Ninguna literatura americana pudo haber mientras duró la dominacion de

la España; Colonia ninguna puede tener una literatura propia; porque no

es propia la existencia de que goza, y la literatura no es mas que la

espresion de las condiciones y elementos de la existencia social. El

pensamiento del colono, lo mismo que sus brazos y su suelo, producen

solo para la metrópoli de quien recibe hábitos y leyes, preocupaciones

y creencias. Si alguna luz intelectual le alumbra, es apénas el

reflejo--pálido por muy bríllante que sea--del grande luminar á quien

sirve de satélite. ¿Que escuchábamos, en las márgenes de nuestro Plata,

antes de 1810? Ecos desfallecidos de los cantos que se alzaban en

las orillas del Manzanares. Las liras que llamábamos Americanas, se

pulsaban solo para llorar _oficialmente_ sobre la tumba del Monarca que

cerraba los ojos, ó para cantar en la coronacion del que le sucedia

sobre el trono. Nuestros pueblos arrancaban al extranjero triunfos

espléndidos en las calles y plazas de nuestras ciudades, adornaban la

techumbre de nuestros templos con los pendones arrebatados al vencido,

y el jénio apocado de los hijos de la lira no encontraba para tan altas

hazañas, motivo mas noble que el amor á Cárlos y Maria Luisa.

Mengua grande, á la verdad, borrada despues por dias de gloria perenal.

Alumbró la llama de la libertad; alzóse el pueblo de la condicion de

colono á la de soberano, y en el gran sacudimiento nació tambien la

poesia nacional, hermana gemela de la independencia. Su carácter no

podia ser otro que el de la época en que nacía. La intelijencia y los

brazos del pueblo nuevo no tenia otra ocupacion que meditar empresas

de guerra, ganar batallas, y reparar los descalabros de las derrotas.

Ninguna otra podia ser la entonacion de las liras Americanas:--cantos

de guerra, himnos de victoria, lamentos de dolor iracundo sobre la

tumba del guerrero caido bajo la enseña del Sol, maldiciones contra

sus verdugos; esto, y nada mas podia pedirse á los que tenian fuego

en la mente, patriotismo en el corazon.--Y ese y ningun otro, es el

acerado temple de los materiales que forman el honrosisimo monumento

de nuestra primera poesia nacional.

Pero la lucha de la independencia terminó y con ella los odios

que la guerra enciende. Intervalos de paz, breves, por desgracia,

como el relámpago, dieron treguas al pensamiento para elevarse á

la contemplacion de las grandes verdades filosóficas y morales,

permitieron mirar en derredor con ojos, que no anublaba la polvora de

las batallas: empezaron los pueblos á meditar en su destino, á buscar

el fin porque habian derramado su sangre; á correr tras de las mejoras

y el progreso social. Levantábase entonces, una jeneracion, que no

habia asistido á los combates de sus padres; pero que habia aprendido

de sus labios, los dogmas santos de Mayo: imposible era que resonasen

en sus liras, ecos de guerra que ya no ardia, ni clamor de venganza

contra enemigos que eran ya nuestros hermanos. La poesia empezó

naturalmente á tomar un tinte mas filosófico, mas templado, se vistió

por la primera vez, con las riquísimas galas de nuestro suelo, que los

poetas de la revolucion no distinguieron entre el polvo y el estruendo

de las armas, y reflejó, por fin, esa melancolía que imprime en el

ánimo el espectáculo continuado casi, de las guerras civiles y del

hondo infortunio de la patria.

Tal es el carácter de nuestra poesia actual: y la Comision ha creido

deber buscar en las composiciones del concurso la espresion práctica

de estas verdades como un mérito de la mas alta estimacion. Ha

preferido, por consiguiente, aquellas que han mirado la revolucion de

Mayo por el lado de su intencion moral, política, civilizadora, sobre

las que no han tenido en vista sino la parte de sus glorias militares.

Las que aparecen revestidas de las nuevas formas del arte, á las que no

han acertado todavia á desnudarse de la cota y de la lanza, que vistió

la musa de 1810.

