= [Resumen]
Cuando nació la web, casi era exclusivamente anglófona. Empezó a ser
verdaderamente multilingüe en 2000, pero aún queda mucho por hacer.
¿Qué preconiza Olivier Gainon, creador de la editorial CyLibris?
"Primera etapa: el respeto de los particularismos a nivel técnico,
explica en diciembre de 2000. Es preciso que la red respete los
caracteres acentuados, las letras específicas, etc. Me parece muy
importante que los futuros protocolos permitan transmitir perfectamente
esos aspectos – lo cual podría resultar bastante complicado (en las
evoluciones futuras del lenguaje HTML, o de los protocolos IP, etc.).
Por lo tanto, es necesario que cada uno pueda sentirse a gusto con el
internet y no sólo los individuos que dominen (más o menos) el inglés.
No parece normal que hoy en día la transmisión de los acentos plantee
problemas en los correos electrónicos. Por eso me parece que el primer
trámite es de orden técnico. Si se consigue esto, lo demás se derivará
de ello: la representación de los idiomas se hará en función del número
de personas conectadas, y al fin y al cabo habrá que contemplar la idea
de usar buscadores multilingües."
= Primeros pasos
Con o sin razón, solemos quejarnos de la hegemonía del inglés en el
internet. Al principio era imprescindible, ya que la red se desarrolló
primero en América del Norte antes de extenderse al mundo entero. En
1997, ya se observa que muchos idiomas están representados. Su
presencia depende del dinamismo de cada comunidad lingüística. En
diciembre de 1997, Tim Berners-Lee, inventor de la web, declara a
Pierre Ruetschi, periodista del diario Tribune de Genève (Suiza): "¿Por
qué los francófonos no ponen más información en la web? ¿Acaso piensan
que nadie quiere consultarla en línea, que la cultura francesa no tiene
nada que ofrecer? Es una locura: por supuesto que la oferta es
inmensa." Este reto se lleva a cabo en los años siguientes.
Randy Hobler, consultor en marketing internet de productos y servicios
de traducción, escribe en septiembre de 1998: "Como el internet no
tiene fronteras nacionales, los internautas se organizan según otros
criterios, propios de este medio de comunicación. En términos de
plurilingüismo, existen comunidades virtuales, por ejemplo lo que suelo
llamar las 'naciones de los idiomas', todos los internautas que
comparten la misma lengua materna, cualquiera que sea su entorno
geográfico. Así pues la nación de habla hispana no abarca sólo a los
internautas de España y de Latinoamérica, sino también a todos los
hispanohablantes que viven en los Estados Unidos, o en Marruecos."
En 1998 y 1999, la necesidad de crear una web multilingüe preocupa a
mucha gente. A inicios de los años 2000, la web, por fin multilingüe,
permite una amplia difusión de los textos electrónicos sin
restricciones de fronteras, pero aún queda mucho por hacer para que
desaparezca la barrera del idioma. La prioridad parece ser la creación
de pasarelas entre las comunidades lingüísticas para favorecer la
circulación de los escritos en otros idiomas, mejorando por ejemplo los
instrumentos de traducción.
En el verano de 2000, los usuarios no anglófonos superan el 50%. Este
porcentaje sigue aumentando, como lo demuestran las estadísticas de la
sociedad Global Reach, actualizadas a intervalos regulares. El número
de usuarios no anglófonos alcanza el 52,5% en el verano de 2001, el 57%
en diciembre de 2001, el 59,8% en abril de 2002, el 64,4% en septiembre
de 2003 (del cual un 34,9% de europeos no anglófonos y un 29,4% de
asiáticos) y el 64,2% en marzo de 2004 (del cual un 37,9% de europeos
no anglófonos y un 33% de asiáticos).
