XXIV

En Madrid, me hospedé en el hotel de Las Cuatro Naciones, situado en la

calle del Arenal y hoy transformado. Como supiese mi calidad de hombre

de letras, el mozo Manuel me propuso:--«Señorito, ¿quiere usted conocer

el cuarto de don Marcelino? El está ahora en Santander y yo se lo puedo

mostrar». Se trataba de don Marcelino Menéndez y Pelayo, y yo acepté

gustosísimo. Era un cuarto como todos los cuartos de hotel, pero lleno

de tal manera de libros y de papeles, que no se comprende cómo allí se

podía caminar. Las sábanas estaban manchadas de tinta. Los libros eran

de diferentes formatos. Los papeles de grandes pliegos estaban llenos de

cosas sabias, de cosas sabias de don Marcelino--. «Cuando está don

Marcelino no recibe a nadie», me dijo Manuel. El caso es que la buena

suerte quiso que cuando retornó de Santander el ilustre humanista yo

entrara a su cuarto, por lo menos algunos minutos todas las mañanas. Y

allí se inició nuestra larga y cordial amistad.

Autobiografía Obras Completas Vol. XV · 第 25 / 123 题