Despues de aquella circunstancia que juzgó primordial, ha buscado en

las piezas presentadas, el mérito de un plan acertado, y que llenase

las condiciones dadas en el programa del certámen: ha preferido en este

punto los que ha creido mas vastos en su comprension, mas arreglados en

su distribucion, y sobre todo mas orijinales; pues que la orijinalidad

es el sello que mas caracteriza al jénio y la condicion primera de la

actual literatura.

Por eso mismo, la novedad en las ideas, su elevacion, su oportunidad,

su tendencia á despertar sentimientos de patriotismo, y de virtud

social, ha sido tambien uno de los méritos que ha buscado la comision,

prefiriendo las piezas en que con mas acierto encontró reunido el

apoteosis de los heroes muertos, con la exposicion elevada de sus

dogmas, y con la exhortacion á la perseverancia y á la fé de la

jeneracion que vive.

Ha buscado, por último la perfeccion en aquellas condiciones del

arte, que pudieran llamarse puramente mecánicas, y que no por eso

ceden á ninguna otra en importancia. Si la poesia es un arte, fuerza

es juzgar al poeta por las reglas que ese arte estableció para

enfrenar el desbocamiento de la imajinacion, para vestir esteriormente

las concepciones morales, que pertenecen al jénio. El ritmo, por

consiguiente, el mecanismo de la versificacion, la correccion y cultura

del lenguage, la gala y lozania del estilo,--dotes que todas las

escuelas y sistemas exijen para lo bello--han sido otros tantos motivos

de exámen y de preferencia en los juicios de la Comision.

Si esos juicios tomados en su conjunto y última espresion, han sido

acertados y justos, lo decidirá la razon pública--tribunal mas

competente que este--á quien la Comision presenta las composiciones

preferidas, que son las que pasa á designar.

Ha obtenido el lauro único de la medalla de oro, la que lleva por tema

estos versos del lírico latino.

Tuque dum procedis ¡Io triumphe!

Non semel dicemus ¡Io triumphe!

Civitas omnis, dabimusque Divis

Thura benignis

Se ha presentado como su autor el Sr. D. Juan Maria Gutierrez que ha

sido reconocido por el sello especial que le revestia.

Unánime fué y por aclamacion el voto que ha concedido á esta pieza la

supremacia sobre todas. Ninguno, sin duda, entre los concurrentes, ha

comprendido la grandeza de la revolucion, sus glorias y sus fines como

el Señor Gutierrez. Ninguno ha estendido como él el círculo de sus

ideas, ninguno se ha revestido de la imponente majestad que reina en su

poema, ninguno, alcanzado á la correccion extremada de su diccion; y,

si era de desear, en sentir de la Comision, que el discurso fatídico

del anciano fuese ménos extenso, que algunas de las ideas diseminadas

en él, fuesen ménos comunes, y mas vigorosas, que se borrase una que

otra espresion poco feliz, no puede desconocerse que esos lunares

desaparecen en la tersura jeneral de la composicion; y están mas que

lavados por la invocacion relijiosa y altísima, con que desde el

principio pone recojimiento en el alma del que le oye, pidiéndole para

la suya; por las ricas y maestras pinceladas que dibujan el magnífico

cuadro del navegador Genovés en los momentos en que oponia á la demente

incredulidad del amotinado equipaje, la realidad asombrosa del mundo

que descubria, y por la sentida rememoracion de los muertos Poetas de

la Patria, con que cierra el poeta su largo canto.

La Comision no puede dejar de recomendar el autor de esta pieza á la

estimacion del Pueblo en cuyo seno ha recibido tan altas inspiraciones.

Síguele de cerca y casi le rivaliza en mérito la que lleva por divisa

estas palabras del abate Lamennais.

"La libertad es la gloria de los pueblos;" produccion que pertenece

al Sr. D. Luis Dominguez segun la señal de reconocimiento que ha

presentado.

