hoguera, según la relación original de dicho auto, D.ª Francisca de
Carabajal y sus hijos D.ª Isabel de Carabajal, D.ª Catalina de
Carabajal, D.ª Leonor de Carabajal y Luis de Carabajal. Además de éstos,
fueron también relajados en persona, y murieron en el mismo día, Manuel
Díaz, Beatriz Enríquez, Diego Enríquez y Manuel de Lucena. Sólo D.ª
Mariana de Carabajal quedó por entonces libre, en atención á que estaba
demente; pero como se verá más adelante, fué también quemada en el año
de 1601.
* * * * *
D.ª Mariana de Carabajal, sin duda por el terror que le causaron los
procesos seguidos contra su familia, perdió la razón.
Los Inquisidores esperaron con paciencia á que la recobrara; recobróla
en efecto, y fué juzgada y sentenciada á _relajar_, y entregada al brazo
seglar en el auto de fe del 25 de marzo de 1601. La sentencia del
Corregidor dice así:
«Fallo atenta la culpa que resulta contra la dicha D.ª Mariana de
Carabajal, que la debo de condenar y condeno á que sea llevada por
las calles públicas de esta ciudad, caballera, en una bestia de
albarda, y con voz de pregonero que manifieste su delito, sea
llevada al Tiangues de San Hipólito, y en la parte y lugar que
para esto está señalado, se le dé garrote hasta que muera
naturalmente, y luego sea quemada en vivas llamas de fuego, hasta
que se convierta en ceniza y de ella no haya ni quede memoria. Y
por esta mi sentencia, &c.--_El Lic. Morfonte._»
En este mismo auto salió entre los penitentes, Anica, la más pequeña de
todas las hermanas, y que era entonces, verdaderamente, una niña; única
persona que, á lo que parece, logró escapar con vida de las garras del
sangriento tribunal.
El auto de fe de 1601, en el que murió Dª. Mariana, fué sin duda en el
que más lujo desplegaron los Inquisidores. Sería difícil hacer una
descripción de él sin que pareciera exagerada; para evitar este
inconveniente, y para que los lectores del _Libro Rojo_ tengan una
noticia exacta de aquel auto, en el número próximo publicaré una
relación de todo lo acontecido en aquel día, escrita por orden del Santo
Oficio, y que logré encontrar en los revueltos archivos de ese tribunal.
_Vicente Riva Palacio._
LA FAMILIA CARABAJAL
AUTO DE FÉ DE 1601
Relación muy verdadera del triunfo de la ffe, y auto general que se
celebró por el Santo Oficio de esta nueva España, y Real Corte de
México, en 25 de Marzo de 1601, años, siendo Inquisidores los Sres.
Licenciados Don Alonso de Peralta y Gutierre, Bernardo de Quiroz, y
Promotor fiscal de sus caussas, el Dr. Martos de Bohorquez, en la cual
se da cierta y caval noticia de todo lo que por órden de estos Sres. se
puso en obra para el aparato solene y suntuoso del dicho auto, cuyo
testimonio darán las personas que en esta ciudad se hallaron desde el
dia de la publicacion hasta el de su celebracion, á la qual se añadirá
la memoria y lista de los penitenciados que salieron á él, con las
particulares penitencias que les fueron impuestas, y el effecto que hubo
el cumplimiento de ellas.
* * * * *
La primera prevencion que tuvo effecto, fué dar principio á este auto, y
tratar de su publicacion, la qual se puso en hobra, Jueves, antes del
medio dia, que se contaron, 15 de Febrero de este año, para cuya
solenidad salieron este dia de las casas del Santo Oficio y bastante
número de familiares, y el Corregidor y Rejimiento y otras muchas
personas de lo mas Ylustre y noble de esta Ciudad, los quales con el
ornato que semejantes publicaciones suelen llevar de Libreas, trompetas,
y atabales, paseando lo mas cercano y público de la plaza, publicaron
con voz de pregoneros el dicho auto, dando el primer pregon á las
puertas del Sancto Oficio, y el segundo á las de Palacio, y el 3.º, 4.º,
5.º, junto á las casas de Cabildo, calle de Sant Francisco, y junto á su
combento; y el último á la entrada de la calle de Tacuba, señalando de
término el que avia de este dia hasta 25 de Marzo, Domingo felicísimo,
en que el divino Jesus bajando del seno de su Eterno Padre al profundo
valle de umildad de la purísima Vírgen María, vino á darnos nueva ley de
gracia, escrita en dos tablas de piedra yncorrutible de su palabra, y
obras, tiempo acomodado á la ocasion en que su santa ley de ffé católica
ollava los Cuellos de los que dejaban la luz, y ley de gracia, por las
sobras de la ley escripta, la figura por lo fijurado, y por la casa del
mal labrado évano, la coluna de nevado marfil y terso marmol; así que
para mayor solenidad se elijió este dia tan acomodado y nacido para el
hacto que en él se avia de celebrar.
