X.

De lo que pasó con Don Cárlos de Arellano, y cómo volvió él á ver á

Luisa.

Don Cárlos de Arellano, á quien hemos dejado en el momento en que un

criado que venia á caballo preguntaba por él, recibió con ese criado dos

cartas de México.

La una era del virey, y la otra de Don Pedro de Mejía.

Con el virey cultivaba corta amistad á pesar de ser uno de sus grandes

partidarios, y con Don Pedro de Mejía, á resultas de todo lo acontecido

con Luisa, no tenia relaciones de ninguna especie.

Don Cárlos se admiró de recibir aquellas dos cartas, y sobre todo, la de

Mejía: en ambas lo solicitaban para que fuese á la capital.

Arellano antes de resolverse quiso consultar con Chema, que era su

maestro, y á quien habia llegado á tener en alta estimacion.

--Don José, Don José--dijo Arellano despertando al viejo, que habia

quedado durmiendo.

--¿Que hay?

--Dos cartas que tengo aquí de México, sobre las que quisiera saber

vuestra opinion.

--¿Y qué dicen?

--Me invitan á ir para allá, y ambas por razones bien distintas; oíd, la

una es del virey.

Don Cárlos leyó la primera carta.

«Para el mejor servicio de Su Majestad (Q. D. G.) deseara que viniéseis

á México á tener vista conmigo, para tratar de algunos negocios

importantes del reino, y de la provincia de que sois Alcalde Mayor; esto

es de la mayor urgencia.

Dios os guarde muchos años.

Monja y casada, vírgen y mártir · 第 62 / 161 题