Hoy lo hacemos también gustosos de la obra, valiosísima por cierto, de

otro escritor burgalés, el cual, aunque novel, se revela como gran

escritor y conocedor de nuestras glorias científicas pasadas en este su

primer trabajo literario, consagrado al hijo de Covarrubias _Francisco

de Valles_, gloria de la ciencia española.

Hasta ahora, ni los historiadores de la filosofía española, ni los

biógrafos de Valles han hecho un estudio tan completo del filósofo

covarrubiano, ya en lo que atañe a su biobibliografía, bien a las

teorías filosóficas que cultivó y a las veces ideó con acierto.

El señor Ortega, amante como el que más de las glorias patrias y

entusiasta de cuanto atañe a su provincia, con la valiosa cooperación de

don Benjamín Marcos, han emprendido una serie de trabajos que ha de

merecerles el aplauso de todo el que sienta en sus venas la sangre

española.

Quieren estudiar, como ellos mismos dicen, quiénes han sido los más

distinguidos pensadores españoles, “cuáles los métodos y teorías por

éstos expuestos y la evolución o revolución que produjeron en la ciencia

y en la sociedad tales hombres y tales teorías”.

Los pensadores españoles de los pasados siglos, padres en los más de

los casos de ideas y teorías que dieron renombre más tarde a talentos no

más que medianos de otros países, es preciso que renazcan, que sean

divulgados, que lleguen al alcance de nuestros escolares y también que

tengan eco en el extranjero, donde a muchos sabios les preocupan ya los

nuestros.

A esto obedece el plan trazado por los señores Ortega y Marcos: a

encauzar por pasados gloriosos derroteros la moderna ciencia, para

reconquistar la gloria que entonces nos cupo. Seguros estamos de que los

autores del _Francisco de Valles_ verán coronada su obra por el éxito.

En ella hay mucho que aprender acerca de la vida de Valles y de sus

doctrinas. Por vez primera publican la fe de bautismo del Hipócrates

español (así llamaron a Valles), amén de otros documentos, hasta la

fecha inéditos, tres de ellos relativos al nombramiento de médico de

cámara de Felipe II (en 15 de octubre de 1572), y otro al mayorazgo

fundado por Valles y su mujer Juana de Vera en Madrid, a 12 de agosto de

1587, en favor de sus hijos Gabriel y Diego de Valles.

A esto, que los autores colocan en la parte biográfica de Valles, sigue

una completísima bibliografía vallesiana, un capítulo dedicado a

estudiar el medio ambiente universitario en que vivió el Divino, y

completa, finalmente, la obra una razonada y metódica exposición de las

doctrinas de Valles en todos los órdenes de la filosofía, puntos de

contacto con otros pensadores españoles, sin contar aquellos en que

nuestro ilustre paisano revela peculiar originalidad.

Nunca agradecerán Burgos y Covarrubias lo bastante a los señores Ortega

y Marcos el estudio que a hijo tan glorioso como Valles han dedicado. No

dudamos de que nuestros Ayuntamiento y Diputación tomarán alguna

iniciativa. El libro, que consta de más de 400 páginas, en 8.º, en

lujoso papel, lleva intercalados con el texto seis interesantes grabados

relativos a Valles.

Felicitamos sinceramente a los autores, deseándoles constantes éxitos y

hacémosles saber que nosotros somos los primeros en aplaudir sus

iniciativas en pro de la ciencia española.”

APÉNDICE III

CARTA

QUE SU SANTIDAD EL PAPA LEÓN XIII DIRIGIÓ AL PREPÓSITO GENERAL DE LA

COMPAÑÍA DE JESÚS, P. LUIS MARTÍN, EL DÍA 8 DE FEBRERO DE 1900

“Amado Hijo, salud y bendición apostólica.

* * * * *

Cuan eficazmente puedan ayudar los _Ejercicios_, de San Ignacio, a la

salvación de las almas, lo lleva ya demostrado la experiencia de tres

siglos. Y considerada la naturaleza de las cosas, no podía ser de otra

manera. Todos los extravíos de la vida del hombre nacen del

obscurecimiento en su alma de las verdades divinas, único freno capaz de

detenerle en el camino de sus deplorables desórdenes; y precisamente la

virtud propia de los Santos Ejercicios y su gloria especial consiste en

que derraman sobre dichas verdades torrentes de nueva luz y

maravillosamente nos las esclarecen cuando se nos presentan confusas.

Por otra parte, es evidente que el orden moral de la humana sociedad

dimana de la moralidad individual de los miembros de ella. Es

indudable, pues, que los días de retiro empleados en la meditación de

las verdades eternas promueven, con la santificación de los individuos,

el bien general de la sociedad.

Tan sabia persuasión ha inspirado a varios Padres de la Compañía de

Jesús, sobre todo en Francia y en Bélgica, la idea de fundar casas de

retiro para la clase obrera, ya que es ésta blanco privilegiado de las

insidiosas maniobras de los malvados para corromperla.

Con la más viva satisfacción hemos visto establecerse dicha Obra y hemos

tenido noticia de los frutos abundantísimos que hasta el presente se han

cosechado de ella, siendo, como es, uno de Nuestros preferentes

cuidados, como de ello dan harto testimonio Nuestros actos, el bien de

las clases trabajadoras.

No podemos, por consiguiente, dejar de pagar merecido tributo de elogios

a esa noble iniciativa de los hijos de la Compañía, y muy de corazón

rogamos a Dios la colme de abundantes bendiciones, etc.”

El Pontífice Pío X, en un Breve del 8 de diciembre de 1904, dice:

“Siempre hemos tenido en particular estima la práctica de los Ejercicios

espirituales, singularmente en la forma en que los dispuso, sin duda por

inspiración del Cielo, San Ignacio, por su especial eficacia en orden a

la reforma de costumbres y fomento de la vida cristiana. Hoy, empero,

elevados al cargo del supremo apostolado, más claramente comprendemos de

cuán extraordinario auxilio puede sernos tal práctica para Nuestra

emprendida tarea de restaurar en Cristo todas las cosas, si además de

darse a los clérigos, se generaliza entre los mismos seglares.

* * * * *

No pudisteis, en verdad, discurrir medio más eficaz de ayudar a la clase

obrera, expuesta en estos tiempos a tantos peligros. Porque llamando sus

almas a la consideración de las verdades eternas, y convenciéndolos de

que para bienes más altos y más gloriosos nacieron, que no para los muy

bajos y caducos de la presente vida, se les fortalecerá en la

conciencia de sus respectivos deberes, y los que ocupan inferior

posición social no se dejarán tan fácilmente engañar por la seducción

socialista que reduce toda la felicidad del hombre a los limitados goces

de su terrena existencia, etc.”

APÉNDICE IV

DOS CARTAS MUY INTERESANTES

No hemos podido resistir a la tentación de publicar aquí dos cartas

cruzadas entre dos amigos (personajes ambos), en la que el firmante,

hablando por experiencia propia, expone su firme creencia de que debe su

conversión a haber hecho los Ejercicios, y, en su virtud, aconseja a un

su amigo, un algo empecatado y un mucho disipado, a que los haga

también, confiado en que cambiará de vida y se salvará.

Bien desearíamos que, al verse sorprendidos con la publicación de estas

cartas se sintiera tocado el último de la gracia de Dios, y, creyendo

que todos estos signos son aldabonazos que Nuestro Señor da en su

corazón, hiciera los Ejercicios, siquiera fuese para complacer a su

entrañable amigo, que tanto se lo encarece, pues confiamos en que lo

demás lo harían el Espíritu Santo y San Ignacio.

He aquí las cartas cuyo texto ninguno de los dos creen que poseo, aunque

sí saben la conozco:

PRIMERA:

“_Mi querido P. L.: De todas las satisfacciones que he experimentado en

este mundo (placeres, riquezas, negocios, morada-palacio, consideración

general, etcétera, etcétera), una de las más íntimas, duraderas y que

mayor consuelo me ha proporcionado siempre, ha sido la de hacer el bien,

en todo su extenso campo de acción; y cuando he logrado, o espero lograr

la vuelta al redil de una oveja descarriada; cuando consigo llevar,

siquiera sea en la proporción de un grano de arena la tranquilidad al

espíritu o la esperanza de obtenerla al que la sufre; cuando, en fin,

confío y espero salvar a un hermano, a un amigo a quien quiero por deber

de cristiano y por inclinación natural de simpatía y afecto, entonces,

créeme, siento una alegría tan grande, que no la puedo expresar._

_Esta satisfacción y esta alegría he sentido al recibir tu carta, en

cuyas líneas creo adivinar un estado de ánimo precursor de un cambio

radical en ti, y como consecuencia de ello la calma y la paz de espíritu

en los años que te restan de vida y la seguridad de que cuando llegue el

día, el momento inevitable, epílogo obligado de esta farsa que se llama

vida, podrás emprender el viaje tranquilo y, confiando en la divina

misericordia, salvar tu alma para siempre. Porque no lo dudes, P. L.,

Dios te llama... está dando aldabonazos cada vez más fuertes en la

puerta de tu corazón... Dios quiere salvarte; pero, respetando la

libertad que otorgó al hombre, sólo te pide tu voluntad... algo así como

tu consentimiento..., tu primer paso hacia Él._

_El ambiente que respiras, tu larga etapa de vida descuidada, el egoísmo

de los que te rodean, tus compromisos, tus pasiones, tu carácter agriado

por las contrariedades, tus inclinaciones naturales, como las de todo

humano mortal, hacia lo que deleita, etc., etc., todo eso será tan real

como quieras y posiblemente se te figurarán dificultades insuperables

(es la única arma-engaño, bomba sin metralla que el espíritu del mal

posee para inflar la imaginación y para impedir que vuelvas a Dios);

pero yo te digo y te aseguro que todo caerá como castillo de naipes y se

reducirá a polvo desde el momento en que des aquel primer paso, te

arrepientas, hagas tu propósito de enmienda y confieses con la noble

humildad del que reconoce lealmente sus faltas, que has devuelto mal por

bien, que esto hemos hecho todos (yo el primero) con Dios._

_Ponte de acuerdo con el Padre Rector de los Padres Jesuítas de ahí; ve

a Loyola, a Valencia, a Manresa, ahí mismo, donde quieras, pero_ HAZ LOS

EJERCICIOS DURANTE SIETE DÍAS, _y pondré mi mano en el fuego si_,

haciéndolos con fe y buen deseo, _no consigues lo que anhelas_.

_Te lo aconseja un convencido_, un convertido, _un amigo leal y

desinteresado; te lo aconsejo yo, cuya vida ya conoces y que, por

consiguiente, nada puedo echarte en cara... que, como tú, anduve dando

tumbos por esos mundos de Dios hasta que por su misericordia infinita me

acogió al primer intento que, para acercarme a Él, hice_.

_Y ha hecho más: me dió una compañera virtuosa, muchos hijos y

riquezas, bienestar y felicidad, e hizo aún más, mucho más, permitió que

se cebase en mí la tremenda tribulación, que ya tu conoces[274], y

rendido el natural tributo de dolor y pena, inherente a la flaqueza

humana, durante los primeros días (recuerda mi estado de postración

cuando, enfermo aún, me visitaste) obró en mí el milagro (otro nombre no

tiene, dado lo tremendo de la caída, las perspectivas en aquel entonces

y mis doce hijos a cuestas) de que reaccionase rápidamente, y,

aceptando, resignado, la horrible prueba, me considerase y me considere

hoy, tanto o más feliz que cuando nadaba en la abundancia. Y esta

tranquilidad, esta paz interior, créeme, no la cambio por la vida

agitada de antes._

_Esto... yo mismo no me lo explico, pero constituye una prueba de la

omnipotencia y bondad del Señor. Y esto que me ha ocurrido a mí y a

tantos otros, ¿no ha de servirte de estímulo para seguir mi ejemplo?_

_Conque_ a hacer Ejercicios; _esa es tu ruta, empréndela animoso, lleno

de confianza y Dios hará el resto, te bendecirá y te colmará de ventura,

aun en este mundo_........

* * * * *

_No demores la solución de un asunto cuyas consecuencias son eternas,

rechaza sin pretender profundizar ni refutarlas, cuantas objeciones han

de presentársete con satánico ingenio por el espíritu del mal: entrégate

a Dios sin condiciones y sigue escrupulosamente los consejos de su

ministro en la tierra, el varón virtuoso, sabio y prudente, de que te

hablé en mi anterior._ HAZ LOS EJERCICIOS.

_Te envía un estrecho abrazo tu siempre buen amigo_,

_J_...

_Un consejo te doy: reza todas las noches tres avemarías, para que la

Virgen, de la que me consta eres devoto, te alcance la gracia de tu

vuelta al redil. ¿Te acuerdas de tus plegarias en Lourdes?_”

SEGUNDA:

_Querido P. L.: Recibí tu afectuosísima carta, y no puedes imaginarte

cuánto te agradezco, a la vez que me produce satisfacción vivísima, el

que hayas interpretado fielmente la intención que movió mi ánimo a

escribirte en el sentido en que lo hice; la sinceridad que reflejan tus

líneas me tranquiliza en absoluto sobre el particular; lo necesitaba;

pues te confieso ingenuamente que al recordar mi pasado y los ejemplos

(¡!) que de mí han recibido mis amigos, sentía cierto calorcillo en las

mejillas al meterme a predicador!_

_La bondadosa acogida que han merecido mis escritos, por un lado, y el

fraternal afecto que te profeso, que parece haberse aumentado, desde que

he entrevisto la probabilidad, digo mal, la seguridad, con la ayuda de

Dios, de devolverte la tranquilidad... la paz... y al propio tiempo

asegurar la salvación de tu alma, me impelen a abusar de tu bondad y a

distraer de nuevo tu atención..._

_Poca autoridad tengo, es verdad; pero a veces Dios se vale de un ser

despreciable para sus fines, como se valió de unos incultos pescadores

para fundar nada menos que su Iglesia, sin que esto quiera decir, ni

muchísimo menos, que pretendo compararme con aquellos Santos. De todos

modos, créeme, P. L., el que te escribe con el alma--dices bien--y con

el mejor y más desinteresado de los deseos, no es ya G. o D., el que

conociste en otros tiempos, ni siquiera el que contemplaste agotado y

decaído ante la aparente desgracia, que precisamente ha sido el toque

decisivo de la misericordia del Altísimo. No creas, sin embargo, que sea

un “perfecto”; sigo siendo barro quebradizo, “tierra baja” e infecunda,

pero tengo tan hondamente grabado en mi alma, por la gracia de Dios, el

convencimiento de que unos cuantos años de vida, buenos o malos, en este

pícaro mundo son tan poquísima cosa comparados con la eternidad que

indefectiblemente nos espera y que encierra el terrible dilema, que este

pensamiento me impulsa a hacer partícipe de mis convicciones a quien

quiera oírme con buena voluntad... ¿Y cómo no hacerlo contigo, con

quien me une media vida de amistad?_

* * * * *

_Porque tú has sufrido y sufres, querido P. L., pero tranquilízate,

pues, sea cual fuere el motivo de tus penas, de tus amarguras, de tus

remordimientos..., todas tus culpas, sean de la índole que fueren, todo

desaparecerá, D. M..., ante un acto sincero de contrición y de confianza

en la misericordia divina, de reconocimiento de tus errores, de leal y

firme propósito de enmienda, y comenzará para ti una nueva era de paz y

tranquilidad, no exenta de un sincero deseo de reparar en cuanto sea

posible y cuanto sea susceptible de reparación, porque Dios no pide

imposibles ni nada que no esté en nuestra mano realizar._

_Ello dará a tu vida otra orientación, se te abrirán horizontes nuevos,

y entre la práctica del bien y el cumplimiento de tus obligaciones y

deberes materiales, perfectamente compatibles con la práctica de la

virtud, se deslizarán tus días tranquilamente, disfrutando de una paz y

bienestar, del que no tienes idea, porque sospecho que nunca en tu vida

la has experimentado..._

_Lo primordial es que estés decidido, pase lo que pase (que no pasará

nada, tenlo por seguro), a dedicar lo más pronto posible ocho o diez

días de retiro..., a hacer una especie de balance general de tu

existencia para apreciar serenamente lo que ha sido tu vida hasta el

presente y lo que debe ser en lo futuro... Se acerca la Cuaresma...;

luego, Pascua... ¿Cuántos años hará que no has cumplido el precepto

pascual?_

_No trato de hacerte presión, ni mucho menos aconsejarte que precipites

los acontecimientos; antes al contrario, entiendo debes reflexionar

mucho, y precisamente la reflexión tiene su principal enemigo en la

precipitación; pero no demores más de lo indispensable el desenlace,

decidido ya en principio; no olvides que la lucha está entablada entre

el espíritu del bien y el del mal; tú eres la presa que el primero trata

de conquistar y el segundo retener a todo trance; así que no faltarán

dejaciones, dificultades... vulgares tretas del espíritu maligno para

conseguir demoras e impedir lleves a la práctica tus buenos intentos.

Desconfía y ponte en guardia contra ficticios obstáculos; te lo

prevengo porque a mí me pasó lo mismo. Tu voluntad es la que ha de

decidir e inclinar el fiel de la balanza en uno o en otro sentido.

Pídele todos los días a Dios, por mediación de su Santa Madre, de la que

todo buen español es devoto, que te conceda el toque decisivo de la

gracia. Una lágrima, un solo suspiro pueden abrirte las puertas del

Cielo. Humillarse ante el Supremo Hacedor..., ante su Ministro en la

tierra, enaltece, ennoblece, dignifica... La sensación del perdón es

algo tan hermoso, tan hondamente sentido y de tan inefable goce y

aligeramiento de espíritu, que no puede explicarse. Yo tuve la dicha de

experimentarlo cuando me confesé, después de transcurridos muchos años

sin haberlo hecho!... ¡Cuán dificultoso me parecía entonces el paso a

dar!...; pero si no es posible recordar..., pero si volveré a caer...,

qué triste va a serme la vida sin tales o cuales pasatiempos..., pero

cómo reparar tal enormidad!..., etc., etc._

_¡Cuán fácil me pareció después!... ¡Con qué suavidad, con qué mano

maestra, con qué fraternal afecto fué mi confesor sondeando los más

recónditos repliegues de mi conciencia, facilitándome la labor, hasta

reunir y aquilatar, sin esfuerzo alguno para mí, y en breve tiempo, la

esencia de mis culpas de tantos años!..._

_Amigo P. L.: Procura hallar (la encontrarás, si la buscas con buena

voluntad) la oportunidad, y aprovéchala; unos días de descanso, de

retiro, de_ EJERCICIOS, _no prejuzgan nada... ¡tantos hemos perdido, mal

empleados en este mundo!... Te va en ello tu felicidad, y desde luego te

afirmo que no te arrepentirás del empleo y resultados de esos días...,

al contrario, no cesarás, durante el resto de tu vida, de bendecir el

momento en que te decidiste a ocuparlos tan sabiamente. Créeme, haz

pronto los_ EJERCICIOS.

_Te abraza de corazón tu viejo amigo y novel predicador,_

_J._

_Espero que tu buena y santa esposa unirá sus preces a las nuestras; y

si, lo que no creo, Dios se resistiese a oír las mías, por indignas, no

resistirá seguramente a las plegarias de ella, que como esposa y madre

pedirá, como sólo saben pedirlo las que ostentan tan hermosos títulos,

la salvación del esposo y de sus hijos._

* * * * *

Quiera Dios que estas cartas, cuyo texto puede alcanzar a muchos

corazones, sirva como de toque de atención, y algunos de nuestros

lectores, entendiendo que es la voz de Dios quien les habla, se decidan

también a cambiar de vida haciendo los _Ejercicios_ y gánese su alma

para siempre.

Este fruto sería suficiente para darnos por muy satisfechos de la labor

que nos hemos impuesto en este libro.

ÍNDICE

_Páginas._

DEDICATORIA: A los caballeros de la Congregación

de Nuestra Señora del Pilar y

de San Francisco de Borja VII

Alocución IX

Prólogo XV

INTRODUCCIÓN 1

Promesa cumplida.--Nuestros propósitos.

La gran campaña social.--Estado social

y filosófico de nuestro siglo.--Influencia

benéfica de la Filosofía.--Los _Ejercicios_,

de San Ignacio, encierran la verdadera

filosofía 3

BIOGRAFÍA:

_Parte primera._ Biografía de los _Ejercicios

Espirituales_ y de San Ignacio de

Loyola 31

PREÁMBULO: Características o particularidades

del libro de los _Ejercicios Espirituales_,

de San Ignacio.--Argumento.

Nexo del libro.--Opiniones autorizadas

acerca de la bondad del libro.--La Iglesia

y los últimos Papas.--Fuentes internas

y externas en que se inspiró San Ignacio

para hacer este libro 33

Biografía de los _Ejercicios_ 35

Parte primera 36

Del nexo de los _Ejercicios_ 40

Opiniones autorizadas acerca de la bondad

del libro 42

De las fuentes de los _Ejercicios_ 66

De la ayuda que la Santísima Virgen le

prestó para escribir los _Ejercicios_ 73

De las fuentes externas de los _Ejercicios_ 77

_Vita Christi_ 79

_Imitación de Cristo_ 80

_Flos Sanctorum_ 81

_La Santa Biblia_ 82

_Texto sagrado del «Vita Christi»_ 84

_Texto sagrado de los_ Ejercicios 85

PARTE SEGUNDA.--BIBLIOGRAFÍAS:

Biógrafos de San Ignacio de Loyola.--Primera

parte 107

Biógrafos del Santo 109

Biógrafos nacionales 110

Autores que escribieron en latín la vida

del Santo 111

En italiano. En francés 112

En inglés. En alemán 113

Biógrafos de los _Ejercicios Espirituales_.--Segunda

parte 115

El libro más leído.--Ediciones en español.

Ediciones en latín.--Ediciones de la

Compañía de Jesús.--Obras relacionadas

con nuestro Santo 117

Ediciones traducidas al latín 124

Ediciones traducidas al latín por la Compañía

de Jesús 130

Comentadores de los _Ejercicios Espirituales_.--Tercera

parte 135

Comentadores 137

Autores que escribieron acerca de San Ignacio.--Cuarta

parte 139

Otros escritores. Autores españoles 141

Autores latinos 142

Doctrinas filosóficas que se encierran en el

libro de los _Ejercicios Espirituales_, de

San Ignacio de Loyola 145

_Capítulo primero_: El siglo XVI.--Aspecto

religioso.--Aspectos científico y prodigioso.--_Portae

inferi non praevalebunt._

La figura de San Ignacio 147

_Capítulo II_: Por qué es filósofo San Ignacio.--Su

intuición de la belleza intelectual

y moral.--Fecundidad de sus verdades

psicológicas.--Abstrae para ser

más claro.--La doctrina evangélica, compatible

con los progresos de la civilización 159

_Capítulo III_: La Filosofía escolástica

en los _Ejercicios Espirituales_.--Errores

de otros filósofos que se refutan.--Las

facultades en las operaciones humanas.--San Ignacio

frente a los filósofos materialistas.--La

fe y la razón, antorchas de

la verdad cristiana 203

_Capítulo IV_: La verdadera ciencia dimana

de Dios.--Influencia de la filosofía de los

_Ejercicios_ en el mundo.--Teoría de la

gracia.--Síntesis de las doctrinas filosóficas

que se encierran en los _Ejercicios_ 259

APÉNDICES 281

_I._ Informe de la Real Academia de Ciencias

Morales y Políticas referente al

tomo I de esta _Biblioteca_, dedicado a

FRANCISCO DE VALLES (el Divino) 283

_II._ JUICIOS CRÍTICOS de la prensa acerca

del tomo I, dedicado a Francisco de Valles

(el Divino) 291

_El Imparcial_ 293

_El Liberal_ 296

_Heraldo de Madrid_ 298

_El Universo_ 299

_La Correspondencia de España_ 301

_Diario Universal_ 303

_El Correo Español_ 306

_El Correo_ 308

_El Mundo_ 311

_El Debate_ 321

_La Tribuna_ 325

_Juventud Administrativa_ 326

_El Diluvio_, de Barcelona 329

Homenaje del pueblo de Covarrubias a los

autores 333

_El Universo._ En honor de dos periodistas 334

_El Liberal_, de Avila 335

_El Imparcial_ 337

_Diario de Burgos_ 338

_III._ CARTA que S. S. el Papa León XIII dirigió

al Prepósito General de la Compañía

de Jesús, P. Luis Martín, el día 8 de

Febrero de 1900 343

_IV._ Dos cartas muy interesantes 349

GRABADOS QUE CONTIENE ESTA OBRA

_Páginas._

Verdadero retrato de San Ignacio IX

Casa solariega donde nació el Santo 28

La Virgen, dictándole los _Ejercicios_ 73

Capilla de Loyola 104

Retrato del Santo-Fundador-Filósofo 144

Casa de Loyola 153

San Ignacio convenciendo a San Francisco

Xavier 201

Tres épocas del Santo 240

FE DE ERRATAS

_Dice._ _Debe decir._ _Línea._ _Págs._

a todo todo 12 14

En la _Revue occidentale_ En la _Revue occidentale_

dijo también 24 44

apperibus opperibus 28 50

el cardenal Palloti al cardenal Palloti, 1 58

prae, -valebunt prævalebunt 15 152

cosas divinos y cosas divinas y

humanos humanas 14 164

xempleum exemplum 26 197

quan quam 12 198

finen vero finem vero 13 212

vovis vobis 10 212

Coudillac Condillac 19 242

ES PROPIEDAD DEL AUTOR

QUEDA HECHO EL DEPÓSITO

QUE MARCA LA LEY

SAN IGNACIO DE LOYOLA

TERMINÓSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO

EN LA IMPRENTA DE CARO RAGGIO

EL DÍA 19 DE MARZO, FIESTA

DE SAN JOSÉ, DEL AÑO

MCMXXIII

MADRID

[Illustration: _COOPERANTIBUS_

Huic volumini, gratitudo nostra, nomina sua erunt, sciant, ut in honoris

tabula.

A. M. D. G.

FINIS.]

NOTSAS:

[1] Necesitamos una paz que no sea sólo externa y de pura fórmula, sino

que descienda a los corazones, los aproxime, serene y abra de nuevo

al mutuo afecto de fraternal benevolencia. (Pío XI: Encíclica _Ubi

Arcano_.)

[2] GABRIEL Y GALÁN: _El Ama_.

San Ignacio de Loyola · 第 12 / 14 段