[6.] Pero al menos, se nos replicará, es menester confesar que la idea

de extension tiene necesaria relacion de dependencia con las sensaciones

del tacto: los ciegos poseen como nosotros este sentido, y por él

adquieren la idea de extension. Luego la idea de extension es

inseparable de las sensaciones del tacto. Tampoco esta consecuencia es

legítima. Es verdad que por el tacto nos viene la idea de la extension;

que este sentido basta para darla, como se ve en los ciegos; pero no lo

es que el tacto sea necesario para ella. Ya he demostrado mas arriba que

la simple vista es suficiente para proporcionarnos el conocimiento de

las tres dimensiones, que es lo que constituye el volúmen, ó la

extension en todo su complemento. Además, aquí puedo prescindir de la

idea de volúmen, me basta la de superficie; la extension de superficie

es inseparable de la vision. No hay vision cuando no hay color, ó luz,

de un modo ú otro; y esto es imposible, basta imaginarlo, cuando no hay

superficie.

Otra razon. Los geómetras, conciben sin duda la extension; y sin embargo

prescinden absolutamente de sus relaciones con el tacto y la vista:

luego no hay entre estas y aquella ninguna conexion necesaria.

En un objeto cualquiera sometido á la vista, ¿cuál será la calidad

relativa al tacto, necesaria para darnos idea de la extension?

Examinémoslo, y veremos que ninguna. Tenemos delante un líquido; ¿se

necesita la fluidez? nó: pues congelándose, queda todavía la extension.

¿El frio ó el calor? nó: pues salva la extension, le haremos pasar por

muchos grados del termómetro, sin alteracion visible. Imagínese la

calidad que se quiera de las relativas al tacto, y se notará que se la

puede variar, modificar, ó quitar del todo, sin alterar la extension

visible.

Nos acontece muchas veces que tenemos muy clara, viva, determinada la

idea de la extension de un objeto, sin saber nada sobre sus calidades

relativas al tacto. Veo de lejos un objeto: su color y figura se me

presentan á los ojos con todos sus pormenores; pero no sé de qué materia

es, si de mármol, ó de barro, ó de cera; ni cuál es el estado de la

materia, si es blanda ó dura, húmeda ó seca, caliente ó fria. Hasta

puedo ignorar si es tangible; como sucede en las figuras que se forman

de simples vapores imperceptibles al tacto.

