V.

Frontera Boliviana.--Paraguaya.--Coincidencias políticas.--Tendencias

á debilitarse de las Repúblicas Americanas.--La cuestion

Brasilero-Paraguaya.--Relaciones Comerciales entre el Paraguay, Brasil

y la República Argentina.--Inconveniencia de acordar el pasage á la

Escuadra Brasilera.--Mediacion.

Apartando ahora nuestra vista del Estado Oriental, echemos una mirada

á la política Brasilera, desplegada sobre las fronteras de Bolivia,

y veremos alli desarrollarse el mismo pensamiento de absorcion,

pensamiento sistemado que solo recibe las modificaciones inherentes á

la naturaleza del terreno en que se realiza.

De algunos años á esta parte, las cuestiones entre esta República y

el Imperio, han despertado del letargo en que habian yacido por algun

tiempo, y á estar á lo que nos enseña la esperiencia, es de suponerse

que ellas no terminarán sino despues de que el vecino Imperio haya

esplotado todos los medios de quedar poseedora del territorio disputado.

Al estender hácia ese lado nuestra vista, la veremos constante, segun

su política, ya sea instigando á la invasion á los indigenas, ya

enviando sus propias fuerzas á desalojar á los bolivianos de la márgen

derecha del Rio Paraguay, violando sus fronteras, á fin de alegar

mañana el _uti possedetis_ en apoyo del derecho que hoy pretende tener.

Su pretension al Norte de la Bahía Negra, perteneciente á Bolivia, es

una, entre muchas, de las cuestiones pendientes con ese Estado.

Volviéndonos hácia el Paraguay, que es el punto que hoy llama mas

directamente su atencion, vemos reproducirse la misma táctica

de invasiones sobre la frontera paraguaya, efectuadas ya por la

instigacion á los indígenas, ya por sus propias fuerzas, con el mismo

objeto que tiene en vista su política sobre la frontera Boliviana.

Sin remontarnos á los primeros tiempos, ni ocuparnos del aislamiento

absoluto de esa República, cuya historia nos es imperfectamente

conocida; ya en Agosto de 1850, vimos las fuerzas de Matogroso

apoderándose por sorpresa de la isla de Pan de Azucar, márgen izquierda

del rio Paraguay, no obstante hallarse en aquel momento _pendiente

un arreglo de límites_ de aquella frontera, ocupacion por sorpresa

que, decia el Presidente Pimentel habia efectuado, _para policiar la

frontera del Brasil_. Poco despues le vemos, aspirar ya á la ribera

derecha del _Apa_, de que no ha mucho acaba de posesionarse, y cuya

márgen izquierda se halla ocupada hoy por las guarniciones Paraguayas.

El Brasil alega hoy derechos á aquel rio.

Entre tánto que, el Imperio del Brasil, nos presenta este espectáculo,

en el que aparece estendiéndose continuamente, robusteciendo sus

dimensiones gigantescas con la absorcion de los territorios vecinos,

por una coincidencia que nace del hecho mismo, las Repúblicas vecinas

tienden á debilitarse, agregándose á sus contínuas subdivisiones

interiores, la tendencia espansiva del vecino Imperio.

Este cuadro de la política brasilera, ha sido bosquejado hàbilmente

por nuestro amigo D. Nicolás Calvo, en las siguientes líneas que

extractamos de su interesante artículo, _Coincidencias políticas_, y

que reproducimos en este escrito por cuanto ellas comprueban cuanto

dejamos espuesto sobre el particular.

“Ninguno de sus vecinos, dice, se ha libertado de esas absorciones

sucesivas: algo hemos dejado todos en sus garras, como vamos á probarlo

con hechos irrecusables.

“El Estado Oriental--“_sin invocar intrigas añejas_”, olvidando por

un instante á Da. Carlota y á la Cisplatina, trasladándonos á nuestra

época, en nuestros propios dias, se vé envuelto en una série de

Tratados leoninos, firmados TODOS el dia 12 de octubre de 1851 en Rio

Janeiro.

“Tratado de Alianza.

