La parte principal y sublime del arte es la investigacion de las

cosas que componen qualquiera otra; y la segunda, que trata de los

movimientos, estriva en que tengan conexîon con sus operaciones:

estas se deben hacer con prontitud, segun la naturaleza de quien las

executa, ya solícito, ó ya tardío y perezoso; y la prontitud en la

ferocidad ha de ser correspondiente en todo á la qualidad que debe

tener quien la executa. Por exemplo: quando se ha de representar un

hombre arrojando un dardo, una piedra ó cosa semejante, debe manifestar

la figura la total disposicion que tiene para tal accion, como se ve en

estas figuras, diversas entre sí, respecto á su accion y potencia. La

primera A representa la fuerza ó potencia; la segunda B el movimiento:

pero la B arrojará á mas distancia lo que tire que la A; porque aunque

ambas demuestran que quieren arrojar el peso que tienen ácia una misma

parte, la B, teniendo vueltos los pies ácia dicho parage, quando,

torciendo el cuerpo, se mueve á la parte opuesta á aquella ácia donde

dispone su fuerza y potencia, vuelve luego con velocidad y comodidad

al mismo puesto, y desde alli arroja de la mano el peso que tiene. Y

en el mismo caso la figura A, como tiene las puntas de los pies ácia

parage contrario á aquel á donde va á arrojar el peso, se vuelve á él

con grande incomodidad, y por consiguiente el efecto es muy débil,

y el movimiento participa de su causa; porque la disposicion de la

fuerza en todo movimiento debe ser torciendo el cuerpo con violencia y

volviéndolo al sitio natural con comodidad, para que de éste modo tenga

la operacion buen efecto. Porque la ballesta que no tiene disposicion

violenta, el movimiento de la flecha que arroje será breve ó ninguno;

pues donde no se deshace la violencia, no hay movimiento, y donde

no hay violencia, mal puede destruirse: y asi el arco que no tiene

violencia, no puede producir movimiento, á menos que no la adquiera,

y para adquirirla tendrá variacion. Sentado esto, el hombre que no se

tuerce y vuelve, no puede adquirir potencia; y asi quando la figura A

haya arrojado el dardo, advertirá que su tiro ha sido corto y floxo

para el punto ácia donde le dirigia, y que la fuerza que hizo solo

aprovechaba para un sitio contrario. _Lámina III._

§ CLXXXIII.

_De las actitudes y movimientos, y sus miembros._

En una misma figura no se deben repetir unos mismos movimientos, ya en

sus miembros, ya en sus manos ó dedos; ni tampoco en una misma historia

se deben duplicar las actitudes de las figuras. Y si la historia fuese

demasiadamente grande, como una batalla, en cuyo caso solo hay tres

modos de herir, que son estocada, tajo y rebés; entonces es forzoso

poner cuidado en que todos los tajos se representen en varios puntos

de vista, como por la espalda, por el costado ó por delante; y lo mismo

en los otros dos modos, y en todas las demas actitudes que participen

de una de estas. En las batallas tienen mucha viveza y artificio los

movimientos compuestos, como quando una misma figura se ve con las

piernas ácia adelante, y el cuerpo de perfil. Pero de esto se hablará

en otro lugar.

§ CLXXXIV.

_De las articulaciones de los miembros._

En las articulaciones de los miembros y variedad de sus dobleces es de

advertir que quando por un lado crece la carne, falta por el otro; lo

qual se puede notar en el cuello de los animales, cuyo movimiento es

de tres modos diferentes: dos de ellos simples, y uno compuesto que

participa de ambos. El uno de los movimientos simples, es quando se

une á la espalda, ó quando baxa ó sube la cabeza. El segundo es quando

se vuelve ácia la derecha ó izquierda, sin encorvarse, antes bien

manteniéndole derecho, y la cabeza vuelta á un lado de la espalda. El

tercer movimiento que es compuesto, se advierte quando el cuello se

vuelve y se tuerce á un mismo tiempo, como quando la oreja se inclina

sobre un ombro, dirigiendo el rostro ácia la misma parte ó á la otra,

encaminando la vista al Cielo.

§ CLXXXV.

_De la proporcion de los miembros humanos._

Mídase el Pintor á sí mismo la proporcion de sus miembros, y note el

defecto que tenga, para tener cuidado de no cometer el mismo error

en las figuras que componga por sí: porque suele ser vicio comun en

algunos gustar de hacer las cosas á su semejanza.

§ CLXXXVI.

_De los movimientos de los miembros._

Todos los miembros del hombre deben exercer aquel oficio para que

fueron destinados; esto es, que en los muertos ó dormidos no debe

representarse ningun miembro con viveza ni despejo. Asi, pues, el pie

se hará siempre extendido, como que recibe en sí todo el peso del

hombre, y nunca con los dedos separados, sino quando se apoye sobre el

talon.

§ CLXXXVII.

_De los movimientos de las partes del rostro._

Los movimientos de las partes del rostro, causados por los accidentes

mentales, son muchos: los principales son la risa, el llanto, el

gritar, el cantar, ya sea con voz grave ó delgada, la admiracion,

la ira, la alegría, la melancolía, el espanto, el dolor, y otros

semejantes; de todos los quales se hará mencion, pero primero de la

risa y llanto, porque se semejan mucho en la configuracion de la boca y

mexillas, como tambien en lo cerrado de los ojos; y solo se diferencian

en las cejas y su intervalo. Todo esto se dirá en su lugar, y tambien

la variedad que recibe el semblante, las manos, y toda la persona por

algunos accidentes, cuya noticia es muy necesaria al Pintor, pues si

no, pintará verdaderamente dos veces muertas las figuras. Y vuelvo

á advertir que los movimientos no han de ser tan desmesurados y

extremados, que la paz parezca batalla ó junta de embriagados: y sobre

todo los circunstantes al caso de la historia que se pinte, es menester

que estén en acto de admiracion, de reverencia, de dolor, de sospecha,

de temor ó de gozo, segun lo requieran las circunstancias con que se

haya hecho aquel concurso de figuras; y tambien se procurará no poner

una historia sobre otra en una misma parte con diversos orizontes,

de modo que parezca una tienda de géneros con sus navetas y caxones

quadrados.