[7.] Sin extension no hay vision ni tacto, ni tampoco es posible ninguna

de las otras sensaciones. En cuanto al sabor no es difícil convencerse

de ello si se advierte, que exige el tacto, y que faltando este, no

puede existir aquel. No se presenta tan clara esta verdad con respecto

al olor y al sonido; porque si bien es cierto que en nosotros estas

sensaciones no se separan de la idea de extension, envolviéndola siempre

de un modo ú otro, no obstante queda todavía por saber lo que sucederia

á quien estuviese privado de todos los sentidos, excepto el oido y el

olfato. Pero sin que sea necesario entrar en conjeturas en un supuesto

semejante, basta el saber: 1.º Que sobre nuestra organizacion no puede

obrar nada que no sea extenso, á no ser por medios que nos son

enteramente desconocidos, y que ninguna idea nos dan de lo que

entendemos por cuerpo, 2.º Que aun suponiendo que se recibiesen las

sensaciones del oido y del olfato sin acompañarlas ninguna idea de

extension, ellas en tal caso no serian para nosotros mas que simples

fenómenos de nuestro espíritu, que no nos pondrian en comunicacion con

el mundo externo, tal como ahora lo comprendemos; porque si no

conociéramos que proceden de otra causa no tendríamos mas conciencia que

la del _yo_; y si lo conociéramos, esta causa no se nos ofreceria sino

como un agente que influia sobre nosotros, y de ningun modo como un ser

que tuviese nada parecido á lo que entendemos por cuerpo. 3.º Que en tal

caso, no tendríamos ninguna idea de nuestra propia organizacion, ni del

universo; pues es claro que reducido todo á fenómenos internos, y á su

relacion con los agentes que los produjesen, siempre faltando la idea de

extension, ni el universo ni nuestro cuerpo mismo serian para nosotros

nada de lo que son ahora. ¿Qué seria el mundo inextenso? ¿ni nuestro

cuerpo mismo? 4.º Que por ahora nos limitábamos á demostrar la

dependencia en que segun el sistema actual, se hallan todas las

sensaciones con respecto á la extension; y esto no se destruye, aun

suponiendo que quien no poseyese mas que olfato ú oido, no se formase

idea de la extension, ni la necesitase para experimentar sus

sensaciones. 5.º Que aun en esta suposicion, siempre queda en pié la

proposicion asentada: que la idea de la extension es independiente de

las demás sensaciones. 6.º Que permanece tambien firme la verdad cuya

demostracion nos proponíamos principalmente; á saber: que para nosotros

la idea de extension es inseparable de la de cuerpo.

[8.] Esta inseparabilidad es tan cierta que los teólogos al explicar el

augusto misterio de la Eucaristía, han distinguido en la extension del

cuerpo, la relacion de las partes entre sí, y la relacion con el lugar:

_in ordine ad se, et in ordine ad locum_; diciendo que el sagrado cuerpo

de nuestro Señor Jesucristo está en aquel augusto Sacramento con la

extension _in ordine ad se_, aunque carezca de la CAPÍTULO _in ordine ad

locum._ Esto prueba que los teólogos han visto no ser posible al hombre

perder toda idea de extension, sin perder al mismo tiempo toda idea de

cuerpo; y así han excogitado la ingeniosa distincion que hemos visto, y

de la cual pienso hacerme cargo en otro lugar.

CAPÍTULO II.

IMPERCEPTIBILIDAD DE LA EXTENSION COMO OBJETO DIRECTO É INMEDIATO DE LAS

SENSACIONES.

[9.] La extension tiene la particularidad muy notable de ser percibida

por diferentes sentidos: en cuanto á la vista y al tacto, es evidente; y

tampoco es difícil convencerse de lo mismo con respecto á los demás.

Percibimos el sabor en diferentes puntos del paladar; referimos el

sonido y el olor á puntos distintos en el espacio: y todo esto envuelve

la idea de extension.

Pero lo singular que se ofrece en la extension es que siendo una base

indispensable para todas las sensaciones, y por lo mismo siendo

percibida por todos los sentidos, ella en sí, y separada de toda otra

calidad, es imperceptible á todos. La vista no percibe lo que de un modo

ú otro no está iluminado; el oido no percibe lo que no suena, ni el

paladar lo que no sabe, ni el olfato lo que no huele, ni el tacto lo que

no es ó caliente ó frio, seco ó húmedo, duro ó blando, sólido ó líquido,

etc. etc.; y sin embargo nada de esto es la extension; ni nada de esto

_en particular_, es necesario para que sea percibida la extension, pues

que de todas estas calidades la encontramos á cada paso separada, sin

dejar de ser perceptible. _En particular_ pues, ninguna es necesaria á

su perceptibilidad, pero disyuntivamente sí: una ú otra de estas

calidades le es indispensable; si alguna de ellas no la acompaña, es

enteramente imperceptible al sentido.

De esto se infiere que la extension es una condicion necesaria á

nuestras sensaciones; pero ella en sí misma, no es sentida. Mas por no

ser sentida no deja de ser conocida: y esto me lleva á otras

consideraciones, que saliendo del órden fenomenal, y entrando en el

trascendental, dan lugar á cuestiones sumamente graves, sumamente

difíciles, insolubles hasta ahora, y que es de temer lo sean tambien en

adelante.

[10.] Hemos visto que la extension en sí misma, no se confunde con el

objeto de las demás sensaciones: ¿en qué consiste pues? Considerada en

su naturaleza propia, ¿qué es?

En la idea de extension podemos considerar dos cosas: lo que ella es en

nosotros y lo que nos representa: ó en otros términos, su relacion con

el sujeto ó con el objeto. Lo primero, como que está sometido á

observacion inmediata, pues que existe en nosotros mismos, es difícil,

mas nó imposible de explicar; lo segundo, como que versa sobre el objeto

de una idea sumamente abstracta y trascendental, y además necesita de

raciocinios, cuyos hilos se rompen fácilmente sin que el razonador

advierta la rotura, es tan difícil que raya en lo imposible.

