_Que el rey debe haber grant sufrencia en la saña._
Mucho se deben los reyes guardar de la saña, et de la ira et de la
malquerencia, porque estas son contra las buenas costumbres, et la
guarda que deben tomar en sí contra la saña es que sean sofridos, de
guisa que non les venza nin se muevan por ella á facer cosa que les
esté mal, ó que sea contra derecho; ca lo que con ella feciesen desta
guisa, mas semejaria venganza que justicia. Et por ende dixieron los
sabios que la saña embarga el corazon del home de manera que nol dexa
escoger la verdat, et demas desto face al home tremer el cuerpo, et
perder el seso, et camiar la color, [132] et mudar el entendimiento,
et fácele envejecer ante de tiempo et morir ante de sus dias. Et por
eso dixo el rey David, ensañadvos, mas non querades pecar: et esto dixo
porque el home naturalmiente non puede estar que se non ensañe; mas con
todo esto débese guardar que la saña nol faga errar. Et tanto tovo este
rey por fuerte cosa la saña, que aun á Dios mesmo dixo en su corazon:
Señor, quando fueres sañudo [133] non me quieras rebatar, nin seyendo
irado castigar. Et por esto debe el rey sofrirse en la saña fasta quel
sea pasada, et quando lo feciere seguírsele ha ende grant pro, ca podrá
escoger la verdat, et facer con derecho lo que feciere; et si desta
guisa non lo quisiere facer, caerá en saña de Dios et de los homes, que
son las dos mayores penas que ser pueden, porque destas nacen todas las
otras, tambien al alma como al cuerpo.