Olvídasele la sed á Don Casimiro; llegan á Campazas sin saber cómo;
quédase allí el Colegial aquella noche, y se evacúa el punto que se
tocó y no se prometió en el capítulo passado.
1. A la quarta pregunta que iba á hacer Don Casimiro, hallaron todos,
no sin assombro, que estaban á la puerta trasera, esto es, á la puerta
del corral de la casa de Anton Zotes; y es que lo divertido de la
conversacion los havia embelesado de manera, que pian piano y, como
dicen, sin sentir havian andado una buena media legua de camino, con
sus paradas y todo. Lo mas gracioso fué que, quando llegaron al lugar,
Don Casimiro no se acordó de que tenia gana de beber, y, como ya se
havia puesto el sol, sin hacer mencion de agua ni de vino, quiso
volverse á Valderas; pero, como tenia que andar una legua muy larga,
como iba ya á anochecer, y como era hombre de una conversacion tan
divertida, no obstante los tajos y reveses que con tanta urbanidad,
bellaquería y dissimulo descargaba de quando en quando sobre los dos
Frayles, ambos le hicieron tantas instancias para que se quedasse
aquella noche, que al cabo le reduxeron, baxo la precisa condicion de
que se despachasse luego un criado á Valderas, para que estuviessen
sin cuidado su hermana y su cuñado el casi Corregidor de Villalobos.
2. Consta, no obstante, por un manuscrito authéntico y curioso, que
quien finalmente acabó de determinarle fué la Tia Catanla, la qual
abria la puerta trasera para que entrassen los cerdos, puntualmente
quando estaban los tres altercando, uno sobre que se havia de volver,
y los dos sobre que se havia de quedar. Quando ella vió un mocito
tan galan, tan majo y tan bien agestado, que venia con su hijo y
que le trataba al parecer con amistad y confianza, como era muger
tan bondadosa, luego le cobró cariño y, acercándose mas á los tres,
preguntó sanamente á Fray Gerundio: «Quien es este Señor tan lindo?
bendígale Dios.» -- «Señora, respondió el Colegial sin dar lugar á
que otro respondiesse: soy un servidor de vuestra Merced;» y en pocas
palabras la declaró quien era, el encuentro casual que havia tenido, la
precision de volverse, y la dicha que lograba en no hacerlo sin rendir
todo su respeto á su obediencia. No se cortó la boníssima Catanla,
porque era muger serena; ántes bien, haciéndole una reverencia á la
usanza del país, (esto es, encorvando un poco las piernas y baxando
horizontalmente el volúmen posterior hácia el suelo,) le encaxó
seguidamente toda la retahila de Cámpos: «Viva Usté mil años; para
servir á Usté; lo estimo mucho; güenos todos, á Dios gracias; viva Usté
mil años; y por allá están todos güenos? Viva Usté mil años.» Y añadió
luego: «Pero esso de golverse Usté hoy, ni por pienso: el hijo de mis
entrañas! y quien l’ avia dexar golver á boca de noche? A pique que le
comieran los lobos! Mal ajo para ellos; quatro ovejas me comieron la
noche que perdicó el m’ hijo Gerundio; mal provecho les haga. No Señor:
ya que tengo la fortuna de que su Mercé venga á mi casa, esta noche ha
de hacer penitencia. Unos güevos frescos puestos d’ hoy no faltarán.
Para qué quiero yo las gallinas sino para estas ucasiones? Palominos
siempre los hay en casa (gracias á Dios), que el mi Anton tiene un
palomar muy aventajado, assí no fuera por las garduñas; malditas ellas,
y qué descomulgadas que son! Un salpicon de vaca, cebolla y güevos
duros le sé yo componer, que le puede comer el mismo Rey. Una cama con
sábanas brancas como un oro, la hay por la misericordia de Dios. Ella
no será como su Mercé merece; pero por fin y por postre sirvió para
mi primo el Magistral de Leon, que mañana será Obispo.» Y diciendo y
haciendo, fué y le quitó la escopeta con una bondad y con una sanidad
de corazon, que al Colegial le dexó prendado; y con efecto se determinó
á dormir aquella noche en Campazas, previniendo lo del recado á
Valderas.
3. Anton Zotes le recivió ni mas ni ménos como su muger, porque no era
ménos agasajador que ella; y, despues de aquellos cumplidos regulares,
hechos por parte de Don Casimiro con despejo y con desembarazo de
colegio, y correspondidos por parte de los de la casa á la buena de
Dios, segun el ceremonial campesino, Anton se fué á cuidar de los
mozos y á dar las órdenes sobre lo que havian de trabajar el dia
siguiente, Catanla á disponer la cena, las criadas á hacer las camas;
y, quedando los tres solos en una sala baxa, conviene á saber, Fray
Blas, Fray Gerundio y el Colegial, «prosigamos, dixo este, con nuestra
conversacion, y sírvase Vuesandíssima decirme, qual es la quarta fuente
de la invencion, que le enseñó su Maestro.»
