LEY XXIII.

_En qué manera deben seer honrados los caballeros._

Honrados deben seer mucho los caballeros, et esto por tres razones; la

una por nobleza de su linage; la otra por su bondat; la tercera por

la pro que dellos viene: et por ende los reyes los deben honrar como

á aquellos con quien han de facer su obra, guardando et honrando á sí

mismos con ellos et acrescentando su poder et su honra: et todos los

otros comunalmente los deben honrar porque les son asi como escudo et

defendimiento, et se han de parar á todos los peligros que acaescieren

para defenderlos. Onde asi como ellos se meten á peligros de muchas

guisas para facer estas cosas sobredichas, asi deben seer honrados

en muchas maneras, de guisa que ninguno non debe estar en la iglesia

antellos quando estodiesen á las horas sinon los perlados et los otros

clérigos [831] que las dixiesen, ó los reyes ó los otros grandes

señores á que ellos hobiesen de obedescer et de servir: nin otrosi

ninguno non debe ir á ofrescer nin á tomar la paz ante que ellos; nin

al comer non debe asentarse con ellos escudero nin otro ninguno, sinon

caballero ó home que lo meresciese por su honra ó por su bondat; nin

otrosi ninguno non se debe baldonar con ellos en palabras que non fuese

caballero ó otro home honrado. Otrosi deben seer honrados en sus casas,

ca ninguno non gelas debe quebrantar sinon por mandado del rey ó por

razon de justicia por cosa que ellos hobiesen merescido; [832] nin

les deben otrosi [833] prender los caballos nin las armas fallándoles

alguna otra cosa mueble ó raiz en que puedan facer la prenda: et aunque

non fallasen otra cosa en que la feciesen, non les deben tomar los

caballos de sus cuerpos, nin descenderlos de las otras bestias en que

cabalgasen, nin entrarles en las casas á prender estando hi ellos ó sus

mugeres. Pero cosas hi ha señaladas sobre que les pueden poner plazo á

que salgan de las casas porque puedan facer la entrega en ellas ó en lo

que hi fuere: et aun los antiguos tanto encarecieron la honra de los

caballeros, que non tan solamente dexaban de facer la prenda do estaban

ellos ó sus mugeres, mas aun do fallaban sus mantos ó sus escudos: et

sin esto les facien otra honra, que do quier que los homes se fallaban

con ellos se les homillaban, et hoy en dia eso han aun por costumbre en

España de decir á los homes buenos et honrados homillamosnos. Et aun ha

otra honra el que es caballero, que despues que lo fuese puede llegar

á honra de emperador ó de rey, et ante non lo podrie seer, bien asi

como non podrie seer ningunt clerigo obispo, si primeramente non fuese

ordenado de preste misacantano.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 261 / 1261 题