[11.] La extension considerada en nosotros no es una sensacion, sino una

idea. La imaginamos á veces bajo forma sensible confundiéndola con un

objeto determinado, ó figurándonos una vaga oscuridad en que yacen los

cuerpos; pero esto son puras imaginaciones, nada mas. El ciego de

nacimiento no puede tener ninguna de estas representaciones interiores,

y no obstante concibe muy bien la extension. Nosotros mismos pensamos

sobre la extension, prescindiendo de todas estas formas bajo las cuales

nos la imaginamos.

Con dos sensaciones diferentes, la de la vista y la del tacto, no hay

mas que una sola idea de la extension. Esto es concluyente para

demostrar que la extension es mas bien inteligible que sensible.

Sea lo que fuere de las relaciones de la extension con la sensacion, no

puede negarse que es una idea, si se reflexiona que sobre la extension

se funda toda una ciencia: la geometría. Con lo cual se echa de ver que

si bien en nuestro interior hay varias representaciones de la extension,

estas no son sino formas particulares de que por decirlo así revestimos

la idea, segun los casos que ocurren; pero lo que hay en ella de

fundamental, de esencial, es de un órden diferente, superior, que nada

tiene que ver con esas aplicaciones, las cuales vienen á ser como el

encerado interior de que se vale el entendimiento para explanar y

aplicar su idea. En esta entran las dimensiones, mas nó determinadas, nó

aplicadas, nó representativas de algo en particular; sino puramente

concebidas.

[12.] La idea de la extension es un hecho primario en nuestro espíritu.

No puede haber sido producida por las sensaciones: es alguna cosa que

las precede, si nó en tiempo, al menos en órden de ser. No hay

fundamento para asegurar si antes de la primera impresion de los

sentidos existe en el espíritu la idea de extension; pero es imposible

concebir estas impresiones sin que les sirva de base la extension. Ya

sea una idea innata, ya se desarrolle ó nazca en el espíritu con las

impresiones, no cabe duda en que es una cosa distinta de ellas,

necesaria para todas, é independiente de cada una en particular.

Tampoco negaré que cuando se reciben las primeras impresiones sea tal

vez desconocida la extension como idea separada; pero lo cierto es que

despues se separa, se deshace de la forma corpórea, se espiritualiza por

decirlo así; y que este fenómeno, puede ser ocasionado por la sensacion,

mas nó causado.

En la vision, prescindiendo de la extension, tenemos el color: y por mas

que cavilemos no encontramos en él nada de donde pueda nacer una idea

tan fecunda como la de extension. Lo que sí observamos desde luego es

que el mismo color es imperceptible sin la extension; y que por lo mismo

lejos de que esta pueda nacer de aquel, es al contrario una condicion

indispensable para que pueda sernos percibido.

Los colores, en cuanto _sentidos_, no son mas que fenómenos

individuales, que nada tienen que ver entre sí, ni con la idea general

de la extension. Lo que digo de ellos, puede aplicarse á todas las

impresiones del tacto.

CAPÍTULO III.

FECUNDIDAD CIENTÍFICA DE LA IDEA DE EXTENSION.

[13.] Para comprender mas á fondo la superioridad de la idea de la

extension sobre las simples sensaciones; ó mas bien, para comprender que

de la extension en sí, hay verdadera idea, pero que no la hay de los

demás objetos directos é inmediatos de las sensaciones, haré observar un

hecho, que no sé si se ha observado todavía, y es: que entre los objetos

de los sentidos, _solo la extension da orígen á una ciencia_.

Este hecho es muy importante; para explicarle cual se merece,

estableceré las proposiciones siguientes.

PROPOSICION PRIMERA.

La extension es la base de la geometría.

PROPOSICION SEGUNDA.

La extension no solo es base de la geometría, sino que todo cuanto

conocemos de la naturaleza corpórea, se reduce á pormenores,

aplicaciones, y modificaciones de la extension, agregándose empero las

ideas de número y tiempo.

PROPOSICION TERCERA.