En el qual para el seguro de que no hubiese fuga yn ausencia por los
presos que avian de ser penitenciados, se destribuyó por los Sres.
Inquisidores, las noches de cada semana, entre los familiares, para que
en cada una de ellas velasen por su órden las calles, quadras y
prisiones de su casa, hasta el dia del auto, lo qual hizo y cumplió muy
cavalmente, haciendo cuerpo de guardia en el saguan de la Inquisición,
donde cada familiar procuró aventajarse la noche que le cupo llevando en
su compañía jente luzida y noble, de donde á la luz de muchos fuegos que
se hacian se repartian á hacer su vela, estorbando el paso á la jente
que iva con armas no conocida.
No causó poca admiracion á la Ciudad, ver que eran ya 10 de Marzo, y no
se trataba de hacer el cadalso, entendiendo por esto, que no sería tan
suntuoso ni para tanta jente como despues pareció, y la causa de esto
fué, porque dentro, en las casas del Sancto Oficio, en una de sus
plazas, la mas secreta, avia gran número de oficiales, hasí de
carpintería como de pintura, obrando lo mas esencial y de momento, para
su ornato, á la sombra de una sala grande que para su guarda se avia
edificado con acuerdo y parecer de los Sres. Inquisidores, por escusar
costas y gastos que en semejantes ocasiones se podia ofrecer adelante, y
aprovechar en ellas las que el presente les avia causado, de donde á su
tiempo se ivan llevando al cadalso segun era necesario, el qual cadalso
se comenzó hacer á los 12 de este mes, casi en el comedio y arrimado á
los portales de los mercaderes y sederos en la plaza pública de esta
Ciudad.
Y luego el segundo Domingo de quaresma, que fué el de la Trasfiguracion
del Señor, 18 de Marzo, se publicó el edicto de la fé en la Catedral de
esta Ciudad, al qual ocurrió la mas jente que sufrió la capacidad de la
Iglesia y la autorizó con su presencia el Ilustrísimo conde de Monte
Rey, virey de esta nueva España, teniendo el sitial en la capilla mayor
de ella, asiento el Sto. oficio de la Inquisicion, y habiéndose sentado
comenzaron los oficios divinos, y antes del sermon, se leió el Edicto, y
predicó el Provincial de los Franciscos, Fray Buenabentura de Paredes,
hombre doctísimo y digno del sermon, por su mucha cristiandad y
erudicion y eloquencia en alabanza de la festividad y ensalsamiento de
las obras del Sancto Oficio para gran confusion de los enemigos de
nuestra santa ffé cathólica.
El sábado siguiente, 24 de Marzo, á medio dia, se acabó la hobra del
cadalso y su ornato, el qual era dividido en dos partes iguales, de 60
varas en largo y 30 de ancho, aunque la primera parte era mas alta que
la segunda cantidad de una vara, respecto de que la gente pudiese ver y
gozar de todo lo que en ella obiese, y esta division hacian una calle de
ancho de 10 varas, para que la gente pudiese pasar de un lado á otro:
esta primera parte tenia de alto 4 varas, y la segunda tres, y ambas se
formaron sobre gruesos pilastrones de madera, fortificados con otros
atravesados, que hacian labor de claraboyas y sobre las puntas sus
traviesas de buenas vigas, en las quales se yso el planice pro cuyos
lados en circuito, hazian los tablados una ceja de ancho de una vara,
porque la gente no subiese arriba por los pilastrones, y ambas partes
cercavan por lo alto unas muy lucidas barandas pintadas sobre campo
blanco de amarillo, escurecido con pardo y negro. Y á esta primera parte
se subia por una escalera sercada, juntas bigas á modo de aposento, de
ancho de 2 varas, que tenia 18 gradas muy fuertes y bien labradas, á la
qual se entrava por una puerta grande y fuerte, adornada de buena
clavason, y por la parte dentro con su serrojo y llave, y á este modo
tenia otro el tablado de la segunda parte, salvo que la escalera tenia
14 gradas, ambas acian frente á la calle de Sancto Domingo, y á los
lados de estas escaleras se formaron dos aposentos de madera, devajo de
la primera y segunda parte, cada uno: algo espacioso, con sus puertas, y
lovas que avian de servir de cárceles para la gente descomedida y
descompuesta que se prendiese el dia del auto.
