_El Laberintho._
7. «Eslo Christo en el Sacramento por cinco razones. Primera, porque
fué figurado en el desierto: _Apparuit in deserto_. Segunda, porque
se admiraron los Israelitas: _Quid est hoc?_ Tercera, porque en él se
confunden los sentidos: _Et si sensus deficit_. Quarta, porque se les
hizo duro á los Judíos: _Durus est hic sermo_. Quinta, porque es Alpha
y Omega, principio y fin de todo.»
8. «El Sacramento pues ha de ser el centro del laberintho: no ha
de tener mas que dos calles; y las calles han de ser los otros dos
Evangelios que concurren á la fiesta, porque el del Sacramento está ya
aplicado al centro.»
9. «Primera calle y primer Evangelio: _Tu es Petrus, et super hanc
petram ædificabo Ecclesiam meam_. Por qué elige Christo á Pedro para
Obispo de los Obispos y para piedra fundamental de su Iglesia? Porque,
desde que le impusieron el nombre, se llamó Cephas, que es lo mismo
que Pedro ó piedra: _Tu vocaberis Cephas, quod interpretatur Petrus_.
Hermoso registro! pues descúbrese ya (hablemos aquí claros) la cifra,
que desde la pila del bautismo goza por alta providencia nuestro
amantíssimo Señor Obispo. Como se llama su Señoría? DON JUAN GARCÍA
ABBADIANO. Vuélvase esto ahora en latin, y escrívase de esta manera:
DOMINUS JOANNES GARCÍA ABBADIANUS. Qué sale en anagrama? JUAN OBISPO DE
CARACAS AD MINUS, esto es, _Juan Obispo de Caracas por lo ménos_.»
10. «Vaya otro anagrama latino para mayor confirmacion: _Joannes gratia
Domini Abba ad nos_, y sobra una _v_; pero es fácil acomodarla, porque,
significando _Abba_ lo mismo que _Padre_, se puede decir: _Juan, por
la gracia del Señor V Padre (Obispo) para nosotros_. El Señor V es
Phelipe V, que le presentó para el Obispado. A este modo es fácil hacer
anagramas del nombre de qualquiera Obispo electo; porque, si no saliere
en romance, saldrá en latin; y, si sobraren algunas letras, mejor, pues
mas vale que sobren que no que falten.»
11. Iba á proseguir Fray Gerundio en la lectura de sus apuntamientos,
pero el sugeto á quien se los leía le interrumpió diciendo: «Basta;
que estoy de priesa, y quedo convencido de que no es fácil le coja á
vuestra Merced de susto ningun empeño, por arduo que parezca, y que
el negarse á este sermon no es ni puede ser por falta de materiales.»
Despidióse, y nuestro Fray Gerundio, sin perder tiempo, comenzó á hacer
sus prevenciones.
12. Havia trahido de Pero-Rubio una nota de los sermones que havia de
predicar, con todas las circunstancias agravantes de cada uno, la qual
havia tenido gran cuidado de entregarle el Licenciado Flechilla, hombre
puntual y muy exacto. Venia la nota con toda distincion, precision y
claridad, para evitar toda equivocacion, y nos ha parecido trasladarla
aquí, ni mas ni ménos como se encontró en un manuscrito Arábigo muy
antiguo, (de donde fielmente se copió, si no nos engañó nuestro
Traductor), por lo que podrá conducir para la inteligencia de lo que
adelante se dirá. Estaba pues concebida en estos proprios términos:
=Semana Santa de Pero-Rubio.=
_Instruccion de la Villa á los reverendos Predicadores._
_Primer Sermon.
Domingo de Ramos._
13. «Hácese la procession al vivo: va á cavallo en la Santa Asna el que
hace al Christo, que es siempre el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz:
rodéanle los doce Cofrades mas antiguos de luz, vestidos de Apóstoles,
con túnicas talares de diferentes colores. Anda la procession al
rededor de la Iglesia, donde hay dos olivos y un moral: trepan á ellos
todos los muchachos que pueden, los quales, durante la procession,
están continuamente cortando y arrojando ramos al suelo. Quando el
Sacristan canta: _Pueri Hebræorum_, los muchachos corresponden con
descompassados chillidos: _Benedictus qui venit_ etc., hasta el
_Hosanna in excelsis_ inclusive. Tiene el pueblo gran devocion con la
Santa Asna, la qual va llena de cintas, trenzas, bolsos y carteras de
seda; y antiguamente llevaba tambien muchos escapularios, hasta que un
Cura los quitó, pareciéndole irreverencia. No queda en el lugar manta,
cobertor ni cabezal que no se tiendan en todo el sitio por donde anda
la procession. Este año se llama por dicha Domingo Ramos el Mayordomo
de la Cruz, que representa á Christo. De todo se ha de hacer cargo el
Padre Predicador, si ha de dar gusto.»
