CAPITULO V.

Dispone Fray Gerundio su sermon, y vále á predicar.

1. Cenaron, se acostaron, durmieron, se levantaron, almorzaron y

se despidieron de Don Casimiro, que muy de mañana quiso volverse á

Valderas cazando, por lo que no admitió una yegua castaña, andadora

y paridera, que ya havia dado quatro potricos y dos muletas á Anton

Zotes, el qual se la ofreció para el viaje con la mejor voluntad del

mundo. Aquella misma mañana se quiso retirar tambien Fray Blas á cuidar

de su fingida enferma, despidiéndose hasta que fuesse á oir á Fray

Gerundio el sermon del Escrivano, como lo ofreció y como lo cumplió á

su tiempo.

2. Con efecto, iba ya á montar á cavallo, quando se acordó Fray

Gerundio de que no havian leído, glosado y admirado el celebérrimo

sermon de honras á los Soldados del Regimiento de Toledo, por el

Autor del _Florilegio_, como se lo havia ofrecido Fray Blas la tarde

antecedente; y es que el encuentro de Don Casimiro, con la conversacion

entablada en el passéo y proseguida despues en casa, enteramente los

havia borrado la especie de la memoria; y, como Fray Gerundio estaba

resuelto á todo trance á tomar dicho sermon por modelo para el suyo, no

queria dedicarse á componerle, hasta que su amigo Fray Blas le hiciesse

observar, notar y admirar todos los primores. Por tanto, tirándole de

un capote de barragan que ya tenia puesto, y llamándole aparte, le

traxo á la memoria dicha especie, y le conjuró por la estrecha amistad

de entrambos, que á lo ménos hasta despues de comer no pensasse en

marchar, para que, encerrándose los dos en aquella mañana, pudiessen

recorrer el sermon del _Florilegio_ y entresacar de comun acuerdo lo

que pareciesse adaptable al suyo.

3. No se hizo de rogar Fray Blas, que en estas ocasiones era de un

genio docilíssimo y muy amigo de complacer á todo el mundo. Dió Fray

Gerundio órden de que retirassen la cavallería á la quadra hasta la

tarde, diciendo que todavía tenian los dos que conferenciar aquella

mañana. Metiéronse en la sala, cerráronse por la parte de adentro, tomó

Fray Blas en la mano el libro del _Florilegio_, sacudióle el polvo,

buscó el sermon 26, y leyó el título que decia assí: _Parentacion

sacra, Epicedio panegýrico en las solemnes honras con que solicitó el

alivio de sus Militares difuntos el Regimiento de Toledo. Episodio._

«El título solo basta para acreditar al Autor. _Parentacion sacra_:

ya oíste al Colegial lo que significaba _parentacion_. Mira qué cosa

tan oportuna! _Epicedio panegýrico_: no tengo idéa clara de lo que

significa _epicedio_; solo sé assí en confuso, que es una especie de

elogio á los difuntos.» -- «Pues, hay mas que verlo en Calepino?»

dixo Fray Gerundio; y abriéndole halló que decia: _Epicedium, carmen

quod canitur de cadavere nondum sepulto: aquellos elogios que se

cantan de los difuntos á cuerpo presente, quando aún no se ha dado

sepultura_. Algo frio se quedó Fray Gerundio al leer esto, y preguntó

á Fray Blas: «Pues qué, los cadáveres de los Soldados del Regimiento

de Toledo estaban presentes, quando se predicó este sermon de honras?

No se havian enterrado todavía?» -- «Anda, hombre, respondió el

Predicador, que essos son reparos de miñatura; si en todo se huviera de

escrupulizar con essa menudencia, no havria hombre quien se atreviesse

á hablar en público elegantemente. Fuera de que es phrase comun, quando

se habla de algun difunto, sea para bien, sea para mal, decir que le

desentierran los huessos; pues, para el caso y para la propriedad, qué

mas me dará desenterrarlos que no haverlos enterrado?»