Desde la puerta de la primera parte se hizo un palenque que de 80 varas
de largo y seis de ancho, porque la gente no estorvase su entrada, y á
los lados de la puerta avia hechos poyos para en que se apeasen en él,
Santo Oficio, virey, audiencia y demas gente de á cavallo que los
acompañase, porque los cavallos no se estorvasen al apearse unos con
otros, se hizo al lado de los portales un apartamiento, por donde
saliesen, y al modo de este palenque se hizo otro á la puerta de la
segunda parte, que su largo será de 80 varas, y el ancho de 6, por el
qual se avian de entrar los penitentes á su tablado, y á los colaterales
del cadahalso se hicieron 2 tablados para cabildos eclesiástico y
seglar, cada qual con sus asientos, muy bien aderesados, que con su
compañía le hacia de muy gran majestad.
Al principio, y sobre esta primera parte que hacia muro con los portales
de los mercaderes, hácia Oriente, se levantó un medio Teatro del ancho
del tablado, cuya subida tenia 12 gradas divididas en tres partes y
pendientes las unas de las otras, y las de su mitad sobrepujaban á las
de las otras casi media vara y tenían de ancho 2 varas, por las cuales
podian subir tres personas juntas, y por los lados subian unas barandas
de 3 quartas de alto y daban vuelta á las Tribunas que serán de media
vara, y el planice tenia el largo de todas las gradas y 4 varas de
ancho, en cuyos lados y estremos avia 2 Pedrestales prolongados que cada
uno recibia en sí dos colunas quadradas de horden dórico, de alto de 4
varas, en cuyos lissos avia pintados unos escudos de muy buen artificio
con las armas que luego se dirán, y las basas y capiteles corria su
cornisamento proporcionado á las colunas, y por ellas un bien labrado
friso, en cuyo campo se leyan en letras latinas grandes, estas palabras:
«_Veritas stabit et fides convalescet Esdras. Lib._ 4.º, _cap._ 7.º,
_vers._ 34,--que mostraban la majestad de este lugar, hablando con los
herejes y penitenciados, como quien les decia; la verdad permanecerá, y
será firme y estable, y prevalecerá la fé con triunfo glorioso para
vuestra confusión y desengaño, en confirmación de la verdad que siguen
los fieles.
Y los costados de este cornisamento se labraron costosamente, con mucho
primor; y en este friso habia puestos por su órden, cuatro escudos, en
los quales y en los de las colunas se pintaron las armas siguientes: En
los primeros un cuchillo ensangrentado, que hacia forma de cruz con una
hacha de armas, y entre ellos una palma, con tres coronas, doradas,
armas del glorioso Sant Pedro mártir, cuidadoso protector de la fé, y
primer inquisidor de la Iglesia Católica.
Los segundos, un brazo con sus brazaletes y grevas, y en la mano
empuñada una cruz, por cuyo pié servia un glovo de mundo, y empresa
digna de las obras del Sancto Oficio, y por orla un círculo redondo, en
cuyo campo se leyan en letras latinas «Exurje. Domine. Iudica. Causam.
Tuam.» Los terceros tenian unas llaves cruzadas enseñando en el ángulo
de arriba una tiara con 3 coronas, ensignias debidas á la potestad
Apostólica. Los quartos tenian los armas del glorioso Padre Sancto
Domingo, todos ellos adornados de varios y agradables colores que
hermoseaban con gran majestad.
Devajo del friso se formaba un buen espacio hueco de quatro varas, el
qual dividian en dos partes iguales, por su longitud, unos doseles de
terciopelo negro y damasco amarillo, que hacian muralla hasta salir á
recibir las colunas y el cielo abierto.
