Y en el auto de fe celebrado el 8 de diciembre de 1596, murieron en la

hoguera, según la relación original de dicho auto, D.ª Francisca de

Carabajal y sus hijos D.ª Isabel de Carabajal, D.ª Catalina de

Carabajal, D.ª Leonor de Carabajal y Luis de Carabajal. Además de éstos,

fueron también relajados en persona, y murieron en el mismo día, Manuel

Díaz, Beatriz Enríquez, Diego Enríquez y Manuel de Lucena. Sólo D.ª

Mariana de Carabajal quedó por entonces libre, en atención á que estaba

demente; pero como se verá más adelante, fué también quemada en el año

de 1601.

* * * * *

D.ª Mariana de Carabajal, sin duda por el terror que le causaron los

procesos seguidos contra su familia, perdió la razón.

Los Inquisidores esperaron con paciencia á que la recobrara; recobróla

en efecto, y fué juzgada y sentenciada á _relajar_, y entregada al brazo

seglar en el auto de fe del 25 de marzo de 1601. La sentencia del

Corregidor dice así:

«Fallo atenta la culpa que resulta contra la dicha D.ª Mariana de

Carabajal, que la debo de condenar y condeno á que sea llevada por

las calles públicas de esta ciudad, caballera, en una bestia de

albarda, y con voz de pregonero que manifieste su delito, sea

llevada al Tiangues de San Hipólito, y en la parte y lugar que

para esto está señalado, se le dé garrote hasta que muera

naturalmente, y luego sea quemada en vivas llamas de fuego, hasta

que se convierta en ceniza y de ella no haya ni quede memoria. Y

por esta mi sentencia, &c.--_El Lic. Morfonte._»

En este mismo auto salió entre los penitentes, Anica, la más pequeña de

todas las hermanas, y que era entonces, verdaderamente, una niña; única

persona que, á lo que parece, logró escapar con vida de las garras del

sangriento tribunal.

El auto de fe de 1601, en el que murió Dª. Mariana, fué sin duda en el

que más lujo desplegaron los Inquisidores. Sería difícil hacer una

descripción de él sin que pareciera exagerada; para evitar este

inconveniente, y para que los lectores del _Libro Rojo_ tengan una

noticia exacta de aquel auto, en el número próximo publicaré una

relación de todo lo acontecido en aquel día, escrita por orden del Santo

Oficio, y que logré encontrar en los revueltos archivos de ese tribunal.

_Vicente Riva Palacio._

LA FAMILIA CARABAJAL

AUTO DE FÉ DE 1601

Relación muy verdadera del triunfo de la ffe, y auto general que se

celebró por el Santo Oficio de esta nueva España, y Real Corte de

México, en 25 de Marzo de 1601, años, siendo Inquisidores los Sres.

Licenciados Don Alonso de Peralta y Gutierre, Bernardo de Quiroz, y

Promotor fiscal de sus caussas, el Dr. Martos de Bohorquez, en la cual

se da cierta y caval noticia de todo lo que por órden de estos Sres. se

puso en obra para el aparato solene y suntuoso del dicho auto, cuyo

testimonio darán las personas que en esta ciudad se hallaron desde el

dia de la publicacion hasta el de su celebracion, á la qual se añadirá

la memoria y lista de los penitenciados que salieron á él, con las

particulares penitencias que les fueron impuestas, y el effecto que hubo

el cumplimiento de ellas.

* * * * *

La primera prevencion que tuvo effecto, fué dar principio á este auto, y

tratar de su publicacion, la qual se puso en hobra, Jueves, antes del

medio dia, que se contaron, 15 de Febrero de este año, para cuya

solenidad salieron este dia de las casas del Santo Oficio y bastante

número de familiares, y el Corregidor y Rejimiento y otras muchas

personas de lo mas Ylustre y noble de esta Ciudad, los quales con el

ornato que semejantes publicaciones suelen llevar de Libreas, trompetas,

y atabales, paseando lo mas cercano y público de la plaza, publicaron

con voz de pregoneros el dicho auto, dando el primer pregon á las

puertas del Sancto Oficio, y el segundo á las de Palacio, y el 3.º, 4.º,

5.º, junto á las casas de Cabildo, calle de Sant Francisco, y junto á su

combento; y el último á la entrada de la calle de Tacuba, señalando de

término el que avia de este dia hasta 25 de Marzo, Domingo felicísimo,

en que el divino Jesus bajando del seno de su Eterno Padre al profundo

valle de umildad de la purísima Vírgen María, vino á darnos nueva ley de

gracia, escrita en dos tablas de piedra yncorrutible de su palabra, y

obras, tiempo acomodado á la ocasion en que su santa ley de ffé católica

ollava los Cuellos de los que dejaban la luz, y ley de gracia, por las

sobras de la ley escripta, la figura por lo fijurado, y por la casa del

mal labrado évano, la coluna de nevado marfil y terso marmol; así que

para mayor solenidad se elijió este dia tan acomodado y nacido para el

hacto que en él se avia de celebrar.