Bruno Didier, webmaster de la biblioteca del Instituto Pasteur en
París, escribe en agosto de 1999: "El internet no es una propiedad ni
nacional ni lingüística. Es un vector de cultura, y el primer soporte
de la cultura es la lengua. Cuantas más lenguas estén representadas en
toda su diversidad, más culturas estarán representadas en el internet.
No pienso que tengamos que ceder a la tentación sistemática de traducir
las páginas a una lengua más o menos universal. Los intercambios
culturales suponen una voluntad de ponerse al alcance de la persona a
quien queremos encontrar. Y este esfuerzo pasa por la comprensión de su
lengua. Por supuesto mis palabras son muy utópicas. Porque
concretamente, mi actividad de vigilancia en la red me incita más bien
a echar pestes contra algunos sitios noruegos o brasileños que no dan
ninguna información en inglés, por más mínima que sea."
A partir de diciembre de 1997, el buscador AltaVista lanza Babel Fish
Translation, un software de traducción automática del inglés a otros
cinco idiomas (alemán, español, francés, italiano, portugués), y vice
versa. Asociado con un diccionario multilingüe de 2,5 millones de
términos, este servicio gratuito es la obra de Systran, una sociedad
pionera en el procesamiento automático de los idiomas. El texto que hay
que traducir debe componerse de una a tres páginas. La página original
y la traducción aparecen ambas en la pantalla simultáneamente. Como la
traducción es completamente automatizada, por supuesto el resultado es
aproximativo. Aunque este instrumento tenga sus limitaciones, tiene el
mérito de existir y prefigura los programas que serán desarrollados
durante los años siguientes por varias sociedades, entre otras Systran,
Alis Technologies, Globalink o Lernout & Hauspie.
= Del ASCII al Unicode
Comunicar en varios idiomas supone tener a disposición sistemas de
codificación de caracteres adaptados a nuestros alfabetos o ideogramas
respectivos.
El primer sistema de codificación informática es el ASCII (American
standard code for information interchange – Código estadounidense
estándar para el intercambio de información). Publicado en 1968 por el
por el Instituto estadounidense nacional de normas (ANSI: American
National Standards Institute), y actualizado en 1977 y 1986, el ASCII
es un código de 128 caracteres traducidos en lenguaje binario en siete
bits (A se traduce por "1000001", B se traduce por "1000010", etc.).
Los 128 caracteres incluyen 33 caracteres de control (que no
representan símbolos escritos) y 95 caracteres imprimibles: las 26
letras sin acento en mayúsculas (A-Z) y en minúsculas (a-z), las
cifras, los signos de puntuación y algunos símbolos, que corresponden
en su conjunto a las teclas del teclado inglés o estadounidense.
El ASCII no permite más que la lectura del inglés y del latín. No
permite tomar en cuenta las letras acentuadas presentes en gran parte
de las lenguas europeas y aún menos los idiomas no alfabéticos (chino,
japonés, coreano, etc.). Esto no planteaba ningún problema de
importancia en los primeros años, cuando el intercambio de archivos
electrónicos se limitaba esencialmente a Norteamérica. Pero el
plurilingüismo pronto se convierte en una necesidad vital. Variantes
del ASCII (norma ISO-8859 o ISO-Latin) toman en cuenta los caracteres
acentuados de algunos idiomas europeos. La norma ISO 8859-1 (Latin-1)
define por ejemplo la variante adaptada al francés. Pero el paso del
ASCII original a las diversas extensiones no tarda en convertirse en un
verdadero rompecabezas, incluso en la Unión europea, donde se plantean
problemas como la multiplicación de las variantes, la corrupción de los
datos durante los intercambios informáticos o la incompatibilidad de
los sistemas, ya que las páginas web sólo pueden visualizarse en un
idioma a la vez.
Con el desarrollo de la web, se internacionaliza cada vez más el
intercambio de datos. Uno ya no puede conformarse con utilizar el
inglés y algunos idiomas europeos, traducidos a través de un sistema de
codificación de caracteres que data de 1968.
