5.--PANTEÍSMO

Divinidad, Naturaleza, Moralidad, son tres términos que tienden a

significar lo mismo en los escritos de Emerson. Todo lo natural es

divino, todo lo divino es moral, todo lo natural es moral. Para elevar

nuestra Moralidad debemos volver a las fuentes de la Naturaleza y a

medida que lo conseguimos nos compenetramos con la Divinidad.

Hemos dicho, con esto, que Emerson es panteísta. No sabríamos

explicar, pues no lo comprendemos, en qué medida su teísmo absoluto se

distingue de un absoluto ateísmo; lo mismo nos ocurre, por otra parte,

con la casi totalidad de los panteístas. Adviértase, en efecto, que el

panteísmo oscila entre dos posiciones metafísicas extremas que parecen

confundirse; habréis oído decir que se tocan todos los extremos. Una

verdadera substanciación de lo infinito en lo finito, de Dios en la

Naturaleza, como lo sugieren todos los panteísmos de tipo emanatista,

implica una explicación verbal de la divinidad como causa de la

naturaleza misma, sin que nada distinga o separe a la una de la otra;

equivale, a lo sumo, a decir que la Naturaleza es todo lo que conocemos

de Dios. No nos es posible, por otra parte, examinar de buena fe ningún

sistema idealista absoluto sin tener la impresión de que su autor es

ateo: Hegel lo es tanto como Spinoza; sus concepciones, en este punto,

se distinguen por palabras: Hegel llama devenir eterno de la "idea" a

lo que Spinoza concibe como transfiguración eterna de la "sustancia".

No perdamos de vista que el idealismo y el materialismo absolutos,

como doctrinas metafísicas monistas, sólo se diferencian por su

vocabulario, aunque, claro está, es más cómodo adoptar el primer nombre

y aborrecer el segundo, por el equívoco moral difícilmente evitable al

pronunciar esas palabras. Hay en todo esto bastante chicana verbalista

y resulta evidente que muchos filósofos--ateos respecto de la religión

efectiva en su medio--han procurado disfrazar su pensamiento. ¿Concebir

el universo material como la emanación del "Espíritu"--en vez de

"Dios"--no equivale a la posición del monismo energético? ¿Sustituyendo

las palabras espíritu y energía se modifica en lo esencial esta

hipótesis metafísica? Cambia, es cierto, con el nombre, la asociación

a la hipótesis metafísica central de otras nociones secundarias,

históricamente implicadas en las diversas denominaciones de un mismo

sistema cuyos elementos evolucionan.

El panpsiquismo es lo que más se parece en metafísica al materialismo;

el panteísmo es lo que hay de más semejante al ateísmo. Infundir el

espíritu en toda la materia es lo mismo que negarlo aparte de ella,

aunque permita divagar ilimitadamente pretendiendo lo contrario; poner

en toda la Naturaleza a Dios, equivale a negar que haya dioses fuera

de ella. Todos estos modos de hablar en difícil, podéis reducirlos,

sin temor de equivocaros, a un tipo único de doctrinas monistas, o sea

concepciones metafísicas del universo convergentes a la unidad.

El problema, hablando en fácil, es otro: monismo o dualismo; hay

también quien habla de pluralismo, ya sea como variante del primero,

ya como complicación del segundo. Ése es el problema efectivo: Dios y

Naturaleza, Espíritu y Realidad, Noumeno y Fenómeno, Alma y Cuerpo,

Energía y Materia. Todo eso es dualismo, y en todas sus expresiones

equivale siempre a esto: causas imponderables e inaccesibles a la

experiencia moviéndose en un plano distinto del que podemos conocer,

sólo accesibles a la hipótesis pura, no como abstracción de experiencia

sino como invención absoluta, asuntos de fe para muchos, demostrables

por la razón según pocos.

Emerson, para entendernos, es monista y no dualista, aunque su lenguaje

poco exacto sugiera a veces lo contrario; francamente, creo que solía

equivocarse a propósito, para no contrariar a una sociedad religiosa

sobre un asunto metafísico al que él mismo no atribuía la menor

importancia práctica. Agregaré, en su disculpa, que en la mayor parte

de los panteístas suelo descubrir la misma actitud deferente hacia las

creencias sociales más difundidas. Es una explicable galantería, ya que

la humanidad tiene horror al ateísmo.

Emerson llama Dios a la naturaleza y Espíritu al pensamiento humano,

dejando que cada cual lo entienda de acuerdo con sus opiniones. A buen

entendedor... Y le entendieron, sin duda, los teístas y animistas

legítimos que durante su época de predicación militante le acusaron mil

veces de ateísmo, sin mezquinarle el cargo de "hipocresía", de aquella

"hipocresía unitaria" enrostrada ya a Channing y los suyos.

Emerson da quinientas explicaciones distintas de la Divinidad:

"fuerza imponderable", "ley invisible", "inteligencia misteriosa",

"motor supremo", "realidad del todo", "esencia de la naturaleza",

"perfectibilidad infinita", etc.; pero siempre, invariablemente, afirma

que la Divinidad es inherente a toda la naturaleza y está difundida

en todas las partes que constituyen su unidad. Basta entregarse, sin

intermediarios a la Suprema Sabiduría, que está en todo lo que existe,

para identifificarse con la Divinidad, reconocerse parte de ella, ser

ella misma. Así, insensiblemente, a través de la ambigüedad verbal,

Emerson sugiere que _la Divinidad es la perfección moral que pone al

hombre en harmonía con la naturaleza_.

Hacia una Moral sin Dogmas: Lecciones sobre Emerson y el Eticismo · 第 20 / 51 题