_Lúnes Santo._
14. «_Buen Ladron._ Fíxanse tres cruces grandes á la entrada
del Presbyterio, y son las mismas que sirven para el sermon del
descendimiento. Todas las tres efigies que se representan en ellas, son
de artífice muy diestro, y las costeó un hijo del lugar, que llegó por
sus puños á ser Canónigo de La Bañeza. La de el medio es un crucifixo
muy devoto; la de la derecha es de San Dímas, y la de la izquierda
de Géstas, con semblante desesperado y rabioso, que parece cara de
condenado. Es tradicion que se sacó por la de un Escrivano, (otros
dicen Ventero,) gran ladron que havia en la comarca. Como quiera, ya
es uso y costumbre immemorial que en este sermon se dé contra los
Oficiales de pluma. Concurre mucha gente del contorno á oir las pullas
y los chistes.»
_Mártes Santo._
15. «_Lágrimas de San Pedro._ Cántase la Passion por la tarde; y,
quando el que la canta se va acercando á aquellas palabras: _Accessit
ad eum una ancilla_, salen de la sacristía un viejo con una calva muy
venerable, que representa á San Pedro, y una Muchachuela en trage de
moza de cocina, la qual, en cantando el de la Passion: _Accessit ad eum
una ancilla dicens_, prosigue ella cantando tambien muy gorgoriteado:
_Et tu cum Jesu Galileo eras_; y el Viejo entona con enfado y con
desabrimiento: _Nescio quid dicis_. Va San Pedro andando poco á poco
por la Iglesia, y, al cantarse aquellas palabras: _Vidit eum alia
ancilla et ait iis, qui erant ibi_, sale del medio otra Mochachuela y
canta: _Et hic erat cum Jesu Nazareno_: San Pedro la da un empellon
muy enfadado y dice: _Voto á Christo, quia non novi hominem_. Al fin
hace como que se quiere salir de la Iglesia, y á este tiempo entra una
tropa de Mozancones que, mirándole de hito en hito á la cara, comienzan
á berrear descompassadamente: _Vere et tu ex illis es, nam et loquela
tua manifestum te facit_. Aquí el pobre Viejo, colérico, enfurecido
y como fuera de sí, comienza á detestar, á jurar y á perjurar que
no conoce tal hombre, echándose quantas maldiciones le vienen á la
boca. No bien las acaba de pronunciar, quando sale allá de encima del
choro, y como hácia detras del órgano, un chillido muy penetrante que
remeda la voz del gallo, y comienza á cantar tres veces _quiquiriquí,
quiquiriquí, quiquiriquí_. Al oírle San Pedro hace como que se
compunge: se va debaxo del choro, se mete en una choza ó cabaña que le
tienen prevenida, y en ella está durante el sermon, plañendo, llorando
y limpiándose los mocos. Es funcion tierna y curiosa; concurre mucha
gente, y es obligacion del Predicador decir algunos chistes acerca de
los gallos y de los capones, observándose que el que mas sobresale en
esto saca despues mas limosna de gallinas.»
_Miércoles Santo._
16. «Este dia no hay sermon. Despues de missa y por la tarde sale el
Padre Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de los
huevos y pescado; y, si dió gusto en los dias antecedentes, suele
sacar mas de doscientos huevos y una arroba de cecial, sin contar las
sardinas saladas, que suelen ser mas que los huevos.»
_Juéves Santo._
17. «_Lavatorio y Mandato._ No hay cosa especial que notar. Dió mucho
gusto en este pueblo un Predicador, que tomó por assunto del Mandato
_Amor es arte de amar_: lo que se advierte, por si el Padre Predicador
quisiere imitarle. Generalmente han parecido bien todos aquellos que
han predicado, desleídas, algunas relaciones de las comedias de capa y
espada, como tuviessen eleccion en escoger las mas tiernas, derretidas
y discretas. Ninguno logró mas aplauso que el que se empeñó en probar,
que Christo en la última cena se acreditó el _Chichisvéo de las
almas_. Imprimióse el sermon; y, aunque luego se recogió por el Santo
Tribunal, como no se recogió la memoria, ha quedado eterna de él en la
Villa. Hácense estas advertencias, por si conducen para algo.»