§ CLXXXVIII.

_Diferencias de los rostros._

Las partes que constituyen la mediacion ó cañon de la nariz son de ocho

modos diferentes: 1.º ó son igualmente rectas, igualmente cóncavas, ó

igualmente convexâs: 2.º ó desigualmente rectas, cóncavas, ó convexâs:

3.º ó rectas en la parte superior, y cóncavas en la inferior: 4.º ó en

la parte inferior convexâs, y cóncavas en la superior: 5.º ó cóncavas

en la parte superior, y en la inferior rectas: 6.º ó en la parte

inferior cóncavas, y convexâs en la superior: 7.º ó arriba convexâs, y

debaxo rectas: 8.º ó arriba convexâs, y debaxo cóncavas.

La union de la nariz con el entrecejo es de dos maneras: ó cóncava ó

recta.

La frente varía de tres modos: llana, cóncava ó llena. La llana puede

ser convexâ en la parte superior ó en la inferior, ó en ambas, y

tambien llana generalmente.

§ CLXXXIX.

_Modo de conservar en la memoria y dibuxar el perfil de un rostro,

habiéndole visto solo una vez._

En éste caso es menester encomendar á la memoria la diferencia de

quatro miembros diversos, como son la nariz, boca, barba y frente. En

quanto á la nariz puede ser de tres suertes: recta, cóncava ó convexâ.

Entre las rectas hay quatro clases: largas, cortas, con el pico alto,

ó con el pico baxo. La nariz cóncava puede ser de tres géneros, pues

unas tienen la concavidad en la parte superior, otras en la media, y

otras en la inferior. La nariz convexâ puede tambien ser de otros tres

géneros: ó en el medio, ó arriba ó abaxo. La parte que divide las dos

ventanas de la nariz (llamada columna) puede igualmente ser recta,

cóncava ó convexâ.

§ CXC.

_Modo de conservar en la memoria la forma ó fisonomía de un semblante._

Para conservar con facilidad en la imaginacion la forma de un rostro,

es preciso ante todas cosas tener en la memoria multitud de formas

de boca, ojos, nariz, barba, garganta, cuello y ombros, tomadas de

varias cabezas. La nariz mirada de perfil puede ser de diez maneras

diferentes: derecha, curva, cóncava, con el caballete en la parte

superior ó en la inferior, aguileña, roma, redonda ó aguda. Mirada de

frente se divide en once clases diferentes: igual, gruesa en el medio

ó sutil, gruesa en la punta y sutil en el principio, delgada en la

punta y gruesa en el principio, las ventanas anchas ó estrechas, altas

ó baxas, muy descubiertas ó muy cerradas por la punta; y de éste modo

se hallarán otras varias diferencias en las demas partes, las quales

debe el Pintor copiar del natural, y conservarlas en la mente. Tambien

se puede, en caso de tener que hacer un retrato de memoria, llevar

consigo una libretilla en donde estén dibuxadas todas estas facciones,

y despues de haber mirado el rostro que se ha de retratar, se pasa la

vista por la libreta para ver qué nariz ó qué boca de las apuntadas se

la semeja; y poniendo una señal, se hace luego el retrato en casa.

§ CXCI.

_De la belleza de un rostro._

No se pinten jamas músculos definidos crudamente; antes al contrario,

desháganse insensible y suavemente los claros agradables con sombras

dulces; y de éste modo resultará la gracia y la belleza.

§ CXCII.

_De la actitud._

La hoyuela de la garganta viene á caer sobre el pie, y echando adelante

un brazo, sale de la linea del pie: si se pone detras la una pierna, se

avanza la hoyuela; y de éste modo en qualquiera actitud muda de puesto.

§ CXCIII.

_Del movimiento de los miembros que debe tener la mayor propiedad._

La figura cuyos movimientos no son acomodados á los accidentes que

representa su imaginacion en su semblante, dará á entender que sus

miembros no van acordes con su discurso, y que vale muy poco el juicio

de su artífice. Por esto toda figura debe representar con la mayor

expresion y eficacia que el movimiento, en que está pintada, no puede

significar ninguna otra cosa mas de aquel fin con que se hizo.

§ CXCIV.

_De los miembros del desnudo._

Los miembros de una figura desnuda se han de expresar mas ó menos, en

quanto á la musculacion, segun la mayor ó menor fatiga que executen;

y solo se deben descubrir aquellos miembros que trabajan mas en el

movimiento ó acto que se representa, y el que tiene mayor accion se

manifestará con mas fuerza, quedando mas suave y mórbido el que no

trabaja.

§ CXCV.

_Del movimiento del hombre y demas animales quando corren._

Quando el hombre se mueve, ya sea con velocidad ó lentamente, la parte

que está sobre la pierna que va sosteniendo el cuerpo, será mas baxa

que la otra.

§ CXCVI.

