_Cómo los judgadores deben guardar que las partes non entiendan lo que
tienen en corazon de facer ó de judgar fasta que den la sentencia._
Llorando et mostrándose por muy cuitados vienen á las veces los
querellosos ante los judgadores, et dicen que han rescebido de otri
deshonra, ó daño ó grant tuerto ademas: et como quier que los jueces
á las vegadas deben haber piadat de los homes, con todo eso decimos
que non deben ellos seer tan livianos de corazon que se tomen á llorar
con ellos, nin les deben creer luego lo que asi razonan, ante deben
emplazar et oir la razon de aquel contra quien ponen la querella;
et esto por dos razones: la una porque non es señal de firme nin de
derechurero juez en descobrir luego por la cara el movimiento de su
corazon: la otra porque algunas vegadas acaesce que muchos de aquellos
que piadosamente se querellan andan con nemiga, et adelántanse á
querellar por encobrirse et por meter en culpa á aquellos de quien
querellan. Otrosi decimos que quando los judgadores entienden que
alguna de las partes que ha razonado ante ellos tiene pleyto torticero,
ó que es en culpa del yerro de quel acusan, que deben mucho encobrir
sus voluntades, de manera que non muestren por palabras nin por señales
qué es lo que tienen en corazon de judgar sobre aquel fecho fasta que
den su juicio afinado. Et faciéndolo desta guisa mostrarse han por
homes sabidores, et entendudos, et firmes et de buenos corazones,
et acrescentarán la honra de su oficio, et aun la gente que han de
mantener los honrará mas et les habrá mayor miedo; et si de otra guisa
ficiesen, acaescerles hia todo el contrario.