4. -- «Los geroglýphicos y los emblemas,» respondió Fray Gerundio.
-- «Algunos, continuó el Colegial, de essa fuente hacen dos, por la
diferencia que hay entre emblemas y geroglýphicos; pero es tan corta,
que me inclino á que lo aciertan los que la reducen á una sola.
Vuestra Reverendíssima sabrá mucho mejor que yo la diferencia que hay
entre geroglýphicos y emblemas.» -- «Yo nunca la he conocido ni me he
parado á examinarla,» respondió Fray Gerundio. «Para mí las emblemas
de Alciato y los geroglýphicos de Picinelo, que son los únicos de que
tengo alguna noticia, solo se distinguen en que un libro es mas pequeño
y otro es mas grande.» -- «Ya está conocido, replicó el Colegial, que
Usendíssima por su modestia quiere encubrir lo que sabe, y tomar de
ahí ocasion para examinarme acerca de lo poco que yo he estudiado:
complaceré á Usendíssima.»
5. «Los geroglýphicos son una explicacion mysteriosa, figurada y muda,
de lo que se quiere dar á entender, por medio de alguna ó algunas
imágenes, ya realmente dibuxadas en el papel, en el lienzo ó en la
tabla; ya abultadas en el mármol, en el bronce ó en la madera, o ya
únicamente ofrecidas á la imaginacion por medio de una descripcion
verbal, viva, enérgica y expressiva, que imprima bien en la idéa lo
que se quiere representar. No se añade á la pintura ó á la descripcion
mote, lema, inscripcion ni palabra alguna que sirva de explicacion al
pensamiento, dexándose enteramente al discurso ó á la penetracion de
el que ve, lee ú oye el geroglýphico, el curioso trabajo de adivinar
su verdadero significado. El emblema (y no _la_ emblema, como dicen
algunos,) solo añade al geroglýphico el mote, el lema ó la inscripcion
en brevíssimas palabras, que declaran lo que se pretende significar por
aquel.»
6. «Pondré un verbi-gracia, no para que Usendíssima me entienda, que
esso seria presumir yo de maestro de quien no merezco ser discípulo,
sino para que Usendíssima se actúe del modo como yo concibo lo que
digo, y en caso de padecer equivocacion se digne corregir mis yerros.
Los doce signos del Zodiaco, ó las doce casas, que dividen en doce
partes iguales aquel espacio de cielo que corre el sol en el discurso
de un año, son otros tantos geroglýphicos ó sýmbolos, que representan
lo que comunmente passa en la tierra en cada uno de los doce meses,
correspondientes á las doce casas. El primero signo es _Aquario_, y se
symboliza con un muchacho que está vertiendo un jarro de agua, para
significar lo mucho que suele llover en Henero. El segundo es _Piscis_,
y le representan dos peces pintados, para denotar que en Febrero
están en sazon la mayor parte de los peces. El tercero es _Aries_,
representado por un carnero, y quiere decir que en Marzo es la paricion
de las ovejas, naciendo entónces los corderitos. El quarto es _Tauro_,
figurado por un toro, para denotar que en Abril nacen las terneras.
Síguese _Géminis_, pintado hoy por los dos hermanos gemelos Cástor y
Pólux, y antiguamente por dos cabritillos, como lo afirma Heródoto,
en significacion de que las cabras regularmente paren de una vez dos
cabritos, para cuyo fin las proveyó la naturaleza con tanta abundancia
de leche.»
7. «Bastan estos exemplares para dar á entender la idéa, que yo
formo de los geroglýphicos, cuyo orígen comunmente se atribuye á
los Egypcios; pero yo tengo para mí, que su principio fué mucho mas
antiguo, inclinándome á la opinion de los que se le dan no ménos que
en la Torre de Babel, aunque despues fuessen los Egypcios los que
conservaron, promovieron y adelantaron mas el uso de ellos, en lo que
no cabe duda racional; pero esto no es del intento. A los sýmbolos ó
geroglýphicos añadieron despues los Griegos un breve lema, inscripcion
ó mote que explicasse su significado, y á este conjunto llamaron
_emblema_. Usaban de él singularmente en los arneses ó escudos, como
lo dicen Esquilo, Homero y Virgilio, esmerándose mucho en la brevedad
y en el álma del epígraphe, que era como el espíritu de la divisa de
cada uno. Sobresalian entre todos los Athenienses, de quienes hace
graciosa burla Lycon, fingiendo que en todos los escudos tenian gravada
una mosca muy pequeña, con este epígraphe: _donec videar: hasta que me
vean_; dando á entender, que todo Atheniense era tan valeroso, que se
acercaba al enemigo hasta que viesse la mosca, en cuyo caso era preciso
morir ó vencer.»
