Los bravos se adelantan,

Y el polvo que levantan

Con ímpetu veloz,

Sus rostros ennegrece,

Y entre él desaparece

La enseña del honor.

El _Escuadron de Maza_

Sin casco ni coraza

Se avanza con valor,

Y su entusiasmo brilla

Como en verde cuchilla

Los reflejos del sol.

Y con marcial fiereza

Se mira á su cabeza

Zacarias marchar:

Alma grande y altiva

Que renunció la oliva

Del pacífico hogar.

Y voló á la batalla,

Y la acerada malla

Y el plomo despreció,

Y al frente de sus bravos

De Rosas los esclavos

Valiente acuchilló.

Potentes escuadrones

Al pié de los cañones,

Su lanza dispersó,

Y en medio á sus fusiles

Y bayonetas viles

Su caballo dejó.[1]

Al frente de su tropa

Zacarías galopa

Y hace el suelo crugir,

Y la potente lanza

Blandida con pujanza

Se mira relucir.

Magnífica tremola

La bella banderola

Del ínclito campeon,

Y en medio á la pelea

La moharra centellea

Como una exalacion.

Escúchase un redoble:

La infantería inmoble

Sus armas descargó.

Y al ver sus bayonetas

«Á la carga, cornetas!»

Zacarías gritó.

Y todos enristraron

Y en pos de él se arrojaron

Sus lanzas á estrellar.

¿El plomo y la metralla,

El foso y la alta valla

Su furia detendrá?

Proteja Dios al fuerte

Que va á retar la muerte

Cargando con valor!

Y si caer le toca,

Caiga como una roca

Con ímpetu y fragor.

Y en la veloz carrera

Flameaba la bandera

Del ínclito Escuadron,

Y al ver la artillería

Su gefe le decía:

«Soldados, al cañon!»

Mas ¡ay! bala traidora

De pronto silvadora

Su pecho traspasó;

Y con ferrea pujanza

Apretando la lanza

Moribundo cayó.

Alzando la cabeza

Repite con firmeza:

«Avance el Escuadron!

«Este es mi adios postrero...

«Yo por la patria muero...

«Soldados, al cañon!»

Ningun soldado gime,

Pero dolor sublime

Las frentes inundó;

Mas él del hondo seno

Lanzaba voz de trueno:

«Soldados, al cañon!»

Y el Escuadron valiente

A la batalla ardiente

Con furia se lanzó,

Y en la garganta estrecha

Y encima de la mecha

Su gefe le miró.

Y su bandera viendo

Él esclamó muriendo:

«¡Oh de mi Patria sol!»

Y su cabeza noble

Como gigante roble

Al polvo descendió.

Murió como un valiente

De su Escuadron al frente

Cargando con valor,

En un túmulo inmenso

Y en medio del incienso

Del taco del cañon.

No cánticos pagados...

Sus voces sus soldados

Alzaron en loor;

No funerales fuegos...

Ardientes lanzafuegos

Brillaron en su honor.

No triste terciopelo,

Ni lágrimas de hielo,

Ni orgullo y vanidad;

Banderas le envolvieron,

Y ¡vivas! le siguieron

A la mansion de paz.

IV

AL SOL DEL 25 DE MAYO DE 1844

(EN MONTEVIDEO SITIADO)

Cascadas del Niagára y Tequendama

Donde el agua de un mundo se derrama

Para apagar de América la sed!

Amazonas, Ontario, bello Plata,

Donde la vírgen pura se retrata

En la márgen bañándose los pies!

Pampas inmensas, selvas olorosas,

Del Andes cordilleras orgullosas

Que corona la ardiente cruz del Sud!

Perfumaos como nube de incensario,

Armonizaos cual himno del santuario

Para decir de Mayo al Sol: Salud!

Salve, página inmensa de la historia,

Divino resplandor de la memoria,

Fuente de perennal inspiracion!

En tus alas de fuego me sublimas,

Y al entusiasmo sacro en que me animas

Calientas mi cabeza y corazon.

Hoguera abrasadora del gran Mayo,

Do se incendió terrible como el rayo

El fuego de un pensar generador;

Que el corazon templó cual hierro fuerte,

Y dió existencia á la materia inerte,

Como el soplo divino del Creador.