Cuanto conocemos sobre las sensaciones, que merezca el nombre de

ciencia, se comprende en las modificaciones de la extension.

PROPOSICION CUARTA.

No nos formamos idea fija de nada corpóreo, no tenemos regla para nada

en el mundo sensible, carecemos de toda medida, andamos á ciegas, si no

tomamos por norma la extension.

Las proposiciones que acabo de establecer no expresan mas que hechos:

bastará consignarlos, para que resulten demostradas aquellas.

[14.] La extension es la base de la geometría. Esto es evidente. La

geometría solo se ocupa de dimensiones, cuya idea es esencial á la

extension.

Cuando trata de figuras, tampoco sale de la extension; pues la figura no

es mas que una extension con ciertas limitaciones. En el cuadrilátero

hay dos triángulos; para distinguirlos basta señalar su límite

respectivo, la diagonal. La idea de figura no es mas que la de extension

terminada: y la figura será de tal ó cual especie, segun sea su

terminacion. La idea de figura, no sale por consiguiente de la idea de

extension; es solo una aplicacion de ella.

Y es de notar que la terminacion ó el límite, no es una idea positiva,

es una pura negacion: cuando tengo la extension, si quiero formar todas

las figuras posibles, no necesito concebir de nuevo, me basta

prescindir; nó añadir, quitar. Así en el cuadrilátero para concebir el

triángulo, me basta prescindir de una de las mitades separadas por la

diagonal. Si en el pentágono quiero concebir el cuadrilátero, me basta

prescindir del triángulo que resulta de tirar la diagonal de un ángulo á

otro inmediato. Estas observaciones son aplicables á todas las figuras:

por manera que la idea de extension es como un fondo inmenso en que

basta _limitar_ para que resulte todo lo que se quiera.

Esto no hace que el entendimiento en la formacion de las figuras, no

pueda proceder por adicion ó por el método sintético; y así como la

sustraccion de uno de los triángulos del cuadrilátero ha formado el otro

triángulo, de la yuxtaposicion ó adicion de dos triángulos que tengan

entre sí un lado igual, resultará tambien un cuadrilátero. Así es como

de los puntos se engendran las líneas, y de las líneas las superficies,

y de estas los volúmenes. En todos los casos la idea de figura no es mas

que la de una extension terminada; pues las cantidades de que se la

constituye y la que resulta, no son mas que una extension con ciertas

limitaciones.

[15.] Aquí no puedo menos de hacer una observacion que en mi concepto,

aclara mucho la idea de figura. Comparados entre sí los dos métodos para

la formacion de ella, el sintético ó de composicion ó adicion, y el

analítico ó el de substraccion ó limitacion; se nota que es mas natural

el segundo que el primero; que lo que aquel hace permanece en la

figura, porque es esencial á ella; y lo que hace este, solo sirve para

constituirla; pero luego de constituida, se borra por decirlo así la

huella de su formacion.

Un ejemplo aclarará mi idea. Para concebir un rectángulo me basta

limitar el espacio indefinido con cuatro líneas en posicion rectangular;

es decir, _afirmar_ una parte positiva, y _negar_ lo demás; pues las

líneas terminantes no son en sí nada, y solo representan el límite de

que no pasa el espacio que tomo. De esta terminacion, ó de esta negacion

de todo lo que no está en la superficie del rectángulo, no puedo

prescindir nunca, porque si prescindo destruyo el rectángulo. La

negacion pues en que consiste el método, permanece siempre; el modo de

la generacion de la idea es inseparable de la misma idea.

Por el contrario, si para formar el rectángulo procedo por adicion

juntando dos triángulos rectángulos por sus hipotenusas, las ideas de

las partes componentes no son necesarias para la idea del rectángulo,

tan pronto como esté realizada la yuxtaposicion: el rectángulo se

concibe aun prescindiendo de la diagonal; la idea de esta nada tiene que

ver con la del rectángulo.

Resulta pues demostrado que la idea de la extension es la única base de

la geometría: y que esta idea es un fondo comun en el cual basta limitar

ó prescindir, para obtener cuanto forma el objeto de dicha ciencia. La

figura no es mas que extension con una limitacion; una extension

positiva acompañada de una negacion. Luego todo lo que hay de positivo

en el objeto de la geometría, no es mas que extension.