8. «No hay duda, que en todos tiempos assí los Oradores profanos
como los sagrados usaron alguna vez de los geroglýphicos, sýmbolos y
emblemas. Horo Niliaco escrivió un librito de este assunto, donde trahe
exemplares de toda especie de oraciones. Los Prophetas usaron mucho de
este modo de persuadir emphático y mysterioso. El Apocalypsi es una
serie continuada de figuras y representaciones symbólicas; San Agustin,
en la epístola 119, dice que, assí como el christal y la gasa añaden no
sé qué apacibles visos á las imágenes que se representan ó se registran
por ellas, assí deleita mas la verdad quando brilla por entre sýmbolos,
geroglýphicos y figuras, poniendo el Santo este exemplo: Si para
ponderar las ventajas de la union y las desconveniencias de la desunion
dices sencillamente: _concordia res crescunt, discordia dilabuntur_:
_con la concordia todo crece, con la discordia todo se deshace_;
_pigrius incitat_, _no da golpe_, y persuade con tibieza; pero, si
añades: _esto nos quisieron significar aquellos antiguos sabios, quando
pintaron una hormiga con un caduceo encima, que creció á elephante, y
un elephante con una espada desenvainada sobre las espaldas, que se
disminuyó hasta el tamaño de hormiga_; _nescio quomodo et inventionis
subtilitas et imaginis expressio sensus titillat suavius et, dum
placet, persuadet efficacius_: assí la sutileza de la invencion como
la viva representacion de la imágen hacen no sé qué gustosa impression
en el alma y en los sentidos, que, al mismo tiempo que los deleita con
mucha dulzura, los persuade tambien con mas suave eficacia.»
9. -- «Déme Usted un abrazo, Señor Don Casimiro, exclamó Fray Blas
interrumpiéndole, que verdaderamente ha estado Usted divino! Yo soy
furiosamente apassionado por los geroglýphicos y por los emblemas. Un
sermon que comience: _pintaban los antiguos Macedonios_; otro que dé
principio: _pinta el docto Pinicelo_, no ha menester mas para que yo me
coma las uñas tras de él. Pues qué, si despues se añaden diez ó doce
citas del Symbólico, otras tantas de Lilio Giraldo y algunas de Pierio,
y se escoge tambien media docena del Brixiano! en el mundo hay oro para
pagar un sermon tan ingenioso y erudito. Confiesso á vuestra Merced,
que despues de los Mythológicos son mis héroes los Symbólicos y los
Emblemáticos. Esta doctrina la he enseñado siempre á mi discípulo en lo
predicativo, Fray Gerundio; con estas armas le he armado Cavallero de
Púlpito; estos Autores le he recomendado; no hay otros: los demas son
buenos para explicar á las viejas el Catechismo de Astete y Servitor.»
10. -- «Padre Reverendíssimo, replicó el Colegial, ya he dicho,
que soy poco hombre para dar mi voto en punto de sermones, y assí
no me meto en calificar si son buenos ó malos los que están bien
cargados de geroglýphicos, sýmbolos y emblemas. Solo sé, que el Padre
Nicolas Causino previene que se use de ellos con la misma templanza,
moderacion y prudencia que de los adagios, fábulas, etc.; porque
si no, se convertirá en fastidio su misma amenidad, siendo cierto
que los pensamientos mas ingeniosos causan tedio, si se atesta de
ellos la oracion: _Habent igitur amœnam eruditionem hieroglyphica et
symbola, modo prudenter et parce, ut cætera, adhibeantur: quæ enim per
se mirabilitatem obtinent, si crebrius inferciantur orationi, fiunt
communia et fastidiosos sensus ipsa pulchritudinis satietate obruunt._
Tambien debo añadir que, por lo que toca á mí, me cayó muy en gracia
la enhorabuena que dió cierto Duque á un Orador, que havia predicado
en su presencia un sermon texido de geroglýphicos. «Padre, le dixo, no
trueco yo el juego de estampas de Don Quixote, que tengo en mi galería,
por todas las pinturas de su sermon.» Esto va en gustos; el mio ronca,
siempre que tocan en los sermones á cosa de geroglýphicos. Pero no nos
detengamos; porque ya deséo saber qual es la quinta ó sexta fuente de
la invencion, que estudió el Padre Fray Gerundio.»