_Viérnes Santo._
18. «Por la mañana á las quatro la Passion. No hay mas célebre en
toda la redonda: assiste al sermon debaxo del púlpito el Mayordomo
de la Cruz, vestido de Jesus Nazareno. Quando se llega al passo del
_Ecce homo_, sube al púlpito, y el Predicador le muestra al pueblo,
haciendo las ponderaciones y exclamaciones correspondientes á este
passo. Es grande la commocion, y se ha observado ser mucho mayor que
si se mostrara una imágen del Salvador en aquel trance. Pronunciada
la sentencia por Pilatos, es obligacion del Escrivano de la Villa, y
en su ausencia del Fiel de Fechos, notificársela á Jesus Nazareno,
esto es, al Mayordomo de la Cruz, que se encoge de hombros con grande
humildad en señal de su aceptacion. Quando sale del Pretorio para
el monte Calvario, el Sacristan ó, faltando este, el Muñidor, con
voz ronca y descompassada, publica el pregon de los delitos de aquel
hombre. Rara vez dexa de haver desmayos. En el momento en que expira y
dice el Predicador _Exspiravit_, tocan las campanas á muerto. Hace el
Predicador una breve suspension ó pausa, y despues él mismo entona el
responso: _Ne recorderis_, continuándole los Clérigos, y se acaba la
funcion con el _Requiescat in pace_.»
19. «Por la tarde á las tres el Descendimiento. Se hace en la plazuela
que está delante de la Iglesia, si el tiempo lo permite. Se executan
en él los mismos juegos de manos que en los demas descendimientos.
Salen los venerables Varones que representan á San Juan Evangelista,
á Nicodemus y á José Arimathéa, con sus toallas, martillos y tenazas,
estando ya prevenidas las dos escaleras arrimadas á los brazos de la
Cruz del medio. Colócase á un lado del theatro una devota imágen de
la Soledad, con goznes en el pescuezo, brazos y manos, que se manejan
por unos alambres ocultos, para las inclinaciones y movimientos
correspondientes, quando San Juan va presentando los instrumentos de
la crucifixion, y, sobre todo, quando al último los tres venerables
Varones ponen delante de la imágen el cuerpo difunto de su Hijo,
pidiendo la licencia de enterrarle. Suele ser dia de juício. El
Predicador que de todos desempeñó con mayor aire esta funcion, fué el
que tomó por assunto de ella _Los Títeres espirituales_ y, al acabar
por la mañana el sermon de la Passion, convidó al auditorio para una
funcion de títeres. Todo dió gran golpe.»
_Sábado Santo._
20. «No hay sermon este dia; pero, acabados los oficios, sale el
Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de torreznos,
hornazos, longanizas y chorizos, y, si cayó en gracia, suele juntar
tantos que beneficia los que le sobran, despues de regalarse bien los
tres dias de Pascua. Y Predicador ha havido que ha sacado ciento y
cinquenta reales de estos despojos.»
_Domingo de Pascua._
21. «Sermon de gracias á las cinco de la mañana. Es obligacion precisa
del Predicador contar en este sermon todas quantas gracias, chistes,
cuentecillos, chocarrerías y truhanadas pueda recoger, para divertir al
immenso gentío que concurre á él. No ha de ser hazañero ni escrupuloso.
Sean de la especie que se fueren, puercos, sucios, torpes é indecentes,
ya se sabe que en aquel dia todo passa. Debe hacerse cargo de que
la gente está harta de llorar en la Semana Santa, y que es preciso
alegrarla y divertirla en el Domingo de Pascua. Los Padres Predicadores
que han trahido Socio ó Lego, (porque algunos le han trahido,) han
dispuesto que el Lego subiesse al púlpito y que predicasse un sermon
burlesco, atestado de todas las bufonadas possibles. Por lo comun
estos sermones se acababan con un acto de contricion truhanesco, y
por Christo sacaba el Lego una empanada, un pernil ó una bota, á la
qual decia mil requiebros en tono de afectos compungidos, que hacian
descalzar de risa.»
22. «Adviértesele al Padre Predicador, que en sus sermones no passe de
una hora, á excepcion del de las _lágrymas de San Pedro_, _Passion_,
_Descendimiento_ y _Sermon de Gracias_, en los quales podrá detenerse
lo que quisiere.»
23. «Por mandado de los Señores Alcaldes y Concejo de la Villa de
Pero-Rubio, jurisdiccion de Caramanchel de arriba.