De los mismos doseles y en la frente del Tribunal, estaba un dosel con
su cielo de terciopelo negro, con senefas de brocado de tres altos, bien
guarnecido de oro y seda, en cuyo campo de sutilísimas y graciosas
bordaduras descubria un muy gracioso escudo grande, adornado de oro y
matices de sedas de colores que su grande primor hacia que á la vista
parecian de pincel, y en su campo las armas reales, y en lugar de
coronel una imperial corona, y á sus lados como por guarda y por la
suya, dos ángeles de muy prima y artificiosa labor, que con sus dos
manos tenian asido el escudo, y en las otras dos, la derecha del uno
tenia una oliva, y la izquierda del otro una espada, insignias de la
justicia acompañada de la misericordia que este Sancto Tribunal luce en
sus causas, y sobre este escudo estaba otro algo mas pequeño, y no de
menos primor, con las armas del Sancto Oficio, en cuya cruz estaba un
Cristo muy devocto, bordado; y este dosel se apreció de toda costa en
cinco mil pesos, y se acabó para este dia y ministerio, y su campo
ocupaban tres sillas, sobre muy ricas alfombras.
La primera de mano derecha con guarnición de terciopelo negro, flecos, y
franjones de oro y seda, y en su asiento un cojin de terciopelo y otro á
los piés para el Sr. Virey.
Las dos guarnecidas de cordovan negro, para los Inquisidores, con otras
doce de lo mismo, repartidas seis en cada lado del dosel para la Real
Audiencia, y todas con clavazon dorada.
Por los lados de este dosel se entraba á la otra mitad del hueco, en la
qual havia una escalera de cinco gradas, con varandas á los lados, por
la qual se descendia á una ventana de las casas de los Portales que para
este efecto se abrió á modo de puerta, por donde se avajaba por otras
tres gradas al suelo de tres salas grandes, que estaban muy costosamente
aderezadas en esta manera.
La primera se aderezó con dosel de terciopelo y damasco carmesí, y el
techo de lo mismo, cubierto el suelo de alfombras muy ricas de oro y
seda, y en el comedio del lado principal estaba un dosel con su cielo de
terciopelo carmesí, sanefas de vrocado y guarnecido de oro y seda, en
cuyo campo estaba una devota figura de Jesucristo Nuestro Señor, en una
cruz de asavachado évano, jaspeado á modo de taracea con clavos de oro,
cubierto con un velo costosísimo, y á sus piés una silla guarnecida de
terciopelo carmesí y clavazon dorada, fluecos y franjas de oro y seda, y
á un lado del dosel estaba un catre con colchones de damasco carmesí,
cubierto con una sobrecama de damasco carmesí y sanefas de vrocado,
guarnecida con franjones, fluecos y borlas de oro y seda, con almohadas
y acericos de olanda, labrados de labores muy primas y costosas con
muchos matices de sedas para este efecto, el qual cubria una cama de
damasco carmesí, cortinas dobladas de lo mismo, aforradas de tafetan
carmesí, cuyas faces cayan dentro y fuera con sanefas y rodapiés de
brocado, guarnecida de alamares, fluecos y botones de oro y seda, y á la
cabecera un _Agnus Dei_ grande guarnecido de chapas de oro de mucha
estima, y á un lado de ella estaba un bufete con sobremesa de damasco
carmesí y sanefas de vrocado bien guarnecida, y otro de la misma suerte
al lado del dosel, y al de la cama estaba una caja de tres cuartas de
alto y poco menos de ancho, aforrada en terciopelo carmesí; por la parte
de afuera y por la de dentro, en damasco: devajo de cuya tapa estaba
otra aforrada y colchada de raso carmesí, y en su mitad un círculo vacío
que caya sobre un vaso guarnecido con pasamanos de oro, chapas,
visagras, cerradura, tachuelas y llave dorada; y á su modo otro menor
con un vaso de vidrio y la misma guarnicion con cordones de seda y oro
con sus borlas, que se hizo para prevencion de la necesidad humana que
se podria ofrecer en semejantes ocasiones. De mucha curiosidad y costo,
junto á ella un bufete de plata, atravesado en él un paño de manos,
labrado curiosamente de oro y seda carmesí.
Y la ventana de esta sala tenia un encerado curioso, porque la gente del
tablado no las enseñorease, la qual sala se cerró con llave y se entregó
á un paje de cámara del Virey, todo lo qual no se estrenó hasta este
dia.