11. -- «_Testimonia veterum_, respondió al punto este; las autoridades
y testimonios de los antiguos para confirmar lo que dice el
Predicador.» -- «Gran fuente y muy precisa! continuó Don Casimiro,
especialmente los testimonios y las autoridades de los Santos Padres,
ya sobre la inteligencia de la Sagrada Escritura, y ya tambien quando
se trata materia de costumbres, sea de virtudes, sea de vicios. Por lo
que toca á la exposicion del sagrado texto, he oído decir á varones
doctíssimos, que siempre es menester apoyarla con la autoridad de algun
Padre ó Expositor clássico y aprobado, siendo cosa insufrible que
ningun Predicador se arrogue la autoridad de entender ó interpretar
la Escritura á su modo ó segun su capricho. Y aún me acuerdo haver
leído, no sé donde, que este fué uno de los errores de Luthero, el qual
pretendia que cada qual tenia tanta autoridad para entender y para
interpretar la Escritura como San Gerónimo y San Agustin, apoyando este
arrogante, soberbio y presuntuoso delirio con aquel texto de San Pablo:
_unusquisque in suo sensu abundet_. En órden á costumbres, ya se dexa
conocer el gran peso, que da á lo que se dice qualquiera autoridad y
testimonio de los Santos Padres, como tambien si se toca alguna noticia
histórica ó philológica, especialmente si es algo singular ó no muy
sabida, sirve de adorno y de recomendacion la cita, y aún las palabras
del Autor que las refiere.»
12. -- «Por algo, dixo Fray Gerundio, me gustan á mí tanto los
sermones, que en el cuerpo están bien cargados de latin, y las márgenes
apénas se descubren de puro embutidas que están en citas. Solo con
ver un sermon impresso en esta conformidad, sin leer ni una palabra
de él, estoy firmemente persuadido á que es un sermon doctíssimo
y profundíssimo. Al contrario, ahora han dado en usarse y aún en
imprimirse ciertos sermones, que en todos ellos apénas se ven quatro ó
seis renglones de letra bastardilla, y las márgenes tan lampiñas como
cara de capon, que da asco solo el verlas. Qué se puede esperar de unos
sermones assí? Yo no he tenido paciencia para leer ni siquiera uno.»
13. -- «Pues yo sí, interrumpió Fray Blas; por mis pecados cayó en
mis manos, pocos dias ha, uno, y es de honras, que el Licenciado Don
Francisco Alexandro de Bocanegra y Xivaja[29] predicó á las de la
Señora Reina de Portugal Doña María Anna de Austria, en las exequias
que la consagró la ciudad de Almería, y tuve cachaza para leerle _de
verbo ad verbum_; pero sabe Dios quanto me costó. En todas las seis
hojas primeras no hay mas latin que las palabras del thema: _omnis
gloria ejus filiæ Regis ab intus_, repetidas dos ó tres veces; en las
seis y media restantes solo se citan siete textos de la Escritura, y
de dos de ellos no se ponen las palabras; las de los otros cinco que
se expressan, componen entre todas seis renglones y medio: hártate,
comilon. A los Santos Padres se les dexa descansar, solo se cita una
vez á San Francisco de Sales, á San Gregorio y á San Ambrosio. De
Expositores no se trate: cumplió con citar á Tirino una vez sola, y
del mismo modo cumplió con los Autores profanos, no citando mas que
á Séneca una sola vez. Pues, qué diré del assunto? Redúcese á que
la Reina amó á Dios y al próximo; y cátate aquí el cuento acabado.
Lo demas, parla y mas parla. Y estos sermones se imprimen! Y estos
sermones se celebran!»
14. -- «Despacio, Padre Fray Blas,» dixo con bastante viveza el
Colegial, no pudiendo dissimular del todo su enfado y su indignacion.
«Vuesa Paternidad se adelanta demasiado (con la cólera se le olvidó
darle Reverendíssima). Tambien yo he leído esse sermon, porque llegaron
á Salamanca muchos exemplares: hablóse mucho de él en todas aquellas
Comunidades, donde hay tanto hombron sabio, religioso, erudito, culto y
discreto, como es notorio; y á excepcion de tal qual botarate ignorante
y presumido, que por nuestros pecados los hay de todas las classes
y gremios, no huvo uno que no calificasse dicho sermon por una de
las piezas mas eloqüentes, mas nerviosas, mas sólidas, mas graves y
aún mas ingeniosas, que havia producido hasta ahora nuestra oratoria
castellana. Era voz comun, que se podia equivocar con las mas preciosas
oraciones que produxeron y están todavía produciendo en nuestro siglo
y en nuestro hemispherio español los Gallos, los Radas, los Aravacas,
los Rubios, los Nordeñanas y los Guerras; ni faltó quien assegurasse,
que podia competir con qualquiera de las muchas y grandes oraciones
fúnebres, con que el Reverendíssimo Padre Maestro Salvador Orosio, de
la Compañía de Jesus, llenó de magestad y de assombro el púlpito y la
Capilla de San Gerónimo de la Universidad de Salamanca. Oraciones
que, si se hiciesse una coleccion de ellas, (como decia un sabio,)
compondrian un funeral, que quizá no tendria consonante en quanto
logramos hasta ahora de esta especie, ni de dentro ni de fuera de
España.»
15. «Esso de que tiene pocos textos la oracion del Licenciado
Bocanegra, solamente lo podrán decir los que en su vida han saludado
los sagrados libros; apénas hay cláusula ni aún sýlaba, que no aluda á
algun lugar, sucesso ó passage de la Escritura, en saliendo de aquellas
acciones de la Reina que sirven de cimiento á la verdad del assunto.
