_Cómo el pueblo debe temer al rey, et qué departimiento ha entre temor
et miedo._
Mostraron los sabios antiguos por derechas razones [507] que temer
es cosa [508] que se tiene con el amor que es verdadero, ca ningunt
home non puede amar sinon teme. Et como quier que temor et miedo es
naturalmente como una cosa, empero segunt razon departimiento ha
entrellos, ca la temencia viene de amor, et el miedo nasce de espanto
de premia, et es como desesperamiento: et el temor que viene de
amistad, es atal como el que ha el fijo al padre, ca maguer non le
fiera nin le faga ningunt mal, siempre lo teme naturalmente por el
linage que con él ha et por el señorio que ha sobrel segunt derecho
porque es su fechura, et otrosi por non perder el bien fecho que ha ó
espera haber del: et de tal temor como este nascen dos cosas; vergüenza
et obedescimiento, lo que conviene mucho que haya el pueblo al rey, ca
siempre debe haber vergüenza de facer nin de decir cosa ante él que
sin razon sea ó quel tenga por mal. Otrosi le debe obedescer como á
señor en todas cosas, ca antiguamente lo mandó nuestro señor Dios en la
vieja ley quando dió á Saul por rey al pueblo de Israel, donde dixo,
el rey será sobre vos, et serle hedes obedientes, et ayudarvos ha et
será vuestro defendedor. Otrosi el apóstol sant Pedro dixo pedricando
al pueblo que fuese á mandamiento et á obediencia de su rey con todo
temor; et aun dixo mas, que non tan solamiente á los buenos, mas aun
á los que lo non fuesen. Eso mismo dixo el apóstol sant Paulo, que
todo home debe seer sometido á los reyes, porque ellos son puestos
por mano de Dios, et el poderio que han dél lo resciben, et quien los
quiere contrastar face contra el ordenamiento de Dios, et gana para
sí perdimiento para siempre jamas: et otros santos acordaron en este
fecho que dixieron [509] que aquellos aman et temen á Dios, que aman et
temen á los reyes que tienen su logar en tierra. Et el otro miedo que
viene de espanto de premia, es atal como el que han los siervos á los
señores, temiendo que por la servidumbre en que ellos son, toda cosa
que los señores fagan contra ellos, que lo facen et pueden facer con
derecho. Onde segunt estas dos razones debe el pueblo temer á Dios asi
como fijos á padres por la naturaleza que han con él et por el señorio
que ha sobrellos, et por non perder su amor, nin el bien que les face
ó que esperan haber dél. Otrosi le deben temer asi como vasallos á su
señor, habiendo miedo de facer tal yerro por que hayan á perder su
amor, ó caer en pena, que es como en manera de servidumbre: ca segunt
dixieron los sabios non ha departimiento entre aquel que fuese preso
en cadenas ó en poder de sus enemigos, et el que fuese siervo de su
voluntad en manera que hobiese á facer cosa por que meresciese pena, ca
sin dubda el que face el yerro, él mismo se mete en servidumbre de la
pena que meresce por él haber: et con esto se acuerda lo que dixo el
apóstol sant Joan, que quien face el pecado es siervo dél. Et por ende
los que en estas dos maneras que en esta ley dice non temiesen al rey,
bien darien á entender que non le conoscien nin le amaban; et sin la
venganza que Dios tomarie dellos en el otro mundo, por fuerza habrien á
facer cosa en este por que el rey les darie pena segunt fuese el yerro
que se atreviesen á facer.