“Tratado de Comercio y Navegacion.

“Tratado de Subsidios.

“Tratado de Límites.

“En cambio del de subsidios se impone el de límites, y en estos _la

usura_ no tiene ejemplo, porque las tierras cedidas en propiedad

valen diez veces mas que el total de los subsidios prestados; pero

todavia sería escusable sinó fuera precisamente el _Tutor_ y _Curador_

por decirlo así, el que esplotando las circunstancias especiales y

aflijentes de su pupilo y ahijado, no solo le quita la mas hermosa

zona de su territorio, sinó que se reserva el derecho de establecer

fortalezas sobre las márgenes del Cebollati y del Tacuarí hasta

media legua tierra adentro, ambos rios desembocando en el lago Merim

y dejando por consiguiente á la merced del imperio, la desarmada y

desprovista frontera imaginaria del Estado Oriental.

“El ex virreinato de Buenos-Aires, República Argentina, debia ser dueño

de las Misiones hoy brasileras, en justa y legítima observancia del

Tratado de 1777 entre ambas coronas: si no me engaña la memoria, en

esas Misiones, nacieron dos de nuestras grandes celebridades militares,

el general San Martin y el general Alvear. Si hubieran nacido ahora

en el mismo sitio serian brasileros. Perdimos esos territorios, y el

Brasil no se ha descuidado en pretender el resto mismo de las Misiones

entre los rios Uruguay y Paraná, que el Paraguay quiere y desea que

sean Argentinas, pero se opone á que se hagan brasileras: sobre ellas

se asegura que hay negociaciones pendientes con el Gobierno del

Paraná, y aun alegacion de derechos por parte del Brasil. Ya son dos

los vecinos despojados.

“El Paraguay funda su derecho y quiere conservar los antiguos límites

españoles mas allá del Rio Blanco, que son los mismos que le acuerdan

todos los mapas europeos, pero el Brasil pretende llevar los suyos

hasta el Rio Apa ó rio Corrientes, fundándose en el _uti possedetis_:

en plena paz ha ido ocupando esos territorios y apesar de que no hace

mucho tiempo fué espulsado del Pan de Azúcar hasta el otro lado del

rio Blanco por las fuerzas Paraguayas, su persistencia en invadir los

derechos agenos, se presenta siempre á justificar, que apenas rota la

tela, el artífice vuelve á empezar sus tenaces trabajos; no por la

adquisicion de territorios mas ó menos ricos pero desiertos, sino por

su positivo interés en darse fuertes fronteras naturales para sí, á la

vez que débiles para sus vecinos, cuya tranquilidad y sosiego estaràn

siempre á merced del ambicioso y mas fuerte vecino, si se le consiente

introducirse en el corazon de cada Estado, como lo ha hecho ya en la

Repùblica Oriental, por sus derechos adquiridos sobre el Cebollatí y

lago Merim, cuyas márgenes y navegacion le pertenecen esclusivamente

ahora, con tanta injusticia. Actualmente aquellos territorios entre el

Rio Blanco y Rio Corrientes, se cree están nuevamente, ocupados por las

fuerzas brasileras. Y este es el tercer vecino despojado y en camino de

serlo mas.

“El Rio Paraguay forma la línea divisoria de Bolivia, pero lejos de

respetarla el Brasil, se ha apoderado de toda su márgen derecha, y las

Salinas que pertenecen á Bolivia se ven á menudo enrojecidas por la

sangre de sus propietarios que el Brasil persigue sin piedad. Frente al

Rio Corrientes está la recta línea divisoria que á los 22° separa el

Chaco Boliviano, y tambien entra en los planes del Brasil apoderarse

de ambas márgenes del alto Paraguay, llenando asi su persistente y

dominante programa de darse fuertes fronteras naturales, y sobre esa

base introducirse en los inermes é indefensos territorios vecinos.