Publicado por primera vez en enero de 1991, el Unicode es un sistema de
codificación de caracteres "universal" en 16 bits que asigna un número
único a cada carácter. Este número es legible desde cualquier
plataforma, con cualquier programa o idioma. El Unicode puede reconocer
65.000 caracteres únicos y tomar en cuenta todos los sistemas de
escritura del planeta. Para gran satisfacción de los lingüistas,
progresivamente el Unicode va sustituyendo el ASCII. Existen diversas
variantes del Unicode, por ejemplo UTF-8, UTF-16 y UTF-32 (UTF: Unicode
transformation format). Se convierte en uno de los componentes de las
especificaciones del W3C (World Wide Web Consortium), el organismo
internacional encargado del desarrollo de la web.
La utilización del Unicode se generaliza a partir de 1998, por ejemplo
para los archivos de texto bajo plataforma Windows (Windows NT, Windows
2000, Windows XP y siguientes versiones), que hasta entonces estaban en
ASCII.
Pero el Unicode no puede solucionar todos los problemas, como lo
subraya en junio 2000 Luc Dall’Armellina, coautor y webmaster de
oVosite, un espacio de escritura hipermedia: "Los sistemas operativos
se van dotando de kits Unicode capaces de representar todos los idiomas
del mundo. Ojalá sigan el mismo rumbo todas las aplicaciones, desde el
procesamiento de texto hasta el navegador web. Las dificultades son
inmensas: nuestro teclado, con sus ± 250 teclas, deja ver sus
insuficiencias siempre que es necesario digitar Katakana o Hiragana
japoneses, y aún peor con el chino. La gran variedad de los sistemas de
escritura por el mundo y el número de caracteres que abarcan
constituyen un freno potente. Sin embargo los obstáculos culturales no
son menos importantes, pues están vinculados con los códigos y
modalidades de representación propios de cada cultura o etnia."
¿Qué preconiza Olivier Gainon, creador de la editorial CyLibris y
pionero de la edición literaria online? "Primera etapa: el respeto de
los particularismos a nivel técnico, explica en diciembre de 2000. Es
preciso que la red respete las letras acentuadas, las letras
específicas, etc. Me parece muy importante que lo futuros protocolos
permitan una transmisión perfecta de estos aspectos – y eso puede que
no resulte sencillo (en las evoluciones futuras del HTML, o de los
protocolos IP, etc.). Por lo tanto, es necesario que cada uno pueda
sentirse a gusto con el internet y que esto no se limite a los
individuos que dominen (más o menos) el inglés. No parece normal que
hoy en día la transmisión de los acentos plantee problemas en los
correos electrónicos. Por eso me parece que el primer trámite es de
orden técnico. Si se consigue esto, lo demás se derivará de ello: la
representación de los idiomas se hará en función del número de personas
conectadas, y al fin y al cabo habrá que contemplar la idea de usar
buscadores multilingües."
Yoshi Mikami es informático en Fujisawa (Japón). En diciembre de 1995,
lanza la página web "The Languages of the World by Computers and the
Internet", conocida comúnmente como Logos Home Page o Kotoba Home Page.
Su página presenta un breve historial de cada idioma con sus
características, su sistema de escritura, su juego de caracteres y por
último la configuración del teclado en dicho idioma. Yoshi Mikami
también es el coautor (junto con Kenji Sekine y Nobutoshi Kohara) de
"The Multilingual Web Guide" (Guía por una web multilingüe), publicado
en japonés por las ediciones O'Reilly en agosto de 1997, y traducido en
inglés, en alemán y en francés en 1998.
Yoshi explica en diciembre de 1998: "Mi lengua materna es el japonés.
