LEY VIII.

_Cómo el pueblo debe temer á Dios, et por qué razones._

Dixieron los santos padres et los filósofos antiguos quel temor es

asi como guarda et portero del amor; [453] ca sin él ninguna cosa

complidamente non se puede facer. Onde si los homes temen las cosas

deste mundo que aman, quanto mas deben temer á Dios [454] que es

nuestro señor sobre las cosas espirituales et temporales: ca maguer

el pueblo hobiese fe, et esperanza et amor, si el temor hi non fuese

que las guardase, todo non valdrie nada. Et sobresto dixo sant

Agostin, quel temor de Dios es espanto que caye en el corazon del

home espiritualmente, temiendo de perder su alma et su amor: et aun

dixo mas, que temor es amor que arredra de sí [455] las cosas que

son contrarias: et Juan Damasceno que fue sabio, dixo, que temor es

esperanza de mal, sospechando home [456] de perder lo que habia, ó de

rescebir en ello mal: et por ende conviene mucho al pueblo de temer

á Dios, por non perder su amor nin cayer en su saña. Et que esto sea

verdad muéstrase por lo que mandó á Moysen en la vieja ley, que dixiese

al pueblo que temiese á Dios que era su señor complidamente: et esto

se entiende porque lo es para siempre, tambien en este mundo como en

el otro. Et Josue que fue cabdiello de los judíos despues de Moysen,

dixo otrosi al pueblo de Israel, que temiesen á Dios et le sirviesen

con todos sus corazones: et el rey David dixo, servid á Dios con temor,

et alegradvos [457] antel temiéndolo; et aun dixo mas, que non tan

solamente el pueblo, mas los santos lo deben temer: et su fijo el rey

Salomon dixo, que el que quisiese andar derechamente en el servicio

de Dios, que debie haber en sí justicia et temor. Et aun sin todas

estas razones que dixieron estos sobredichos que fueron reyes, et

cabdiellos et profetas, naturalmente segunt el dicho de los santos et

de los filósofos, lo debe el pueblo mucho temer, porque él fizo todas

las cosas de nada, et las tornará á aquello quando quisiere, et por su

saber fueron todas criadas, et al su poder han de tornar. Et aun debe

el pueblo temer á Dios porque es muy justiciero; ca segunt dixo sant

Gregorio, los homes que son justos facen con miedo lo que han de facer,

pensando primeramente ante qual juez han de estar: et otrosi dixo sant

Gerónimo, que sabio es el home que teme lo quel puede acaescer: et aun

nuestro señor Iesu Cristo dixo, non temades aquellos que pueden matar

los cuerpos tan solamente et non han poder sobre las almas; mas temed

á aquel que puede el cuerpo et el alma meter en el fuego del infierno.

Onde el pueblo que non temiese asi á Dios, sin la grant pena que les

él darie en el otro sieglo, do non les ternie pro ninguna cosa que por

ellos feciesen, deben aun haber pena en este mundo como homes que non

temen á aquella cosa que con derecho mas tenudos son de temer.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 133 / 1261 题