4. Esta última razon hizo grandíssima fuerza á Fray Gerundio, y

prosiguiendo Fray Blas añadió: «_Episodio_, no lo entiendo; pero desde

luego afirmo, que es discrecion como la de Epicedio. A ver, qué dice

esse Vocabulario?» -- _Episodio_, leyó Fray Gerundio, _eran aquellos

actos de la tragedia ó de la comedia, que se recitaban entre choro

y choro, para alternar la música con la representacion, y fué su

inventor el Poeta Thespis. Hoy se entiende por Episodio un incidente

ó digression, que diestramente se introduce en el assunto principal

del poema ó de qualquiera otra composicion_. «Confiesso, añadió Fray

Gerundio, que he quedado muy confuso. Pues, acaso aquel sermon se havia

de cantar ó se havia de predicar á choros, para que huviesse episodios?

El thema era por ventura incidente ó digression del sermon, para que

llamasse _episodio_ al thema?»

5. -- «Eres un pobre hombre, respondió Fray Blas, y estás muy atrasado

en esto que llamamos _adelgazar y discurrir con agudeza_. Quizá en

todo el Florilegio no se encontrará pensamiento mas delicado ni

mas oportuno. Mira: los sermones de honras se predican comunmente

despues de acabada la missa de difuntos y ántes que se cante el

último responso, que suele ser solemníssimo. Luego la oracion fúnebre

está propriamente colocada entre el choro de la missa y el choro del

responso; unos cantados, y otra representada: pues ves ahí por qué se

llama _episodio_, porque es un acto que se representa entre choro y

choro. Mas: el intento ó el assunto principal de las honras, hablando

en rigor, no es otro que el Nocturno, la Missa y el Responso, que son

propria y rigurosamente sufragios por los difuntos, que los sermones

ó las oraciones fúnebres de suyo no son sufragios. Pues, qué son?

Son unas digressiones, unos incidentes, que se introducen con arte y

con destreza en el assunto principal. Mira tú con qué oportunidad se

llaman _episodios_! Y, porque el thema es como el cimiento de estas

digressiones, por esso dar al thema el título de _episodio_ es hasta

donde puede llegar el ingenio y la inventiva.»

6. -- «Declárome por zopenco, dixo Fray Gerundio, y hago voto de

venerar profundamente todo quanto lea en el _Florilegio_, por mas que

yo no lo entienda y aunque assí á primera vista me parezca contrario

á toda razon. Pero veamos, como se introduce en su sermon de honras

militares.» -- «Hay dos introducciones, respondió Fray Blas: á

una llama _Episodio_, y á otra _Introduccion_. El _Episodio_ está

reducido á dar razon de la devocion y del fervor, con que los antiguos

Gentiles celebraban las honras de sus difuntos, especialmente las de

los militares, á contar el orígen de ellas, á ponderar el aparato y

las ceremonias con que las celebraban, á determinar el principio que

tuvieron las oraciones fúnebres, á traher á la memoria la eleccion

que se hacia de Oradores, y finalmente, á adaptar todo esto con feliz

aplicacion á las honras de los Militares del Regimiento de Toledo,

invocando, en vez de la Musa Euterpe, la intercession de la Vírgen,

para dar principio al _panegýrico Epicedio_. Supónese, que para apoyar

cada una de estas noticias se citan Autores á carretadas, pues en solo

el Episodio, que comprende poco mas de una llana, (se entiende de á

folio,) se cita á Polybio, Pausanias, Alexandro, Eliano, Plutarco,

Celio, Suetonio, Beyerlink, Esparciano, Macrino, Novarino, Apiano,

Diodoro Sículo, Heródoto, y algunos de estos tres y quatro veces. Esto

es lo que se llama hablar docta, sabia y eruditamente. No pronunciar

palabra y, si fuesse possible, ni aún sýlaba sin su Autor por delante y

sin su latin al pié de la obra; lo demas parece conversacion de Monjas

ó visita de Damas, que se passan seis horas en ellas sin oírse el

nombre de un solo Autor.»