[16.] Que todo cuanto conocemos de la naturaleza corpórea se reduce á

modificaciones, ó propiedades de la extension, resulta demostrado si se

advierte que las ciencias naturales se limitan á conocer ó el

movimiento, ó bien la diferente relacion de las cosas en el espacio:

esto no es mas que conocer diferentes clases de extension.

La estática se ocupa en determinar las leyes del equilibrio de los

cuerpos: ¿pero cómo? ¿Es por ventura, penetrando en la naturaleza de las

causas? Nó; pues que se limita á fijar las condiciones á que está sujeto

el fenómeno; y en este no entran mas ideas que, _direccion de la

fuerza_, es decir una _línea_ en el espacio, y velocidad, esto es, la

relacion del espacio con el tiempo.

Aquí no se mezcla pues con la idea de la extension, otra que la del

tiempo. De esta me ocuparé despues manifestando que el tiempo separado

de las cosas, no es nada; y por consiguiente aun cuando su idea se

mezcle aquí con la de extension, no se altera la verdad de lo

establecido. En la estática todo lo que se refiere á otras sensaciones

desaparece; al resolver los problemas de la composicion y descomposicion

de las fuerzas, se prescinde absolutamente del color, olor y demás

calidades sensibles del cuerpo movido.

Lo dicho de la estática, puede aplicarse á la dinámica, hidrostática,

hidráulica, astronomía, y cuanto tiene relacion con el movimiento.

[17.] Ocurre aquí una dificultad: con la idea del espacio y la del

tiempo, parece combinarse otra distinta de ellas, y esencial para

completar la idea del movimiento: la del cuerpo movido. Este no es el

tiempo, no es tampoco el espacio mismo, pues que el espacio no se mueve:

luego su idea es distinta.

Á esto debe responderse: 1.º Que yo hablo de la extension, nó del

espacio solo; lo que importa tener presente por lo que despues diré. 2.º

Que lo único que la ciencia considera como cosa movida, es un punto. Así

en los sistemas de fuerzas hay un punto de aplicacion para cada una de

las componentes, y otro punto para la resultante. A este punto no se le

considera con ninguna propiedad; es para el movimiento lo que el centro

para el círculo; á él se refiere todo, pero él en sí mismo no es nada,

sino en cuanto ocupa una posicion determinada en el espacio, puede

cambiar segun la cantidad y direccion de las fuerzas, y recorrer el

espacio, ó engendrar en él una línea, con mas ó menos velocidad, de tal

ó cual naturaleza, y con estas ó aquellas condiciones. Las fuerzas B y C

obran sobre el punto A impulsando un cuerpo; la ciencia no considera en

el cuerpo mas que el punto por donde pasa la resultante de las fuerzas B

y C, y prescinde absolutamente de los demás puntos, que al moverse el

punto A por la diagonal, se moverán tambien por estar unidos con él.

[18.] Cuando digo que las ciencias naturales se limitan á la extension,

solo entiendo excluir las demás sensaciones, mas nó las ideas: así se ve

claro que entran en combinacion las de tiempo y número. En este sentido,

es tanta verdad lo que he dicho de que la mecánica se limita á

consideraciones sobre la extension, que todos sus teoremas y problemas

los reduce á expresiones geométricas: siendo de notar que aun la idea de

tiempo, está expresada tambien por líneas.

En toda fuerza se consideran tres cosas: direccion, punto de aplicacion

é intensidad. La direccion está representada por una línea. El punto de

aplicacion, está representado por un punto en el espacio. La intensidad

está representada, nó en sí, sino por el efecto que puede producir: y

este efecto se expresa por la mayor ó menor longitud de una línea. En

este efecto está comprendido el tiempo, pues el valor de un movimiento

no está determinado hasta que se sabe su velocidad, la cual no es mas

que la relacion del espacio con el tiempo; luego, aun despues de

combinada con la idea de extension, la del tiempo, lo que resulta se

expresa todavia por líneas, es decir, por la extension.