_En qué caso está mas alta la una espaldilla que la otra en las

acciones del hombre._

Quanto mas tardo sea el movimiento del hombre ó animal, tanto mas se

levantará alternativamente la una espaldilla; y mucho menos, quanto

mas veloz sea el movimiento. Esto se prueba por la proposicion 9.ª

del movimiento local que dice: _todo grave pesa por la linea de su

movimiento_: por lo qual moviéndose el todo de un cuerpo ácia algun

parage, la parte unida á él sigue la brevísima linea del movimiento de

su todo, sin comunicar peso alguno á las partes laterales de él.

[Ilustración: _Lam. IV_

_Barcelon lo G.bó_]

§ CXCVII.

_Objecion á la § antecedente._

Dirán acaso en quanto á lo primero, que no es necesario que el hombre,

que está á pie firme ó que anda con lentitud, use continuamente la

dicha equiponderacion de los miembros sobre el centro de gravedad

que sostiene el peso del todo; porque muchas veces no observa el

hombre tal regla, antes bien hace todo lo contrario: pues en varias

ocasiones se dobla lateralmente, afirmándose sobre un pie solo; otras

descarga parte del peso total sobre la pierna que no está derecha, sino

doblada la rodilla, como demuestran las figuras B C. Pero á esto se

responde que lo que no hace la espaldilla en la figura B, lo hace la

cadera, como se demostró en su lugar.[*] _Lámina IV._

[*] Vease la § 89.

§ CXCVIII.

_La extension del brazo muda al todo del hombre de su primer peso._

El brazo extendido hace que recayga todo el peso de la persona sobre el

pie que la sustenta, como se ve en los Volatines, quando andan en la

maroma con los brazos abiertos, sin mas contrapeso.

§ CIC.

_El hombre y algunos otros animales que se mueven con lentitud, tienen

el centro de gravedad cercano al centro de su sustentáculo._

Todo animal que sea de tardo movimiento tendrá el centro de las

piernas, que son su sustentáculo, próxîmo al perpendículo del centro

de gravedad; y al contrario, en siendo de movimiento veloz, tendrá mas

remoto el centro del sustentáculo del de gravedad.

§ CC.

_Del hombre que lleva un peso sobre la espalda._

Siempre queda mas elevado el ombro en que estriva el peso en qualquier

hombre, que el que va libre, como se puede ver en la figura, por la

qual pasa la linea central de todo el peso del hombre, y del peso que

lleva: y éste peso compuesto, si no fuese dividido igualmente sobre el

centro de la pierna en que estriva, se iria abaxo necesariamente; pero

la necesidad providencia el que se eche á un lado tanta cantidad del

peso del hombre, como hay de peso accidental en el opuesto. Esto no

se puede hacer, á menos que el hombre no se doble y se baxe de aquel

lado en que no tiene tanta carga, de tal manera que llegue á participar

tambien del peso que lleva el otro: y de éste modo se ha de elevar

precisamente el ombro que va cargado, y se ha de baxar el libre; cuyo

medio es el que ha encontrado en éste caso la artificiosa necesidad.

_Lámina V._

§ CCI.

_Del peso natural del hombre sobre sus pies._

Siempre que el hombre se mantenga en solo un pie, quedará el total de

su peso dividido en partes iguales sobre el centro de gravedad que le

sostiene. _Lámina V._

§ CCII.

_Del hombre andando._

Conforme va andando el hombre, pone su centro de gravedad en el de la

pierna que planta en el suelo. _Lámina VI._

[Ilustración: _Lam. V_

_Barcelon lo G.bó_]

[Ilustración: _Lam. VI_

_I. Barcelon f.it_]

§ CCIII.

_De la balanza que hace el peso de qualquier animal inmóvil sobre sus

piernas._

La privacion de movimiento de qualquier animal plantado en tierra nace

de la igualdad que entonces tienen los pesos opuestos, mantenidos sobre

ellos mismos. _Lámina I._

§ CCIV.

_De los dobleces del cuerpo humano._

Al doblarse el hombre por un lado, tanto disminuye por él, como crece

por el opuesto: de modo que llega á ser la diminucion súbdupla de la

extension de la otra parte. Pero de esto se tratará particularmente.

§ CCV.

_Sobre lo mismo._

Quanto mas se extienda el un lado de un miembro de los que pueden

doblarse, tanto mas se disminuirá el opuesto. La linea central

extrínseca de los lados que no se doblan en los miembros capaces de

doblez, nunca disminuye ni crece en su longitud.

§ CCVI.

_De la equiponderacion._

Siempre que una figura sostenga algun peso, saliéndose de la linea

central de su quantidad, es preciso que ponga á la parte opuesta

tanto peso accidental ó natural, que baste á contrapesarlo, ó haga

balanza al lado de la linea central que sale del centro del pie en que

estriva, y pasa por medio del peso que insiste en dicho pie. Se ve muy

freqüentemente á un hombre tomar un peso en un brazo, y levantar el

otro ó apartarlo del cuerpo; y si esto no basta para contrabalancear,

añade á la misma parte mas peso natural doblándose, hasta que es

suficiente para resistir al que ha tomado. Tambien se advierte, quando

va á caerse un hombre de un lado, que echa fuera el brazo opuesto

inmediatamente.

§ CCVII.

_Del movimiento humano._

Quando se vaya á pintar una figura moviendo un peso qualquiera, debe

considerarse que todos los movimientos se han de hacer por lineas

diversas; esto es de abaxo arriba con movimiento simple, como quando

un hombre se baxa para recibir en sí un peso, que va á levantarlo

alzándose; ó quando quiere arrastrar alguna cosa ácia atras, ó

arrojarla ácia delante, ó tirar de una cuerda que pasa por una poléa ó

carrucha. Adviértase que el peso del hombre en éste caso tira tanto,

como se aparta el centro de su gravedad del de su apoyo; á lo que se

añade la fuerza que hacen las piernas y el espinazo quando se enderezan.