7. «Bien ves, que toda esta erudicion de funerales viene clavada á todo

sermon de honras, y que te puedes aprovechar de ella para el tuyo con

la mayor propriedad, especialmente si no te olvidas de la reglecita que

te dí ayer tarde, para acomodar á los Escrivanos todo lo que se dice de

los Militares. Tambien podrás, y en mi dictámen deberás, aprovecharte

de unas nobilíssimas phrases que se leen en el episodio. Quando

ponderes la piedad de los herederos del Escrivano, que le costéan las

honras, dí que _es tan lúgubremente generosa como coluctuosamente

compassiva_.» -- «Hombre, replicó Fray Gerundio, que el Licenciado

Flechilla me dixo, que no costeaban las honras los herederos, sino

el mismo difunto, el qual havia dexado un legado determinadamente

para ellas; con que, no es generosidad de los herederos ni de los

testamentarios, sino obligacion precisa.» -- «En esso te paras,

mentecato?» respondió Fray Blas. «Y en los tiempos que corren, te

parece poca generosidad de los testamentarios y de los herederos,

cumplir los legados y últimas voluntades de los difuntos? Muy atrasado

estás en cosas de mundo. Vamos adelante.»

8.[30] «Claro está, que en la funcion de honras havrá tambien su

túmulo cubierto de bayeta ó de algun paño negro, con sus velas y

con sus hachas al rededor. Para esto te hará muy al caso aquella

elegantíssima cláusula: _erigian túmulos suntuosos: grandiosos fúnebres

obeliscos, irradiados de luces y luctuados de bayetas; coherencia

lúcido-tenebrosa, que entre hiertas cenizas cadavéricas vitalizaba

memorias de sus Militares difuntos_.» -- «La primera parte de la

cláusula, interrumpió Fray Gerundio, ya medio la comprendo; pero la

segunda, no entiendo lo que quiere decir.» -- «Ni yo tampoco, prosiguió

Fray Blas; mas esso qué importa? Suena bien, y esto basta. Mas clara

está la que se sigue; y la podrás adaptar maravillosamente á la

ofrenda, con especialidad si hay en ella carnero, pan, vino y cerilla,

como en algunas partes.»

9. «_En cruentas aras trucidaban inocentes víctimas, que dirigian

á mitigar rigores de los Dioses... esparcian rosas fragantes...

confederando matices y verdores, para declamar memorias inmarcesibles

y floridas esperanzas á la felicidad eterna de los Militares._ El

_trucidar víctimas inocentes_ viene de molde al carnero; lo de

_confederar lo florido con lo verde_ se puede apropiar al pan y al

vino, pues ya se sabe que la harina tiene flor, y el vino suele tener

verde. Pero la mas brillante cláusula, para mi gusto, de todo el

episodio es aquella en que, para ponderar la piedad del Regimiento de

Toledo con sus difuntos, dice, que _sollozando nenias sentidamente

eloquentes, endechas piadosamente elegantes, declaman en sacrificios,

sufragios y oraciones el suspirado eterno alivio por sus difuntos

Militares_. Cláusula que, aplicándola tú á la piedad de los herederos y

de los testamentarios, á todos los dexarás tamañitos con el assombro.»

10. -- «Yo tambien lo estoy ya, solo con haverla oído, dixo Fray

Gerundio; y, aunque á primera vista me parecia á mí que no venia bien,

porque me acuerdo haver oído á mi amado Dómine Zancas-largas, que

_nenia, neniæ_ significa aquellos cuentos de viejas que se suelen

fingir para entretener á los niños ó para arrullarlos; pero, como me ha

enseñado la experencia, que esse hombre profundíssimo no habla palabra

que no sea con la mayor propiedad, aún quando parece que desatina,

apuesto yo á que las tales _nenias_ tienen algun otro significado muy

adequado al assunto; porque decirme á mí, que él lo echó assí á la

que salta, esso no en mis dias. Veámoslo por curiosidad en nuestro

Diccionario. _Nenia, neniæ. Aire ó tonadilla triste, cancion lúgubre

que se cantaba en elogio de los difuntos._ No lo decia yo? Para el

cabron que condenasse al Autor del _Florilegio_ sin examinar bien las

cosas, creyendo que él las decia á bulto! Es hombre que no tiene par.»