En el qual para el seguro de que no hubiese fuga yn ausencia por los

presos que avian de ser penitenciados, se destribuyó por los Sres.

Inquisidores, las noches de cada semana, entre los familiares, para que

en cada una de ellas velasen por su órden las calles, quadras y

prisiones de su casa, hasta el dia del auto, lo qual hizo y cumplió muy

cavalmente, haciendo cuerpo de guardia en el saguan de la Inquisición,

donde cada familiar procuró aventajarse la noche que le cupo llevando en

su compañía jente luzida y noble, de donde á la luz de muchos fuegos que

se hacian se repartian á hacer su vela, estorbando el paso á la jente

que iva con armas no conocida.

No causó poca admiracion á la Ciudad, ver que eran ya 10 de Marzo, y no

se trataba de hacer el cadalso, entendiendo por esto, que no sería tan

suntuoso ni para tanta jente como despues pareció, y la causa de esto

fué, porque dentro, en las casas del Sancto Oficio, en una de sus

plazas, la mas secreta, avia gran número de oficiales, hasí de

carpintería como de pintura, obrando lo mas esencial y de momento, para

su ornato, á la sombra de una sala grande que para su guarda se avia

edificado con acuerdo y parecer de los Sres. Inquisidores, por escusar

costas y gastos que en semejantes ocasiones se podia ofrecer adelante, y

aprovechar en ellas las que el presente les avia causado, de donde á su

tiempo se ivan llevando al cadalso segun era necesario, el qual cadalso

se comenzó hacer á los 12 de este mes, casi en el comedio y arrimado á

los portales de los mercaderes y sederos en la plaza pública de esta

Ciudad.

Y luego el segundo Domingo de quaresma, que fué el de la Trasfiguracion

del Señor, 18 de Marzo, se publicó el edicto de la fé en la Catedral de

esta Ciudad, al qual ocurrió la mas jente que sufrió la capacidad de la

Iglesia y la autorizó con su presencia el Ilustrísimo conde de Monte

Rey, virey de esta nueva España, teniendo el sitial en la capilla mayor

de ella, asiento el Sto. oficio de la Inquisicion, y habiéndose sentado

comenzaron los oficios divinos, y antes del sermon, se leió el Edicto, y

predicó el Provincial de los Franciscos, Fray Buenabentura de Paredes,

hombre doctísimo y digno del sermon, por su mucha cristiandad y

erudicion y eloquencia en alabanza de la festividad y ensalsamiento de

las obras del Sancto Oficio para gran confusion de los enemigos de

nuestra santa ffé cathólica.

El sábado siguiente, 24 de Marzo, á medio dia, se acabó la hobra del

cadalso y su ornato, el qual era dividido en dos partes iguales, de 60

varas en largo y 30 de ancho, aunque la primera parte era mas alta que

la segunda cantidad de una vara, respecto de que la gente pudiese ver y

gozar de todo lo que en ella obiese, y esta division hacian una calle de

ancho de 10 varas, para que la gente pudiese pasar de un lado á otro:

esta primera parte tenia de alto 4 varas, y la segunda tres, y ambas se

formaron sobre gruesos pilastrones de madera, fortificados con otros

atravesados, que hacian labor de claraboyas y sobre las puntas sus

traviesas de buenas vigas, en las quales se yso el planice pro cuyos

lados en circuito, hazian los tablados una ceja de ancho de una vara,

porque la gente no subiese arriba por los pilastrones, y ambas partes

cercavan por lo alto unas muy lucidas barandas pintadas sobre campo

blanco de amarillo, escurecido con pardo y negro. Y á esta primera parte

se subia por una escalera sercada, juntas bigas á modo de aposento, de

ancho de 2 varas, que tenia 18 gradas muy fuertes y bien labradas, á la

qual se entrava por una puerta grande y fuerte, adornada de buena

clavason, y por la parte dentro con su serrojo y llave, y á este modo

tenia otro el tablado de la segunda parte, salvo que la escalera tenia

14 gradas, ambas acian frente á la calle de Sancto Domingo, y á los

lados de estas escaleras se formaron dos aposentos de madera, devajo de

la primera y segunda parte, cada uno: algo espacioso, con sus puertas, y

lovas que avian de servir de cárceles para la gente descomedida y

descompuesta que se prendiese el dia del auto.