Al haber realizado mis estudios de tercer ciclo en los Estados Unidos y
trabajado en informática, he llegado a ser bilingüe japonés-inglés
americano. Siempre me he interesado por otras lenguas y culturas, lo
que me llevó a aprender ruso, francés y chino sobre la marcha. A
finales de 1995, he creado en la web el sitio 'The Languages of the
World by Computers and the Internet' y he intentado proponer – en
inglés y en japonés – un breve historial de todos estos idiomas, así
como las características propias de cada lengua y de su fonética.
Avalado por la experiencia adquirida, instigué a mis dos asociados a
que escribieran un libro sobre la concepción, la creación y la
presentación de sitios web multilingües, un libro que se publicó en
agosto de 1997 bajo el título: 'The Multilingual Web Guide', el primer
libro del mundo escrito sobre semejante tema."
¿Y cómo se imagina la evolución de la web multilingüe? "Miles de años
atrás, en Egipto, en China y en otros lugares, la gente era más
sensible a la necesidad de comunicar sus leyes y reflexiones en varios
idiomas y no en uno solo. En nuestra sociedad moderna, cada Estado ha
adoptado más o menos una sola lengua de comunicación. A mi parecer, el
internet permitirá un uso más amplio de varios idiomas y de páginas
multilingües (y no sólo una gravitación alrededor del inglés americano)
y un uso más creativo de la traducción informática multilingüe. ¡99% de
los sitios web creados en Japón están redactados en japonés!"
= Del inglés al plurilingüismo
Aunque el inglés ya no posea un monopolio al 100% en la web, más del
80% de las páginas web siguen siendo anglófonas en 1998, un porcentaje
que se explica por tres factores: (a) la creación de muchos sitios web
procedentes de los Estados Unidos, de Canadá y del Reino Unido; (b) una
proporción de usuarios particularmente alta en América del Norte con
respecto al resto del mundo; (c) el uso del inglés como principal
idioma de intercambio internacional.
De hecho el inglés sigue siendo preponderante y las cosas no están por
cambiar. Como lo indicaba en enero de 1999 Marcel Grangier, responsable
de la sección francesa de los servicios lingüísticos centrales de la
Administración federal suiza, "esta supremacía no es nefasta en sí, en
la medida en que resulta de realidades esencialmente estadísticas (más
PC por vecino, más locutores de este idioma, etc.). La respuesta
adecuada no es 'luchar contra el inglés' y tampoco basta con
lamentarse, sino que hace falta multiplicar los sitios web en otros
idiomas. Cabe añadir que en calidad de servicio de traducción, también
preconizamos el plurilingüismo en los sitios web mismos. La
multiplicación de los idiomas presentes en internet es inevitable, y
sólo puede hacerse en beneficio de los intercambios multiculturales."
Profesor en tecnologías de la comunicación en la Webster University de
Ginebra (Suiza), Henk Slettenhaar insiste también en la necesidad de
que existan sitios web bilingües, en su idioma original y en inglés.
"Las comunidades locales presentes en la web deberían utilizar antes de
todo su propio idioma para difundir información, escribe en diciembre
de 1998. Si desean presentar esta información ante la comunidad
mundial, ésta deberá estar disponible también en inglés. Pienso que los
sitios web bilingües son verdaderamente necesarios. (...) Pero estoy
encantado de que ahora existan tantos documentos disponibles en su
lengua original. Prefiero – y con mucho – leer el original con cierta
dificultad antes que una traducción mediocre."
Henk añade en agosto de 1999: "A mi parecer, existen dos tipos de
búsquedas en la web. En el primer caso, se trata de una búsqueda global
en el campo de los negocios y de la información. Para llevarla a cabo,
el idioma es primero el inglés, con versiones locales si es necesario.
El segundo tipo de búsqueda concierne información local de toda clase
en los lugares más remotos. Si la información se dirige a una etnia o a
un grupo lingüístico, debe aparecer primero en el idioma de dicha etnia
o de dicho grupo, con quizás un resumen en inglés."