Al vivífico rayo de tu lumbre

Se estremeció la inmensa muchedumbre

Y el polvo del esclavo sacudió;

Allí surgió la dignidad humana

En la nacion potente y soberana

Que el soplo democrático animó.

Allí, genios pujantes, inspirados,

Formularon derechos conculcados

En solo una palabra: ¡Libertad!

Y Dios vertió con generosa mano

Perfumes sobre el mundo Americano,

Y le dijo: «Naciones, levantad!»

La inspiracion del alta inteligencia,

El calor de la intrépida elocuencia

En el astro de Mayo concentró;

Y del ardiente labio de Moreno

Se desprendió de su palabra el trueno

Y el programa de Mayo formuló.

«Derribemos su trono al despotismo,

«Abramos ancha via al patriotismo,

«Alcemos los fanales de la Ley;

«Rompamos su barrera á la ignorancia,

«Alumbremos la mente de la infancia,

«Y ennoblezcamos á la humana grey!»

Esta palabra el entusiasmo inflama,

Prende en los corazones noble llama,

Que como chispa eléctrica cundió:

Y cual hierve entre escollos la marea,

Hirvió entre las cabezas una idea

Que dió vida á la gran revolucion.

Revolucion sin lanzas ni fusiles,

Un alto pensamiento fué su Aquiles,

Y la razon su escudo tutelar;

Revolucion fundada en la justicia,

Que tuvo los principios por milicia,

Y por columna ardiente la verdad.

Revolucion con cauda de cometa,

Que atravesó el espacio, cual saeta

Despedida del arco del Señor;

Parto de mil ideas generosas

Que volaron en chispas luminosas

Por todo el continente de Colon.

Solo una vez brillaron sus espadas:

Para romper cadenas execradas,

Y sostener las tablas de la Ley;

Para postrar esclavos y tiranos,

Para afirmar los vínculos de hermanos,

Y atarlos con cadenas de laurel.

Tuvo ejércitos, grandes generales,

Que pasearon gloriosas y triunfales

Sus banderas, del pueblo paladion;

Y de los Andes en la blanca cima,

En Chile hermoso y opulenta Lima

Postraron al ibérico leon.

Legisladores de alta inteligencia

Que encendieron la luz de la esperiencia

Para legar un pacto al porvenir,

De Independencia el acta formularon

Y entre rayos y truenos proclamaron

Decálogo del nuevo Sinaí.

Sol de Mayo, que entonces refulgente

Suspendido por Dios en el oriente

Alumbraste la gran Revolucion,

Al fecundar su universal semilla

Hoy te doblan humildes la rodilla

Los nietos de esa audaz generacion.

Mira el árbol sembrado por sus manos,

Que enarbola sus gajos soberanos

Sombreando el Sud, el Norte y Ecuador;

A cuyo pié la Libertad divina

Vagando por el mundo peregrina

La tienda americana levantó.

En vano las segures cortadoras

En su tronco se hundieron destructoras

Sin conseguir sus ramas marchitar;

Y aunque hollado por hondas cicatrices

Estiende poderoso sus raices

La América abarcando cual titan.

Contempla al Norte, en trece fajas bellas

Como flamea el pabellon de estrellas

Simbolizando libertad y union;

Y en la torre de su alto Capitolio

La democracia antigua en su gran solio

Con mas justicia y con mejor razon.

De allí voló de Mayo la simiente,

De allí de Libertad el soplo ardiente

Que la mente del pueblo calentó;

Como se esparcen jugos y colores

En el fecundo polen de las flores,

Que la brisa en sus alas derramó.

Contempla al pueblo libre que en el Istmo

Defendió con intrépido heroismo

El suelo que dos mundos ha de atar;

Al formarle parece que Dios quiso

Dar á su Americano paraíso

Vínculo de eternal fraternidad.

Al Sud, siete Repúblicas hermanas

Enarbolan banderas soberanas

En vez del estandarte colonial,

Y al soplo tempestuoso de la guerra

Fortalecen sus astas en la tierra

Como árbol que sacude el vendabal.