La sigunda sala se aderezó con doseles de terciopelo carmesí, como la
primera, adornada de cantidad de sillas imperiales, y dos bufetes con
sobremesa de damasco y senefas de terciopelo carmesí, que será paso del
Virey para la primera.
La tercera sala se aderezó de paños de corte de muncha estima, dejando
por los lados principales unos vacíos angostos á la larga, en los cuales
se formaron con doseles ocho retretes apartados, y cada uno ocupaba un
vaso; y el suelo de estas dos salas estaba cubierto de alfombras muy
ricas.
Y volviendo al cadalso por las gradas y planicie de la primera parte,
que todo estaba adornado de alfombras ricas y puestas con mucho órden y
concierto. Al lado derecho dél estaba una mesa de dos varas de largo y
una vara y cuarta de ancho, desviada de las gradas otras dos varas, con
una sobremesa de terciopelo negro y sanefas de vrocado, bien guarnecida,
correspondiente al dosel del Tribunal, y en cada uno de sus quatro lados
tenía tres escudos, bordados de oro y seda de varios colores muy
costosos sobre las sanefas en cuyos campos estaban bordadas las armas
del Sancto Oficio que la hermoseaban maravillosamente, y junto á ella un
banco de espaldar, lugar y asiento para el Secretario de este Sancto
Tribunal, y á su lado, en todo lo restante de la mitad de la primera
parte, habia puestos con buen órden veinte vancos grandes, á la larga, y
los delanteros cubiertos de alfombras para los Ministros mayores y
abogados del Sancto Oficio, y los demas para el consulado, oficiales
reales, religiosos caballeros y gente principal. Y al lado izquierdo
avia otros veinte vancos desviados de las gradas dos varas con la misma
orden y compostura que los demas; lugar para los caballeros de la casa
del Virey, y Religiosos y gente principal. De suerte que la mesa y
bancos por un lado y otro, formaban un pasadiso en frente de las gradas
de subida del Tribunal, y del mismo ancho para si se ofreciese vajar uno
de los Sres. Inquisidores el dia del auto á recibir alguna declaración
de relajados, como suele acontecer y aconteció este dia.
Llegava esta calle hasta el fin de la primera parte, en cuyas esquinas y
remates estaban puestos dos púlpitos quadrados, de buena altura,
guarnecidos con sus molduras y cejas, en las quales recibian sobre bien
labrados balaustres, unas cúpulas ó medias naranjas, á fin de que la voz
del relator no se fuese por alto y se oyese la pronunciacion y letura en
lo bajo; pintadas por la órden de las varandas y colunas del Tribunal
que autorizaban y hermoseavan el cadalso maravillosamente, y el púlpito
de mano derecha se aderezó con ornatos de terciopelo y brocado negro,
bien guarnecido y bordado, para predicar en él la palabra divina el dia
del auto. Y desde el fin de esta primera parte se hizo un pasadizo
correspondiente al que formavan los vancos; sobre fuertes pilastrones
que atravesaban la calle que dividia estas dos partes del cadalso con
sus varandas á los lados de la misma pintura; que llegaba al principio y
comedio de la sigunda parte, de ancho de tres varas, en cuya mitad se
levantó una peaña de tres gradas, donde avian de subir los penitentes á
hoir sus sentencias, dejando espacio por los lados para que se pudiesen
pasar de una parte á otra, sin ofensa de la peaña. Al principio de esta
sigunda parte formavan las varandas del pasadiso, en cada lado, un hueco
de vara y quarta en cuadro: en el del lado derecho del Tribunal, estaba
una silla, asiento para el alguacil mayor del Sancto Oficio; y el del
lado izquierdo ocupava un vanco mas ó asiento para los alcaides de las
cárceles secretas y perpetua, á cuyo cargo era traer á la peaña los
penitentes como se ivan llamando.