No se citan, es assí, expressa y señaladamente; pero se dan desleídos
y como convertidos en la substancia del mismo Orador. San Bernardo
fué el primero que introduxo este admirable modo de usar y manejar la
Escritura, haciéndola primero suya, y vertiéndola despues como si no
fuesse agena. Pero, quien hasta ahora ha notado á San Bernardo de poco
escriturario? Son pocos, no lo niego, los testimonios y autoridades de
Padres, de Expositores y de Autores profanos, con que exorna su oracion
el Señor Bocanegra; mas son muy oportunos essos pocos testimonios que
alega.»
16. «Y quien ha dicho á vuestra Paternidad, que los sermones se han
de cargar á metralla de testimonios, de autoridades y de citas?
Estas deben ser como las especias en los guisados, lo que baste para
sazonarlas, y no lo que sobre para que ninguno los pueda tragar. Ignora
vuestra Paternidad lo que dixo un eloquentíssimo Orador, hablando de
las autoridades en los sermones? _Si nimiæ sint, si communes, si sine
vi et pondere allatæ, puerum magis colligentem sapiunt quam virum
ingeniosum_: _si se amontonan, si son vulgares y comuníssimas, si no
tienen alma, fuerza ni meollo, mas son fárrago que erudicion; el Orador
se acredita mas de un genio pueril y atolondrado, que bueno y malo,
verde y seco, todo lo hacina, todo lo recoge, que de hombre ingenioso y
erudito._»
17. «Dice bien este juicioso Autor: para llenar, no digo yo un sermon,
sino cien tomos de á folio de citas, autoridades, testimonios,
sentencias, versos, historias, exemplos, símiles, parábolas, sýmbolos,
emblemas y geroglýphicos, no es menester mas que hacinar y recoger.
Tanto Sentenciario, tanto libro de apophtegmas, tanta Polyanthéa, tanto
Theatro, tanto Thesauro, tanto Diccionario histórico, crítico, náutico,
geográphico, tanta Bibliotheca, tanto Expositor que va discurriendo
por los lugares comunes é infarcinando en cada uno todo quanto se le
viene á la mano; en fin, tanta selva de alegorías y de dichos como cada
dia brota en essas Naciones y en essas librerías, hacen erudito de
repente al mas boto, al mas mentecato, al que no sabe quien reinó en
España ántes de Cárlos II. No hay mas que abrir, trasladar, embutir,
y está hecha la maniobra. Al ver un sermon atestado de essa borra,
quedan aturdidos los páparos, entre los quales cuento á muchíssimos
que no lo parecen, mientras los verdaderos eruditos ó gimen corridos
ó se rien desengañados, segun el humor que los predomina. Mas de una
vez oí á hombres de gran juício, que se debian desterrar del mundo
literario estos almagacenes públicos de erudicion tumultuaria, porque
solo servian para mantener haraganes, miéntras perecian de hambre los
ingenios verdaderamente industriosos. Es punto problemático, en el
qual se pudiera tomar un término medio. Miéntras tanto, digo que se
puede aplicar á estos prontuarios de erudicion al baratillo lo que
dixo Agesilao al inventor de una máquina bélica, capaz de moverla y de
hacer mucho daño con ella qualquiera soldado cobarde: _Papae! virtutem
sustulisti: Vítor! que con essa máquina has desterrado el valor_.»
18. «A lo que añadió vuestra Paternidad acerca del assunto que escogió
para su oracion el Señor Bocanegra, perdóneme vuestra Paternidad, que
no tiene razon para censurarle. Lo mejor y lo mas precioso de dicho
assunto es el ser tan sencillo, tan natural y tan sólido. Assuntos
rumbosos, delicados, alegóricos, metaphóricos, symbólicos, y mucho
mas títulos de comedia, retruécanos insulsos, refranes de viejas,
como _el verdadero Phœnix de Arabia_, á San Agustin; _el Leon en su
cueva_, á San Gerónimo; _el Onix y Onis_, á Santo Thomas de Aquino; _la
Encyclopedia canonizada_, al mismo; _el Máximo Mínimo_, á San Francisco
de Paula; _muger, llora y vencerás_, á las lágrimas de la Magdalena;
_el Caballero de Alcántara_, á San Pedro de este nombre; _á muertos y
á idos no hay mas amigos_, en las honras de un Obispo: digo que estos
y otros semejantes assuntos, Dios los haya perdonado! ya pudren, ya
solo han quedado en algunos Predicadorcillos de la ínfima suerte,
que solo hacen ruído entre los que se van tras el tamboril y los
gigantones. Hoy va reviniendo el mundo de sus preocupaciones; por lo
ménos los hombres de pro no gastan otros assuntos que sólidos, macizos,
característicos, y consiguientemente naturales. Tal es el del Señor
Bocanegra, fundado sobre los dos exes en que gira toda la ley y toda la
perfeccion. El Sabio no da otro elogio á los hombres justos, ni cabe
otro mayor: _Dilectus Deo et hominibus, cujus memoria in benedictione
est: Amó á Dios y amó á los hombres? pues será amado De Dios y de los
hombres, y, siempre que se repita su nombre, será acompañado de muchas
bendiciones._ Esto dixo el Orador de aquella exemplaríssima Princesa;
esto convenció y aún esto persuadió, moviendo los corazones mas duros
por lo ménos á desear la imitacion de sus reales virtudes.»