Las Repúblicas hijas de Bolívar

Beben en copa de oro miel y acíbar

Caminando á un hermoso porvenir,

Y Chile cual fanal del marinero

Nos muestra mas seguro derrotero

Porque debe la América seguir.

¿Y qué es de la República que un dia

Hizo surgir de entre la noche fria

De esclavitud, un mundo colosal;

La que dando patrióticas lecciones

Fundó en el Continente tres Naciones

Sobre el polvo del trono colonial?

De aquella que con brazos vigorosos

Derribó los guerreros orgullosos

Del Brasil, de la Iberia y Albión;

La que abatió la cima de los Andes,

Y dió á la historia de los hombres grandes

Páginas inmortales de esplendor?

La que envuelta en el manto de la gloria

Sobre el carro triunfal de la victoria

Se coronó la frente de laurel;

Y en vez del negro trono de los reyes

Supo elevar el ara de las leyes

Y derramó sobre ella mirra y miel?

La que libre, feliz y soberana

Bebia la virtud republicana

En el soplo viril del huracan;

La que en alas del rápido pampero

Parecía decir al mundo entero:

«Adonde vá mi viento el brazo vá.»

La que Atenas del mundo Americano

Distribuyó con generosa mano

De ilustracion y de verdad el pan,

Y en la mente sin luz de la criatura

Encerraba la ardiente levadura

Que con la edad debia fermentar?

Ahí la teneis en lo alto de un calvario,

Envuelta por el fúnebre sudario

Que le arrojó la torpe esclavitud;

Reina con el cabello pisoteado,

Laurel al que la lluvia no ha regado

Y se marchita en flor de juventud.

Su sociedad sin leyes, desquiciada,

Y bajo férrea mano nivelada,

Tiembla ante la cuchilla del terror;

Los nombres de patriotas eminentes,

No gravados en bronces relucientes

Sino en tablas de ingrata proscripcion.

Los principios de Mayo conculcados,

Los derechos del hombre pisoteados,

Sin que pueda decir: «yo tengo un pan»;

Un pueblo destinado al sacrificio

Sobre el horrendo tajo del suplicio

Que sangre pura destilando está.

Al deshonor sus hijas entregadas,

Las madres en los templos azotadas

Coronadas del moño de irrision,

Arrastrando cual mulas torpe carro

Donde llevan un ídolo de barro

Que colocan al lado del Señor!!

La tribuna de Agüero y de Dorrego,

Cuya palabra descendió cual riego

En medio de la barra popular,

Hoy la ocupan estúpidos sectarios

Donde leen un papel sin comentarios

En defensa del crímen y maldad.

La bandera que guiaba al combatiente

Despojada del sol resplandeciente,

Y ennegrecido su divino azul;

Desterrado el honor de su milicia,

Derrumbado el altar de la justicia,

Sus poetas sin patria ni laud.

En todo impreso del demonio el sello:

El robo, la injusticia y el degüello

Sancionados en ley y religion;

Coágulo de los vicios mas inmundos

Que emponzoñara el aire de mil mundos

Si no se contuviese su espansion.

El genio que preside esta anarquía

Entre el vapor espeso de la orgía

Desparrama en su aliento corrupcion:

Aborto abominable del infierno,

Ó maldicion tremenda del Eterno

Porque el lazo rompimos de la union.

Salvage que en sus raptos de demencia

Volcó la hermosa antorcha de la ciencia

Para encender con ella su fogon,

Donde quemó del pueblo los derechos,

Y el bello libro de los grandes hechos...

Mas ¡ah! su cifra está en el corazon.

Entonces en demanda tuya, ¡oh Mayo!

Armamos nuestra diestra con tu rayo

Para acorrer la patria en su orfandad,

Dando al viento de nuevo los colores

Que engalanó en los nítidos albores

De nuestra patria el sol de libertad.

Pero la diestra que mi patria azota

La revolcó en el campo de la rota,

Y vió abatido su inmortal pendon;

Los cruzados de Mayo sucumbieron

Y á las playas de Oriente se acojieron

Cual la paloma que huye del halcon.

