LEY XXI.

_Quáles deben ser los mandaderos del rey._

Mandaderos son llamados aquellos que el rey envia á algunos homes [322]

á quien non puede decir su nombre por palabra, ó non puede ó non quiere

enviárgelo decir por carta: et estos tienen oficio muy grande et mucho

honrado, como aquellos que han de mostrar la voluntad del rey por su

palabra; et por eso los puso Aristóteles en semejanza de la lengua del

rey, porque ellos han á decir por él allá do los envia lo que él non

puede decir: otrosi fizo semejanza dellos al ojo et á la oreja del rey,

porque ellos han de veer et de oir allá do van lo que él non oye nin

vee. Et por ende tales oficiales como estos deben seer de buen lugar,

et leales, et entendidos, et muy sabidores, et de buena palabra, et

sin cobdicia et de grant poridat: ca si tales non fuesen, non habrian

vergüenza de facer cosa que les estodiese mal, nin sabrien amar al

rey, [323] nin demandar su honra nin su pro, nin habrien sabidoria

para conoscer nin entender quién es el que los envia, nin otrosi quál

es aquel á quien van nin sobre qué los envian, que son las tres cosas

que debe saber todo mandadero. Et si de buena palabra non fuesen, non

sabrien bien mostrar aquello que les mandasen decir: et la cobdicia les

farie tomar alguna cosa, [324] que seria vergüenza del que los enviase,

lo que non deben los mandaderos [325] facer, nin fablar en ninguna

cosa que sea de su pro fasta que hayan recabdado aquello por que su

señor los envió, porque dél hayan ellos de rescebir el gualardon de su

trabajo, et non del otro á quien van. Otrosi quando non toviesen bien

poridat, poderse hia por ende destorbar el fecho sobre que fuesen; et

demas mostrarse hien en ello por de mal seso et por falsos á su señor

que los enviase. Et por ende conviene á los mandaderos que hayan en

sí todos los bienes que diximos de primero; et quando tales fueren,

débelos el rey amar, et fiarse en ellos, et facerles grant honra et

mucho bien. Et mandaderos hi ha aun sin estos que diximos que traen

otras mandaderias por cartas, que son semejantes á los pies del home

que se mueven á las vegadas á recabdar su pro sin fablar. Et como quier

que estos non tengan tan grant lugar como los otros, con todo eso deben

haber en sí tres cosas, seer leales, et entendidos et sin cobdicia; et

esto deben haber por las razones que diximos de los otros. Et seyendo

atales, tambien los unos como los otros, débelos el rey amar et facer

bien: et quando de otra guisa lo feciesen, deben haber pena segun

fuesen aquellas cosas en que errasen en su mandaderia.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 104 / 1261 题