§ CCVIII.

_Del movimiento causado por la destruccion de la balanza._

El movimiento causado por la destruccion de la balanza es el de la

desigualdad; porque ninguna cosa puede moverse por sí, como no salga de

su balanza; y tanto mayor es su velocidad, quanto mas se aparta y se

sale de aquella.

[Ilustración: _Lam. VII_

_Barcelon lo G.bó_]

§ CCIX.

_De la balanza de las figuras._

Si la figura planta sobre un pie solo, el ombro del lado que insiste

debe estar mas baxo que el otro, y la hoyuela de la garganta debe

venir á caer sobre el centro del pie en que estriva. Esto mismo se ha

de verificar en todos los lados por donde se vea la figura, estando

con los brazos no muy apartados del cuerpo, y sin peso alguno sobre la

espalda ó en la mano, ni teniendo la pierna que no planta puesta muy

atras ó muy adelante. _Lámina VII._

§ CCX.

_De la gracia de los miembros._

Los miembros de un cuerpo deben acomodarse con gracia al propósito del

efecto que se quiere haga la figura; pues queriendo que ésta muestre

bizarría, se deben representar los miembros gallardos y extendidos,

sin decidir mucho los músculos, y aun aquella demostracion que se haga

de ellos debe ser muy suave, de modo que se conozca poco, con sombras

claras; y se tendrá cuidado de que ningun miembro (especialmente los

brazos) quede en linea recta con el que tiene junto á sí. Y si por la

posicion de la figura viene á quedar la cadera derecha mas alta que la

izquierda, la articulacion del ombro correspondiente caerá en linea

perpendicular sobre la parte mas elevada de dicha cadera, quedando el

ombro derecho mas baxo que el izquierdo, y la hoyuela de la garganta

siempre perpendicular al medio de la articulacion del pie que planta.

La otra pierna que no sostiene, se hará con la rodilla algo mas baxa

que la derecha, y no separadas.

Las actitudes de la cabeza y brazos son infinitas, por lo que no me

detendré en dar regla alguna para esto: solo diré que deben ser siempre

naturales y agraciadas, de modo que no parezcan leños en vez de brazos.

§ CCXI.

_De la comodidad de los miembros._

En quanto á la comodidad de los miembros se ha de tener presente que

quando se haya de representar una figura que va á volverse ácia atras ó

á un lado por algun accidente, no se ha de dar movimiento á los pies y

demas miembros ácia aquella parte á donde tiene vuelta la cabeza, sino

que se ha de procurar dividir toda aquella vuelta en quatro coyunturas,

que son la del pie, la de la rodilla, la de la cadera y la del cuello:

de modo que si planta la figura sobre la pierna derecha, se hará que

doble la rodilla izquierda ácia dentro, quedando algo levantado el pie

por afuera; la espaldilla de dicho lado izquierdo estará mas baxa que

la derecha; la nuca vendrá á caer perpendicularmente sobre el tobillo

exterior del pie siniestro, y lo mismo la correspondiente espaldilla

con el pie derecho. Siempre se ha de tener cuidado que las figuras no

han de dirigir ácia un lado cabeza y pecho; pues como la naturaleza

nos ha dado el cuello para nuestra mayor comodidad, lo podemos volver

facilmente á todos lados, quando queremos mirar á varias partes, y del

mismo modo casi obedecen las demas coyunturas. Si la figura ha de estar

sentada con los brazos ocupados en alguna accion al través, procúrese

hacer que el pecho vuelva ácia la cadera.

§ CCXII.

_De la figura aislada._

La figura que esté aislada debe igualmente no tener dos miembros en una

misma posicion: por exemplo, si se finge que va corriendo, no se le han

de poner ambas manos ácia delante, sino trocadas, pues de otro modo no

podria correr; y si el pie derecho está delante, el brazo debe estar

atras y el izquierdo delante, pues no se puede correr bien sino en ésta

actitud. Si hay que representar alguna otra figura que va siguiendo á

la primera, la una pierna la adelantará bastante, y la otra quedará

debaxo de la cabeza, y los brazos tambien con movimiento trocado: todo

lo qual se tratará mas difusamente en el libro de los movimientos[13].

§ CCXIII.

_Quál es lo mas importante en una figura._

Entre las cosas mas principales que se requieren en una figura de

qualquier animal, la mas importante es colocar la cabeza bien sobre los

ombros, el tronco sobre las caderas, y los ombros y caderas sobre los

pies.

§ CCXIV.

_De la balanza que debe tener todo peso al rededor del centro de

gravedad de qualquier cuerpo._

Toda figura que se mantiene firme sobre sus pies, tendrá igualdad de

peso al rededor del centro de su apoyo. De manera que si la figura,

plantada sobre sus pies sin movimiento, saca un brazo al frente del

pecho, debe echar igual peso natural atras, quanto es el peso natural

y accidental que echa adelante: y lo mismo se entenderá de qualquier

parte que se separe considerablemente de su todo.

§ CCXV.

_De las figuras que han de manejar y llevar algun peso._

Nunca se representará una figura elevando ó cargando algun peso, sin

que ella misma saque de su cuerpo otro tanto peso ácia la parte opuesta.

§ CCXVI.

_De las actitudes de las figuras._

La actitud de las figuras se ha de poner con tal disposicion de

miembros, que ella misma dé á entender la intencion de su ánimo.

§ CCXVII.