Hijo del pabellon del Argentino

Su bandera dió sombra al peregrino

Como el palmero al pobre viajador;

Pero el feroz tirano, en torvo ceño,

Los despertó de su ajitado sueño

En la tierra de lenta proscripcion.

Al mirar levantarse agigantado

Un pueblo por las leyes gobernado,

Vió su trono sangriento bambolear;

Ante la ley retrocedió el salvage

Y sus hordas hambrientas de pillage

Bajo rojo pendon hizo juntar.

Y dijo:--«Al otro lado de este rio

«Se levanta con fuerte poderío

«El odiado pendon de libertad;

«Corred allí, mis bravos federales,

«Y quemad esos libros infernales

«En que se habla de Patria y de Igualdad.

«A la carga! á degüello! mis sicarios,

«Que mueran los salvages unitarios

«Por mi mazhorca á filo de puñal;

«Despedazad sus cráneos con la bola

«Y arrastrad de los potros á la cola

«Sus cabezas en medio de un cardal!

«Que vista en pocos dias triste luto

«Y que me pague en llanto su tributo

«La que llaman República Oriental:

«Atádmela á la cincha con un lazo

«Que dando espuela y rienda á mi picazo

«La vereis por las pampas arrastrar.

«Predicad que á los pies de mi caballo

«He borrado los códigos que en Mayo

«Una turba de locos escribió,

«Y he formado en la palma de mi mano

«Un famoso sistema americano

«Para reinar sobre las leyes, yo!»

La mesnada de torpes asesinos

Que deshonran el nombre de Argentinos

Volaron cual hambriento gavilan,

Y al barbárico son de un clamoréo

Llegan ante la gran Montevideo,

Donde los libres en su puesto están.

Llegan, y se detienen asombrados

Ante los fuertes muros, levantados

Del pueblo por la mano colosal:

Y en el Cerrito de eternal memoria

Donde Rondó se coronó de gloria

El invasor levanta su real.

No ya cual otro tiempo, en las almenas

Van á trozar las bárbaras cadenas

De tres siglos de oprobio y opresion:

Renegando las glorias de esos dias

Vienen á traer satánicas orgías,

Vienen á traer degüello y proscripcion.

Por las orillas fértiles del Plata

La gavilla de Rosas se dilata

Amenazando hundir la Libertad:

Montevideo grande, fiel, sublime,

Bajo el enorme peso que la oprime

Alza tranquila el último fanal.

Oponiendo su espada á la venganza

Guarda el arca de la última esperanza

Como el pueblo elejido de Jehová;

Y en ella cual depósito sagrado

Se encierra el porvenir ilimitado

Que en los tiempos su luz proyectará.

En ella, como en surcos misteriosos

Fructifican los gérmenes hermosos

Que fecunda la sangre y el sudor,

Y dia y noche la ciudad invicta

Guardando con amor su arca bendita

Vela al pié del sagrado pabellon.

En vano viejos pueblos enervados

Escriben por el miedo dominados

«El oro! el oro es de la tierra Dios;»

Que ella dice con hechos elocuentes:

«En los pueblos viriles y valientes

«El Dios, es de la patria el santo amor.»

Funde cañones, arma ciudadanos,

Y al niño, á la muger y los ancianos

Les infunde su aliento varonil;

Amasa con su sangre su muralla

Bajo el fuego de la hórrida metralla

Y el mortífero plomo del fusil.

La pólvora y la sangre siempre humea,

De sol á sol su ejército aun pelea,

Y uno á uno sus hijos vé caer;

Pero ella mas heróica y mas constante

Los envuelve en su manto rutilante

Y les ciñe coronas de laurel.

Al que infame, cobarde y miserable

Deserta su defensa inimitable

Le estampa el sello ardiente del traidor,

Y teje siempre-viva y mustio lirio

Para ceñir coronas de martirio

Al que le dé su vida en oblacion.

Y sus hijas tambien, con patriotismo,

Bendan al que cayó con heroismo

Defendiendo su hogar y castidad;

Y comprendiendo su mision inmensa

Se entregan de la patria á la defensa

Ofreciendo sus hijos en su altar.