Si esta pieza no alcanzó á la majestad y altura de la que precede,

no se la puede disputar una concepcion vasta y feliz, un plan

acertadamente distribuido, fecundidad de ideas, elevada entonacion,

elocucion correctísima, y pasajes que revelan por cierto, el jénio

del poeta. No es posible hablando de ella, dejar de recordar las

estancias que le dán principio, el anatema que fulmina contra los

tronos, que usurpan en la tierra la majestad del único y eterno

trono que el poeta reconoce, y el tributo que paga á los grandes

capitanes de la revolucion; si bien es doloroso encontrar en este

punto invertida la cronolojia de nuestros triunfos, mas de lo que,

á juicio de la Comision, es permitido á la poesia apartarse de la

senda de la historia.--Tampoco quisiera haber hallado el nombre

admitido de Motezuma reemplazado por otro que aunque mas conforme á su

pronunciación primitiva, es duro, poco poético y no llena la condicion

de la Rima para que fué variado.

Tan digna crée la Comision esta pieza del _accessit_ que la ha

concedido, que pide á la autoridad á quien debe su investidura, el

permiso de presentar á su autor, como prueba del aprecio que la obra

le merece, un volúmen que encierra las ricas producciones de la lira

de Espronceda, una de las espléndidas columnas que sustentan hoy el

magnífico templo que levanta la España á la literatura y á las artes.

Dos piezas mas ha creido la Comision que merecian una recomendacion

especial, aunque no debe esperarse de ellas el mérito de las anteriores.

Es la primera la que tiene á su frente estas líneas del poeta del

siglo, del portentoso Lord Byron:

"Where, Chimborazo, over air, earth, wave

"Glares with his Titan eye, and sees no slave."

Se ha presentado como su autor D. José Mármol. Ofrece esta pieza una

prueba práctica de lo que antes dijo la Comision, sobre las condiciones

del arte, que llamó mecánicas. Ciertamente que si la versificacion,

el estilo, el uso de la lengua, correspondiesen en esta pieza á la

entonacion, y á las ideas, no seria este el lugar que ocuparia entre

las del Certámen.

No se comprenderá toda la exactitud de esta clasificacion hasta que

se oiga la lectura de la pieza misma. La elevacion, la novedad, el

frescor, la abundancia de sus ideas sorprenden en la primera lectura,

y hacen casi olvidar los pecados contra el arte, que la fuerzan á

flaquear ante los ojos de la crítica. Frecuente violacion de la

sintaxis y de la pureza de la lengua, inexactitud aunque no tan comun

en la rima: quebrantamiento de las condiciones de versificacion que

el mismo poeta se impone; y una que otra locucion sumamente oscura son

los defectos que empañan el terso brillo de las ideas y luchan con el

elevado entono de esta pieza. La Comision reconoce que el molde en que

fué vaciada, es sin disputa una cabeza poética, y ha querido mostrar el

aprecio que la merece tomando de ella los dos versos que ha colocado

al frente de este informe. Se complace en esperar que su autor,

reconociendo como indispensable la disciplina del arte, y sujetando

á ella sus fogosas inspiraciones, presentará cuando este certámen se

renueve, frutos mas sazonados que ocupen un lugar mas distinguido en el

banquete que la Patria ofrece á sus poetas.

La segunda composicion recomendada presenta exactamente el reverso de

la anterior. Aquella campea por las ideas y desfallece por la forma

poética; esta descuella por la forma y flaquea por las ideas.

Cualquiera reconocerá en ella un hábil versificador, un hablista

consumado, un hombre de comercio íntimo y frecuente con las musas;

pero que en esta ocasion no tuvo la fortuna de recibir inspiraciones

elevadas y nuevas. Puede decirse que no hay en esa pieza un solo

defecto de forma, pero sus ideas son humildes, reflejadas de las que

brillan profusamente en los cantos de la revolucion. La distingue este

verso latino:

_Sole novo, preclara luce, libertas nascitur orbi;_

y su autor es D. Francisco A. de Figueroa.