=Roque Morchon=,
Fiel de Fechos.
Concuerda con su original, á que me remito.
=Morchon=.»
24. Esta fué á la letra la instruccion, que el Licenciado Flechilla
entregó á nuestro Fray Gerundio, recibida immediatamente de mano del
Fiel de Fechos que exercia el oficio de Escrivano _in sede vacante_, y
se acostumbraba dar una copia legalizada de ella al Padre Predicador
_pro tempore existente_ de la Semana Santa, para que, notificado
de todas sus circunstancias, le parasse entero perjuicio, si no se
conformaba con ellas. Discurra el pio y contemplativo Lector qué
torbellino de idéas, á qual mas extravagantes, no se atropellarian en
la fantasía de nuestro neotérico Predicador mayor, quando se halló con
un almagazen de materiales tan copiosos como estrafalarios y ridículos,
y los parabienes que se daria de que le huviesse tocado la dicha de
meter su cortadora hoz en mies tan abundante.
25. Bien conoció, que la instruccion le daba ya hecha una gran parte
del trabajo, y aún casi la mayor, mostrándole como con la mano el
camino por donde havia de ir, y poniéndole á vista de ojos los
assuntos que debia escoger, para captar los aplausos y poner el pié,
si pudiesse, encima de todos sus gloriosos predecessores de feliz
recordacion. Pero, como los assuntos eran tantos, y necessitaba de
una immensa multitud de especies para llenarlos, no se puede ponderar
la aplicacion con que se dedicó los ocho meses que faltaban para la
Semana Santa, á revolver todo género de libros, notando, apuntando,
amontonando verde y seco, todo quanto se le venia á la mano y podia
conducir, aunque fuesse remotíssimamente, para alguno de los assuntos.
26. En el del Domingo de Ramos tuvo poco que hacer para determinarle;
porque, notando que se llamaba Domingo Ramos el Mayordomo de la Cruz de
aquel año y que era el primer papel del dia, tomó por idéa de su sermon
_El Inxerto ó los Ramos del Domingo, enlazados con Domingo Ramos_.
Acordóse haver leído ú oído, que havia un célebre Autor moderno que
se llamaba el Señor Ramos del Manzano, y, pareciéndole que llamándose
Ramos y Manzano era impossible, que dexasse de tratar _pro dignitate_
y, como dicen, á fondo la materia de Ramos, lo fué á buscar con ansia
á la librería del Convento. Hallóle y se quedó helado, quando vió que
aquel docto Escritor trataba de cosa muy diferente, que él no entendia.
Haciendo despues reflexion á que, segun el texto y tambien segun lo que
se practicaba en la funcion de Pero-Rubio, los ramos eran de olivo, se
le vino á la memoria el libro de Doña Oliva Sabuco de Nántes, de que
havia oído hablar al Beneficiado como de un libro raro y exquisito,
que él tenia en grande estimacion. Enviósele á pedir, creyendo que
encontraria en él un thesoro para su assunto, y, aunque vió que trataba
del xugo nutricio de las plantas y de los árboles, como no halló
cosa particular de olivos, se enfadó y le arrinconó con desprecio.
En este punto se le vino á la memoria que, assí en el Breviario
como en el Missal, se da á este Domingo el título de _Dominica in
Palmis_ (Domínica de las Palmas); reflexionó con oportunidad á que en
aquel mismo Domingo daba principio la Iglesia á cantar la Passion;
ocurrióle haver visto alguna vez por el forro en la librería de la
Casa un libro intitulado _Palma de la Passion_ y, dándose muy alegre
el parabien, dixo para sí: «Vaya, que, siendo Palma y de Passion, no
puedo ménos de encontrar aquí todo quanto he menester para atestar de
erudicion las Palmas de esta Domínica.» Abrióle y, quando halló que
era la devotíssima y juiciosíssima _Historia de la Passion_, escrita
por el Padre Luis de la Palma, le faltó poco para echar el libro por
la ventana, del enfado que le dió. Desesperado, en fin se refugió á
su _Polianthéa_, y allí encontró una selva entera de ramos, olivos y
palmas, que podia competir con la vega de Granada y con los mismos
olivares de Tudela, Cascante y los aledaños.