Oh, mil veces, mil veces venturosa

La juventud que en lucha tan hermosa

Puede toda su sangre derramar;

La que serena ante el embate rudo

De los tiranos, cae en el escudo

Del mártir de una causa universal.

Estos tus hijos son, los que á tus dogmas

Hoy tributan sus cánticos y aromas

Su brazo y su poder intelectual:

Que acaudillan de Mayo aquellos hombres

Cuyos gloriosos é inmortales nombres

Son nuestro patrimonio nacional.

Cada viejo de Mayo es flor divina

De la corona cívica Argentina

Y la corona cívica Oriental;

Y si el viento arrebata alguna hoja

Tu luz seca las gotas de congoja

De nuestra patria en la divina faz.

Detente, oh Sol, y mira ese caido:--

Fué un guerrero de nombre esclarecido

Que en holocausto tuyo se ofreció,

Y hasta lanzar sus postrimer aliento

Á tí te consagró su pensamiento,

Y al ver tu faz contento sucumbió.

Grande, entre los gigantes de aquel Mayo

Que robaron á Dios su ardiente rayo

Para decir al pueblo: _Fiat Lux_,

Hoy miró su postrer aniversario,

Sirviéndole de espléndido sudario

De la ciudad el estandarte azul.

Tuvo seis hijos, del amor el fruto,

Que presentó á la Patria por tributo

Cuando miró su estátua bambolear,

Y á la cabeza de su prole hermosa

Desenvainó su espada victoriosa

Para poner á raya la maldad.

Y en cien combates de eternal memoria,

Do la ciudad se coronó de gloria

Relampagueó su acero vencedor,

Y el entusiasmo puro en que en él ardía

Á sus valientes hijos infundía

Entre el silvo del plomo matador.

Hermosa cual su vida, fué su muerte:

Con el aliento varonil del fuerte

Peleando por la patria sucumbió.

En hombros de su ejército esforzado,

De balazos el pecho acribillado

El campo de batalla abandonó.

Estendido en el lecho de agonía

Reconcentró de su alma la energía

Para poderte contemplar ¡oh Sol!

Y á veces repetia el fuerte anciano:

«Pueda mirar el astro soberano

«Que el dia de la América alumbró!»

El cielo oyó su ruego. Esta mañana

Cuando tocaba á vuelo la campana

Y tronaba la salva del cañon,

Sintió fuego patriótico en el alma

Y cual hojas al tronco de la palma

Su valerosa prole le rodeó.

Sobre su calva é inspirada frente

Relucía la chispa refulgente

Que fijó con su dedo el Hacedor:

Abrió sus ojos á la luz süave,

Y arrojó una mirada dulce y grave

A sus retoños, que en amor regó.

Los estrechó con paternal terneza,

Y elevando exaltada su cabeza

En las nubes de Oriente la fijó:

Cayeron de rodillas ante el lecho

El corazon en lágrimas deshecho

Y así les dió postrera bendicion:

«Benditos seais, para salvar la Patria

«Y fecundar de Mayo la simiente,

«Para adornar con palma refulgente

«De nuestra patria el pabellon triunfal.

«Benditos seais, para morir por ella,

«Entre el ardor de la feral batalla,

«Para oponer incontrastable valla

«En la tribuna al despotismo audaz.

«Benditos seais, para rasgar el pecho

«Del torpe Rosas, con robusta mano,

«Y dar al pueblo en que nació Belgrano

«De libertad y gloria la señal.

«El mundo entero aplaudirá ese golpe,

«La humanidad consagrará loores,

«Y el cincel de los grandes escultores

«Os armará del salvador puñal.

«Himnos sin cuento os rendiran los vates,

«Párvulos tiernos, santas bendiciones,

«Casta doncella, puras emociones,

«Y admiracion la noble ancianidad.

«El pueblo grato os ceñirá de lauros,

«Enjugareis de una nacion el lloro,

«Que vuestro nombre escribirá con oro

«En las fajas del Lávaro triunfal.

«Grandes sereis por mil generaciones,

«Y vuestra gloria inundará este suelo,

«Y vuestro padre desde el alto cielo

«Os enviará su bendicion de paz.