Termina aquí la tarea de la Comision. Alto, muy alto ha sido el honor

que sus miembros han recibido; y siempre contarán como una gloria el

hallar sus nombres asociados al primer acto de este jénero que vén las

Repúblicas del Rio de la Plata. Quisieran ellos aumentar por todos

medios su solemnidad presente, y su memoria futura. En lugar, pues, de

cerrar este informe con una exhortacion á los vates del Plata, inútil

desde que ninguna puede ser mas elocuente que el acto mismo á que

asisten, y desde que no puede faltar emulacion en el pecho, cuando hay

estro en la mente, le cerrará la Comision proponiendo á la autoridad á

quien competa una idea en que, al deseo puro de solemnizar este acto,

confiesa que se mezcla un lijero tinte de propia vanidad. Consiste la

idea en que terminada esta festividad se requiera á los autores de las

cuatro composiciones distinguidas que las escriban todas y las firmen

de su mano para que, escribiendo la Comision al pié de la primera la

palabra _laureada_, _accessit_ al pié de la segunda, y _recordada

con distincion_ en las otras dos, firmen los miembros de ella, y se

depositen estos autógrafos, en la Biblioteca Nacional, con una copia

autorizada del Programa del Certámen, y este informe.

Montevideo, 25 de Mayo de 1841.

ARTÍCULOS DEL "COMERCIO DEL PLATA."

CONGRESO AMERICANO.

I.

De intento nos abstuvimos de tocar, en nuestro artículo de ayer, la

cuestion del Congreso Americano, á que esencialmente se contrae el voto

del Consejo de Gobierno de Venezuela, cuya segunda sesion publicamos

hoy. Quisimos reducirnos, en aquel artículo, presentar el contraste

de los principios del Gobierno Constitucional de Venezuela y del

Dictador de Buenos Aires, respecto de las relaciones con el extranjero:

quisimos mostrar loa prácticos resultados de ambos sistemas; y dar

una desmentida viva y elocuente á esa falsa vocingleria de los amigos

del Dictador, cuando aseguran que todas las Repúblicas del Continente

profesan los mismos principios que él, ó simpatizan con su adopcion.

Examinando ahora las opiniones del gobierno de Venezuela, respecto

del proyectado congreso americano, nos parece que su negativa á tomar

parte en él, se funda en los mas sólidos principios de política y

conveniencia para aquel Estado; y en otros, que son comunes á todos los

demas del habla española.

Mucho alucina, en efecto, porque lisonjea mucho el amor propio

nacional, la idea de una Gran Asamblea Americana, con los objetos

que manifestó Bolivar, al proponerla en 1822, y que hoy todavia la

atribuyen Méjico y Chile, que son las dos Repúblicas mas empeñadas,

segun parece, en su realizacion.

Pero los inconvenientes materiales, políticos, mercantiles, y de

todo órden, que á ello se oponen, son de tal modo invencibles, que

estamos ciertos de no ver en nuestros dias una reunion de _todas las

Repúblicas_ que fueron colonias españolas, y de que tampoco la verá la

jeneracion siguiente.

La tentativa de Bolivar falló, á pesar de que la concurrencia de

Representantes de las primeras Potencias de la Europa, y los escritos

de Depradt, dieron á la Asamblea de Panamá la importancia de un gran

acontecimiento de la época. Se atribuyó entonces su mal resultado

á causas puramente locales y de momento, que, aunque algo pudieron

influir,[14] estuvieron léjos de ser las que frustraron aquel proyecto.

[14] La insalubridad del clima de Panamá fué, en efecto, un

sério obstáculo á la duracion de las Sesiones del Congreso. Dos

individuos de la Comision inglesa, que concurrió á la Asamblea,

murieron de las enfermedades allí dominantes.

Las verdaderas causas existian entonces, como existen Hoy, y produjeron

de parte de algunos Estados, la misma repulsa que producen actualmente

en Venezuela. Cuando Bolivar en 1822 y 23, invitó al Gobierno Arjentino

á que concurriese á la Asamblea de Panamá; y envió al efecto á su

Plenipotenciario D. Joaquin Mosqueira, ese Gobierno se negó á los

deseos del Libertador de Colombia, por motivos iguales á los que Hoy

expresa Venezuela. Probablemente fueron tambien los mismos los que

influyeron en los demas Estados, que no concurrieron al Congreso.

Entre los varios inconvenientes que hacen inverificable la realizacion

de ese proyecto, el Consejo de Gobierno venezolano indica ya los que

nacen de las distancias entre los diversos Estados, y de la completa

falta de medios de comunicacion para vencerlas. Esos inconvenientes son

tan claros, que no necesitamos agregar una palabra á lo que contiene el

documento de Venezuela.

Nos ocuparemos en analizar otros, de muy distinta naturaleza.