Por su parte Philippe Loubière, traductor literario y dramático en
francés y rumano, denuncia la preponderancia del inglés que se ha
literalmente apoderado de la red. "Todo lo que puede contribuir a la
diversidad lingüística, tanto en la web como en otros ámbitos, es
indispensable para la supervivencia de la libertad de pensamiento,
explica en marzo de 2001. No exagero en absoluto: el hombre moderno se
juega en ello la supervivencia. Ahora bien, yo soy muy pesimista
respecto a esta evolución. Los Anglosajones suelen escribir a todo el
mundo en inglés sin ningún escrúpulo. La inmensa mayoría de los
Franceses comprueba con una indiferencia total cómo el inglés
macarrónico de los comerciales y de los publicistas va sustituyendo
poco a poco su propio idioma, y el resto del mundo ha dado por
perfectamente admitida la hegemonía lingüística de los Anglosajones
porque no tienen más perspectivas sino servir a esos ricos y poderosos
dueños. La única solución consistiría en recurrir a legislaciones
internacionales lo suficientemente restrictivas como para obligar a los
gobiernos nacionales a respetar y a hacer respetar la lengua nacional
en sus propios países (el francés en Francia, el rumano en Rumania,
etc.), y eso en todos los campos, y no sólo en internet. Pero no hay
que hacerse ilusiones..."
Richard Chotin, profesor en la Escuela superior de negocios (ESA: École
supérieure des affaires) de Lille (Francia), recuerda con razón que la
supremacía del inglés sustituyó a la del francés. "El problema es
político e ideológico, explica en septiembre de 2000. Es el problema
del 'imperialismo' de la lengua inglesa que emana del imperialismo
norteamericano. De hecho basta con recordar el 'imperialismo' de la
lengua francesa a lo largo de los siglos 18 y 19 para comprender por
que se les da tan mal a los estudiantes franceses aprender idiomas: al
no tener que esforzarse para hacerse entender, uno no se esmera: son
los demás los que tienen que hacer esfuerzos."
Guy Antoine, creador de Windows on Haiti, un sitio web de referencia
sobre la cultura haitiana, cree en la necesidad del inglés como lengua
común. Escribe en noviembre de 1999: "Por razones prácticas, el inglés
seguirá dominando la red. No pienso que sea una cosa mala, a pesar de
los sentimientos regionales que se oponen a eso, porque necesitamos una
lengua común que permita favorecer la comunicación a nivel
internacional. Dicho esto, no comparto la idea pesimista según la cual
las otras lenguas solamente tendrían que someterse a la lengua
dominante. Al contrario. Primero porque el internet puede reunir
información útil para las lenguas minoritarias, que de otra manera
correrían el riesgo de desaparecer sin dejar rastro. Además, en mi
opinión, el internet incita a la gente a aprender las lenguas asociadas
a las culturas que les interesan. Estas personas se dan cuenta
rápidamente que la lengua de un pueblo constituye un elemento
fundamental de su cultura.
Por este hecho, no tengo mucha confianza en los instrumentos de
traducción automática que, aunque traduzcan las palabras y expresiones,
no pueden traducir el alma de un pueblo. ¿Qué son los haitianos, por
ejemplo, sin el 'Kreyòl' (el criollo, para los no iniciados), una
lengua que se desarrolló y que permitió unir entre ellas a varias
tribus africanas desplazadas a Haití durante el periodo de la
esclavitud? Esta lengua representa de la manera más palpable la unión
de nuestro pueblo. Sin embargo es sobre todo una lengua hablada y no
escrita. En mi opinión la situación irá cambiando gracias a la red, más
que con cualquier otro medio tradicional de difusión de una lengua.
En el sitio web Windows on Haiti, la lengua principal es el inglés,
pero también hay un foro de discusión animado en 'Kreyól'. Existen
también documentos sobre Haití en francés y en criollo antiguo
colonial, y estoy dispuesto a publicar otros documentos en español y en
otras lenguas. No propongo traducciones, pero el plurilingüismo es
palpable en mi sitio, y me parece que esto no tardará en convertirse
cada vez más en una norma en la red."