Desde la puerta de la primera parte se hizo un palenque que de 80 varas

de largo y seis de ancho, porque la gente no estorvase su entrada, y á

los lados de la puerta avia hechos poyos para en que se apeasen en él,

Santo Oficio, virey, audiencia y demas gente de á cavallo que los

acompañase, porque los cavallos no se estorvasen al apearse unos con

otros, se hizo al lado de los portales un apartamiento, por donde

saliesen, y al modo de este palenque se hizo otro á la puerta de la

segunda parte, que su largo será de 80 varas, y el ancho de 6, por el

qual se avian de entrar los penitentes á su tablado, y á los colaterales

del cadahalso se hicieron 2 tablados para cabildos eclesiástico y

seglar, cada qual con sus asientos, muy bien aderesados, que con su

compañía le hacia de muy gran majestad.

Al principio, y sobre esta primera parte que hacia muro con los portales

de los mercaderes, hácia Oriente, se levantó un medio Teatro del ancho

del tablado, cuya subida tenia 12 gradas divididas en tres partes y

pendientes las unas de las otras, y las de su mitad sobrepujaban á las

de las otras casi media vara y tenían de ancho 2 varas, por las cuales

podian subir tres personas juntas, y por los lados subian unas barandas

de 3 quartas de alto y daban vuelta á las Tribunas que serán de media

vara, y el planice tenia el largo de todas las gradas y 4 varas de

ancho, en cuyos lados y estremos avia 2 Pedrestales prolongados que cada

uno recibia en sí dos colunas quadradas de horden dórico, de alto de 4

varas, en cuyos lissos avia pintados unos escudos de muy buen artificio

con las armas que luego se dirán, y las basas y capiteles corria su

cornisamento proporcionado á las colunas, y por ellas un bien labrado

friso, en cuyo campo se leyan en letras latinas grandes, estas palabras:

«_Veritas stabit et fides convalescet Esdras. Lib._ 4.º, _cap._ 7.º,

_vers._ 34,--que mostraban la majestad de este lugar, hablando con los

herejes y penitenciados, como quien les decia; la verdad permanecerá, y

será firme y estable, y prevalecerá la fé con triunfo glorioso para

vuestra confusión y desengaño, en confirmación de la verdad que siguen

los fieles.

Y los costados de este cornisamento se labraron costosamente, con mucho

primor; y en este friso habia puestos por su órden, cuatro escudos, en

los quales y en los de las colunas se pintaron las armas siguientes: En

los primeros un cuchillo ensangrentado, que hacia forma de cruz con una

hacha de armas, y entre ellos una palma, con tres coronas, doradas,

armas del glorioso Sant Pedro mártir, cuidadoso protector de la fé, y

primer inquisidor de la Iglesia Católica.

Los segundos, un brazo con sus brazaletes y grevas, y en la mano

empuñada una cruz, por cuyo pié servia un glovo de mundo, y empresa

digna de las obras del Sancto Oficio, y por orla un círculo redondo, en

cuyo campo se leyan en letras latinas «Exurje. Domine. Iudica. Causam.

Tuam.» Los terceros tenian unas llaves cruzadas enseñando en el ángulo

de arriba una tiara con 3 coronas, ensignias debidas á la potestad

Apostólica. Los quartos tenian los armas del glorioso Padre Sancto

Domingo, todos ellos adornados de varios y agradables colores que

hermoseaban con gran majestad.

Devajo del friso se formaba un buen espacio hueco de quatro varas, el

qual dividian en dos partes iguales, por su longitud, unos doseles de

terciopelo negro y damasco amarillo, que hacian muralla hasta salir á

recibir las colunas y el cielo abierto.