“Se vé, pues, que con documentos y con hechos prácticos, positivos é

irrecusables hemos probado que todos los estados coterráneos con el

Brasil han ido perdiendo parte de su territorio, absorvido sucesiva

y pacientemente por el Gabinete brasilero. Antes del reinado actual,

la República Argentina perdió las Misiones; en el reinado de D. Pedro

2.° el Estado Oriental pierde todo el territorio llamado neutral,

las márgenes del lago Merim ó Mini y la estensa zona de tierras

valiosísimas que hoy le limitan desde el Chuy al desembocar en el

Atlántico hasta el Cuarein desembocando en el Uruguay.

“Bajo este mismo reinado es que ha tenido lugar la ocupacion y desalojo

del Pan de Azucar de este lado del Rio Blanco en el Paraguay, y bajo

este mismo reinado es que la márgen izquierda del alto Paraguay, sus

territorios, bosques, salinas, &a., se han convertido de Bolivianas en

Brasileras por el abuso de la fuerza bruta.”

Ahora que hemos descorrido el velo de la política Brasilera, que

durante cerca de siglo y medio ha continuado impasible absorviéndose

el territorio vecino, ahora que no nos es posible dejar de

impresionarnos dolorosamente por la suerte futura del Estado Oriental,

las presunciones todas son contrarias á la política brasilera, con

referencia al Paraguay, la cual no puede tender á otro fin que á

debilitarlo, aniquilarlo, ó preparar su absorcion para un tiempo mas ó

menos lejano.

Vamos á analizar ligeramente las cuestiones pendientes entre el Brasil

y el Paraguay, á fin de venir con mas exactitud á las consecuencias que

nos sugieren los hechos. Estas cuestiones se reducen á tres puntos:--la

del señor Leal, la de la libre navegacion de los rios, la de límites.

Respecto á la primera, ridículo seria creer que para dirimirla se

hiciese una ostentacion tan notable, y se echase mano del argumento

tan convincente de una poderosa escuadra. Esto es tanto mas razonable

cuanto, como es sabido, el Brasil no ha dado un solo paso prévio para

transarla, y cuando, segun toda probabilidad, ninguna dificultad habria

opuesto el Gobierno Paraguayo para arribar á un arreglo amistoso.

En cuanto á la segunda cuestion, las pretensiones del Brasil, carecen

de todo sentimiento de justicia, y la política que él sigue respecto á

la navegacion fluvial del Amazonas, es el argumento mas incontestable

que hace resaltar la palpitante injusticia con que apela á la lógica

irrevocable del cañon para alegar derechos, que el niega y desconoce en

aquella parte de su territorio.

A fuer de Estado ribereño, el Brasil pretende el derecho de atravesar

por el territorio Paraguayo, con sus buques de guerra, lo cual es

del todo contrario á la práctica internacional, que como lo hemos

demostrado ya, ha sido sancionada por las naciones mas poderosas y

consignada en tratados, que hemos citado anteriormente.

Respecto á la navegacion mercante, el Paraguay ha manifestado siempre

su acquiescencia á conceder el tránsito libre, sin mas reserva, que

conozcamos hasta ahora, que la manifestacion de que antes de entrar

en el definitivo acuerdo de dicha concesion, deseaba quedase ajustado

con el Brasil el tratado de límites, por cuanto la fijacion de ellos

es indispensable, como garantía única de los perjuicios que puede

ocasionarle la navegacion brasilera por el rio Paraguay, habiendo

podido agregar, y como único salvaguardia de las pretensiones que no

dejaria de hacer valer en adelante sobre nuevos puntos de su territorio.

En cuanto á la tercera cuestion, la de límites, las manifestaciones

repetidas del Gobierno del Paraguay, sobre el particular, muestran

hasta que punto se halla dispuesto á un arreglo definitivo.

Ahora bien, tomando todos los hechos, y apreciándolos en su justo

valor, no es posible dejar de impresionarse dolorosamente respecto á

las intenciones que guian al Brasil, al dirigirse al Paraguay apoyado

por una poderosa escuadra.

Necesario es convencerse que bajo las apariencias de cuestion política

el Brasil se prepara allí, como en el Estado Oriental, á desarrollar

una otra política de conveniencia y de preponderancia, asegurándose

privilegios que le habiliten á desenvolver una influencia mayor aun

sobre la política del Rio de la Plata.