Y por que como está declarado, la primera parte era mas alta que la
sigunda, una vara, lo restante al pasadiso hasta llegar al medio
piramide, que al fin de ella se formó de gradas para los penitentes, se
hizo sobre vancos de poco mas de 3 quartas de alto, y 2 de ancho, por el
qual proseguian las varandas, asta una vara antes del piramide, por
cuyos lados avia unas escaleras pequeñas, de 3 gradas, por donde se
descendia al planicie del Tablado, cuyos vacíos ocupaban veinte vancos
grandes, hasientos para los familiares padrinos de los penitentes; y 4
varas antes de sitio desta segunda parte se formó un medio piramide que
asia frente el Tribunal, y su largo atravesaba todo el ancho del
tablado, dividido en 3 partes, á modo de las gradas del Tribunal,
fijadas sobre fuertes pilastres con doce gradas que subian
desminuyendose hasta su estremidad, que será de vara y quarta en cuadro,
la qual hasia hasiento sobre un grueso morillo que subia por el remate y
comedio de esta segunda parte, y su hueco se serró de tablas bien
clavadas, á fin de que en él se avia de enserrar vastimentos, agua y
otras cosas, prevenciones para los penitentes, si dellas tuviesen
necesidad el dia del aucto, y por los lados de estas gradas suvian asta
su estremidad las varandas que cercavan el planicie de los tablados y
las acompañavan; de suerte que hacian lavor muy agradable á la vista, y
en las esquinas y rincones de las barandas se pusieron unos pilastrones,
que se ligavan con las molduras de las varandas y basas y cornisas
pintadas como lo demas; y á los remates de las escaleras del pasadiso en
el antepecho del pirámide, avia dos puertas de á vara por donde se
entraba á su hueco.
Todo lo qual cubria la obra de una vela de anjeo nueva que los Sres.
Inquisidores mandaron haser de 2450 varas, para resistencia del gran sol
que por este tiempo hace en esta ciudad, que su largo tenia 68 varas, y
el ancho 34, obrada con gran primor y artificio, por manos de muy
diestros maestros, hasta dejarla puesta y amarrada por fuertes presillas
á 48 morillos altos y gruesos que con mucha igualdad y órden cercavan el
cadalso, desviados dél por los lados 4 varas, y de morillo á morillo
avia 2 varas, la qual subieron por unos carrillos que igualmente tenia
cada morillo, y por lo alto con muy fuertes sogas, duplicadas las unas
para este efecto y las otras para hamarrar sus cabezas á poco menos de
la mitad del alto de otros 3 morillos, que por cada lado, y en frente de
su comedio, á 50 pasos, se pusieron con el órden que los demas, porque
el viento con la grandeza y fuga de la vela no los descompusiese de la
igualdad y concierto que tenian; y fué cosa de ver, que aunque hizo
munchos vientos durante el tiempo que estuvo puesta, estuvieron tan
firmes, y la vela tan tirante, que causó admiracion el gran ingenio y
artificios con que se puso: la qual por lo alto del Tribunal tenia un
enserado de anjeo de 15 varas de largo y 10 de ancho, y entre ella y el
enserado se pusieron cantidad de esteras de palma, para dos efectos, el
uno para mas resistencia del sol al Tribunal, y el otro para defensa del
agua si lloviese, y por grandeza y loor de este cadalso, y de su traza y
compostura, digo que á dicho de muchas personas fidedinas que han andado
muncha parte de la cristiandad, donde han visto gran cantidad de
cadalsos, dicen no haber sido ninguno semejante á su mucha majestad y
hermosura.
Este dia mandaron á pregonar los Sres. Inquisidores, que ninguna persona
de cualquier estado ó condicion, no se atreviese á subir al cadalso el
dia del auto, sin su licencia, so pena de escomunion; y fué tanta la
compostura y quietud de la gente (con esto), que no fueron menester las
carceles, y solo el Notario Pedro de Fonseca tuvo cargo de ambas
puertas, y de dar asiento á cada uno, y de acudir á otras cosas
menesterosas en el cadalso en el dia del auto, que es una de las
grandezas dignas que en este Reyno se tienen á los mandatos del Santo
Oficio.
PROCISION
Entre las 3 y las 4 de la tarde, víspera del auto, se ordenó una
procesion muy solene, por mandado del Santo Oficio, para entero y cabal
aparato del venidero juicio de la fé, en el Convento de Santo Domingo de
esta ciudad, para lo qual se adornaron las calles por donde avia de
pasar, de telas y terciopelos, doseles, paño de corte, Imájenes de
pincel y retratos, lo mas y mejor que sufria el caudal de los vecinos,
en que habia muncho que ver, para lo qual se juntaron en este Convento,
el Clero y Religiones con el mayor concurso de ellos que ser pudo, á que
asistió con su presencia el Chantre de la capital de esta ciudad, el
Lic. D. Melchor Gomez de Soria, en nombre del Cabildo.