19. Como Fray Blas vió, que el Colegial estaba un poco avinagrado, y
tenia alguna noticia de su genio vivo y quisquilloso, no se atrevió á
replicarle; contentóse con decirle, que en esto de sermones, de versos,
de latin y cosas semejantes cada qual tenia su gusto, y, sin inculcar
mas en el punto, le suplicó que prosiguiesse examinando á Fray Gerundio
sobre las fuentes de la invencion; porque, como observaba que este
las tenia tan prontas, se le caía la baba al bueno del Predicador.
Serenóse un poco Don Casimiro y, continuando en su interrogatorio, rogó
á Fray Gerundio se sirviesse decirle qual era la séptima fuente de la
invencion, que le havian enseñado.
20. «Los dichos graves y sentenciosos de los antiguos,» respondió sin
cespitar. Y el Colegial prosiguió: «Sin duda es una fuente bellíssima y
copiosíssima, especialmente haviendo tanto recogido de sus sentencias
y apophtegmas, los quales solo se diferencian de aquellas en que las
sentencias permiten mas extension de palabras, pero los apophtegmas
se deben ceñir á las ménos voces que sea possible; las sentencias
se pueden tomar de qualquier Autor donde se encuentren, mas los
apophtegmas se hacen mas recomendables por ser dichos de grandes
personages, como de Papas, Emperadores, Reyes, Cardenales, Obispos,
etc. Vaya esta diferencia sobre la fé de Guillelmo Budéo que la señala,
pues yo no me atreveré á defenderla en el siglo que corre, el qual
está como inficionado de libros de apophtegmas, que son hoy de la gran
moda. Tales son los libros que llaman de _-ana_, como la _Menagiana_,
la _Perroniana_, la _Scaligeriana_, la _Saint-Evremoniana_, la
_Fureteriana_, y otros innumerables, de que se hace graciosa burla en
el primer tomo de la _Menagiana_, donde el Autor de una salada rima,
acabada toda en la sílaba _-na_, despues de zumbarse de una multitud de
estos escritos, unos verdaderos y otros fingidos, concluye diciendo:
_Todos los libros en -ana_
_Se arrimen donde está la Ipecacuanha,_
hierba medicinal de las Indias, que hoy se usa mucho y con grande
felicidad en Europa. Es cierto, que estos apophtegmas, recogidos en los
libros de _-ana_, no todos son dichos de grandes personages, pues hay
algunos de sugetos muy de escalera de abaxo, si no entra en cuenta su
agudeza ó su literatura.»
21. «Pero, al fin no se puede dudar, que los dichos, sentencias y
apophtegmas, assí de los antiguos como de los modernos, usados con
discernimiento y con moderacion, son un preciosíssimo adorno de todo
género de eloquencia, tanto oratoria como histórica. Thucídides mereció
la suprema estimacion de todos los siglos por el juício, oportunidad
y bello gusto con que se valió de ellos. Hesiodo, aunque muy distante
de Homero, assí en la gravedad del estilo como en la magestad del
assunto, ha logrado los mayores aplausos por la singular eleccion que
tuvo en las sentencias con que adorna sus dos poemas heróicos: _Las
Obras y los Dias_ y la _Theogonía ó generacion de los Dioses_, bien
que algunos críticos le notan, no sin razon, que las sentencias son
mas frequentes de lo que fuera justo. En fin, Quintiliano encarga
mucho al Orador que se aproveche de esta fuente, pero con tres
precauciones: la primera, que las sentencias sean muy escogidas; la
segunda, que sean raras; y la tercera, que sean correspondientes á la
edad, al carácter y demas circunstancias del Orador. Si son triviales,
se oyen con desprecio; si muy frequentes, cansan la atencion y aún
empalagan; si no se acomodan á los connotados del Orador, mueven á
risa. Yo añadiria otra quarta calidad, y es que las sentencias sean
tambien proporcionadas al theatro y al auditorio. En una aldéa ó pueblo
pequeño seria risible aquella sentencia ó apophtegma tan justamente
celebrada, que se atribuye á Afro Domicio: _princeps qui vult omnia
scire, necesse habet multa ignoscere: el Príncipe que quiere saberlo
todo, tiene necessidad de perdonar mucho_. Qué Príncipe se podria
aprovechar de esta advertencia en un pueblo reducido? En un auditorio
rústico y grossero seria impertinente aquel discreto dicho de Plutarco:
_sero molunt Deorum molæ, sed bene comminuunt: las ruedas de los
Dioses tardan en moler, pero hacen buena harina._ Quantos havría en el
auditorio que entendiessen la metáphora? Vamos á la octava fuente.»
