria con todo su escuadron: reunidas despues
todas las fuerzas de aquel jeneral, determinó atacar al enemigo, que,
á las órdenes de Olañeta, ocupaba los Valles de Cochabamba. El éxito
correspondió mal al arrojo: Lanza fué vencido, sus fuerzas exterminadas
ó dispersas; y el Mayor Olavarria, obligado á escapar casi solo, y sin
esperanza de encontrar allí nuevos elementos de resistencia, determinó
arrostrar cualesquiera peligros, por reunirse á los compañeros á
quienes habia dejado combatiendo sobre las costas. Acompañado de cuatro
oficiales, sus particulares amigos, atravesó disfrazado varios pueblos
que el enemigo ocupaba; hasta llegar desdespues de inmensos trabajos, y
sorprender el Puerto de Arica, donde se apoderó de un mal buquecillo de
cabotaje, que le condujo á la Capital del Perú.
El último tercio del año de 1823 fué funesto para las armas
republicanas: parecia que el Ejército libertador del Perú habia perdido
el espíritu que le animaba, con la ausencia de su Gefe, el General San
Martin; que, en Setiembre del año anterior, habia dado el ejemplo único
hasta entonces, sin imitacion despues--de abdicar en manos del Congreso
Peruano, todos sus títulos, todo su poder militar y civil, alejandose
para siempre de la escena política.