De los mismos doseles y en la frente del Tribunal, estaba un dosel con

su cielo de terciopelo negro, con senefas de brocado de tres altos, bien

guarnecido de oro y seda, en cuyo campo de sutilísimas y graciosas

bordaduras descubria un muy gracioso escudo grande, adornado de oro y

matices de sedas de colores que su grande primor hacia que á la vista

parecian de pincel, y en su campo las armas reales, y en lugar de

coronel una imperial corona, y á sus lados como por guarda y por la

suya, dos ángeles de muy prima y artificiosa labor, que con sus dos

manos tenian asido el escudo, y en las otras dos, la derecha del uno

tenia una oliva, y la izquierda del otro una espada, insignias de la

justicia acompañada de la misericordia que este Sancto Tribunal luce en

sus causas, y sobre este escudo estaba otro algo mas pequeño, y no de

menos primor, con las armas del Sancto Oficio, en cuya cruz estaba un

Cristo muy devocto, bordado; y este dosel se apreció de toda costa en

cinco mil pesos, y se acabó para este dia y ministerio, y su campo

ocupaban tres sillas, sobre muy ricas alfombras.

La primera de mano derecha con guarnición de terciopelo negro, flecos, y

franjones de oro y seda, y en su asiento un cojin de terciopelo y otro á

los piés para el Sr. Virey.

Las dos guarnecidas de cordovan negro, para los Inquisidores, con otras

doce de lo mismo, repartidas seis en cada lado del dosel para la Real

Audiencia, y todas con clavazon dorada.

Por los lados de este dosel se entraba á la otra mitad del hueco, en la

qual havia una escalera de cinco gradas, con varandas á los lados, por

la qual se descendia á una ventana de las casas de los Portales que para

este efecto se abrió á modo de puerta, por donde se avajaba por otras

tres gradas al suelo de tres salas grandes, que estaban muy costosamente

aderezadas en esta manera.

La primera se aderezó con dosel de terciopelo y damasco carmesí, y el

techo de lo mismo, cubierto el suelo de alfombras muy ricas de oro y

seda, y en el comedio del lado principal estaba un dosel con su cielo de

terciopelo carmesí, sanefas de vrocado y guarnecido de oro y seda, en

cuyo campo estaba una devota figura de Jesucristo Nuestro Señor, en una

cruz de asavachado évano, jaspeado á modo de taracea con clavos de oro,

cubierto con un velo costosísimo, y á sus piés una silla guarnecida de

terciopelo carmesí y clavazon dorada, fluecos y franjas de oro y seda, y

á un lado del dosel estaba un catre con colchones de damasco carmesí,

cubierto con una sobrecama de damasco carmesí y sanefas de vrocado,

guarnecida con franjones, fluecos y borlas de oro y seda, con almohadas

y acericos de olanda, labrados de labores muy primas y costosas con

muchos matices de sedas para este efecto, el qual cubria una cama de

damasco carmesí, cortinas dobladas de lo mismo, aforradas de tafetan

carmesí, cuyas faces cayan dentro y fuera con sanefas y rodapiés de

brocado, guarnecida de alamares, fluecos y botones de oro y seda, y á la

cabecera un _Agnus Dei_ grande guarnecido de chapas de oro de mucha

estima, y á un lado de ella estaba un bufete con sobremesa de damasco

carmesí y sanefas de vrocado bien guarnecida, y otro de la misma suerte

al lado del dosel, y al de la cama estaba una caja de tres cuartas de

alto y poco menos de ancho, aforrada en terciopelo carmesí; por la parte

de afuera y por la de dentro, en damasco: devajo de cuya tapa estaba

otra aforrada y colchada de raso carmesí, y en su mitad un círculo vacío

que caya sobre un vaso guarnecido con pasamanos de oro, chapas,

visagras, cerradura, tachuelas y llave dorada; y á su modo otro menor

con un vaso de vidrio y la misma guarnicion con cordones de seda y oro

con sus borlas, que se hizo para prevencion de la necesidad humana que

se podria ofrecer en semejantes ocasiones. De mucha curiosidad y costo,

junto á ella un bufete de plata, atravesado en él un paño de manos,

labrado curiosamente de oro y seda carmesí.

Y la ventana de esta sala tenia un encerado curioso, porque la gente del

tablado no las enseñorease, la qual sala se cerró con llave y se entregó

á un paje de cámara del Virey, todo lo qual no se estrenó hasta este

dia.

