LEY VII.

_Por qué razones el pueblo es tenido de amar á Dios._

Merced muy grande et muy maravillosa fizo nuestro señor Dios á todos

los pueblos mostrándoles otra nueva manera de amor sin las que diximos

en la ley ante desta, [446] ca non le abondó de facer este mundo

de nemigaja, et al home que es la mas fermosa criatura et de mayor

entendimiento que todas las otras, et quel fizo señor dellas, nin aun

non le quiso dar pena segunt la él merescia por quel sallió [447] de

mandado, nin le quiso otrosi caloñar los yerros que despues feciera

asi como él podiera et debiera: mas tan grande fue la su piedat, que

sobre todo aquesto le quiso dar señal por que sopiese que nunca le

fallescerie la su merced quando meester la hobiese. Et este fue nuestro

señor Iesu Cristo su fijo que envió en este mundo, que fuese medianero

entre él et ellos, et quiso que tomase carne et figura de home, et

que sofriese laceria mas que otro [448] et en guisa que prisiese muy

crua muerte: et esto fizo por librarlos del poder del diablo: et por

ende dixo el apóstol sant Paulo, conosced la gracia de nuestro señor

Iesu Cristo que se fizo pobre por nos, porque nos fuésemos ricos por

la su pobreza. Et aun dixo sant Bernaldo, mucho es de mal conoscer

el home que non piensa que todo es de Dios que lo redemió: otrosi

dixo el mismo, que si el home es tenudo de darse todo á Dios por quel

fizo, mucho mas por quel redemió, et esto es porque mas de ligero lo

fizo que non lo redemió; ca en facerlo non puso mas de la palabra,

mas en redemirle [449] sufrió muchos males, et fizo muy maravillosos

fechos. Et sobresto dixo el mismo sant Bernaldo, mucho son duros et

endurescidos los fijos de Adan, los quales [450] non se emblandescen:

ca tan mesurado fue Dios, et tan afincado fue el su amor, et tan

fuerte amador fue, que por tan viles cosas despendió tan nobles et tan

preciosas mercadurias. Et aun debe el pueblo amar á Dios por muchas

grandes cosas que les promete et les tiene aparejadas, asi como dice

el apóstol sant Paulo et acuerdan en ello los otros santos, que ojo

non vió, nin oreja non oyó, nin corazon de home non puede pensar lo

que Dios tiene aparejado á los quel aman: otrosi dixo el apóstol

Santiago, que nuestro señor Dios tiene guardada la corona del su regno

para aquellos quel aman. Et sin todo esto que les tiene aparejado en

el otro mundo, fáceles en este muchos bienes [451] en librarlos [452]

de muchas cuitas et peligros quando se tornan á él, asi como él mismo

dixo, la salud del pueblo yo so, ca en qualquier tribulacion que me

llamaren oirlos he, et cabré su ruego et seré su Dios por siempre. Onde

por todas estas razones que dichas habemos en esta ley, en que mostró

nuestro señor Dios tan maravilloso amor al pueblo que corazon de home

non lo podrie pensar en ninguna manera; por ende otrosi el pueblo es

tenudo de amar á él sobre todas las cosas del mundo, et los que lo non

feciesen, sin la ira que les darie enteramiente en el otro sieglo,

deben haber en este pena de homes desconoscientes, que non saben

conoscer nin gradescer el bien et el amor que su señor les face.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 132 / 1261 题