11. -- «Pues ahora empieza», continuó Fray Gerundio rebosando gozo.

«Al episodio se sigue la _Introduccion_; y, aunque esta es muy breve,

pues toda ella está reducida á un cotejo de las honras, que mandó hacer

Júdas Maccabéo en el templo de Jerusalem por los soldados que havian

muerto en la batalla contra Gorgias, con las que el Regimiento de

Toledo dispuso hacer en Ciudad Rodrigo por los suyos, con todo esso no

dexa de tener algunos rasgos dignos de observacion.»

12. «Dice, que el caudillo Maccabéo, vencidos enemigos, ganadas

plazas y conseguidas victorias, entró á _guarnicionar_ la plaza y

ciudad de Odolla: _collecto exercitu venit in Odollam_. Nota la

voz _guarnicionar_, y ten entendido que no se hizo solo para los

guarnicioneros, como lo juzgan los que saben poco: tambien se usa con

elegancia, quando se habla de los soldados que están de guarnicion. Y,

para que nunca te embaraces en menudencias, quando se trata de aplicar

algun texto de la Escritura á cosa que te venga á cuento, es bien

que notes, que Júdas Maccabéo no entró con su exército en la ciudad

de Odolla para estar en ella de guarnicion, sino puramente para que

descansasse la tropa algunos dias, volviendo despues á salir á campaña,

segun se colige del texto claramente. Pero, como el discreto Orador

necessitaba para su cotejo unos soldados, que estuviessen de guarnicion

en una plaza, despreció essa vagatela, é hizo asaz bien, porque en

haviendo soldados y ciudad, que estén de guarnicion, que estén de

quarteles de refresco, para el intento era una niñería. Y, para que

Odolla tuviesse una admirable consonancia con Ciudad Rodrigo, encontró

en Haye una exposicion oportuníssima, porque dice este glossador,

que Odolla significa _testimonium sive ornamentum_. Y qué cosa mas

parecida, añade el ingeniosíssimo Orador, á la plaza de Ciudad Rodrigo,

que vino á _guarnicionar_ el Regimiento de Toledo! _Venit in civitatem,

donde matiza timbres militares con pias generosas demonstraciones:

Odolla, testimonium sive ornamentum._»

13. «Lo que yo no entiendo es, prosiguió Fray Blas, qué quiere

significar un texto, que repite dos veces en pocas lineas de

diferencia: _facta collactione duodecim millia drachmas argenti_.

Aquella _collactione_ es para mí un nombre algo enrebesado. Si querrá

decir, que Júdas, ántes de celebrar las honras por los difuntos, hizo

colacion con doce mil dragmas de plata?» Rióse Fray Gerundio de la

poca latinidad de Fray Blas y le dixo: «Quítate ahí, hombre; que se

conoce fué descuído de la pluma: escrivió _collactione_ en lugar de

_collatione_, que significa _contribucion_; porque Júdas debió de echar

alguna sobre sus soldados, para que todos contribuyessen al gasto de

las honras.» -- «Vaya, que esso es, respondió Fray Blas; y prosiguió

diciendo: Ahora se sigue el discurso, que divide en quatro escenas.»

14. «_Scena primera._» -- «Para un poco, Fray Blas, para un poco,

exclamó Fray Gerundio: Scena primera! En mi vida he oído, leído ni

visto cosa semejante. Scena primera! Qué quiere decir _Scena_? Yo no

lo sé, pero apuesto, que detras de la tal palabrita se nos oculta

algun mysterio recóndito y elevado, de aquellos que solo alcanza este

hombre incomparable. Consultemos á Calepino.» Abrióle, hojeóle y halló

que decia assí: _Scena, ramas de árboles que se cortaban para hacer

sombra_. «No lo decia yo? el sermon es un árbol, los discursos ó los

puntos son las ramas, las ramas son scenas; pues, qué invencion mas

divina que llamar _scenas_ á los puntos ó á los discursos de un sermon?

