_Cómo el pueblo debe siempre decir verdad al rey, et guardarse de
mentirle._
Lengua non la puso Dios tan solamiente al home para gostar, mas aun
para fablar et mostrar [476] su razon con ella; et bien asi como le
dió sentido [477] en el gostar para departir las cosas sabrosas de
las otras que lo non son, otrosi gelo dió en las palabras para facer
departimiento entre la mentira que es amarga, que aborresce la natura
[478] que es sana et complida, de la verdad et lealtad de que se paga
el entendimiento del home bueno et ha grant sabor con ellas. Et por
ende el pueblo á semejante desto, segunt dixieron los sabios, debe
siempre decir palabras verdaderas al rey, et guardarse de mentirle
llanamente et de decirle lisonja, que es mentira compuesta; ca el que
dixiese mentira á sabiendas al rey por que hobiese [479] á prender á
alguno, ó á facerle mal en el cuerpo asi como de muerte ó de lision,
debe haber en el suyo tal pena qual feciere [480] haber al otro por la
mentira que dixo; et eso mismo decimos si le feciere perder algo de
lo suyo tambien mueble como raiz. Et si le dixese palabras quel rey
entendiese [481] que fuesen de lisonja, non le debe traer consigo; et
esto debe facer por dos razones, la primera [482] porque el lisonjero
[483] non falle sofrencia en él [484] por que haya de creer en su
maldat, et la otra porque el rey [485] por desaventura non le haya de
creer la lisonja quel dexiere, mostrándose por desentendido obrando por
ella.