Aparte de los bien fundados temores que deben abrigarse del ensanche

de límites que pretende el Brasil, este ensanche es perjudicial á las

repúblicas vecinas, porque el robustecimiento del poder del imperio se

hace á costa de ellas, y tiende á romper el equilibrio que hoy existe

entre los poderes Sud Americanos, equilibrio que puede decirse ha

perdido ya en gran parte su fiel, y que recibiria su último golpe si

las pretensiones del Brasil llegasen á realizarse, porque como lo ha

observado muy oportunamente nuestro amigo D. Nicolas Calvo.

“No es posible negar que està roto el equilibrio político por la

inmensa superioridad de riqueza, de fuerza y de medios de que el

Brasil dispone comparativamente á sus vecinas. El Brasil _bajo el

punto de vista del poder_, es la Rusia de Sud América; sus escuadras

representan solas veinte veces las de las potencias limitrofes, sus

ejércitos regulares y sus tesoros, sus estadistas y diplomáticos están

á la altura de sus designios, y de cierto que si echamos la vista á su

alrededor y sobre nosotros mismos, el ànimo se sobrecoge y estremece al

pensar que un dia pudiese absorverse el Estado Oriental y conquistar el

Paraguay, porque entonces ya no se trataria de mantener un equilibrio

quimérico, sino de salvarnos de un peligro real.”

Intereses de otro órden y no menos trascendentales, nos ponen en el

caso de no desentendernos de una cuestion en la cual estamos vitalmente

interesados, y cuya solucion puede llegar á sernos fatal, bajo

cualquier punto de vista que se la considere.

El Paraguay, mirado bajo el punto de su produccion, no puede dejar de

ser para el Brasil un peligroso rival: bajo el punto de vista de sus

instituciones políticas, un vecino que tarde ó temprano podrá serle

peligroso, porque, como poder monarquico, ya que al presente no abrigue

temores, los recelará para el porvenir de la vecindad de la democracia.

Por su posicion geográfica, el Brasil vé parte de su territorio,

dominado y como encerrado dentro de una herradura por la República del

Paraguay.

Meditando detenidamente en las reflexiones á que dan lugar estos

hechos, desde luego se desprende la inconveniencia, para el Brasil,

del desarrollo material y moral de esa república vecina tan poderosa,

fertil y rica, y surge la conveniencia para él de despojarla de su

territorio y retardar ó aniquilar su industria, que forzosamente en una

época mas ó menos remota habrá de derrocar su influencia comercial en

esta parte del Rio de la Plata, y que puede ser un poderoso elemento

que lleve á aquel pais un cambio en su forma de gobierno, tanto mas

probable cuanto por todas partes se vé rodeado por Estados regidos por

instituciones democráticas republicanas.

Haciendo ahora la comparacion entre el Paraguay y la República

Argentina, surge á primera vista la identidad de instituciones,

religion, idioma, y costumbres. La diferencia entre las producciones

de una y otra, se tornan en un lazo estrecho y sólido, destinado á

unir á ambos paises por los estrechos vínculos de la amistad y la

conveniencia. Asi, pues, la semejanza entre sus productos, al par

que en el Brasil le prepara á su mas terrible rival, en la República

Argentina le señala á su mas fiel amigo, al mas interesado en su

progreso y desarrollo civilizador.

Estas deducciones nacen por sí mismas. Cuanto mas se multipliquen las

producciones del Paraguay, sus relaciones con la República Argentina

irán estrechándose cada vez mas, á la sombra de los intereses

recíprocos, puesto que ella, á la par de principal consumidora de sus

productos, vendrá á ser el _depósito_ de cuanto haya de esportarse al

estrangero. Con el aumento de los productos paraguayos en los mercados

del Rio de la Plata, por una consecuencia natural, se realizará la

disminucion de las introducciones de orígen brasilero, y su influencia

en el Rio de la Plata habrá llevado un fuerte golpe, á que no será tan

sencillo poner remedio.

