IV.

Imperio del Brasil.--Su tendencia á la espansion.--Absorcion del

territorio limitrofe.--Ocupacion del Estado Oriental.

En el curso ordinario de la vida de las naciones, se desarrollan de

cuando en cuando, sucesos que presentándose bajo un aspecto grave,

tienden á alterar las buenas relaciones políticas que existen entre

ellas, comprometiéndolas á tomar una resolucion que asegure su

tranquilidad interior, so pena de ser conducidas por un espíritu de

ilimitada condescendencia á labrar su propia ruina y arrastrar tras sí

á las demas.

Cuando un hecho de esta naturaleza se ofrece, el buen sentido aconseja

apelar á la historia, para leer en el gran libro de los sucesos

pasados, los antecedentes que han de dirijir nuestras resoluciones

presentes y basarlas en las sanas lecciones de la esperiencia.

En esta categoria colocarnos la cuestion á que ha dado lugar la

aparicion de la poderosa escuadra Brasilera, dispuesta á internarse en

nuestros rios, hasta llegar por ellos al Paraguay á fin de zanjar las

dificultades existentes entre ambos Gobiernos.

No siendo posible, en la situacion en que nos hallamos colocados frente

á dos Estados amigos, el permanecer frios espectadores de una lucha

que vá á tener lugar en nuestras propias aguas, la prudencia y nuestra

conveniencia nos aconsejan prevenir con tiempo los acontecimientos, y

prepararnos á exigir las esplicaciones y sólidas garantias necesarias á

ponernos á cubierto de las exageradas pretensiones que pudieran nacer

de la cuestion que va á debatirse.

Necesitamos conocer las verdaderas intenciones del Brasil, y

convencernos que sus exigencias no irán mas allá de lo que

aparentemente se manifiesta, y garantirnos de que el gabinete brasilero

no irá movido, en esta empresa, de la intencion de cimentar en aquella

parte de la América una preponderancia mercantil ó política perjudicial

á los intereses reales de la República Argentina.

En una palabra, nos es indispensable averiguar si el equilibrio

político, que se conserva hoy entre los principales Estados de la

América del Sud, no será amenazado por el gabinete imperial.

En vista de estas dudas y para mejor orientarnos sobre lo que en la

actualidad dada nos sea conveniente, ya sea permitiendo el libre acceso

en nuestros rios interiores, ó negándoselo á la escuadra brasilera

surta en nuestro puerto, nos es indispensable abrir el libro de la

historia y traer á luz los antecedentes que deberán servirnos de norma

en nuestra resolucion. Cuando se quiere llegar á una verdad _probable_,

sobre sucesos que yacen aun envueltos en los pliegues del tiempo, nada

mas natural y lógico, que estudiar el pasado para deducir de él lo que

debe esperarse en el porvenir.

Veamos en este caso que es lo que nos enseña la historia Brasilera, en

sus relaciones con los demas Estados Sud Americanos.

Un escritor frances, ha dicho muy oportunamente, que si el mundo se

hallase habitado tan solamente por dos hombres, la primera disputa

entre ambos, seria por una cuestion de límites.

Lo que el escritor frances dijo respecto al mundo, puede aplicarse

entre nosotros al Brasil, si hemos de estar á lo que en todas épocas

nos enseñan las imparciales hojas de la historia de la América del Sud.

Envano, pródiga la providencia ha dotado al vecino Imperio de estensos

y fértiles territorios, que permanecerán solitarios y despoblados aún

durante siglos. Nada de esto ha saciado la ambicion de este coloso, ya

fuese bajo la dominacion portuguesa, ya despues de su independencia.

Tener por límites de las posesiones Españolas, el Rio de la Plata,

fué el sueño dorado de la corona de Portugal: establecer una línea

divisoria formada por la naturaleza que abrazase el Amazonas, el Plata,

el Paraná y el Paraguay, la aspiracion constante del imperio del

Brasil, desde la independencia. Pensamiento que se ha fortificado cada

vez mas, y que ha intentado llevar adelante, siempre con admirable

tenacidad.