Bakayoko Bourahima, bibliotecario en la Escuela nacional superior de
estadística y de economía aplicada (ENSEA: Ecole nationale supérieure
de statistique et d’économie appliquée) de Abiyán (Costa de Marfil),
escribe en julio de 2000: "Para nosotros, Africanos francófonos, la
imposición del inglés en el internet representa para las masas una
doble desventaja para acceder a los recursos de la red. Primero por
culpa del problema de alfabetización que aún dista mucho de estar
resuelto y que el internet enfatizará mucho más; luego se plantea el
problema del dominio de una segunda lengua extranjera y de su
adecuación al entorno cultural. En suma, si no se hace multilingüe, el
internet nos impondrá una segunda colonización lingüística con todas
las limitaciones que esto supone. Y esto no deja de ser un gran
problema porque a nuestros sistemas educativos ya les cuesta mucho
trabajo optimizar sus prestaciones debido al uso del francés como
lengua de instrucción básica, según dicen algunos peritos. Por lo tanto
cada vez se evoca más la posibilidad de recurrir a las lenguas
vernáculas para la instrucción básica, para 'desenclavar' el colegio en
África e implicarlo lo mejor posible en la valorización de los recursos
humanos. ¿Cómo proceder? En mi opinión no cabe la posibilidad para
nosotros de hacer prevalecer cualquier clase de excepción cultural en
la red, pues esto sería una reacción absolutamente gregaria. Entonces
es preciso que los diferentes bloques lingüísticos se impliquen mucho
para promover su propio acceso a la red, sin olvidar sus
especificidades internas."
Tarde o temprano, ¿acabará correspondiendo la proporción de idiomas en
la red con su repartición en el planeta? Nada parece menos cierto a la
hora de la fractura digital entre ricos y pobres, entre zonas rurales y
zonas urbanas, entre regiones favorecidas y regiones desfavorecidas,
entre el hemisferio norte y el hemisferio sur, entre países
desarrollados y países en desarrollo.
Según Zina Tucsnak, ingeniera de estudios en el laboratorio de Análisis
y procesamiento informático de la lengua francesa (ATILF: Analyse et
traitement informatique de la langue française), entrevistada en
octubre de 2000, "la mejor opción sería la aplicación de una ley por la
cual se atribuyera una 'cuota' a cada idioma. Pero ¿no será acaso una
utopía pedir la aplicación de una ley como ésta en una sociedad de
consumo como la nuestra?"
En la misma fecha, Emmanuel Barthe, documentalista jurídico, expresa
una opinión contraria: "Señales recientes dejan pensar que basta con
dejar las lenguas tal y como están actualmente en la web.
Efectivamente, los idiomas – a parte del inglés – se desarrollan
gracias a la multiplicación de sitios web nacionales que se dirigen
específicamente a públicos nacionales, a fin de atraerlos hacia el
internet. Basta con observar cuánto se han multiplicado las lenguas
disponibles en las interfaces de los buscadores generalistas."
= Idiomas minoritarios
Además, el "imperialismo" denunciado más arriba no se limita a la
lengua inglesa. Francia tampoco deja de ejercer presión para imponer la
supremacía de la lengua francesa sobre otros idiomas, como lo atestigua
Guy Antoine, creador del sitio web Windows on Haiti. Éste relata en
junio de 2001: "La promoción del 'kreyòl' (criollo haitiano) se ha
convertido para mí en una causa personal, ya que este idioma es el
principal vínculo que une a todos los Haitianos, a pesar de la actitud
desdeñosa de una pequeña élite haitiana – que goza de una influencia
desproporcionada – para con la adopción de normas de escritura del
'kreyòl' y el apoyo a la publicación de libros y de información oficial
en este idioma. A modo de ejemplo, hace poco tuvo lugar en la capital
de Haití una Feria del libro que duró dos semanas, y se bautizó con el
nombre de 'Livres en folie' (Libromanía). De los 500 libros de autores
haitianos presentados en la feria del libro, sólo había unos veinte en
'kreyòl', debido a la insistente campaña llevada a cabo por Francia
para celebrar la Francofonía en sus antiguas colonias. En Haití esta
situación no desencadena problemas graves, pero perjudica a los
hablantes del 'kreyòl'.
