LEY XI.

_Cómo se debe el rey guardar de la ira porque non le faga errar._

Ira luenga non debe el rey haber, pues que ha poder de vedar luego las

cosas mal fechas, et esto por dos razones: la primera por non facer

daño á su cuerpo, ca esta es una de las cosas del mundo que peor le

face; ca della nace tristeza et luengos pensamientos, que son dos cosas

que embargan mucho la salud et el entendimiento del home, et apoca

la vida: et por esto dixo el rey Salomon, que el espíritu alegre del

home face la su vida florida [134] de fermosura: et el triste non tan

solamiente consume la carne, mas desgasta los huesos. La segunda razon

es por non envilecer su fecho, ca pues que él ha poder de vedar las

cosas mal fechas, asi como sobredicho es, si lo non quisiere facer,

[135] torna á haber ira contra aquel que el mal fizo, et envilesce por

ende su fecho, et da al otro osadia de facer mal, ca por aquella ira

luenga que toma lo face egual de sí. Et porque la ira del rey es mas

fuerte et mas dañosa que la de los otros homes, porque la puede mas

aina complir, por ende debe ser mas apercebudo quando la hobiere en

saberla sofrir: ca asi como dixo el rey Salomon, atal es la ira del

rey como la braveza del leon, que ante el su bramido todas las otras

bestias tremen, et non saben do se meter, et otrosi ante la ira del

rey non saben los homes que se facer, ca siempre estan á sospecha de

muerte: et por ende dixo el mesmo, que la ira del rey es mandadero de

muerte: et aun dixo mas en otro lugar, que el que sabe refrenar su

saña et su ira, que sabe seer señor de su voluntat, et quien es tal,

es mas fuerte que el que vence las batallas, et prende por fuerza los

castiellos. Et aun dixo mas el apóstol Santiago, que la ira del home

non dexa obrar la justicia, que es cosa de Dios; et otrosi dixo el

apóstol sant Pablo, castigando á los homes que se guardasen de la ira,

que es cosa muy dañosa, et demas pesa mucho á Dios con ella, et por

ende non la debe el rey haber contra los que son en su poder, ca luego

ha á vedar con derecho el mal quel fecieren, ó los ha de perdonar si

les quisiere facer merced: et si contra esto feciese, haberia á Dios

por ende irado, et seria malquisto de los homes.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 49 / 1261 题