«Benditos seais, para salvar la Patria

«Y dar al mundo ese inmortal ejemplo

«Volar de gloria al sacrosanto templo

«Y de Mayo las aras levantar.»

Dijo el anciano, y el gran sol de Mayo

Vertió sobre su frente un puro rayo

Que en misteriosa auréola la ciñó.

Le contempló con ojo entusiasmado

Diciendo: «¡Patria mia!».... y apagado

Quedó su inteligente resplandor!

Así de Libertad sucumbe el hijo:

Sobre la Patria el pensamiento fijo,

Abrazando las gradas de su altar;

Como Castelli y cual Beron de Astrada,

Como Lavalle de alma no domada,

Muere para vivir, vida inmortal.

Con mártires de grandes corazones

Se alzan y regeneran las naciones

Y su sangre es la ofrenda que les dan:

Mártir fué el Redentor, y de un madero

Do lo enclavó el impio, al mundo entero

Regeneró con su mision de paz.

Bebiendo el entusiasmo de sus hechos

Buscaremos del hombre los derechos

Á la radiante luz de la verdad;

En el templo de Mayo elevaremos

Hostia de paz y allí profesaremos

Su doctrina de amor y de hermandad.

Profética la mente ve otros dias

En que se oirán sublimes armonías

Bajo el domo que habremos de elevar

No habrá tiranos, ni sangrienta guerra,

Tierra de promisión será esta tierra,

Norma de la aflijida humanidad.

¡Oh Mayo! de tu espíritu invisible

Penetrarás un mundo indivisible,

Como la luz la vasta la inmensidad:

Y al relucir tu sol del alto cielo

Se elevará sonoro desde el suelo

Un coro de alabanza universal.

CORO

«Gran lámpara del templo soberano,

«Vasta concretacion del ser humano,

«Condensacion de la inmortal verdad;

«Fuente perenne de fecunda idea

«Que en los espacios, nuevos mundos crea,

«Antorcha de la inmensa eternidad.

«Inagotable manantial de vida

«Que fecunda la savia bendecida

«Del árbol de la sacra libertad;

«Árbol que ostenta flores inmortales

«Teñidas de colores celestiales,

«Con que perfuma Dios la humanidad.

«Cosmopolita cifra que concreta

«Las utopias doradas del poeta

«Y el ideal del genio pensador;

«Efluvio poderoso de otros mundos,

«Que haces brotar los gérmenes fecundos

«En el limbo del surco de labor.

«Del gran dia celeste monumento,

«Donde arde su divino pensamiento

«Como el fuego sagrado en el altar:

«Tú alumbrarás del mundo las edades

«En medio de las negras tempestades

«Para impedir al mundo naufragar.

«Númen del libre, signo de victoria,

«Luz de los pueblos, astro de la gloria,

«Que das al genio noble inspiracion:

«Tú, la divina imágen que soñaron,

«Los hombres que tus luces invocaron,

«Realizas con tu sola emanacion.

«Tú guardas de los hombres el tesoro

«Y en tus altares, de las urnas de oro

«Derramas democrático raudal;

«Tú bañas con tu linfa á las naciones,

«Y viertes en sedientos corazones

«De la justicia universal maná.

«Bajo la ígnica cruz del cristianismo

«Que corona tu domo, el despotismo

«Yace herido del rayo popular,

«Y la divina imágen que soñaron

«Los hombres que tu basa levantaron

«Le oprime con su planta de titan.»

V

EL CORSARIO

(PROSPECTO DE UN PERIÓDICO POLÍTICO EN 1840)

Es mi barco mi tesoro,

Es mi Dios la libertad.

_Espronceda._

Es una linda goleta

Ligera como la brisa,

Que en el Plata se desliza

Cual fantástica vision.

Ruge el viento enfurecido

En la blanquecina vela,

Mientras ligero revuela

Del corsario el pabellon.

Sentado un hombre en la popa

El ancho rio admirando

Meditabundo fumando,

Entre una nube se vé:

Es su frente ancha y altiva,

Es tostado su semblante,

Es su mirar penetrante

Y su brazo de temer.