_Variedad de las actitudes._

En los hombres se ponen las actitudes con respecto á su edad ó

dignidad, y se varían segun lo requiere el sexô.

§ CCXVIII.

_De las actitudes en general._

El Pintor debe observar con cuidado las actitudes naturales de los

hombres producidas inmediatamente de qualquier accidente, y procurarlas

tener bien presentes en la memoria; y no exponerse á verse obligado á

poner á una persona en acto de llorar sin que tenga causa para ello,

y copiar aquel afecto: porque en tal caso, como alli es sin motivo

el llanto, no tendrá ni prontitud ni naturalidad. Por esto es muy

conducente observar estas cosas quando suceden naturalmente, y luego

haciendo que otro lo finja, quando sea menester, se toma de él lo que

viene al caso, y se copia.

§ CCXIX.

_De las acciones de los circunstantes que están mirando un

acaecimiento._

Todos los circunstantes de qualquier pasage digno de atencion están con

diversos actos de admiracion considerándolo, como quando la Justicia

executa un castigo en algunos malhechores. Y si el caso es de devocion,

entonces los presentes están atendiéndolo con semblante devoto en

varias maneras, como si se representase el santo Sacrificio de la Misa

á la elevacion de la Hostia y otros semejantes. Si el caso es festivo y

jocoso ó lastimoso, entonces no es preciso que los circunstantes tengan

la vista dirigida ácia él, sino que deben estar con varios movimientos,

condoliéndose ó alegrándose varios de ellos entre sí. Si la cosa es

de espanto, se representará en los rostros de los que huyen grande

expresion de asombro ó temor, con variedad de movimientos, segun se

advertirá quando se trate de ello en su libro respectivo.

§ CCXX.

_Qualidad del desnudo._

Nunca se debe pintar una figura delgada y con los músculos muy

relevados; porque las personas flacas nunca tienen mucha carne sobre

los huesos, antes bien por falta de ella son delgados; y en donde no

hay carne, mal pueden ser gruesos los músculos.

§ CCXXI.

_Los músculos son cortos y gruesos._

Los hombres que naturalmente son musculosos tienen los huesos muy

gruesos, y su proporcion por lo regular es corta, con poca gordura;

porque como crecen mucho los músculos, se oprimen mutuamente y no queda

lugar para la gordura que suele haber entre ellos. De éste modo los

músculos, comprimidos asi unos con otros, y no pudiéndose dilatar,

engruesan mucho especialmente ácia el medio.

§ CCXXII.

_Los hombres gruesos tienen los músculos delgados._

Aunque los hombres muy gruesos suelen ser por lo regular poco altos,

como sucede tambien á los musculosos, sus músculos no obstante son

sutiles y delgados: pero entre los tegumentos de su cuerpo se halla

mucha grosura esponjosa y vana, ó llena de ayre; por lo qual las

personas de ésta naturaleza se sostienen con mas facilidad sobre el

agua que los musculosos, los quales tienen mucho menos ayre en su cutis.

§ CCXXIII.

_Quáles son los músculos que se ocultan en los movimientos del hombre._

Al levantar y baxar el brazo se oculta la tetilla y se hincha: lo mismo

sucede á los vacíos ó hijadas, al doblar el cuerpo ácia tras ó ácia

adelante. Los ombros ó espaldillas, las caderas y el cuello varían

mucho mas que las demas articulaciones; porque sus movimientos son

mucho mas variables. De esto se tratará particularmente en otro libro.

§ CCXXIV.

_De los músculos._

Los miembros de un jóven no se deben representar con los músculos

muy señalados; porque esto es señal de una fortaleza propia de la

edad madura, y que no se halla en los jóvenes. Señalaránse, pues, los

sentimientos de los músculos mas ó menos suavemente, segun lo mucho ó

poco que trabajen, teniendo cuidado de que los músculos que están en

accion han de estar mas hinchados y elevados que los que descansan; y

las lineas centrales intrínsecas de los miembros que se doblan nunca

tienen su natural longitud.

§ CCXXV.

_La figura pintada con demasiada evidencia de todos sus músculos ha de

estar sin movimiento._

Quando se pinte un desnudo, señalados sobradamente todos sus músculos,

es forzoso que se le represente sin movimiento alguno: porque de ningun

modo puede moverse un hombre á menos que la una parte de sus músculos

no se afloxe, y la otra opuesta tire. Los que se afloxan quedan

ocultos, y los que tiran se hinchan y se descubren enteramente.

§ CCXXVI.

_Nunca se debe afectar demasiado la musculacion en el desnudo._

Las figuras desnudas no deben estar sobradamente anatomizadas, porque

quedan sin gracia ninguna. Los músculos solo se señalarán en aquella

parte del miembro que executa la accion. El músculo se manifiesta por

lo comun en todas sus partes mediante la operacion que executa, de

modo que antes de ella no se dexaba ver.

§ CCXXVII.

_De la distancia y contraccion de los músculos._

El músculo que tiene la parte posterior del muslo es el que mas se

dilata y contrae respecto de los demas músculos del cuerpo humano.

El segundo es el que forma la nalga. El tercero el del espinazo. El

quarto el de la garganta. El quinto el de la espaldilla. El sexto el

del estómago, que nace baxo el hueso esternon, y termina en el empeyne,

como se dirá mas adelante[14].

§ CCXXVIII.

_En qué parte del hombre se encuentra un tendon sin músculo._

En la parte llamada muñeca ó carpo, á cosa de quatro dedos de distancia

ácia el brazo, se encuentra un tendon que es el mas largo de los que

tiene el hombre, el qual está sin músculo, y nace en el medio de uno de

los condilos del radio ó hueso del antebrazo, y termina en el otro. Su

figura es quadrada, su anchura casi de tres dedos, y su grueso cosa de

medio. Solo sirve de tener unidos los dichos condilos para que no se

separen[15].