Mas: _scenas_ eran las ramas que se cortaban _para hacer sombra_. En

las honras de los difuntos todo es sombras, ó todo es negro, que para

el caso es lo mismo; el túmulo, el frontal, los ornamentos, el paño del

facistol, el del púlpito, las capas largas de los que hacen el luto:

pues, por qué no ha de ser sombras tambien la oracion fúnebre? Y assí,

el dividirla en scenas es lo mismo que repartirla en sombras; como

quien dice: Sombra primera, sombra segunda, etc.»

15. Assombrado quedó Fray Blas, quando oyó discurrir á Fray Gerundio

con tanto adelgazamiento, y assí le dixo: «Hombre, qué legion de

espíritus sútiles se te ha metido en esse cuerpo? Pídote perdon de

lo que ántes te decia, que no tenias ingenio para delicadezas; ahora

te digo que, quando te pones á ello, no hay hilandera de Leon que te

iguale ni que merezca descalzarte el zapato.» Como Fray Gerundio se vió

alabado de agudo, esponjóse visiblemente y ya con la mayor satisfaccion

añadió: «Pues aguarda, que aún falta lo mejor: otro significado da

Calepino á _scena_, y dice ser el mas comun en que se toma, que, si

no me engaño, no acredita ménos la sutileza de esse monstruo de los

ingenios.»

16. «_Scena_, dice, _unas veces significa el theatro, donde se

representa una comedia ó tragedia; otras, y es la accepcion mas comun,

se entiende solo por aquella parte de la representacion, en que se

mudan las personas, aumentándose, disminuyéndose ó saliendo á hablar

otras diferentes_. Que me emplumen, si no huviere algo y aún mucho

de esto en las escenas; léelas, si no.» Leyó Fray Blas la primera, y

luego gritó Fray Gerundio: «No lo vés? no está claro el pensamiento?

Antes de entrar en essa scena, como por via de preámbulo, havian

hablado _Parentacion_, _Epicedio_, _Episodio_, _Introduccion_ y otros

_personages coluctuados_, _lúcido-tenebrosos_. Ahora entran ya á hablar

Gilberto, Abraham, la Magdalena, Lázaro, y hácia el fin de la scena

salen Aresio, Alciato y un Poeta.»

17. -- «Discurres bien, dixo Fray Blas; pero, lo que á tí te hace mas

al caso, es que todo lo que se dice en esta scena primera, lo puedes

aplicar á tu sermon de honras y á qualquiera otro que se te ofrezca del

assunto, ni mas ni ménos como se aplicó á la funcion del Regimiento de

Toledo; porque, en suma, en esta scena solo se pondera el lugar comun

de la verdadera amistad, que consiste en que el verdadero amigo se

conoce en todas fortunas y en todos estados, en la prosperidad y en la

adversidad, en la vida y en la muerte; y, como en todo sermon de honras

los amigos vivos se acuerdan de los amigos difuntos, á todo sermon de

honras se vienen por su pié Abraham, la Magdalena, Lázaro y los demas

que hicieron lo mismo, ó con quienes se executó lo proprio. Vamos á la

_scena segunda_, que en mi dictámen se debia engastar en oro.»

18.[31] Leyóla Fray Blas, y añadió Fray Gerundio: «No digo en oro,

en piropos y en diamantes debiera engastarse essa scena. El haver

encontrado con la _Calcea_, que los Athenienses consagraban á Vulcano

en el dia veinte y dos de Octubre, _para que mitigasse la voracidad

rigurosa de sus llamas_, y con la _Pyrithea_, que los Persas ofrecian

al Sol en el mismo dia, _encendiendo piras y tumulando cenizas,

cuyo circuito honraban los sacerdotes, solicitando el alivio á sus

difuntos_, es uno de aquellos felicíssimos encuentros, que á solo este

Predicador de Predicadores se le vienen á la mano. Yo discurro, que la

_calcea sacra_ seria algun calzado de hierro, puesto que se consagraba

á Vulcano y á Mulcíbero, Dioses tutelares de las fraguas y de las

ferrerías. Calzado de hierro solamente le usan las cavallerías, con que

es natural que la _calcea sacra_ fuesse una herradura. Por otra parte

la _pyrithea_ seria alguna cosa derivada de _pyrites, pyritæ_, que

significa _piedra de escopeta ó de fusil_. Pues, donde se hallará en el

mundo cosa mas apropiada para las honras por los soldados difuntos de

un Regimiento? Porque, ó este es de cavallería ó de infantería. Si de

cavallería, viene clavada la herradura; si de infantería, la piedra de

fusil no puede venir mas á pelo.»