22. -- «Essa es para mí la mas seca, dixo Fray Gerundio, no sin chiste;
porque mi Autor dice que la octava fuente son las leyes, y confiesso
que de leyes ni entiendo ni he estudiado palabra.» -- «Yo tampoco las
he estudiado, continuó el Colegial, por no ser essa mi profession;
pero no es menester hacer la de Legista para saber algunas leyes,
especialmente de las antiguas y primitivas, que se instituyeron en el
mundo para el gobierno de los hombres, las quales sirven de un bello
adorno á qualquiera oracion sagrada, singularmente moral ó doctrinal.
Es cierto, que nunca las leyes de los hombres pueden añadir peso ni
autoridad á la ley santa de Dios; pero no es dudable, que encuentra el
entendimiento no sé qué particular satisfaccion y consuelo en ver tan
conforme la ley divina con las leyes humanas, pronunciadas por unos
Legisladores que no tuvieron noticia del verdadero Dios.»
23. «Yo me acuerdo de algunas que, por lo que toca á lo directivo, son
muy conformes á muchos preceptos del Decálogo, aunque sean erradas y
gentílicas en lo que suponen de doctrinal. Vayan algunos exemplares. El
primer mandamiento es _amar á Dios sobre todas las cosas_. Confórmase
con él la ley de Numa Pompilio: _Deos patrios colunto, externas
superstitiones aut fabulas ne admiscento_. Segundo _no jurar su santo
nombre en vano_. Es muy conforme á él la ley de los Egypcios: _perjuri
capite mulctentur_. Quarto: _honrar Padre y Madre_; lo mismo mandaba
aquella ley de que hace mencion Heródoto (lib. 1): _magistratibus
parento_; y la otra de los Lacedemonios, citada por Platon en su
República: _majorum imperio libenter omnes parati assuefiant_. Sexto:
_no fornicar_; son muchas las leyes que prohibian esto mismo. La que
trahe Josepho (lib. 11. cap. 6.): _adulterii et lecti genialis injurias
vindicanto_; la de Numa: _pellex aram Junonis ne tangito_; y la célebre
de los Athenienses, que prohibia predicar ó hablar en público á todo
hombre deshonesto: _si quis pudicitiam prostituerit aut expatrarit,
huic interdicito jus apud populum concionandi_. Séptimo: _no hurtar_;
á esto aludia aquella ley de los Egypcios: _singulis annis apud
Provinciarum Præsides omnes unde vivant demonstranto. Si quis secus
faxit aut unde legitime vivat non demonstrarit, capitale esto_.»
24. «El uso assí de estas leyes antiguas como de otras mas modernas,
patricias y municipales, con tal que sea sobrio, prudente y oportuno,
tiene su gracia y tambien su eficacia en qualquiera sagrada oracion.
Pero hacer estudio de componer un sermon como un alegato de los que
se usan solo en nuestra España, embutido en textos, leyes, decretos,
cánones y constituciones del derecho civil y del canónico, parecido
al que yo oí á cierto Cathedrático, sobre ser una grandíssima
impertinencia, es ostentacion pueril para acreditarse de erudito y
sabio en facultad forastera. Hola! esta censura ó esta reflexion no
es mia, pues ya he protestado, que ni mi profession ni mis años me
permiten excursiones á países tan sagrados: refiero lo que por entónces
se dixo entre hombres que tenian voto. _Solo en unas circunstancias_,
añadió uno de los circunstantes, _puede ser del intento cargar algo
mas la mano en la cita de leyes nacionales, y es quando se predica á
un auditorio compuesto por la mayor parte de gente de Curia, como en
los sermones al Consejo, á las Chancillerías, á las Audiencias, etc.
Si se toca entónces el punto de regalos, gratificaciones y derechos
de Ministros inferiores, como Abogados, Relatores, Procuradores,
Escrivanos, etc., no será fuera de propósito referir las leyes
municipales que hablan en esto, y explicar con claridad hasta que
punto son obligatorias en conciencia, segun la inteligencia comun de
los Theólogos_. Pero, dexando esto á un lado, deséo saber qual es la
nona fuente de la invencion, que prescribe el Autor por donde vuestra
Reverendíssima estudió.»
25. -- «_Sacræ litteræ_, respondió Fray Gerundio como un reguilete:
la Sagrada Escritura; y añadió luego: En este punto no tiene vuestra
Merced que detenerse, porque sé lo que basta para bandearme; he tomado
mi partido, y no mudaré de rumbo por mas que me prediquen.» -- «No
tiene Usendíssima que prevenirmelo, replicó Don Casimiro; pues sé bien,
que este punto no es de mi incumbencia, y no se me ha olvidado lo que
leí pocos dias ha en cierto Autor de mi profession; hablando de la
Sagrada Escritura dice: _quod ad ejus usum attinet, Theologorum est
proprius: hæc eorum hæreditas, hic campus, hoc stadium; por lo que mira
al uso de la Sagrada Escritura, esse toca á los Theólogos, essa es su
herencia, essa su legítima, esse es su proprio y particular terreno_.