[19.] Todavía hay otra circunstancia notable que manifiesta la

fecundidad de la idea de la extension, y es que comprende en la

expresion de las leyes de la naturaleza casos á que no llega la idea de

número. Si suponemos dos fuerzas rectangulares AB, AC, enteramente

iguales, y aplicadas al punto A, la resultante será AR. Ahora

considerando que AR es la hipotenusa de un triángulo rectángulo, será

AR²=AC²+AB²; y extrayendo la raíz, tendrémos AR=raíz cuadrada{AC²+AB²}

Suponiendo que cada fuerza componente sea igual á 1, resultará

AR=raíz cuadrada{1²+1²}=raíz cuadrada{2}; valor que no se puede expresar

en números enteros ni quebrados, y que sin embargo se expresa muy

fácilmente por medio de la hipotenusa.

[20.] En las ciencias físicas se emplean á menudo las palabras de

fuerza, agente, causa y otras semejantes; pero las ideas que ellas

expresan, no forman parte de la ciencia, sino en cuanto están

representadas por los efectos. Y no es que la buena filosofía confunda

los efectos con las causas, pero no conociendo el físico otra cosa que

el fenómeno, solo á él puede atenerse: limitándose por lo que toca á la

causa, á la idea abstracta de causalidad, que nada le ofrece de

determinado, y por lo mismo no la hace entrar en combinacion en sus

trabajos científicos. Newton se inmortalizó con su sistema de la

atraccion universal, y sin embargo comienza por confesar su ignorancia

sobre la causa del efecto que consigna. Cuando se quiere salir de los

fenómenos y del cálculo á que ellos dan lugar, se entra en el terreno de

la metafísica.

[21.] Las ciencias naturales aprecian calidades de los cuerpos que nada

tienen que ver con la extension, como por ejemplo el calor y otras

semejantes; lo que parece echar por tierra lo dicho sobre la extension.

Sin embargo, esta dificultad tan especiosa se disipa examinando el modo

con que la ciencia mide estas calidades; y el último resultado, lejos

de arruinar lo que he establecido, lo consolida, extiende y aclara.

¿Cómo se aprecia el calor? ¿por relacion á la sensacion que nos causa?

de ninguna manera. Al entrar en una pieza de temperatura muy elevada

experimentamos una viva sensacion de calor, que á poco rato desaparece

continuando la temperatura la misma. Al estrechar la mano de otro, la

encontramos mas ó menos caliente ó fria, segun tenemos la nuestra.

El calor y el frio se miden, nó en sí mismos, ni con relacion á nuestras

sensaciones, sino al efecto que producen: y este no sale de las

modificaciones de la extension. El termómetro nos determina la

temperatura por la mayor ó menor elevacion del mercurio en una _línea_.

Sus grados están expresados por partes de la línea y marcados en ella.

No ignoro que lo que se intenta apreciar es cosa distinta de la

extension; pero lo cierto es que solo se puede conseguir refiriéndonos á

ella, ateniéndonos á efectos que sean modificaciones de la misma. Así

por ejemplo, el grado de calor de que resulta la ebullicion del agua, se

aprecia en el termómetro de Réaumur por el grado 80; y con la simple

vista conocemos este grado por la agitacion del agua, esto es, por el

movimiento, tambien relativo á la extension. A la misma se reducen la

rarefaccion y condensacion de los cuerpos, pues solo se trata de ocupar

mayor ó menor espacio, de tener mayores ó menores dimensiones, y por

tanto mayor ó menor extension.

[22.] De la luz y de los colores nada sabemos científicamente, sino lo

relativo á las diferentes direcciones y combinaciones de los rayos

luminosos; pues que en llegando á la sensacion misma de tal ó cual

especie, ya nos limitamos á sentir; no sabemos de aquello otra cosa sino

que lo sentimos. Combinando de distintos modos los rayos luminosos, y

dirigiéndolos del modo conveniente, sabemos que podemos modificar

nuestra sensacion: pero en esto mismo no hay mas que conocimiento

científico de la extension en el medio de que nos valemos, y sensacion

experimentada á consecuencia de él. Todo lo demás nos es completamente

desconocido.

Filosofía Fundamental, Tomo II · 第 7 / 20 段