Para contrarrestar la actitud de esa minoría haitiana, yo he creado en
mi sitio web Windows on Haiti dos foros de discusión exclusivamente en
'kreyòl'. El primer foro reúne discusiones generales sobre toda clase
de temas, pero en realidad estas discusiones conciernen principalmente
los problemas sociopolíticos que agitan Haití. El segundo foro se
reserva únicamente para los debates sobre las normas de escritura del
'kreyòl'. Estos debates son bastante animados, y participan en ellos
unos cuantos expertos de la lengua. Lo excepcional en esos foros es que
no revisten ningún carácter académico. No he encontrado en ningún otro
lugar de la red un intercambio tan espontáneo y tan libre entre los
expertos y el público llano para debatir en un idioma determinado sobre
los atributos y normas de este mismo idioma."
En septiembre de 2000, Guy Antoine se une al equipo de dirección de
Mason Integrated Technologies, cuyo objetivo es crear instrumentos que
permitan la accesibilidad de los documentos publicados en idiomas
cualificados de minoritarios. "Dada la experiencia del equipo en este
asunto, nos interesamos en prioridad por el criollo haitiano (kreyòl),
o sea el único idioma nacional de Haití, y una de las dos lenguas
oficiales –la segunda es el francés. El 'kreyòl' no se le puede
considerar como un idioma minoritario en el Caribe ya que lo hablan
entre ocho y diez millones de personas."
He aquí otra experiencia, la de Caoimhín Ó Donnaíle, profesor de
informática en el Instituto Sabhal Mór Ostaig, ubicado en la isla de
Skye (Escocia). Caoimhín imparte sus clases en gaélico escocés. También
es el webmaster del sitio web del instituto, un sitio bilingüe inglés-
gaélico que resulta ser la principal fuente de información en el mundo
sobre el gaélico escocés. En este sitio, mantiene al día la página
"European Minority Languages" (Idiomas europeos minoritarios), una
lista bilingüe de los idiomas europeos minoritarios, con una
clasificación de los idiomas por orden alfabético y por familia
lingüística. Caoimhín cuenta en mayo de 2001: "Nuestros estudiantes
utilizan un corrector ortográfico en gaélico y una base terminológica
online en gaélico. (...) Ahora es posible escuchar la radio en gaélico
(escocés e irlandés) en el internet, en cualquier lugar del mundo, de
continuo. Uno de los logros más importantes fue la traducción al
gaélico del navegador Opera. Es la primera vez que un software tan
voluminoso está disponible en gaélico."
En febrero de 2000, Robert Beard cofunda yourDictionary.com para servir
de portal de referencia para todos los idiomas sin excepción, con una
sección específica "Endangered Language Repository" (Repositorio de
idiomas amenazadas) dedicada a las lenguas en peligro de extinción.
"Las lenguas en peligro son esencialmente aquéllas que no tienen
tradición escrita, explica en enero de 2000. Sólo un tercio de los
6.000 idiomas que existen en el mundo tienen a la vez tradición escrita
y hablada. No por eso pienso que la web contribuya a la pérdida de la
identidad de los idiomas. Al contrario, me da la impresión de que a
largo plazo la red irá reforzando esta identidad. Por ejemplo, cada vez
hay más Indios americanos que contactan a lingüistas para pedirles que
escriban la gramática de su idioma y les ayude a elaborar diccionarios.