La sigunda sala se aderezó con doseles de terciopelo carmesí, como la

primera, adornada de cantidad de sillas imperiales, y dos bufetes con

sobremesa de damasco y senefas de terciopelo carmesí, que será paso del

Virey para la primera.

La tercera sala se aderezó de paños de corte de muncha estima, dejando

por los lados principales unos vacíos angostos á la larga, en los cuales

se formaron con doseles ocho retretes apartados, y cada uno ocupaba un

vaso; y el suelo de estas dos salas estaba cubierto de alfombras muy

ricas.

Y volviendo al cadalso por las gradas y planicie de la primera parte,

que todo estaba adornado de alfombras ricas y puestas con mucho órden y

concierto. Al lado derecho dél estaba una mesa de dos varas de largo y

una vara y cuarta de ancho, desviada de las gradas otras dos varas, con

una sobremesa de terciopelo negro y sanefas de vrocado, bien guarnecida,

correspondiente al dosel del Tribunal, y en cada uno de sus quatro lados

tenía tres escudos, bordados de oro y seda de varios colores muy

costosos sobre las sanefas en cuyos campos estaban bordadas las armas

del Sancto Oficio que la hermoseaban maravillosamente, y junto á ella un

banco de espaldar, lugar y asiento para el Secretario de este Sancto

Tribunal, y á su lado, en todo lo restante de la mitad de la primera

parte, habia puestos con buen órden veinte vancos grandes, á la larga, y

los delanteros cubiertos de alfombras para los Ministros mayores y

abogados del Sancto Oficio, y los demas para el consulado, oficiales

reales, religiosos caballeros y gente principal. Y al lado izquierdo

avia otros veinte vancos desviados de las gradas dos varas con la misma

orden y compostura que los demas; lugar para los caballeros de la casa

del Virey, y Religiosos y gente principal. De suerte que la mesa y

bancos por un lado y otro, formaban un pasadiso en frente de las gradas

de subida del Tribunal, y del mismo ancho para si se ofreciese vajar uno

de los Sres. Inquisidores el dia del auto á recibir alguna declaración

de relajados, como suele acontecer y aconteció este dia.

Llegava esta calle hasta el fin de la primera parte, en cuyas esquinas y

remates estaban puestos dos púlpitos quadrados, de buena altura,

guarnecidos con sus molduras y cejas, en las quales recibian sobre bien

labrados balaustres, unas cúpulas ó medias naranjas, á fin de que la voz

del relator no se fuese por alto y se oyese la pronunciacion y letura en

lo bajo; pintadas por la órden de las varandas y colunas del Tribunal

que autorizaban y hermoseavan el cadalso maravillosamente, y el púlpito

de mano derecha se aderezó con ornatos de terciopelo y brocado negro,

bien guarnecido y bordado, para predicar en él la palabra divina el dia

del auto. Y desde el fin de esta primera parte se hizo un pasadizo

correspondiente al que formavan los vancos; sobre fuertes pilastrones

que atravesaban la calle que dividia estas dos partes del cadalso con

sus varandas á los lados de la misma pintura; que llegaba al principio y

comedio de la sigunda parte, de ancho de tres varas, en cuya mitad se

levantó una peaña de tres gradas, donde avian de subir los penitentes á

hoir sus sentencias, dejando espacio por los lados para que se pudiesen

pasar de una parte á otra, sin ofensa de la peaña. Al principio de esta

sigunda parte formavan las varandas del pasadiso, en cada lado, un hueco

de vara y quarta en cuadro: en el del lado derecho del Tribunal, estaba

una silla, asiento para el alguacil mayor del Sancto Oficio; y el del

lado izquierdo ocupava un vanco mas ó asiento para los alcaides de las

cárceles secretas y perpetua, á cuyo cargo era traer á la peaña los

penitentes como se ivan llamando.

