Dispone Fray Gerundio su Semana Santa.
1. Tomóla con tanto empeño, que se negó con exemplar constancia y
edificacion á los muchos que tuvo para predicar varios sermones en
aquel verano. Entre otros, le importunaron con excesso para que
admitiesse uno de grande aparato y de no menor utilidad, para una
fiesta que se havia de celebrar en cierto lugar vecino, en accion de
gracias de haver hecho el Rey Obispo de Indias al Cura que era del
mismo lugar, hombre docto, piadoso y limosnero. No le pudieron vencer
á que lo admitiesse, por no distraherse á otros assuntos ni exponerse
á que le faltasse el tiempo para prevenir su Semana Santa. Y, por
quanto uno de los que mas le instaban, para que admitiesse el sermon de
gracias, le dió á entender que se atribuiria su resistencia á que era
assunto nuevo y enrevesado, de lo que havia poco en los libros, y por
esso no se atrevia con él, Fray Gerundio, para desengañarle, le enseñó
al instante unos apuntamientos que tenia, á su parecer muy escogidos,
para este género de funciones.
2. Eran todos sacados á la letra de cierto sermon, que se predicó en
cierta Ciudad al mismíssimo idéntico assunto, de un Párrocho electo
Obispo de Indias, llamado Juan, (assí se llamaba tambien el nuevo
Electo,) que lloró mucho con la noticia de su eleccion, se resistió á
consentir en ella, al fin aceptó. Celebró una fiesta muy solemne, en su
misma Parrochia, una numerosa Congregacion que havia en ella, de que
era Padre espiritual el mismo Señor Obispo. Se buscó Orador de fuera,
y fué un Padre Maestro, ingenioso y hábil sin duda, pero de los que en
el púlpito se dexan llevar de la corriente. Se traxo la música de la
Cathedral, huvo fuegos, toros y vítor, que sacaron los Estudiantes de
la Escuela que havia professado el Prelado. De todo se hizo cargo el
Orador en la salutacion, y todo le pareció á Fray Gerundio que con
grandíssima facilidad se podia adaptar á la eleccion de qualquiera
Señor Obispo. Y, si en la fiesta estaba el Sacramento patente, como
es regular, seria otro tanto oro. El excerpto, que leyó al que le
importunaba, decia assí á la letra: