De como Luisa fué la muger de Don Pedro de Mejía, y de lo que Doña
Blanca determinó hacer por esta causa.
El lacayo de Luisa, es decir, el Ahuizote, acudió á buscar la respuesta
que debia de dar Don Pedro de Mejía, y recibió un pliego que le llevó
inmediatamente.
Luisa abrió la carta y la leyó.
--Estaba yo segura de esto--dijo con desden, y dobló la carta, que
nosotros leeremos tambien, y que así decia:
«Luisa, en esta vida de acechanzas no es posible que vivamos, ni
vos ni yo: helo pensado bien: hoy mismo correré todas las
diligencias y en la semana que entra serás mi esposa. No mas
desconfianza. Vuestro hasta la muerte: