señor: El señor académico de número de esta Corporación encargado
de examinar la obra que después se expresará, ha emitido el
siguiente dictamen: Ha examinado esta R. Academia el libro
titulado_: “Los grandes filósofos españoles: FRANCISCO VALLES (_el
Divino_). _Biografía, datos bibliográficos, sus doctrinas
filosóficas y método, por Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, con un
prólogo del doctor don Adolfo Bonilla y San Martín. Madrid.
Imprenta Clásica Española; 1914”, a los efectos del artículo 1.º
del Real Decreto de 23 de junio de 1899. La importancia del doctor
Francisco de Vallés, como usualmente se ha llamado hasta hoy, o de
Valles, como no sin fundamento le llaman los autores de este libro,
es notoria en nuestro pasado científico, ya se le considere como el
más reputado práctico de su época, en cuyo orden llegó a primer
médico de cámara de Felipe II, conquistando este puesto no por
favor, sino por su misma fama y por el acierto con que asistió al
Rey en una grave enfermedad, y fué nombrado_ protomédico de todos
los reinos y señoríos de Castilla, _altisonante título que pocos
alcanzaron; ya se mire a los libros de su Facultad, que compuso, y
que, divulgados por Europa en varias ediciones, diéronle universal
reputación doctrinal; ya, finalmente, a los Tratados en que,
remontándose sobre los datos y experiencias propias de su noble
oficio, discurrió, si no siempre con acierto, siempre con cordura y
con harta profundidad muchas veces, habida cuenta del estado
general de los conocimientos en su siglo, sobre los más elevados
objetos propuestos a la mente humana. En cuanto puso mano este
doctor acreditó su inteligencia preclara y el generoso esfuerzo de
una vida consagrada enteramente al estudio, figurando en primera
línea entre los más sabios, siendo luminar de muchos y demostrando
con su insigne ejemplo la aptitud de los españoles para todo
género de especulaciones y trabajos científicos. Divulgar el
conocimiento de la vida y doctrinas filosóficas de un
médico-filósofo del siglo XVI, y español, por añadidura, es empresa
digna de loa en la esfera científica, por cuanto contribuye al
progreso de la historia de la ciencia, y particularmente a la de la
ciencia española, y en la esfera política o nacional aún más
meritoria, ya que tiende a destruír la funesta y absurda
preocupación que a tantos amilana hoy de nuestra ineptitud para
ciertos estudios; viendo lo que hizo y consiguió el doctor Valles
en otro tiempo, se animarán los que en el nuestro se sientan con
vocación para sus mismas o análogas ocupaciones. Este intento
patriótico parece que va unido al histórico-científico en los
autores del libro, los cuales se proponen publicar otros varios,
dedicados a los principales filósofos que han florecido en nuestra
patria, y sólo el propósito merece ya premio, como estímulo; y la
manera de realizarlo en este volumen, respecto del doctor
Valles..., también debe ser calificada como_ de mérito relevante,
_por los documentos nuevos que aporta a la biografía del célebre
doctor, por la buena distribución de las partes del libro, por la
claridad y sencillez en la expresión, por lo mesurado e imparcial
de su crítica, y aun por la brevedad..., circunstancias todas que
aconsejan la adquisición de este libro para las bibliotecas
públicas. Y habiendo aprobado la Academia el preinserto informe,
tengo la honra de comunicarlo a V. E. para su conocimiento y
resolución que estime más acertada, devolviéndole adjunto el
expediente que ha motivado esta consulta. = Dios guarde a V. E.
muchos años. = Madrid, 15 de abril de 1914. = El Académico_
[Illustration]
_Secretario perp.º_, EDUARDO SANZ Y ESCARTÍN. = _Rúbrica._ =
_Excelentísimo Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Cuyo expediente, sellado con el de esta Dependencia se devuelve al
Negociado de que procede._
_Y para que conste, a solicitud de los interesados, expido la presente,
sellada con el de este archivo y visada por el jefe del mismo. Madrid,
doce de noviembre de mil novecientos catorce._--LUIS SALVES
(rúbrica).==V.º B.º: El Jefe del Archivo, J. CRIADO Y AGUILAR (rúbrica).
= Hay un sello del Ministerio de Instrucción.”
APÉNDICE II
JUICIOS CRÍTICOS
DE LA PRENSA
ACERCA DEL TOMO PRIMERO DEDICADO A
FRANCISCO DE VALLES
(EL DIVINO)
JUICIOS CRÍTICOS
_que ha merecido a la prensa española nuestra_ OBRA _y su primer
tomo_[270].
En _El Imparcial_ escribió el Sr. Gómez Baquero:
“Dos inteligentes periodistas, don Eusebio Ortega y don Benjamín
Marcos, han emprendido una obra ardua, verdaderamente atrevida,
bien que en tales empeños es noble el atrevimiento. Se trata de la
publicación de una _Biblioteca de los grandes filósofos españoles_.
El primer tomo, consagrado a Francisco de Valles (el Divino),
médico de Felipe II, se ha publicado recientemente. A juzgar por
él, la _Biblioteca_ tiene un fin de vulgarización. Aspiran los
autores a dar a conocer en ella la vida y obras de los principales
pensadores españoles, narrando su biografía y resumiendo sus
doctrinas.
A mi parecer, sería mucho más útil y menos difícil de realizar con
relativa perfección una _Biblioteca_ de filósofos españoles
compuesta de los textos de los mismos filósofos, trasladados al
castellano, cuando primitivamente estuvieren escritos en latín o en
otro idioma. Los textos son insustituíbles, son el hecho mismo, la
materia primera del conocimiento, siempre que se trata de
Literatura o de las obras de la palabra extraliterarias
(entendiendo la Literatura en el sentido corriente o estético). Las
biografías de los autores, la crítica de los textos, el examen de
las doctrinas, la historia externa de los documentos y la
bibliografía, como parte de ella, son complementos utilísimos, a
veces imprescindibles; pero complementos, al fin, que no pueden
suplir al texto, sin el cual no cabe adquirir más que un
conocimiento de segunda mano. Con todo, la empresa acometida por
los señores Ortega y Marcos es utilísima, de grandes dificultades,
y tal, que acaso requerirá la colaboración de muchos y muy versados
especialistas, para llevarla a cabo con la perfección que pide su
objeto. La iniciativa es plausible y revela afición a los estudios
filosóficos y amor a la cultura.
Los autores han tenido la feliz idea de encomendar el prólogo del
primer volumen al señor Bonilla y San Martín, autor de una notable
_Historia de la Filosofía española_, en publicación, y que es entre
los eruditos españoles uno de los más versados en estos estudios y
de los más capaces para llevarlos a término feliz. En su prólogo,
muy claro y ceñido al asunto, como de quien domina la materia,
resume el señor Bonilla de un modo excelente las doctrinas de
Valles, las clasifica y califica con acierto y aporta muchas
noticias bibliográficas pertinentes al asunto.
Los señores Marcos y Ortega dan a conocer en su obra algunos datos
nuevos, tocantes a la biografía del insigne médico de Felipe II,
según hace notar el señor Bonilla, y muestran en todo el libro, en
el cual hay pormenores de buen gusto, como la reproducción de la
portada de la primera edición de la _Sacra Philosophia_, de Valles
(Turín. 1587), un plausible entusiasmo por enaltecer la fama de los
pensadores españoles.”
_El Liberal_:
“Don Benjamín Marcos y D. Eusebio Ortega, conocidos e inteligentes
periodistas, han comenzado la publicación de una “Biblioteca
filosófica”.
El primer tomo, consagrado al estudio de las obras de Francisco de
Valles, “el Divino”, demuestra plenamente que los señores Marcos y
Ortega han emprendido labor tan difícil y fatigosa como es la de
divulgar, en una serie de volúmenes, los métodos y las teorías de _los
grandes filósofos españoles_ y la revolución que produjeron en la
sociedad, cuando les ha permitido realizarla con fruto y perseverancia
una sólida cultura, bien escogida y meditada.
En esta labor apologético-expositiva siguen las huellas de Juan Pablo
Forner, Gumersindo Laverde Ruiz y Marcelino Menéndez y Pelayo, y así
estudian primeramente la bibliografía de Francisco Valles y el medio
universitario en que desenvolvió su enseñanza, y hacen después una
serena crítica de sus doctrinas filosóficas.
Fué Valles “el Divino”, que por cierto tuvo cuentas con Mateo Alemán,
famoso médico de cámara de Felipe II, pensador de mérito, discreto,
equilibrado, más aristotélico que platónico, de tendencias eclécticas y
conciliadoras, y, en el fondo de su pensamiento escolástico. No tiene la
valentía de Gómez Pereira o de Cardoso, ni la erudición de Vives, ni la
profundidad de Suárez o de Fox Morcillo, ni el sentido crítico de Pedro
de Valencia o de Francisco Sánchez, y mucho menos es un Espinosa o un
Raimundo Lulio.
Está a la altura de Simón Abril, de Venegas, de Arias Montano o de
Gaspar Cardillo de Villalpando, y aun acaso no llegue a estos dos
últimos.
Como dice Adolfo de Bonilla, en un breve y concienzudo juicio crítico de
Francisco Valles, “el Divino”, es éste de los que han visto las chispas
del espíritu, pero ignoran la fortaleza de su yunque y la crueldad dé su
martillo.
Es, sin embargo, oportuna y meritoria la divulgación que los señores
Marcos y Ortega hacen de la biografía y escritos de Francisco Valles,
“el Divino”, que dista mucho de ser un pensador vulgar, y aun pudiera
figurar con más justicia que otros en el “_Philosophen Lexikon_, de
Eisler.”
_Heraldo de Madrid_:
“Se ha puesto a la venta el primer tomo de la “Biblioteca filosófica de
los grandes filósofos españoles”, que editan nuestros queridos
compañeros en la Prensa don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos.
Este primer tomo lo consagran por entero al “Divino Vallés”.
Después de una completísima biobibliografia de Vallés, se extiende en
consideraciones amplias acerca de sus doctrinas en todos los ramos de la
filosofía. Intercalados en el texto lleva varios interesantísimos
grabados. El tomo, lujosamente editado, consta de más de cuatrocientas
páginas en 8.º, y se vende en Madrid, a cuatro pesetas ejemplar.
“Como la obra se lo merece, prometemos ocuparnos de ella con más
extensión”[271].
_El Universo_:
«LOS GRANDES FILÓSOFOS
ESPAÑOLES»
“Los periodistas señores don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos,
inteligentes operarios de esta labor enunciadora y fatigante como
ninguna, que consiste en averiguar lo que no importa, pensando en que
quizá importará a los demás, acaban de tener un gesto absurdo: comenzar
la publicación de una _Biblioteca_, en que revivan los escritos de _Los
grandes filósofos españoles_. Decimos que el gesto es absurdo, porque es
todo lo contrario, representa todo lo contrario, exige todo lo
contrarío que el oficio en que somos compañeros los señores Ortega y
Marcos y nosotros.
Es decir, los señores Ortega y Marcos andan ahora averiguando, en los
escritos de los grandes filósofos de España, lo que de seguro les
importa a ellos, arrostrando el peligro de que no les importe a las
gentes. ¿Absurdo el gesto, dijimos? Y heroico también, porque para eso
habrán robado tiempo al descanso, en aras de un patriótico impulso, en
ofrenda a su amor a lo trascendental, huyendo, al paso, unas horas de
“lo que dicen los reformistas” y la “actitud de Montero”...
El acervo glorioso de la Filosofía española desfilará por esta
_Biblioteca_, que ahora comienza con el interesantísimo y documentado
estudio del perínclito doctor de cámara de la R. M. de Felipe II,
Francisco de Valles, que acredita a los señores Marcos y Ortega como
espíritus disciplinados en este linaje de abandonadas investigaciones, y
amantes de los prestigios de la Ciencia hispana.
Felicitamos efusivamente a los inteligentes compañeros, y deseámosles
el éxito feliz a que su patriótico empeño tiene derecho.
V. E.
_La Correspondencia de España_:
“Dos laboriosos y cultos periodistas, los señores Marcos González y
Ortega, han acometido una empresa de gran importancia.
Han decidido estudiar, en una serie de libros, quiénes han sido los más
grandes pensadores españoles, sus métodos y teorías, y la evolución o
revolución que produjeron con ellos en la Ciencia y en la sociedad.
Siguen las huellas de Forner, Laverde y Menéndez y Pelayo, campeones
principales de la labor apologética-expositiva en España.
Empiezan la _Biblioteca_ filosófica que se proponen fundar, con un libro
dedicado a Francisco de Valles (el Divino), médico y filósofo español
del siglo XVI.
La primera parte de la obra está dedicada a la biografía y bibliografía
de Valles y a la descripción del medio universitario en que desenvolvió
sus enseñanzas.
Publican, con ella, cuatro documentos nuevos: tres, relativos al
nombramiento de médico de cámara de Felipe II, con 60.000 maravedís de
quitación y 20.000 más de ayuda de costa al año, y otro, concerniente al
mayorazgo fundado por Valles y su esposa, Juana de Vera, en Madrid, el
12 de agosto de 1587, a favor de sus hijos Gabriel y Diego.
El resto de la obra está dedicado a la exposición de las doctrinas de
Valles.
Éste era denominado “el Galeno español”. Elogiáronle Boerhaeve y Piquer,
entre otros. Sus comentarios hipocráticos son muy notables.
Su _Methodus medendi_, y, sobre todo, su obra maestra, _De Sacra
Philosophia_, merecen la atención de todos los eruditos.
Valles conocía el latín, el griego y el hebreo. Creía en todas las
supersticiones científicas de su época; pero, no obstante, demuestra en
sus obras que tenía clarísimo juicio y vasta erudición.
Era, en suma, si no un gran filósofo, un pensador distinguidísimo y un
médico eminente, dado el estado de la Medicina en el siglo XVI.
El prólogo del señor Bonilla y San Martín es notabilísimo.
Retratos y reproducciones fotográficas de documentos ilustran la obra,
que debe figurar en la biblioteca de toda persona amante de los estudios
filosóficos.
V.
_Diario Universal_:
“El intento de dar a conocer y divulgar las obras de los filósofos
españoles, que han emprendido los señores Ortega y Marcos, es altamente
patriótico y digno de loa. Cuanto en este sentido se haga nos parecerá
poco, y con esto ya queda dicho que, aparte las cualidades intrínsecas
de la obra, el solo hecho de haberse lanzado a escribirla ya nos obliga
al elogio.
Además, el libro no es malo. Acaso adolezca del defecto de ser un poco
desordenado, sin duda a causa de la colaboración; pero, de todos modos,
este defecto no es muy considerable en una obra del género a que
pertenece la escrita por los señores Ortega y Marcos.
La armonía de conjunto, si en todo libro es de desear, en unos es más
necesaria que en otros. La obra, de carácter puramente literario, en que
ante todo ha de atenderse a producir en el lector una profunda impresión
de belleza, quedará siempre estropeada si en su composición no se
atiende escrupulosamente a darle ese aspecto armonioso y elegante del
conjunto.
Cuando el libro, aunque literario, ya no es de literatura pura, sino que
tiene derivaciones o veleidades críticas, filosóficas o eruditas--sobre
todo eruditas--, ya podemos perdonar un poco la armonía en gracia a
otras cosas más importantes.
En honor a la verdad, no puede decirse que los señores Marcos y Ortega
se hayan cuidado de ello extraordinariamente al escribir su obra sobre
_Francisco de Valles_, médico de Felipe II, llamado por su saber _el
Divino_ y autor de muchas e interesantes obras de Medicina y Filosofía,
entre las que descuella el notabilísimo tratado _De sacra Philosophia_.
No se han cuidado grandemente de esto de la armonía; pero en cambio han
conseguido darnos un trabajo completísimo tanto en la parte biográfica
de Valles como en el estudio del medio universitario en que se formó y
desarrolló parte de sus actividades, como en la exposición y análisis de
sus doctrinas.
En estos tres aspectos, esenciales en todo trabajo del género a que
pertenece el de los señores Marcos y Ortega, han hecho lo necesario para
darnos una obra seria, documentada y clara. Han aportado a la biografía
de Valles datos nuevos y desconocidos y han publicado por primera vez
algunos documentos que hasta ahora permanecían desconocidos o conocidos
sólo de algún ratón de biblioteca. Y en la exposición y análisis de las
doctrinas del biografiado han atendido especialmente a la claridad, como
es lógico en esta clase de trabajos destinados a la vulgarización, y
como, desgraciadamente, no se practica mas que por muy pocos, pues es
sabido que los que se dedican a estas cosas de la Filosofía se
consideran siempre en el caso--para darse importancia--de procurar que
nadie los entienda.
FANTASIO.”
_El Correo Español_:
“Dos notables periodistas, Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, han dado
comienzo a una tarea meritoria, digna de loa y altamente simpática, por
la que les acompaña nuestro más sincero aplauso.
Hoy, que en Literatura se abre campo, cada día más, lo superficial, lo
frívolo, lo poco documentado; cuando apenas nada se estudia intensa y
extensamente, sino que los que trabajan en las letras diríase que lo
hacen, en su mayoría, para el cultivo tan sólo de la extravagancia,
adquiriendo desarrollo extraordinario la afición a las cosas
extranjeras, vienen dos jóvenes, ya dedicados de lleno al periodismo, y
honrando por tal a la clase, a vindicar las glorias nacionales que
abundan en el campo científico-filosófico.
La intención de tan ilustradísimos compañeros no puede ser más sana.
Quieren recordar las grandes figuras españolas que se han dedicado a
estudios de Filosofía, y con ello han de prestar un servicio especial a
las letras patrias. Nuestros compatriotas, siguiendo corrientes de
frivolidad, contaminados con las teorías y doctrinas de los alemanes y
franceses, han olvidado que en España contamos con recursos propios, con
filósofos que nada tienen que envidiar a los de otras naciones, y que no
necesitamos acudir al Extranjero los que contamos con figuras de tan
gran relieve como Séneca y Prudencio, en la España romana; Maimónides y
Averroes, en la de los árabes; Raimundo Lulio y Alfonso X, Servet y
Valles, Suárez y el Brocense, Hervás Panduro y Balmes, entre los
cristianos.
Los señores Ortega y Marcos, por el primer volumen publicado, demuestran
lo mucho que han estudiado y lo mucho que saben de estas cuestiones,
examinando la obra magna llevada a efecto por el sabio médico de Felipe
II, Francisco de Valles (el Divino), como le calificara el Rey Prudente.
Además de la biografía de Valles, en la que aparecen documentos de valor
reconocido, hacen los autores un competente estudio de la Universidad
Complutense, y analizan, al final, las doctrinas filosóficas de Valles,
el influjo que tuvieron en las ideas antiguas y el que tienen en las
modernas.
Merece la obra de los señores Marcos y Ortega la simpatía de los buenos,
de los amantes del pasado nacional.
_El Correo_:
“Ardua tarea es la emprendida por los señores Ortega y Marcos, iniciada
con la publicación del primer tomo de su “Biblioteca de los grandes
filósofos españoles”. Anunciamos en el número anterior que dedicaríamos,
si no el espacio que la obra se merece, alguna extensión para examinar
al divino Valles, a quien dedican los autores su meritorio trabajo.
Nosotros suponemos a los señores Ortega y Marcos con la suficiente
preparación para estudiar a nuestros más eminentes pensadores de todas
las épocas. Hasta ahora nadie osó realizar tamaño plan.
Contamos, sí, con meritísimos trabajos acerca de determinados
pensadores, llámense Luis Vives, Ramón Lull, Fox Morcillo, Fernando de
Córdoba o Luis de León; pero una serie de estudios, con plan
determinado, que ponga de manifiesto los conocimientos que en todos los
ramos del saber legaron a la posteridad nuestros príncipes del saber,
al rodar de los siglos; esto, repetimos, se hace ahora por vez primera.
Y cierto que buena falta nos hacía resucitar las glorias de aquellos
portentosos varones, que al pasar por el suelo patrio marcaron huella
imperecedera. Los señores Ortega y Marcos, jóvenes con arrestos
sobrados, sabrán dar cima a su obra y merecerán el aplauso de las
futuras generaciones.
Necesitaríamos emborronar muchas cuartillas si hubiésemos de analizar
por partes el Francisco de Valles. Pasando por alto el prólogo del
doctor Bonilla y San Martín, preciado esquema de la obra filosófica del
médico de Felipe II., hacemos resaltar la primera parte de la obra que
los autores consagran a la biografía y bibliografía de Valles, las más
completas hasta ahora, si bien en otra edición creemos que sea
agrandada. A la fe de bautismo y otros preciados e inéditos documentos
que insertan los señores Ortega y Marcos, añadirán otros no menos
valiosos, cuya existencia auguramos. Para resaltar la figura de Valles,
no pudieron dejar de hablar los autores del medio ambiente de Valles, y
para ello consagran un extenso capítulo a estudiar la Universidad de
Alcalá, cuna del biografiado para la ciencia, y donde hoy reposan sus
cenizas venerandas.
La segunda parte del libro va dedicada al análisis de las doctrinas del
filósofo de Covarrubias. Todos los esfuerzos dedican los autores a dar a
conocer la independencia de criterio de Valles, advertida ya por
Laverde, Menéndez y Pelayo y otros de nuestros historiadores, aunque no
desmenuzada como en la obra presente. Relacionan los autores con las
demás escuelas del siglo XVI las doctrinas defendidas por el médico de
Felipe II, marcando bien sus tendencias conciliadoras entre Platón y
Aristóteles, si bien resaltan su peripatetismo y a veces su amor a las
teorías de la Escolástica, y, en suma, no dejan punto de contacto con
otros filósofos españoles, que no quede debidamente marcado en su obra.
Por todo ello, a lo que hemos de añadir la buena presentación de la
obra, por sus condiciones tipográficas, no dudamos que tendrá
aceptación, pues consideramos que obra de esta índole no debiera faltar
a nadie que se precie de conocer algo siquiera de lo que constituyó la
ciencia española en el siglo XVI.
Felicitamos sinceramente a los señores Ortega y Marcos y deseámosles
muchos éxitos como el obtenido con este su primer libro.
DUNQUERQUE.”
_El Mundo_:
UN LIBRO DE
ACTUALIDAD
Los cultos escritores don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos han
publicado recientemente el primer volumen de su _Biblioteca Filosófica_.
El título del libro es _Francisco de Valles (el Divino)_, y está
consagrado, no sólo a la biografía y bibliografía del eximio doctor,
hijo de nuestra noble e histórica villa de Covarrubias, sino también, y,
sobre todo, a sacar del olvido, presentándolas ante la opinión
científica actual, las ideas y doctrinas que en Filosofía profesó y
enseñó uno de los pensadores españoles más notables del siglo XVI, las
ideas y doctrinas del gran médico de cámara de Felipe II, maestro
preclaro de la famosa Universidad de Alcalá.
La obra, dedicada a nuestro augusto Soberano don Alfonso XIII, abre su
texto con un prólogo, admirablemente escrito por el ilustre catedrático
de la Universidad Central don Adolfo Bonilla y San Martín, prólogo que,
en brillante síntesis, erudita y castiza, digna de la docta pluma que la
trazó, muestra en conjunto el hondo pensamiento filosófico del _divino_
Valles.
Los esclarecidos publicistas señores Ortega y Marcos encabezan el fondo
de este primer volumen con una _Introducción o idea de lo que va a ser
su Biblioteca Filosófica de los grandes filósofos españoles_, y la
_Introducción_, de estilo correcto y llano, adornada de citas y nombres
gloriosos, en la que descuella el gusto selecto de humanistas de los dos
escritores, afirmándose en las doctrinas tradicionales de las escuelas
de nuestra Península, alza un canto de alabanza a la “Ciencia española”.
Yo, desde que allá por los años de mi juventud, leí las cartas
preciosísimas de don Marcelino sobre la realidad de la “Ciencia
española”, cartas de las que no sé qué alabar más, si el vigor y la
claridad de la doctrina o el aticismo y rica pompa con que su áureo
lenguaje castellano deslumbra, soy partidario convencido de la
existencia en la Historia del _pensamiento filosófico español_, sin que
para dicha fe me hayan estorbado, ni en poco ni en nada, mi libertad y
juicio, mi _positivismo_ y mi _evolucionismo_. De modo que, por este
lado, sólo encomios de mi parte merece la docta y patriótica labor de
los señores Marcos y Ortega.
La característica culminante de casi todos los maestros que cultivaron
la Filosofía en nuestra Patria fué, y aun parece que sigue siendo, el
_armonismo_. Unir en una síntesis lógica y natural, hija de la
observación y del raciocinio, el fenómeno y la causa, lo subjetivo y lo
objetivo, el ideal y la realidad, el espíritu y la materia, Platón y
Aristóteles, he aquí el trabajo constante del pensamiento científico
español. Y así son _armonistas_ San Isidoro, Gundisalvo, Mauricio,
Raimundo Lulio, Sabunde, Luis Vives--“la cumbre más alta del
Renacimiento”--, Miguel Servet, Fox Morcillo, el _Brocense_, la mayoría
de los teólogos españoles, Juan de Dios Huarte y Navarro, doña Oliva, y
contribuyeron a este _armonismo_ los estudios positivos de los médicos y
anatómicos peninsulares de los siglos XV y XVI, sobresaliendo en la
labor Villalobos, Bernardino Montaña de Montserrat, Llobera de Avila,
Valverde, Andrés Laguna, Luis Collado, Alcázar, Velázquez, Antonio
Cartagena y tantos otros, siendo antes que todos ellos Arnaldo de
Villanova; _armonismo_ que se sublima y diviniza en Fray Luis de León,
en Santa Teresa de Jesús, en nuestros místicos.