27. Lo que le dió muy poca pena fué la circunstancia de la _Santa
Asna_, como blasfemamente, aunque con mucha innocencia por su
simplicidad, la llamaban aquellos pobres rústicos. Al instante se le
vino á la imaginacion el _Asno de oro_ de Apuleyo; y, aunque esta fué
una graciosa invencion de aquel chufletero Autor, ó no lo conoció Fray
Gerundio ó se le dió muy poco de esso, porque, verdadero ó fingido,
siempre le parecia especie divina para formar el paralelo. Fuera de
esso, por fortuna suya, havia leído pocos dias ántes en el tomo 2º. del
_Espectáculo de la Naturaleza_ el bello elogio que se hace del _Asno_
en boca del Prior, y desde luego determinó encaxarle, reduciéndole á
su estilo, assí por dar á su auditorio una razon plausible del motivo
por que havia preferido el Salvador este humilde animal para hacer su
triumphante entrada en Jerusalem, como para promover en sus oyentes la
devocion con la _Santa Asna_, en quanto estaba de su parte.
28. El assunto en que finalmente se fixó para el sermon del buen
Ladron, fué sin duda feliz. Dió por supuesto, sin razon de dudar, que
el buen Ladron se llamaba Dímas, y el malo Géstas, sin embargo de
que sobre el verdadero nombre de los dos haiga tanta variedad en los
Autores, como saben los eruditos. Y, aún supuesto que se llamassen
assí, todavía no falta quien diga que el malo fué Dímas, y el bueno fué
Géstas, como lo prueban aquellos versos bastantemente vulgarizados:
_Imparibus meritis tria pendent corpora ramis:_
_Dismas, Gestas, in medio est divina Potestas._
_Dismas damnatur, Gestas super astra locatur._
29. Fray Gerundio no se paró en esso, y es sumamente verosímil que ni
siquiera tuviera noticia de ello. Dando por indisputable la opinion
vulgar, (que acaso tendria él por artículo de fé,) de que el buen
Ladron se havia llamado Dimas, tomó por assunto _que el buen Ladron
havia sido el Dí-ménos de todos los Ladrones, y el Dí-mas de todos
los Santos_. Probólo ingeniosamente, assegurando que, miéntras el mal
Ladron estaba vomitando blasfemias contra Jesu-Christo, el bueno le
procuraba contener, diciéndole: _Dí-ménos, Dí-ménos_. Y quando, despues
que expiró el Salvador, los mismos que le havian crucificado se volvian
á Jerusalem, hiriéndose los pechos y aclamándole por verdadero Hijo de
Dios, el buen Ladron animaba á cada uno de ellos, diciéndole: _Dí-mas,
Dí-mas_. Miéntras el mal Ladron juraba y perjuraba contra el Escrivano
que le havia hecho la causa, tratándole de tan ladron y tan homicida
como él, procuraba sossegarle el buen Ladron, diciéndole: _Dí-ménos,
Dí-ménos_. Quando Longinos abrió los ojos del cuerpo y del alma, y
confessó al Salvador á quien havia abierto el costado, el buen Ladron
le alentaba con estas palabras: _Dí-mas, Dí-mas_.
30. Exornó despues este delicadíssimo pensamiento con un passo
rhetórico, sin duda alguna ingenioso, enérgico y oportuno. Hacinó una
buena porcion de elogios, que hacen del buen Ladron assí los Santos
Padres como los sagrados Expositores, y esto le costó poco trabajo,
porque en solos Silveira y Baeza encontró una decente provision para
llenar muchos sermones. Hizo una especie de apóstrophe, hablando
con cada uno de aquellos Autores como si los tuviera presentes, y
preguntaba, verbi-gracia, á San Agustin: «Ea, qué dices del buen
Ladron, Sol Africano, Phénix único de la Arabia feliz? _Dum patitur,
credit._ -- Dí-mas. -- _Non ante crucem Domini sectator, sed in cruce
confessor._ -- Dí-mas. -- _Inter martyres computatur, qui suo sanguine
baptizatur._» -- «Y tú, purpurado Bethlemítico, Máximo entre los quatro
Maestros generales de la universal Iglesia, Gerónimo divino! qué dices
de nuestro Dímas? -- _Latro credit in cruce et statim meretur audire:
Hodie mecum eris in Paradiso._ -- Dí-mas. -- _Latro crucem mutat
Paradiso et facit homicidii pœnam martyrium._ -- Dí-mas. Pero qué mas
ha de decir? Diga esto mismo con poética elegancia la mitrada Musa de
Viena (ya sabe el docto que hablo de Avito, Obispo Vienense):
_Sicque reus, scelerum dum digna piacula pendit,_
_Martyrium de morte rapit._»