Para ellos la web representa un instrumento de expresión cultural
accesible y a la vez muy valioso."
Caoimhín Ó Donnaíle indica por su parte en mayo de 2001: "Respecto al
porvenir de los idiomas en peligro, el internet tiende a acelerar las
cosas en ambas direcciones. Si la gente no se preocupa por preservar
los idiomas, el internet y la globalización que lo acompaña acelerarán
considerablemente su desaparición. Pero si la gente se preocupa
verdaderamente por preservarlos, el internet constituirá una ayuda
irremplazable."
= Traducciones
Siendo el internet una fuente de información con vocación mundial,
parece indispensable favorecer las actividades de traducción. Autor de
"Chroniques de Cybérie" (Crónicas de Cyberia), una crónica semanal
online sobre el internet, Jean-Pierre Cloutier deplora en agosto de
1999 "que se hagan tan pocas traducciones de textos y ensayos
importantes publicados en la red, tanto del inglés hacia otras lenguas
como a la inversa (...) La novedad del internet en las regiones donde
ahora acaba de implantarse suscita ahí reflexiones que serían útiles de
leer para nosotros. ¿Cuándo será posible disponer de una traducción de
lo que escriben los pensadores de la comunicación hispanohablantes, o
de otro idioma?"
Por las mismas fechas, María Victoria Marinetti, profesora de español
en empresas y traductora, escribe: "Es muy importante poder comunicar a
través del internet en diferentes lenguas, es más bien obligatorio. Ya
que la información la tenemos a nivel mundial, ¿por qué no podríamos
tenerla en el idioma que hablamos o que deseamos? ¿Acaso no es
contradictorio?"
Quizás la solución consista en utilizar a gran escala programas de
traducción automática, si hemos de creer las promesas de mejora
anunciadas de aquí a unos años. De momento la calidad de la traducción
automática no se puede equiparar con la del trabajo de los
profesionales de la traducción. Es preferible recurrir a éstos cuando
uno dispone del tiempo y del dinero suficientes. ¿Pero quién tendrá
bastante dinero como para mandar traducir cientos, si no miles de
páginas web y, por si fuera poco, a varios idiomas? Luego los softwares
de traducción resultan prácticos cuando se trata de obtener un
resultado inmediato y a coste reducido - o incluso gratuitamente -
aunque éste diste mucho de estar perfecto. Desde 1998, algunos
softwares están en acceso libre en la web – como por ejemplo los de
Systran, de Alis technologies o de Google – y permiten traducir en unos
segundos una página web o un texto corto, con varias combinaciones
lingüísticas posibles.
El objetivo de un software de traducción es analizar el texto en la
lengua de salida (texto origen) y generar automáticamente el texto
correspondiente en la lengua de llegada (texto meta), aplicando reglas
precisas para la transferencia de la estructura gramatical. Como lo
explica la Asociación europea de traducción automática (EAMT: European
Association for Machine Translation) en su sitio web, "existen hoy en
día unos cuantos sistemas que producen resultados cuya calidad – aunque
no sea perfecta – es suficiente para ser útil en ciertas aplicaciones
específicas, en general en el campo de la documentación técnica. Además
los softwares de traducción, destinados esencialmente a ayudar al
traductor humano a generar traducciones, gozan de una creciente
popularidad entre los organismos de traducción profesionales."
La tarea es inmensa, como lo subraya en febrero 2001 Pierre-Noël
Favennec, experto en la dirección científica de France Télécom R&D: "La
investigación sobre la traducción automática debería permitir una
traducción automática a los idiomas deseados, pero ofreciendo
aplicaciones para cada lengua y no sólo las lenguas dominantes (ej.:
difusión de documentos en japonés, si el emisor es de lengua japonesa,
y lectura en bretón, si el receptor es de lengua bretona). Así pues
queda mucho por hacer en el campo de la traducción automática y escrita
de todas las lenguas."