I.

Amigo mío:

Tu mujer era una hipócrita: todas las promesas de eterno amor que te

hizo durante la luna de miel, y todos los ofrecimientos de viudez

perpetua que te dió á libar en tus últimos instantes, hanse convertido

en un Capitán de caballería, con el cual se casará de un día á otro, si

ya no se ha casado.

En mi concepto, la mujer que contrae segundas nupcias al año de

enviudar, amaba á su marido lo bastante para procurarle un Cirineo si

llega á tardar en morirse.

Yo te doy, pues, la enhorabuena por el tino que has mostrado rompiendo

tan á tiempo los lazos que te unían á semejante Lucrecia Borgia, y te

aconsejo que no contraigas ahí segundas nupcias, aunque la misma

Semíramis te ofrezca su mano y Satanás se brinde á ser tu padrino.

Tuyo afectísimo, etc.

Cosas que fueron: Cuadros de costumbres · 第 43 / 140 题