No es posible esperar una Gran Reunion de Naciones Independientes,

sin que existan graves motivos de interés comun que las liguen. Esos

motivos _no pueden existir_ entre los Estados Sud-Americanos.

¿De que órden serian?--O comerciales, ó políticos.

Los primeros, léjos de ser comunes, son mas bien diametralmente

opuestos. Entre todas las Nuevas Repúblicas Americanas no hay una sola

que sea fabricante. Todas dependen de la Europa y de los Estados-Unidos

para proveerse de los objetos de consumo que las fábricas producen: los

frutos que ellas poseen son todos, ó materias primeras para esas mismas

fábricas extranjeras, ó productos de la agricultura, que se envian á

aquellos mercados. La sola diferencia de situacion jeográfica, y de un

litoral mas ó ménos cómodo, causa enormes diferencias en los costos con

que cada uno envia al extranjero sus productos, y recibe los que este

le trae. ¿Que arreglo, de ventaja comun, es posible hacer en semejantes

circustancias? Venezuela y Chile, por ejemplo, pueden enviar á Europa

el cobre de sus minas, en cambio de algodones de Manchester ó de sedas

de Leon. Pero Venezuela embarca el primero, y recibe los segundos, en

los puertos de esta América mas vecinos á la Europa; mientras que Chile

no puede hacer ese comercio, sino dando vuelta el Cabo de Hornos, y

empleando cuatro veces mas tiempo y mas gastos que Venezuela. Igual

diferencia estableceriamos entre nuestro Rio de la Plata, abierto al

comercio marítimo del mundo, y la República Boliviana, encerrada entre

barreras de montañas, dividida del mar por ellas y por áridos desiertos.

En esas circunstancias, ¿puede racionalmente esperarse que un Estado

renuncie sus ventajas naturales, para nivelarse á otros que no las

posée, y que ninguna puede darle en cambio? Imposible lo creemos.

Si se trata de dos paises de diversa situacion jeográfica y

cuyos productos sean idénticos ó análogos, la dificultad crece

considerablemente; porque el interés de cada uno consiste en sacar la

mayor ventaja de unos mismos productos.

La liga, pues, de intereses puramente comerciales, seria inverificable.

Pero seria tambien perjudicialísima.

Sabido es que los progresos del comercio y de la industria dependen,

ante todo, de la perfeccion de los medios y métodos empleados en la

produccion, y de la facilidad de transportar los productos, á bajo

precio y con seguridad, hasta el punto en que han de entregarse al

consumidor. Aquel de los Estados Sud-Americanos, que mas adelantando

estuviese en sus medios de cultivar la tierra, de beneficiar sus

ganados, ó de esplotar sus minas; aquel que tuviese mas y mejores

caminos, ó canales, tendria una superioridad decidida, y lejítima,

sobre su vecino que ninguna de esas mejoras poseyese. Si ella de nada

hubiese de aprovecharle, por que tuviera que nivelarse á un arreglo

comun con el atrasado vecino, es claro que ningun estímulo tendria para

emprender esas mejoras; y jamas podriamos esperar que saliesen nuestros

paises del atraso en que actualmente se encuentran, en punto á medios

de comunicacion y transporte; y á métodos de facilitar la produccion.

No siendo pues, un interés comercial, comun á todos, el que pudiera

reunir á los Estados Americanos en un Gran Congreso, veamos si tendrian

para hacerlo el estímulo de un interés político.

Lo examinaremos en el número siguiente.

_Octubre 7 de 1845._

II.

¿Cuales son los intereses políticos, comunes á todos los Estados

Americanos, que los inducirían á reunirse en una Grande Asamblea?

Francamente, nunca los hemos comprendido.

Hace mucho tiempo que, con motivo del preconizado _Sistema Americano_

del Dictador Rosas, estamos sus enemigos preguntando ¿en que consiste

ese sistema? ¿cuales han de ser sus principios, sus basas? á que

objeto práctico se dirije?--Ni Rosas, ni su _Gaceta_, ni nadie, se

ha tomado jamas el trabajo de decirlo. Que Rosas y los suyos callen,

bien lo comprendemos: su objeto es engañar; tienen un convencimiento y

expresan otro: jente así jamas discute. Pero que hombres sesudos, de

tino político, y de excelentes intenciones; hombres como el Diputado

Rodriguez Santos en la Cámara temporaria del Brasil, hablen tambien del

_Sistema Americano_, sin definirle: le tomen como una cosa de todos

comprendida, y discurran sobre ella sin mas esplicacion; eso es lo que

nos sorprende, eso lo que no podemos comprender.