Cualquiera que sea la época de la historia del Brasil, sobre que nos

fijemos, allí le veremos consagrado afanosamente en llevar adelante

su pensamiento fijo, de estender su territorio hasta establecer los

límites naturales.

Este pensamiento que no le ha abandonado un instante, prosigue hoy

desenvolviéndose con una tenacidad y prevision tal, que su política,

á este respecto, puede compararse á la del gabinete británico, que

prepara lentamente y con anticipacion de siglos, los sucesos que solo

podrán llevar á cabo sus biznietos.

Hoy pues, que el gabinete brasilero, dirije sus vistas hácia el

Paraguay, nos conviene recordar los hechos que nos ha dejado

consignados en la historia, para deducir de ellos el móvil, que es de

suponerse, dirije su política actual.

Se nos dirá acaso, que al ocuparnos del imperio brasilero, no

debiéramos traer á juicio los sucesos ocurridos bajo la dominacion

portuguesa. Opinamos por el contrario, que la tenacidad con que despues

de su independencia ha proseguido y alimentado las pretensiones de la

corona de Portugal, sin que ni su cambio de posicion, ni las nuevas

ideas, hayan podido hacerle variar un momento de política á este

respecto, es un hecho notable, que robusteciendo nuestras convicciones,

nos dice con lenguage categórico que debemos prevenirnos contra

la realizacion de aquel pensamiento, que vendrá tarde ó temprano á

golpear á nuestras puertas, cuando quizá nos sea imposible evitar su

realizacion.

El Brasil, á manera de un heredero universal de todas las repúblicas

limitrofes, propende hoy á la absorcion de los territorios vecinos, con

el mismo ahinco con que sus ascendientes, los portugueses, propendian á

absorverse las posesiones de la Corona de Castilla.

Habiéndonos propuesto, seguir paso á paso la historia de los sucesos en

esta parte de la América, no necesitaríamos, ciertamente, remontarnos á

la tradicion para recordar el amor de la corona de Portugal al hermoso

territorio de las Misiones: el comercio político iniciado entonces con

los padres jesuitas del Paraguay, y la antigua ocupacion del Estado

Oriental, cuyo desalojo tuvo que fiarse á la intervencion de las armas.

Desde que abrimos las primeras páginas de nuestra historia, ya las

hallamos llenas de las guerras promovidas por el Portugal, y de las

convenciones terminadas con la España en 1668, 1715, 1763, 1777 y 1804,

en cuya última fecha le vemos comprometiéndose á devolver á la corona

de Castilla los cinco pueblos de Misiones, de que se habia apoderado,

quedando los límites demarcados, mas ó menos, segun se habian fijado

por el tratado de 1777.

No satisfecho aun con la posesion de los cinco pueblos de Misiones,

que apesar del tratado conserva en su poder sin devolverlos jamas

á su legítimo dueño, fija ya desde entonces su vista en Montevideo,

y se prepara á aprovechar la primera oportunidad, que no tardará en

depararle la fortuna.

En 1812, mientras mas ocupados nos hallamos en sacudir el yugo español,

el astuto gobierno portugues siente que ha llegado el deseado momento,

y haciendo entrar 12,000 hombres en el territorio de Montevideo,

disputa dicha provincia al gobierno de las Provincias Unidas, á

pretesto de aliado de S. M. Católica. Las fuerzas portuguesas se

retiran por el tratado celebrado en Mayo de 1812.

Vencidos los españoles en 1814, Artigas toma posesion de aquella plaza,

en Junio del mismo año. La ocasion pareció de nuevo tentadora al

gobierno portugues de Rio Janeiro, quien resolvió tomar á Montevideo,

bajo lo que entonces se apellidó su _proteccion maternal_. En 1815,

el general Lecor pedia ya en renumeracion de los gastos hechos por la

Corona, en el Estado Oriental, que _se adelantase la línea de frontera

brasilera al sur del Cuareim_.