§ CCXXIX.

_De los ocho huesecillos que se encuentran en medio de los tendones en

varias coyunturas._

En las articulaciones del hombre nacen algunos huesecillos, los quales

están en medio del tendon, que la sirve de ligamento; como es la rótula

ó choquezuela, y los que se hallan en la articulacion de la espaldilla

y en la del pie, los quales en todo son ocho, en ésta forma: uno

en cada espaldilla, otro en cada rodilla y dos en cada pie, baxo la

primera articulacion del dedo gordo ácia el talon ó calcáneo; y todos

ellos se hacen durísimos en la vejez[16].

§ CCXXX.

_Del músculo que hay entre el hueso esternon y el empeyne._

Nace un músculo en el hueso esternon y termina en el empeyne, el que

tiene tres acciones, porque su longitud se divide por tres tendones.

Primero está la parte superior del músculo, y luego sigue un tendon

tan ancho como él: despues está la parte media algo mas abaxo, á la

qual se une el segundo tendon, y finalmente acaba con la parte inferior

y su tendon correspondiente, el qual está unido al hueso pubis ó del

empeyne. Estas tres partes de músculo con sus tres tendones las ha

criado la naturaleza, atendiendo al fuerte movimiento que hace el

hombre al doblar el cuerpo y enderezarlo con la ayuda de éste músculo;

el qual si solo fuese de una pieza, se variaria mucho al tiempo de

encogerse y dilatarse, quando el hombre se dobla y endereza; y es mucho

mas bello que haya poca variedad en la accion de éste músculo, pues

si tiene que dilatarse el espacio de nueve dedos, y encogerse luego

otros tantos, á cada parte le tocan solo tres dedos, y por consiguiente

varían poco en su figura, y casi nada alteran la belleza del hombre[17].

§ CCXXXI.

_Del último esfuerzo que puede hacer el hombre para mirarse por la

espalda._

El último esfuerzo que el hombre puede hacer con su cuerpo es para

verse los talones, quedando siempre el pecho al frente. Esto no se

puede hacer sin mucha dificultad, y se han de doblar las rodillas

y baxar los ombros. La causa de ésta posicion se demostrará en la

Anatomía, igualmente que los músculos que se ponen en movimiento, tanto

al principio, como al fin. _Lámina VIII._

§ CCXXXII.

_Hasta dónde pueden juntarse los brazos por detras._

Puestos los brazos á la espalda, nunca podrán juntarse los codos mas

de lo que alcancen las puntas de los dedos de la mano del otro brazo;

esto es, que la mayor proxîmidad que pueden tener los codos por detras

será igual al espacio que hay desde el codo á la extremidad de los

dedos; y en éste caso forman los brazos un quadrado perfecto. Y lo mas

que se pueden atravesar por delante es hasta que el codo venga á dar en

medio del pecho, en cuya actitud forman los ombros con él un triángulo

equilátero.

§ CCXXXIII.

_De la actitud que toma el hombre quando quiere herir con mucha fuerza._

Quando el hombre se dispone á hacer un movimiento con gran fuerza, se

dobla y tuerce quanto puede ácia la parte contraria de aquella en donde

quiere descargar el golpe, en cuya actitud se dispone para la mayor

fuerza que le sea posible, la qual dirige el golpe, y queda impresa en

la parte á que se dirigia, con el movimiento compuesto. _Lámina IX._

[Ilustración: _Lam. VIII_

_Barcelon lo G.bó_]

[Ilustración: _Lam. IX_

_Barcelon lo G.bó_]

[Ilustración: _Lam. X_

_Barcelon f.it_]

§ CCXXXIV.

_De la fuerza compuesta del hombre, y primeramente de la de los brazos._

Los músculos que mueven el antebrazo para su extension y retraccion,

nacen ácia el medio del olecránon, que es la punta del codo, uno

detras de otro. Delante está el que dobla el brazo, y detras el que lo

alarga[18].

Que el hombre tenga mas fuerza para atraer á sí una cosa, que para

arrojarla, se prueba por la proposicion 9.ª _de ponderibus_, que dice:

_entre los pesos de igual potencia, el que esté mas remoto del centro

de la balanza parecerá que tiene mas_. De lo que se sigue, que siendo

N B y N C músculos de igual potencia entre sí, el de delante N C es

mas poderoso que el de atras N B, porque aquel está en la parte C del

brazo, que se halla mas apartada del centro del codo A, que la parte B

que está al otro lado; con lo qual queda probado. Pero ésta es fuerza

simple, no compuesta como la de que vamos á tratar. Fuerza compuesta

se dice quando los brazos hacen alguna accion, y se añade una segunda

potencia del peso de la persona ó de las piernas, como sucede al

tiempo de atraer alguna cosa ó de empujarla, en cuyo caso ademas de la

potencia de los brazos se añade el peso de la persona, la fuerza de la

espalda y la de las piernas que consiste en el extenderlas; como si

dos brazos agarrados á una columna, el uno la atraxese, y el otro la

impeliese. _Lámina X._

§ CCXXXV.

