LEY XVIII.

_Cómo el pueblo debe honrar al rey de fecho._

Honrado debe el rey seer del pueblo non tan solamente en dicho asi

como dixiemos en la ley ante desta, mas aun en fecho, ca maguer que

la honra que viene de la palabra es muy grande, mucho mayor es la que

viene de la obra, et non serie complida la una sin la otra: onde ha

meester que se acuerden en uno el fecho con el dicho, ca si non avernie

asi como dixo nuestro señor por Jeremias profeta: este pueblo con la

boca me honra, mas sus corazones lueñe son de mi. Et por ende el pueblo

debe honrar al rey de fecho, segunt dixo Aristóteles, [513] en qual

manera quier quel fallen, seyendo ó estando, ó andando ó yaciendo;

et en seyendo asi como non se atrever á seer en igual con él, nin se

asentar delante, de manera que le torne las espaldas, nin fablar con

él á la oreja estando ellos en pie et él asentado, et otrosi mientre

el rey estodiere en pie, lo deben honrar non se le queriendo igualar

nin seer en logar mas alto que él por mostrarle sus razones, mas deben

catar logar mas baxo et fincar los hinojos antel homildosamente. Et

aun tovieron por bien que los que fuesen asentados se levantasen á él

quando viniere: et quando estodiese en oracion [514] que non se parasen

ante él en aquel logar onde orase fueras ende aquellos que hobiesen á

decir las horas. Otrosi mientra andobiere á pie ó á caballo le deben

honrar, ca non debe ninguno ir antel mucho acerca, nin egualarse con él

sinon aquel á qui él llamase, nin poner la pierna sobre la cerviz de

la bestia en cavalgando cerca del rey, et quando él decendiere, deben

decender con él aquellos que él llamare et toviere por bien, et ninguno

non debe sobir en la su bestia, sinon aquel á qui lo él mandase ó la

diese por suya. Et en yaciendo dixieron otrosi los sabios quel deben

honrar, ca ninguno non se debe echar con él en su lecho, nin seer en su

logar quando él hi non estudiere, nin atreverse á saltar, nin á pasar

sobrel mientra yoguiere. Et en estas cosas et en las otras semejantes

dellas dixieron los sabios que debe el pueblo honrar al rey et tenerlo

en caro: et esto dixieron mostrando que las cosas caras son mas

preciadas, et las baldonadas son viles et rafeces: et con esto acuerda

lo que dixo á los pueblos el apóstol sant Paulo, si nos somos tenudos

de nos honrar unos á otros, quanto mas á los reyes que son señores

de nos. Onde por todas estas razones sobredichas mandaron los sabios

antiguos que non tan solamiente honrasen al rey los pueblos en qual

manera quier que lo fallasen, mas aun las imágines que fuesen fechas en

semejanza ó en figura dél: et por eso establescieron en aquel tiempo

que los que fuyesen á aquellas imágines por algunos yerros que hobiesen

fecho, que los non prisiesen nin les feciesen mal á menos de mandado

del rey; et esto fecieron porque tambien la imágen del rey, como su

seello en que está su figura, et la señal que trae otrosi en sus armas

et en su moneda, et en su carta en que se emienta su nombre, que todas

estas cosas deben seer mucho honradas, porque son en su remembranza

do él non esta. Onde quien en todas las cosas que esta ley dice non

honrase al rey, bien farie semejanza que non lo conoscie nin lo amaba,

nin lo temie nin lo envergonzaba, nin lo obedescie nin habie sabor de

honrarle; [515] et quien esto usare de facer á sabiendas farie aleve

conoscida, et debe haber tal pena que si la deshonra tañiese á la

persona del rey, et el que la feciese fuese home honrado, que debe seer

echado de la tierra para siempre et perder lo que del rey toviere, et

si fuere home de menor guisa debe morir por ello.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 153 / 1261 题