19. -- «Y te parece, le interrumpió Fray Blas, que _el águila, que en

los túmulos de Aristomenes y Platon fixó por empresa la antigüedad_,

se apropria ménos divinamente al _águila Imperial, que el Regimiento

de Toledo fixa en su túmulo por Regia empresa_?» -- «Esso viene tan

natural, respondió Fray Gerundio, que no parece sino que Beyerlink lo

escrivió precisamente para aquel caso. Tambien pienso yo acomodarla al

mio, porque las armas de un Escrivano son una pluma y un tintero en

campo blanco; y mas, que el águila es ave de rapiña, lo que facilita

admirablemente la ocasion para una pulla, que en un sermon siempre

tiene mucha gracia.»

20. -- «Pero, por Dios no te olvides, añadió Fray Blas, de buscar

modo para encaxar una brillantíssima cláusula, que entre otras muchas

se lee en esta scena. Queriendo el Orador introducirse á elogiar al

Regimiento de Toledo, escrive estos dos períodos dignos del mármol y

del bronce: _Gustoso permitiera lozanear el discurso en las heróicas

militares proezas de este ilustre Regimiento. No niego á mi voluntad

la panegýrica lisonja, porque recele en sus nobles caudillos alguna

corrubescencia, que no saben estrañar las águilas todo el golpe de los

solares brillos: assuetis dilector, dixo el Symbólico_. Paréceme, que

te puedes aprovechar de estas dos cláusulas, quando hagas el elogio de

los hijos del Escrivano y de su familia, que esso es puesto en razon;

y entónces te vendrá de perlas lo de _panegýrica lisonja, sin recelo

de alguna corrubescencia_, por la razon concluyente de que las águilas

están acostumbradas á _todo el golpe de los solares brillos_.»

21. -- «Harélo sin dificultad, respondió Fray Gerundio; porque, aunque

acá siento no sé qué dissonancia en que el mismo panegyrista trata sus

elogios de _panegýrica lisonja_, y esto facha á facha y, como dicen,

en las mismas barbas de aquellas á quienes alaba; pero por otra parte

conozco que, quando lo dixo el Autor del _Florilegio_, su misterio

tendria, por mas que yo no lo alcance. Por la misma razon me hace poca

fuerza el no penetrar yo lo que significa el verbo _dilector_, que no

me acuerdo haver leído ni oído en toda mi vida, pues, ora sea invencion

del Symbólico, ora sea correccion del Epicédico, debo venerarla con

profundo y silencioso respeto. Y en fin, estas fruslerías se deben

despreciar, solo por no dexar caer en el suelo lo de _lozanear el

discurso, corrubescencia_ y _lisonja panegýrica_. Vamos á la tercera.»

22. Despues de leído, dixo Fray Blas: «Aquí hay poco en que detenernos,

porque no veo en ella cosa que te pueda servir para tu sermon. Que

los Griegos celebrassen el dia 22 de Octubre la _Sacra Pambeocia_, en

memoria de la toma de la Ciudad de Troya, ni que el dia 21 ofreciessen

un sacrificio á la Diosa Pallas por los difuntos militares, que havian

muerto en el dilatado sitio de aquella plaza, no sé yo que pueda

acomodarse á las honras del Escrivano Conejo.»

