LA FILIPINA Y LA LITERATURA

La mujer filipina, dotada de tan delicados sentimientos; ella toda

amor, imaginación soñadora, fantasía oriental, forzosamente había de

inclinarse á la música y á la poesía, aún en la época prehistórica.

En efecto; allá en los primeros días de la dominación española,

ya tañían con destreza singular una especie de vihuela de dos ó más

cuerdas llamada Coryapi, y la música genuinamente malaya, no dejaba

de ser agradable, especialmente á los oidos indígenas.

«Y es cosa averiguada--escribe Colín [60]--que con sólo tocarla se

hablan y entienden lo que quieren.»

Además tocaban panderos de metal, que mientras agitaban unas, otras

golpeaban con palitos, y una tercera los batía uno contra otro.

Las tonadas filipinas para bailes eran belicosas, de apresurado compás

y tono ensordecedor.

Ahora los cantos eran ya cosa muy distinta, del tono menor; casi todo

son ayes y quejas de un corazón dolorido, de un alma enamorada. A

veces eran leyendas y pasajes de su teogonía.

¿Quiénes escribían esas poesías? Los hombres; y con más frecuencia las

mujeres. Estas pasaban las noches ó sus ratos de ocio, componiendo

canciones para salir del apuro, pues se estilaba antes como ahora,

que los solteros y las solteras improvisaban en las fiestas una

discusión musical amorosa, á veces bailando al mismo tiempo.

Empezaba el jóven declarando su pasión de una manera indirecta

y simbólica; y la mujer iba contestando con evasivas, esto

es, preparándose y explicando con distinciones las preguntas ó

proposiciones generales del pretendiente, para luego no caer en el

lazo tendido por éste. Y antes, como ahora, se usaban los discreteos

amorosos en las conversaciones secretas entre mujer y galan.

Sí; las mujeres escribían con sus caracteres propios en lo liso de las

cañas ó en las hojas del bananero por medio de punzones de hierro,

«y muy pocas--escribe Morga, autor antiguo--hay que no escriban muy

bien y con propiedad.»

La mujer de entonces es la misma de nuestros días, acaso con menor

afición ya á escribir; pero sus epístolas amorosas están impregnadas

de férvido amor y tiernos sentimientos. Y denuncian febril imaginación

en las autoras.

Muchas, muchísimas son naturalmente poetisas; pero no os alarmeis,

que pronto vamos á ver lo que es la Poética filipina.

V

El Folk-lore Filipino (Tomo I) · 第 100 / 232 题