Es de presumirse pues, que todas estas razones deben haber pesado

directamente en el ánimo de los gobiernos del Estado y las Provincias

Confederadas, antes de dar solucion á la cuestion del pasage de las

fuerzas brasileras por el Paraná.

¿Es conveniente, es útil, es razonable permitir la entrada de la

escuadra brasilera por nuestros rios interiores, segun los antecedentes

espuestos?

Desde luego nos resolvemos por la negativa. En primer lugar las

circunstancias bajo las cuales se presenta, y el carácter que ofrece

la espedicion brasilera, están muy lejos de alejar los justos temores

que debemos abrigar respecto al pensamiento que le conduce á la vecina

República del Paraguay, apoyado por fuerzas tan respetables, tanto

mas innecesarias cuanto ninguna tentativa se ha hecho para allanar

pacificamente las cuestiones pendientes, lo que no es una garantía

respecto á las buenas intenciones que, dice, abrigar el Gabinete

Brasilero.

Pero no son estas solamente las consideraciones que tienen que pesar en

el ánimo de nuestros Gobiernos. Concedido hoy el permiso á la escuadra

brasilera, mañana tendremos que los NorteAmericanos se presentarán

tambien, como ya se asegura, exigiéndonos el permiso para cruzar por

nuestros rios interiores. ¿Qué les diriamos entonces? ¿Con qué razones

nos opondriamos á un hecho de tal trascendencia que no dejarian de

tratar de erigir en derecho, como es costumbre generalmente, cuando

los gobiernos por debilidad ó poca prevision no saben hacer valer sus

derechos en momentos oportunos?

A nuestro juicio es indispensable una negativa al tránsito de toda

escuadra por nuestros rios fluviales. De lo contrario ofreceriamos el

ridículo cuadro de una nacion que, mientras todas las demas tienen el

derecho de dirimir sus cuestiones y transformar sus rios interiores

en campos de batalla, á solo ella le estuviese prohibido el egercer

los actos mas simples de la guerra, segun el tratado de 10 de Julio de

1853, no obstante su soberania interior, que se veria enrojecida por la

sangre vertida en las contiendas estrangeras.

Bajo cualquier punto de vista que se considere esta cuestion, ya sea

elevándose á la altura de la dignidad que corresponde á los Gobiernos

de la República Argentina, ya sea encarándola por el lado de su

seguridad, de su conveniencia, de su desarrollo comercial ó influencia

política, en una palabra, mirada bajo la faz de los grandes intereses

Argentinos, el pasage de la escuadra Brasilera es inconveniente,

perjudicial y de trascendencias graves para la República.

Solo un camino nos resta en la solucion de esta cuestion, y este es, la

mediacion amistosa.

Desde nuestra emancipacion política jamas se ha presentado una ocasion

mas favorable para que la República Argentina ponga el peso de su

influencia y su valer en una cuestion en que se debaten intereses

puramente americanos. La mision que el órden actual de los sucesos le

ha señalado no ha podido ser ni mas digna, ni mas adecuada al rango que

ocupa entre las naciones Sud-Americanas.

Si la República tiene el derecho, y debe negar el paso á la Escuadra

Brasilera, ella puede á su vez prestar sus buenos oficios al Brasil y

al Paraguay, ofreciéndoles su amistosa mediacion, é interponiendo toda

su influencia cerca de ambos gobiernos, para llegar á poner termino, de

una manera honrosa para ellos, á las cuestiones pendientes.

En esto la República habria dado un paso digno de su posicion, y

habria salvado su propia conveniencia, sin esponerse á sufrir hoy los

resultados de la política que el Brasil ha desplegado constantemente

en el Rio de la Plata, que como hemos demostrado ya, ha sido siempre

de absorcion y engrandecimiento á costa de la desmembracion y

aniquilamiento de las repúblicas Sud-Americanas.

Los gobiernos de la República habrán ganado consideracion respecto á

los Estados vecinos, puesto á cubierto su dignidad y sus intereses y

llenado un honroso deber de humanidad.

Cuestiones políticas y económicas · 第 18 / 45 题