Por señas de que, en confirmacion de lo que poco ha íbamos hablando,
se lastima mucho en el mismo lugar de que los Predicadores se metan
á Legistas, y los Legistas á Predicadores, aquellos citando leyes,
y estos glosando textos: _contra inverso ordine_, _jurisperitos_,
_neglectis iis quæ ad se attinent_, _Sacra Biblia sæpius quam leges in
ore habere_. No excluye absolutamente, que unos tomen algo de otros
por la recíproca union y buena correspondencia que hay entre las
facultades; sola abomina el excesso, el prurito y la ostentacion de que
se sabe de todo.»
26. «No obstante, ya me permitirá Usendíssima que, sin mezclarme en
lo directo de esta fuente, que en realidad excede los límites de mis
estudios, haga una reflexion acerca de ella, que parece no estar
fuera de mi jurisdiccion. Es cierto que la Sagrada Escritura mereció
tanto concepto aún á los Philósophos gentiles, que Emilio de Apaméa
(ó Amilio, como le llama Proclo), al leer la primera cláusula del
Evangelio de San Juan: _in principio erat Verbum_, quedó assombrado
de que un Bárbaro (assí llama al Evangelista) huviesse philosophado
con tanto acierto. Tambien sabemos, que Dionysio Longino, haciendo el
paralelo entre Moyses y Homero, calificó al Legislador de los Judíos
por un hombre nada vulgar; pues no podia serlo el que tenia tan alta
idéa de Dios, como lo acredita aquel rasgo suyo en la historia de la
creacion: _dixit Deus: fiat lux, et facta est lux; fiat terra, et
facta est_, proponiéndole por modelo de un pensamiento verdaderamente
sublime. Aunque la segunda parte: _fiat terra_, _et facta est_, la
añadió Longino de cosecha propria, pues no se halla en la Escritura,
en que el Autor, como gentil, estaba poco versado. No es ménos cierto,
que en la Sagrada Escritura se encuentra no solo todo lo que se halla
en los libros profanos y no profanos, sino que se halla en aquella lo
que en estos no se encuentra. Pienso, si no me engaño, que ha de ser
observacion de San Agustin, y que la leí en un libro de eloquencia:
_et cum ibi quisque invenerit omnia, quæ utiliter alibi didicit, multo
abundantius ibi inveniet ea, quæ nusquam omnino alibi, sed in illarum
tantummodo Scripturarum mirabili altitudine et mirabili humilitate
discuntur_. Siendo esto assí, me parecia, á mi grossero modo de
entender, que la Sagrada Escritura debiera ser la única ó por lo ménos
la primera fuente de la invencion, respecto de todo Orador sagrado.
Pues, por qué razon Usendíssima ó su Autor no solo no la señalan por la
única, no solo no la dan el primer lugar, sino que la ponen á la cola,
y harto será que no sea la última?»
27. Hallóse embarazado Fray Gerundio con esta pregunta que no esperaba;
pero salió á su socorro su fino amigo Fray Blas, diciendo con grande
satisfaccion: «Esso es claro: porque la Escritura es fuente comun de
que todos beben, está á mano de qualquiera para hartarse de ella,
quando le diere la gana. Un Predicador que quiera acreditarse no ha
de beber del pilon, sino que sea para enjuagarse: sýmbolos, emblemas,
geroglýphicos, historias, sentencias, versos, fábulas, esta ha de
ser su comidilla; y á lo mas mas, allá hácia lo último, un poco de
Escritura, á modo de mondadientes. Esto es lo que quiere decir poner la
Escritura por la postrera fuente de la invencion, y está bien puesta, á
pagar de mi dinero.»
28. En medio de los pocos años del Colegial y que, assí por su edad
como por su genio, todavía no estaba muy maduro ni era de los que mas
se morian por sermones de Christo en mano, no se puede ponderar quanto
le irritó una proposicion tan absurda, tan loca y tan escandalosa; sin
embargo, considerándose huesped y que no era razon dar una mala noche á
aquella buena gente, dissimuló su indignacion lo mejor que pudo, y se
contentó con decir á Fray Blas: «Si no me hiciera cargo de que vuestra
Paternidad habla de chanza, zumbándose de aquellos Predicadores que,
si no con las palabras, á lo ménos con las obras parece que lo sienten
assí, delataria essa proposicion al Santo Tribunal.» Iba á responderle
Fray Blas algo colérico, quando oportunamente y al mejor tiempo del
mundo entraron á poner la mesa, porque ya era hora de cenar.