Y por que como está declarado, la primera parte era mas alta que la

sigunda, una vara, lo restante al pasadiso hasta llegar al medio

piramide, que al fin de ella se formó de gradas para los penitentes, se

hizo sobre vancos de poco mas de 3 quartas de alto, y 2 de ancho, por el

qual proseguian las varandas, asta una vara antes del piramide, por

cuyos lados avia unas escaleras pequeñas, de 3 gradas, por donde se

descendia al planicie del Tablado, cuyos vacíos ocupaban veinte vancos

grandes, hasientos para los familiares padrinos de los penitentes; y 4

varas antes de sitio desta segunda parte se formó un medio piramide que

asia frente el Tribunal, y su largo atravesaba todo el ancho del

tablado, dividido en 3 partes, á modo de las gradas del Tribunal,

fijadas sobre fuertes pilastres con doce gradas que subian

desminuyendose hasta su estremidad, que será de vara y quarta en cuadro,

la qual hasia hasiento sobre un grueso morillo que subia por el remate y

comedio de esta segunda parte, y su hueco se serró de tablas bien

clavadas, á fin de que en él se avia de enserrar vastimentos, agua y

otras cosas, prevenciones para los penitentes, si dellas tuviesen

necesidad el dia del aucto, y por los lados de estas gradas suvian asta

su estremidad las varandas que cercavan el planicie de los tablados y

las acompañavan; de suerte que hacian lavor muy agradable á la vista, y

en las esquinas y rincones de las barandas se pusieron unos pilastrones,

que se ligavan con las molduras de las varandas y basas y cornisas

pintadas como lo demas; y á los remates de las escaleras del pasadiso en

el antepecho del pirámide, avia dos puertas de á vara por donde se

entraba á su hueco.

Todo lo qual cubria la obra de una vela de anjeo nueva que los Sres.

Inquisidores mandaron haser de 2450 varas, para resistencia del gran sol

que por este tiempo hace en esta ciudad, que su largo tenia 68 varas, y

el ancho 34, obrada con gran primor y artificio, por manos de muy

diestros maestros, hasta dejarla puesta y amarrada por fuertes presillas

á 48 morillos altos y gruesos que con mucha igualdad y órden cercavan el

cadalso, desviados dél por los lados 4 varas, y de morillo á morillo

avia 2 varas, la qual subieron por unos carrillos que igualmente tenia

cada morillo, y por lo alto con muy fuertes sogas, duplicadas las unas

para este efecto y las otras para hamarrar sus cabezas á poco menos de

la mitad del alto de otros 3 morillos, que por cada lado, y en frente de

su comedio, á 50 pasos, se pusieron con el órden que los demas, porque

el viento con la grandeza y fuga de la vela no los descompusiese de la

igualdad y concierto que tenian; y fué cosa de ver, que aunque hizo

munchos vientos durante el tiempo que estuvo puesta, estuvieron tan

firmes, y la vela tan tirante, que causó admiracion el gran ingenio y

artificios con que se puso: la qual por lo alto del Tribunal tenia un

enserado de anjeo de 15 varas de largo y 10 de ancho, y entre ella y el

enserado se pusieron cantidad de esteras de palma, para dos efectos, el

uno para mas resistencia del sol al Tribunal, y el otro para defensa del

agua si lloviese, y por grandeza y loor de este cadalso, y de su traza y

compostura, digo que á dicho de muchas personas fidedinas que han andado

muncha parte de la cristiandad, donde han visto gran cantidad de

cadalsos, dicen no haber sido ninguno semejante á su mucha majestad y

hermosura.

Este dia mandaron á pregonar los Sres. Inquisidores, que ninguna persona

de cualquier estado ó condicion, no se atreviese á subir al cadalso el

dia del auto, sin su licencia, so pena de escomunion; y fué tanta la

compostura y quietud de la gente (con esto), que no fueron menester las

carceles, y solo el Notario Pedro de Fonseca tuvo cargo de ambas

puertas, y de dar asiento á cada uno, y de acudir á otras cosas

menesterosas en el cadalso en el dia del auto, que es una de las

grandezas dignas que en este Reyno se tienen á los mandatos del Santo

Oficio.

PROCISION

Entre las 3 y las 4 de la tarde, víspera del auto, se ordenó una

procesion muy solene, por mandado del Santo Oficio, para entero y cabal

aparato del venidero juicio de la fé, en el Convento de Santo Domingo de

esta ciudad, para lo qual se adornaron las calles por donde avia de

pasar, de telas y terciopelos, doseles, paño de corte, Imájenes de

pincel y retratos, lo mas y mejor que sufria el caudal de los vecinos,

en que habia muncho que ver, para lo qual se juntaron en este Convento,

el Clero y Religiones con el mayor concurso de ellos que ser pudo, á que

asistió con su presencia el Chantre de la capital de esta ciudad, el

Lic. D. Melchor Gomez de Soria, en nombre del Cabildo.

El libro rojo, 1520-1867, Tomo I · 第 15 / 20 段