23. -- «No eches el fallo tan aprisa, replicó Fray Gerundio, y vamos

examinando qué cosicosa venia á ser essa _Sacra Pambeocia_, porque

quizá hallaremos algo que me acomode.» Consultaron á Calepino y,

no haviendo encontrado la palabra _Pambeocia_, passaron á la voz

_Beocia_, y hallaron que decia assí: _Beotia. Provincia de Grecia,

cuya capital es Thebas. Llamóse Beotia del buey que fué enseñando

el camino á Cadmo, hasta que llegó al sitio donde fundó la ciudad de

Thebas._ «Tente, hombre, tente, exclamó Fray Gerundio: que me están

bulliendo acá en la imaginacion mil especies, que acaso me servirán

mas de lo que piensas. _Pambeocia_ es sin duda cosa de buey: el

buey tiene cuernos, de que se fabrican los tinteros. Mira como va

ya saliendo poco á poco el Secretario. Mas: Cadmo, segun leí no me

acuerdo donde, fué el inventor de las letras; las letras son tan

propias de los Escrivanos que no puede haver Escrivano sin ellas. Mas:

los escrivientes ó los oficiales de pluma de los Escrivanos se llaman

en latin _boeti, boetorum_, como lo dice un poco mas abaxo este

vocabulario; pues, mira tú si _Pambeocia_, _buey_, _Cadmo_, _tintero_,

_letras_ y _escrivientes_ son materiales despreciables para el sermon

de un Escrivano. Ni tampoco pienso passar en silencio el sacrificio de

Pálas; porque, siendo la destreza una virtud ó prenda muy loable, me

abre camino para decir, que nuestro Escrivano con mucha destreza metia

la _Pala christiana_ á los litigantes.»

24. -- «Divino pensamiento! equívoco de los cielos! exclamó Fray

Blas, y será lástima que te olvides de él. Pero, lo que sobre todo te

encargo, es que busques modo de imitar una de las metáphoras, de las

alegorías ó como se llaman, mas galantes y mas bien seguidas que espero

oir en los dias de mi vida. No sé si la notaste, pero aquí está en esta

scena, y dice assí.»

25. «_Instado el Regimiento de Toledo de los suspiros y lamentos de

sus militares_ -- =aperite portas=! -- _estrecha el bloquéo á la

mýstica plaza de la Gloria, passando á acordonar reverente á la Sacra

Jerusalem triumphante_: =Regnum cœlorum vim patitur=. _Abren sagrados

ataques en sus compassivos generosos pechos, brechéan los diamantinos

muros celestiales con la batería de missas, sufragios y oraciones_:

=misit Hierosolymam offerri pro peccatis mortuorum=. _Llega al Soberano

Consejo de Guerra la noticia del aprieto de la celeste Plaza_:

=exaudivit de monte sancto suo: regnum cœlorum vim patitur=. _Defiende

la entrada la soberana Justicia: declama á favor de la rendicion de la

Imperial Plaza de la Misericordia_: =venit hora, et nunc est quando

mortui audient vocem filii Dei=. _Hace llamada á capitulaciones la

Clemencia, dice San Juan. Satisfecha la divina Justicia del reato de

la culpa, firma el alivio de la pena. Publícase en los tenebrosos

quarteles del Purgatorio este dichoso, ventajoso tratado á favor de las

ánimas del Regimiento de Toledo_: =mortui audient vocem filii Dei=,

_y libres de las horribles penas entran triumphantes en el cielo á

coronarse de glorias_; =et qui audierint vivent=.»

26. «Con esta brillantíssima metáphora acaba la scena 3ª., y á fé que

hizo mal no acabar con ella todo el sermon, y mas para lo poco que le

faltaba; pues la scena 4ª., sobre ser muy breve, no contiene cosa que

dé golpe. Fué lástima añadir á la alegoría ni una coma, ni una tilde.

Paréceme que estoy viendo á los Oficiales del Regimiento de Toledo

como enagenados, como fuera de sí, en nada ménos pensando que en que

estaban oyendo un sermon de honras, sino que estaban viendo con sus

mismos ojos el sitio de una plaza: el cordon, el bloquéo, los ataques,

las baterías, el _brechear_ los muros adamantinos, la llamada de la

guarnicion con bandera blanca á capitular. Solo si hago juício que

los muy medrosos, ó los que no estuviessen acostumbrados á tratar con

ánimas del Purgatorio, quedarian sorprendidos, quando viessen que, en

vez de entrar en la ciudad los sitiadores, salian de sus _tenebrosos

quarteles_ las ánimas benditas y entraban en la Plaza, vestidas

de blanco y con sus velas en las manos, como es natural. Entónces

volverian en sí, conocerian la ilusion, y advertirian que no estaban

delante de alguna plaza, sino en una Iglesia, á vista de un túmulo,

ofreciendo sacrificios por sus difuntos hermanos, y oyendo á un Orador

que los embelesaba.»

