IV.

Conque vamos al negocio; pues, como dicen los muchachos por esas calles

de Dios:

Esta noche es Noche-buena

y no es noche de dormir,

que está la Virgen de parto

y á las doce ha de parir.

¿Dónde pasaré la noche?

Afortunadamente, puedo escoger.

Y, si no, veamos.

Estamos á 24 de Diciembre de 1855--en Madrid.

Conocemos por su nombre á los mozos de los cafés.

Tratamos tú por tú á los poetas aplaudidos,--semidioses, por más señas,

para los aficionados de lugar.

Visitamos los teatros por dentro, y los actores y los cantantes nos

estrechan las manos entre bastidores.

Penetramos en la redacción de los periódicos, y estamos iniciados en la

alquimia que los produce.--Hemos visto los dedos de los cajistas

tiznados con el plomo de la palabra, y los dedos de los escritores

tiznados con la tinta de la idea.

Tenemos entrada en una tribuna del Congreso, crédito en las fondas,

tertulias que nos aprecian, sastre que nos soporta...

¡Somos felices! Nuestra ambición de adolescente está colmada. Podemos

divertirnos mucho esta noche. Hemos tomado la tierra. Madrid es país

conquistado. ¡Madrid es nuestra patria! ¡Viva Madrid!

Y vosotros, jóvenes provincianos, que, á la caida de la tarde, en el

otoño, solitarios y tristes, sacáis á pasear por el campo vuestros

impotentes deseos de venir á la corte; vosotros, que os sentís poetas,

músicos, pintores, oradores, y aborrecéis vuestro pueblo, y no habláis

con vuestros padres, y lloráis de ambición, y pensáis en suicidaros...;

vosotros... ¡reventad de envidia, como yo reviento de placer!

Cosas que fueron: Cuadros de costumbres · 第 25 / 140 题