_Por qué razones el pueblo es tenido de amar á Dios._
Merced muy grande et muy maravillosa fizo nuestro señor Dios á todos
los pueblos mostrándoles otra nueva manera de amor sin las que diximos
en la ley ante desta, [446] ca non le abondó de facer este mundo
de nemigaja, et al home que es la mas fermosa criatura et de mayor
entendimiento que todas las otras, et quel fizo señor dellas, nin aun
non le quiso dar pena segunt la él merescia por quel sallió [447] de
mandado, nin le quiso otrosi caloñar los yerros que despues feciera
asi como él podiera et debiera: mas tan grande fue la su piedat, que
sobre todo aquesto le quiso dar señal por que sopiese que nunca le
fallescerie la su merced quando meester la hobiese. Et este fue nuestro
señor Iesu Cristo su fijo que envió en este mundo, que fuese medianero
entre él et ellos, et quiso que tomase carne et figura de home, et
que sofriese laceria mas que otro [448] et en guisa que prisiese muy
crua muerte: et esto fizo por librarlos del poder del diablo: et por
ende dixo el apóstol sant Paulo, conosced la gracia de nuestro señor
Iesu Cristo que se fizo pobre por nos, porque nos fuésemos ricos por
la su pobreza. Et aun dixo sant Bernaldo, mucho es de mal conoscer
el home que non piensa que todo es de Dios que lo redemió: otrosi
dixo el mismo, que si el home es tenudo de darse todo á Dios por quel
fizo, mucho mas por quel redemió, et esto es porque mas de ligero lo
fizo que non lo redemió; ca en facerlo non puso mas de la palabra,
mas en redemirle [449] sufrió muchos males, et fizo muy maravillosos
fechos. Et sobresto dixo el mismo sant Bernaldo, mucho son duros et
endurescidos los fijos de Adan, los quales [450] non se emblandescen:
ca tan mesurado fue Dios, et tan afincado fue el su amor, et tan
fuerte amador fue, que por tan viles cosas despendió tan nobles et tan
preciosas mercadurias. Et aun debe el pueblo amar á Dios por muchas
grandes cosas que les promete et les tiene aparejadas, asi como dice
el apóstol sant Paulo et acuerdan en ello los otros santos, que ojo
non vió, nin oreja non oyó, nin corazon de home non puede pensar lo
que Dios tiene aparejado á los quel aman: otrosi dixo el apóstol
Santiago, que nuestro señor Dios tiene guardada la corona del su regno
para aquellos quel aman. Et sin todo esto que les tiene aparejado en
el otro mundo, fáceles en este muchos bienes [451] en librarlos [452]
de muchas cuitas et peligros quando se tornan á él, asi como él mismo
dixo, la salud del pueblo yo so, ca en qualquier tribulacion que me
llamaren oirlos he, et cabré su ruego et seré su Dios por siempre. Onde
por todas estas razones que dichas habemos en esta ley, en que mostró
nuestro señor Dios tan maravilloso amor al pueblo que corazon de home
non lo podrie pensar en ninguna manera; por ende otrosi el pueblo es
tenudo de amar á él sobre todas las cosas del mundo, et los que lo non
feciesen, sin la ira que les darie enteramiente en el otro sieglo,
deben haber en este pena de homes desconoscientes, que non saben
conoscer nin gradescer el bien et el amor que su señor les face.