_En qué tenga el hombre mayor fuerza, si en atraer ó en impeler._

El hombre tiene mucha mas fuerza para atraer que para impeler; porque

en aquella accion trabajan tambien los músculos del brazo que formó

la naturaleza solo para atraer, y no para impeler ó empujar; porque

quando el brazo está extendido, los músculos que mueven el antebrazo no

pueden trabajar en la accion de impeler mas que si el hombre apoyára

la espalda á la cosa que quiere mover de su sitio, en cuyo acto solo

operan los nervios que levantan la espalda quando está cargada ó

encorvada, y[19] los que enderezan la pierna quando está doblada, que

se hallan baxo del muslo en la pantorrilla; en cuya conseqüencia queda

probado, que para atraer se añade á la fuerza de los brazos la potencia

de la extension de las piernas, y la elevacion de la espalda á la

fuerza del pecho del hombre en la qualidad que requiere su obliqüidad:

pero á la accion de impeler, aunque concurre lo mismo, falta la

potencia del brazo, porque lo mismo es empujar una cosa con un brazo

sin movimiento, que si en vez de brazo hubiera un palo. _Lámina XI._

§ CCXXXVI.

_De los miembros que se doblan, y del oficio que tiene la carne en esos

dobleces._

La carne que viste las coyunturas de los huesos y demas partes próxîmas

á ellos, se aumenta y disminuye segun lo que se dobla ó extiende el

respectivo miembro; esto es, se aumenta en la parte interior del ángulo

que forma el miembro doblado, y se disminuye y dilata en la parte

exterior de él: y la parte interpuesta entre el ángulo convexô y el

cóncavo participa mas ó menos del aumento ó diminucion, segun lo mas

ó menos próxîmas que estén sus partes al ángulo de la coyuntura que

dobla.

[Ilustración: _Lam XI_

_Barcelon f.it_]

§ CCXXXVII.

_Del volver la pierna sin el muslo._

El volver la pierna desde la rodilla abaxo sin hacer igual movimiento

con el muslo, es imposible: la causa de esto es, porque la articulacion

de la rótula es de tal modo, que el hueso de la pierna ó tibia toca con

el del muslo de suerte que su movimiento es ácia atras y ácia adelante,

segun exîge la manera de andar y el arrodillarse; pero de ningun modo

se puede mover lateralmente, porque no lo permiten los contactos de

ambos huesos. Porque si ésta articulacion fuese apta para doblar y

dar vuelta como el hueso húmero ó del brazo, cuya cabeza entra en una

cavidad de la escápula ó espaldilla, ó como el fémur ó hueso del muslo,

que entra tambien su cabeza en una cavidad del hueso ileon ó del anca,

entonces podria el hombre volver la pierna á qualquier lado, asi como

ahora la mueve atras y adelante solamente, en cuyo caso siempre serían

las piernas torcidas. Tampoco ésta coyuntura puede pasar mas allá de

la linea recta que forma la pierna, y solo dobla por detras y no por

delante, pues entonces no podria el hombre levantarse de pie quando se

hinca de rodillas; porque en ésta accion se carga primeramente todo

el tronco del cuerpo sobre la una rodilla, mientras que á la otra se

la dexa enteramente libre y sin mas peso que el suyo natural, y asi

levanta facilmente la rodilla de la tierra y sienta la planta del

pie; luego carga todo el peso sobre el pie que estriva ya en tierra,

apoyando la mano sobre la rodilla correspondiente, y á un mismo tiempo

extiende el brazo, con cuyo movimiento se levanta el pecho y la cabeza,

y endereza el muslo igualmente que el pecho, y se planta sobre el mismo

pie hasta que levanta la otra pierna.

§ CCXXXVIII.

_Del pliegue que hace la carne._

La carne que hace pliegue siempre forma arrugas, y en la parte opuesta

está tirante.

§ CCXXXIX.

_Del movimiento simple del hombre._

Llámase movimiento simple el que hace el hombre quando simplemente se

dobla atras ó adelante.

§ CCXL.

_Movimiento compuesto._

Movimiento compuesto es quando para alguna operacion es preciso

doblarse ácia dos partes diferentes á un mismo tiempo. En ésta atencion

debe el Pintor poner cuidado en hacer los movimientos compuestos

apropiados á la presente composicion; quiero decir, que si un Pintor

hace un movimiento compuesto por la necesidad de tal accion, que va á

representar, ha de procurar no hacer una cosa contraria poniendo á la

figura con un movimiento simple que estará mucho mas remoto de la tal

accion[20].

§ CCXLI.

_De los movimientos apropiados á las acciones de las figuras._

Los movimientos de las figuras que pinte el Pintor han de demostrar

la quantidad de fuerza que conviene á la accion que executan; quiero

decir, que no debe expresar la misma fuerza la que levante un palo, que

la que alza un madero grande. Y asi debe tener mucho cuidado en la

expresion de las fuerzas, segun la qualidad de los pesos que manejan.

§ CCXLII.

_Del movimiento de las figuras._

Nunca se hará la cabeza de una figura mirando á su frente en derechura,

sino que gire á un lado, sea al derecho ó al izquierdo, ya dirija la

vista ácia abaxo ó ácia arriba, ó al frente; porque es preciso que

manifieste en su movimiento que está con viveza, y no dormida. Tampoco

debe estar toda la figura vuelta ácia un lado: de modo que la una

mitad corresponda en linea recta con la otra; y si se quiere poner una

actitud en ésta forma, sea en un viejo: igualmente se ha de evitar la

repeticion de unos mismos movimientos, ya sea en los brazos ó en las

piernas, y esto no solo en una misma figura, sino tambien en las de los

circunstantes, á menos que no lo exîja el caso que se representa.

§ CCXLIII.

_De los actos demostrativos._

En los actos demostrativos las cosas cercanas en tiempo ó en sitio se

han de señalar sin apartar mucho la mano del cuerpo del que señala; y

quando estén remotas, debe tambien estar separada del cuerpo la mano

del que señala, y vuelto el semblante ácia el mismo parage.