Entre sus manos robustas

Una guitarra se mira,

Que blandamente suspira

Como querella de amor,

Y mientras ruge en los cables

El pampero embravecido,

De su guitarra al sonido

Entona aquesta cancion.

CANCION

"Es mi goleta el cisne de este rio

Que tiende el ala cuando brilla el sol:

Es en el puerto libre como el viento

Y en altos mares libre como yo.

A mi querida la llaman

La goleta «Libertad,»

Porque asila al hombre libre

Y hace fuego á la maldad.

Y de todos tiranos los pendones

Se abaten al rugir de sus cañones.

Ha navegado hasta la vieja Europa

Enarbolando el argentino sol,

Y en su crucero, al pabellon de Iberia

Con sus rayos ardientes eclipsó:

Y al divisarse sus velas

De Cádiz en la ciudad,

Decían los gaditanos:

«Allí viene la «Libertad!»

Y flotaba el pendon Americano

Desafiando las balas del tirano.

Cubierto el puente de caliente sangre

Izando al tope flámula de honor

Ha visto la bandera de un Imperio

Sepultarse entre el humo del cañon.

Y al pasar por su costado

Brown que el combate ordenaba

Con su bocina de mando

A los bravos saludaba.

En el _Juncal_, donde con pecho fuerte

Clamaban todos: «Libertad ó muerte!»

Ora corsario de los hombres libres

Se vé mi enseña por do quier flotar,

Y el marinero en medio de la noche

Suele decir: «Ahí vá la «_Libertad!_»

Soy el amigo del pueblo,

Ante nadie me arrodillo,

Ni á los esclavos halago,

Ni á los déspotas me humillo.

Vivo en el mar, desprecio los tiranos,

Nunca con ellos enlacé mis manos.

Cuando cruzando el Rio de la Plata

Veo flamear de Rosas el color,

De alerta el grito doy á mis marinos

Empuñando la barra del timon.

Y cuando al frente aparecen

Grito á mis valientes ¡fuego!

Por no tomar esas presas

A las llamas las entrego.

Que allí mi _Libertad_ tan solo impera:

Bajo sus fuegos rinden su bandera.

Mi divisa es:--«Valor é Independencia.»

Mi ley:--«Aborrecer al opresor.»

Mi religion:--«La libertad del mundo.»

Mi patria:--«El continente de Colon.»

Y sin tener mas tesoro

Que mi barco y mi puñal,

Primero daré la vida

Que rendir la _Libertad_.

Que ese pendon que brilla con la luna

Jamás se abate ante bandera alguna.»

El marinero que en la cofa estaba

Gritó al Corsario que tambien velaba,

«Un barco viene.»

El se levanta magestuoso y mudo,

Y de los vientos al silvido rudo

Todo previene.

Era francés el buque que venia,

Y allá en su mástil ondear se via

De Julio el pabellon.

Viva la Francia! gritan muchas veces;

Vivan los libres! gritan los franceses

De noble corazon.

Sigue el buque francés su derrotero

Impelido del soplo del Pampero

Por el piélago azul.

En tanto que el Corsario navegaba

Y al divisar sus velas esclamaba

«A los libres, salud.»

Un negro bergantin pasó á lo lejos,

Y de la mústia luna á los reflejos,

Dijo, al ver su pendon:

«Mirad, se llama de la mar señora

«Esa bandera que enlutada llora

«En el templo de Dios.

«Hoy de la Francia muéstrase celosa

«Porque cree que fuerte y poderosa

«Nos podrá sojuzgar.

«Islas quiere la Francia? Ya el Britano

«Ha robado en el mundo Americano

«Malvinas y Roatan.

«Quiere nuestras ciudades? los pedazos

«De la bandera inglesa, que á balazos

«Supimos conquistar,

«Y son de gloria nuestra herencia rica,

«Levantados en lo alto de una pica

«A la Europa dirán:

«Que en todo el continente Americano

«Ni el francés, ni el inglés, ni el castellano

«Su mano asentará.

«A ver! que alguno la conquista intente

«Y de todo un ejército insolente

«Los cráneos mostrará.»

Rimas · 第 4 / 13 段