El vínculo comun que existió durante la guerra de la independencia,

quedó disuelto, como lo dice muy bien el Gobierno de Venezuela,

desde que la guerra terminó, y desde que la Madre Patria reconoció

la independencia de varios de los Nuevos Estados. Desde entonces, no

existiendo peligro comun, no puede haber necesidad de comun defensa.

Es preciso recordar tambien que la lucha de Independencia no fué una

lucha _de la América contra la Europa_; del principio republicano

contra el principio monárquico. No: eso no es cierto. Algunas Potencias

Europeas se inclinaron alternativamente en favor ó en contra de la

independencia Americana: pero lo hicieron, no por sostener ó atajar

la causa de la emancipacion, sino por miras é intereses puramente

europeos. El establecimiento de Repúblicas de este lado del Océano

no podia inquietar ni favorecer á la Europa.--Ella en todo caso

necesitaba mercados independientes; y así se vió que, siempre que

las exigencias dá la política, puramente europea, no inclinaron

á las grandes Potencias en favor de la España, se pronunciaron,

mas ó ménos explícitamente, por la emancipacion que les abria esos

mercados. Así Napoleon--el representante encarnado del principio

monárquico--declaraba ante el Cuerpo Lejislativo, en 1809, _que él no

se opondria jamas á la independencia de las naciones continentales de

la América; que esa independencia estaba en el órden necesario de los

sucesos, en la justicia y en el interés bien entendido de todas las

Potencias_.[15] Así la Inglaterra reconoció, en 1823, la independencia

de los Nuevos Estados, desde que intereses políticos _europeos_ no le

impidieron buscar mercados independientes de este lado del Atlántico.

[15] Sesion del 12 de Diciembre de 1809; publicada en el MONITOR

de 13 del mismo.

No es verdad, pues, que, ni aun durante la guerra de la Independencia

Americana, haya existido una lucha de principios, de sistemas

políticos, entre los dos Continentes. Sucedió con la emancipacion de la

América del Sur lo que, en el siglo precedente, habia sucedido con la

de la América setentrional. Monarquias europeas ayudaron con sus armas

y su poder á la emancipacion de las Nuevas Repúblicas del Norte.

A nadie ha ocurrido jamas decir que _la Europa_ haya acechado, en época

ninguna, la Independencia de la Union Americana, ni que esta necesite

de un sistema y de un derecho público especial, opuesto al europeo.

¿Y porqué temeremos los Estados de la América Meridional lo que nunca

temió la del Norte? ¿Por que necesitarémos un sistema y un derecho

público, que nos diferencie de la Europa, cuando no le necesitan las

Repúblicas de la otra América?

El Gobierno de Venezuela ha dicho con suma razon, que la pretension

de formar un derecho público americano, diverso del de Europa, seria

productiva de grandes males.

En efecto, el derecho público americano deja de ser tal, si no es la

regla establecida, y admitida por la mayoria de las sociedades humanas.

Naciones infinitamente mas antiguas que las nuestras, fundaron y

reconocieron un derecho público: los Estados Unidos del Norte le han

reconocido tambien, á su vez, como basado en las nociones de justicia

universal. Que podrian hacer los Estados de Sud América solos, para

cambiar, ó alterar el derecho público de la Europa y de los Estados

Unidos del Norte?

No investiguemos cuales serian las diferencias entre el pretendido

derecho público americano, y el europeo: cualesquiera que ellas fuesen,

es claro que las naciones que se hallan en posesion del suyo no

querrian reconocer las alteraciones. Y como el derecho público es la

regla para los deberes y acciones recíprocas de una nacion con otra,

nacerian necesariamente choques frecuentes entre el derecho público

universal, y el Sud Americano.

Escritos políticos, económicos y literarios · 第 4 / 18 段