_En qué manera deben seer honrados los caballeros._
Honrados deben seer mucho los caballeros, et esto por tres razones; la
una por nobleza de su linage; la otra por su bondat; la tercera por
la pro que dellos viene: et por ende los reyes los deben honrar como
á aquellos con quien han de facer su obra, guardando et honrando á sí
mismos con ellos et acrescentando su poder et su honra: et todos los
otros comunalmente los deben honrar porque les son asi como escudo et
defendimiento, et se han de parar á todos los peligros que acaescieren
para defenderlos. Onde asi como ellos se meten á peligros de muchas
guisas para facer estas cosas sobredichas, asi deben seer honrados
en muchas maneras, de guisa que ninguno non debe estar en la iglesia
antellos quando estodiesen á las horas sinon los perlados et los otros
clérigos [831] que las dixiesen, ó los reyes ó los otros grandes
señores á que ellos hobiesen de obedescer et de servir: nin otrosi
ninguno non debe ir á ofrescer nin á tomar la paz ante que ellos; nin
al comer non debe asentarse con ellos escudero nin otro ninguno, sinon
caballero ó home que lo meresciese por su honra ó por su bondat; nin
otrosi ninguno non se debe baldonar con ellos en palabras que non fuese
caballero ó otro home honrado. Otrosi deben seer honrados en sus casas,
ca ninguno non gelas debe quebrantar sinon por mandado del rey ó por
razon de justicia por cosa que ellos hobiesen merescido; [832] nin
les deben otrosi [833] prender los caballos nin las armas fallándoles
alguna otra cosa mueble ó raiz en que puedan facer la prenda: et aunque
non fallasen otra cosa en que la feciesen, non les deben tomar los
caballos de sus cuerpos, nin descenderlos de las otras bestias en que
cabalgasen, nin entrarles en las casas á prender estando hi ellos ó sus
mugeres. Pero cosas hi ha señaladas sobre que les pueden poner plazo á
que salgan de las casas porque puedan facer la entrega en ellas ó en lo
que hi fuere: et aun los antiguos tanto encarecieron la honra de los
caballeros, que non tan solamente dexaban de facer la prenda do estaban
ellos ó sus mugeres, mas aun do fallaban sus mantos ó sus escudos: et
sin esto les facien otra honra, que do quier que los homes se fallaban
con ellos se les homillaban, et hoy en dia eso han aun por costumbre en
España de decir á los homes buenos et honrados homillamosnos. Et aun ha
otra honra el que es caballero, que despues que lo fuese puede llegar
á honra de emperador ó de rey, et ante non lo podrie seer, bien asi
como non podrie seer ningunt clerigo obispo, si primeramente non fuese
ordenado de preste misacantano.