XIV

La llama se precipita. Va muy deprisa y siempre olvida algo. Todo no

se quema en la hoguera. Siempre queda intacto ese trozo de carta que

el detective se apresura a examinar cuando el ladrón huyó después de

quemar los papeles. Todo no se borra en la hoguera.

El agua, sí, lo borra todo. Es más serena, más inflexible. Mansamente

lo destruye todo. Es la gran niveladora. Y no deja en pie dramáticos

esqueletos, ni risibles armazones. No entiende de tragedia, ni conoce

la ironía. Como los niños, es risueña e implacable. Engulle lo mismo

un costoso acorazado que un barquito de papel. Después, queda tan

reposada, tan azul.

Dulce muerte la de una metáfora, la de una teoría que se disgrega

silenciosamente, una mañana, sumergida en el estanque, entre risas de

niños. Leve ataúd para la momia de una emoción, este gracioso velero.

Nada de hogueras, Glosador amigo, nada de hogueras. Tal vez no puede

hacer Nerón lo que bien puede hacer un niño.

Barquitos, ¡barquitos de papel!

Ejercicios · 第 16 / 51 题