Cesa, cesa,
¡Vate alado!
Que ha sonado
Ya el reloj
La hora grave 25
Que da al sueño
Su beleño
Bienhechor.
Pues la noche {p. 297}
Nos circunda
De profunda
Dulce paz,
De la mente 5
Deja el fuego
Con sosiego
Reposar.
Ni ¿qué aguardas
De este ambiente, 10
¡Oh hijo ardiente
De la luz!
Tú, que mides
Con tus vuelos
De los cielos 15
El azul?
¿Qué pretendes
Con tu canto,
Si su encanto
Sin igual 20
Las tinieblas
No comprenden,
Ni suspenden
Tu afanar?
¡Ay! ¿quién sabe 25
Si emboscado
Despiadado
Cazador
Lazo indigno
Te prepara, 30
Junto al ara
De tu amor?
De asechanzas
Protectoras
Tales horas 35
Suelen ser,
Y ese canto
Te delata
En la ingrata
Lobreguez. 40
Deja, deja
De horror lleno,
Nuestro cieno
Mundanal,
Por las cumbres 45
Donde aspiras
Y respiras
Libertad.
Cuando á vastos
Horizontes 50
Te remontes
Triunfador,
Tu sublime
Poesía
Dale al día, 55
Dale al sol;
¡Pero cese,
Cese ahora
Tu canora
Bella voz, 60
Y que grato
Vierta el sueño
Su beleño
Bienhechor!