En 1816 y 1817, despues de atizar la guerra civil en aquella provincia,

y preparar sigilosamente los sucesos, le vemos de nuevo entrar con un

egército considerable y ocupar el territorio de Montevideo, á pretesto

de _impedir que el fuego de la anarquía se estendiese de allí á los

Estados de la Corona del Brasil y Portugal_.

Mientras su política ambiciosa se desarrollaba asi astutamente, una

doble perfidia respondia á las reclamaciones que se le hacian,

teniendo por objeto asegurar y consolidar el èxito de la empresa. Asi

se vé á la corte de Portugal estipulando, en Europa, la entrega de

Montevideo á la España, en tanto, en América, promete su devolucion

à los naturales: intriga cálculada para ganar tiempo, y asegurar mas

solidamente la presa.

En 1819, ya el general Lecor, exigia al Cabildo de aquella plaza, le

declarase al Portugal, el derecho á una mayor parte del territorio,

_avanzando sus límites hasta tirar una línea recta desde Yaguaron al

Arapey_, que desagua en el Uruguay, siendo el limite de ésta línea por

el lado del mar, Santa Teresa y la Laguna Miní, _quedando aquella_ por

los Portugueses.

A las reclamaciones que diariamente dirijia el gobierno Argentino,

sobre la intervencion del Brasil y Portugal, contestaba el general

Lecor, _que no habia cometido acto alguno de intervencion_, por cuanto

la provincia se habia constituido _por sí misma independiente_.

Con la detencion de Artigas por el Dr. Francia, en el Paraguay, despues

de haber sido derrotado por Ramirez de Santa-Fé, libre ya de su mas

temible adversario, el general Lecor, entra á establecer proposiciones

_para la incorporacion_: reune un congreso compuesto de empleados

civiles, á sueldo del gobierno portugues, y personas condecoradas por

él con distinciones de honor; acuartela y municiona los regimientos

como en estado de guerra, y bajo esta salvaguardia, hace declarar

_libremente_ al Congreso, que la Provincia de Montevideo, _se incorpora

al Reino Unido de Portugal, Brasil y Argarves, bajo el nombre de Estado

Cisplatino_.

Tal es en resúmen la ligera historia que nos ofrece el Brasil, en su

propension á la espansion bajo la dominacion portuguesa. Veamos ahora

si la independencia brasilera ha traido algun cambio mas razonable en

su política, y si sus tendencias de absorcion se han modificado en esta

parte de las riberas del Plata.

El Brasil, desligándose de los lazos que le uncian á la Corona

Portuguesa, se declara independiente. Los representantes de Montevideo,

nombrados popularmente por toda la ciudad y suburbios, aprovechan la

ocasion, y en 20 de Octubre de 1823 espiden una acta solemne en la cual

declaran en su artículo 1.° _nulo, arbitrario y criminal el acto de

incorporacion á la monarquía Portuguesa_, y mas adelante, que, _ponen

espontáneamente la Provincia de Montevideo bajo la proteccion de la

Provincia y Gobierno de Buenos Aires_.

En vista de una manifestacion tan esplicita y terminante ¿cuál fué la

conducta del nuevo Imperio Brasilero, recien emancipado?

Ni mas ni menos que la de su antecesor. Hallándose la plaza bajo

el poder de las fuerzas brasileras, no habiendo freno alguno que

contuviera al Emperador, ni á su Ministerio, se contestó al comisionado

de Buenos Aires, que _era necesario desengañarse que la provincia

de Montevideo queria, y era su voluntad, permanecer incorporada al

Imperio_.

Sabido es como terminó esta cuestion que fué sellada con sangre en los

campos de Ituzaningo. La Convencion de Paz, celebrada en 27 de Agosto

de 1828, parece que debiera haber contenido desde entonces al Brasil

en su carrera insidiosa y tendencia constante á apoderarse de nuevo

de aquel Estado, cuya independencia acababa de reconocer solemnemente

por el dicho tratado, cuyo artículo primero estaba concebido en estos

términos:--

“En nombre de la santísima é indivisible Trinidad.”

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Cuestiones políticas y económicas · 第 16 / 45 题