27. -- «Pues mira, dixo Fray Gerundio, tanto como por alegorías no ha

de quedar. Claro está, que una alegoría en términos de guerra no puede

acomodarse bien en las honras de un Escrivano, pero ahora mismo se me

está ofreciendo á mí otra en términos mas propios, que no ha de parecer

mal. Diré pues assí, poco mas ó ménos, elevando el estilo quando lo

ponga en limpio.»

28. «_En virtud de quexa fiscal se levantó auto de oficio por el

Supremo Juez, y se dió mandamiento de prision contra nuestro Escrivano

difunto. Presentóse este en la cárcel del Purgatorio, dexando poder al

Amor filial para que, como procurador suyo, contradixesse la demanda,

apelando de la Sala de la Justicia á la Sala de Misericordia. Libróse

despacho de inhibicion y avocacion, con remission de autos originales.

Dióse traslado á la parte de nuestro mísero encarcelado. Hizo esta

un poderoso alegato de missas, oraciones y sufragios, y, dándose por

conclusa la causa, falló la Misericordia que debia mandar y mandaba,

que el Escrivano Conexo saliesse libre y sin costas de la tenebrosa

cárcel, declarando haver satisfecho suficientemente sus deudas con las

penas de la prision._»

29. «Qué te parece de la metaphorilla? deberá algo á la del Florilegio?

y mas, quando la vista con los textos correspondientes, que los tendré

á escoger, pues todo el mundo sabe, que lo que passa en la otra vida

en la hora de la muerte se explica en términos de curia: _processo_,

_tribunal_, _juício_, _sentencia_, _absolucion_, _condenacion_,

llamándose al Purgatorio _cárcel_, y al Infierno _muerte eterna_.» --

«Manos á la obra, Fray Gerundio amigo, dixo Fray Blas; y, pues ya hemos

repassado el sermon de honras y tú tienes formado ya tu idéa, tomemos

un bocado, dame un abrazo, y á Dios hasta la vista!»

30. Despedido que fué el Padre Predicador Mayor Fray Blas Zebollon de

la Remolacha, (estos eran sus dos apellidos, paterno y materno,) y

quedado solo que huvo nuestro imponderable Fray Gerundio, no pensó mas

que en trabajar su sermon, aprovechando quantas observaciones, notas,

scholios, phrases y erudiciones havian glosado y admirado en las honras

del Florilegio, teniendo presentes las reglas que le havia dado Fray

Blas, y no olvidando del todo las dos largas conferencias, que havian

tenido con el Colegial Don Casimiro sobre las fuentes de la invencion.

De todo este confuso monton de especies, que á modo de torbellino le

revoleteaban dentro de la fantasía, sacó al cabo de quince dias ó

tres semanas (en cuya circunstancia están discordes los Autores,) una

_Parentacion Sacra_, _Epicedio trágico_, _lúgubre Episodio_, _Panegyris

scenático_, (assí intituló á su sermon), que dexó muy atras la Plática

de Disciplinantes y el Sermon del Sacramento, en dictámen de algunos

que oyeron todas tres funciones. Decorólo todo muy bien, como lo

tenia de costumbre, siendo máxima suya que la principal prenda de un

Predicador era la memoria, en la qual se havia de estampar el sermon

ántes de predicarle, de manera que el mismo se saliesse de la boca como

de chorrillo, para que en el púlpito no se divirtiesse la atencion á

otra cosa que al cadencioso movimiento de las manos, al compassado

contonéo del cuerpo, al gutural manejo de la voz y al concierto de

todas las demas acciones, que debian regularse á compas y como con

cierta especie de armoniosa symetría.

Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (2 de 2) · 第 34 / 48 题