§ CCXLIV.

_De la variedad de los rostros._

Los semblantes se han de variar segun los accidentes del hombre, ya

fatigados, ya en descanso, ya llorando, ya riyendo, ya gritando,

ya temerosos &c. y aun todos los demas miembros de la persona en su

actitud deben tener conexîon con lo alterado del semblante.

§ CCXLV.

_De los movimientos apropiados á la mente del que se mueve._

Hay algunos movimientos mentales á quienes no acompaña el cuerpo;

y otros que van tambien acompañados del movimiento del cuerpo. Los

movimientos mentales solo dexan caer los brazos, manos y demas partes

que dan á entender vida; pero los otros producen en los miembros del

cuerpo un movimiento apropiado al de la mente. Hay tambien un tercer

movimiento que participa del uno y del otro; y ademas otro que no es

ninguno de los dos, el qual es propio de los insensatos, que se dexa

solo para los locos ó para los bufones en sus actos chocarreros[21].

§ CCXLVI.

_Los actos mentales mueven á la persona en el primer grado de facilidad

y comodidad._

El movimiento mental mueve al cuerpo con actos simples y fáciles, no

con intrepidez; porque su obgeto reside en la mente, la qual no mueve á

los sentidos quando está ocupada en sí misma.

§ CCXLVII.

_Del movimiento producido por el entendimiento mediante el obgeto que

tiene._

Quando el movimiento del hombre lo produce y causa un cierto obgeto,

éste ó nace inmediatamente, ó no: si nace inmediatamente, el hombre

dirige al instante ácia el dicho obgeto el sentido mas necesario, que

es la vista, dexando los pies en el mismo lugar que ocupaban, y solo

mueve los muslos, que siguen á las caderas y las rodillas ácia aquella

parte adonde volvió los ojos, y de éste modo en semejante accidente se

puede discurrir mucho.

§ CCXLVIII.

_De los movimientos comunes._

Tan varios son los movimientos del hombre, como las cosas que pasan

por su imaginacion, y cada accidente de por sí mueve con mas ó menos

vehemencia al hombre, segun su grado de vigor y segun la edad; pues

de distinto modo se moverá en iguales circunstancias un jóven que un

anciano.

§ CCXLIX.

_Del movimiento de los animales._

Todo animal de dos pies, al tiempo de andar, baxa la parte del cuerpo

que insiste sobre el pie que tiene levantado, respecto á la que insiste

sobre el otro que estriva en tierra. Al contrario sucede en la parte

superior, como acaece en las caderas y en los ombros de un hombre

quando anda, y lo mismo en los páxaros en quanto á la cabeza y ancas.

§ CCL.

_Cada miembro ha de ser proporcionado al todo del cuerpo._

Téngase cuidado en que haya en todas las partes proporcion con su todo;

como quando se pinta un hombre baxo y grueso, que igualmente ha de ser

lo mismo en todos sus miembros: esto es, que ha de tener los brazos

cortos y recios, las manos anchas y gruesas, y los dedos cortos, y

abultadas las articulaciones: y asi de lo demas.

§ CCLI.

_Del decoro que se debe observar._

Observe el Pintor el debido decoro: esto es, la conveniencia del acto,

trages, sitio y circunstantes, respecto de la dignidad ó baxeza de la

cosa que represente; de modo que un Rey tenga la barba, el ademan y

vestidura grave, el parage en que se halla que esté adornado, y los

circunstantes con reverencia y admiracion, y con trages adequados á la

gravedad de una Corte Real: y al contrario las personas baxas deben

estar sin adorno alguno, y lo mismo los circunstantes, cuyas acciones

deben ser tambien baxas, correspondiendo todos los miembros á la dicha

composicion. La actitud de un viejo no debe ser como la de un mozo, ni

la de una muger igual á la de un hombre, ni la de éste á la de un niño.

§ CCLII.

_De la edad de las figuras._

No se debe mezclar una porcion de muchachos con, igual número de

viejos, ni una tropa de jóvenes con otros tantos niños; ni tampoco

una quadrilla de mugeres con otra de hombres, á menos que las

circunstancias de la accion no exîgiesen que estén juntos.

§ CCLIII.

_Qualidades que deben tener las figuras en la composicion de una

historia._

Procure el Pintor por lo general, en la composicion regular de una

historia, hacer pocos ancianos, y estos separados siempre de los

jóvenes; porque los viejos son raros por lo comun, y sus costumbres no

se adaptan con la juventud, y donde no hay conformidad de costumbres,

no puede tener lugar la amistad, y donde no hay amistad, hay

separacion. Si la composicion es de toda gravedad y seriedad, entonces

es preciso pintar pocos jóvenes; porque estos huyen de ella, y asi de

los demas.

§ CCLIV.

_Del representar una figura en acto de hablar con varios._

El Pintor que haya de representar á un hombre en acto de hablar á

otros varios, procure pintarlo como que considera la materia de que

va á tratar, poniéndole en aquella accion mas apropiada á la tal

materia. Por exemplo: si el asunto es de persuasiva, debe ser su

actitud acomodada al caso, y si es para la declaracion de varios

puntos, entonces puede pintar al que habla agarrando con dos dedos de

la mano derecha el uno de la izquierda[22], cerrados los dos menores

de aquella; la cara vuelta con prontitud ácia el pueblo, y la boca un

tanto abierta que parezca que habla. Si está sentado, ha de parecer

que se levanta un poco, y la cabeza erguida; y si está de pie, deberá

inclinarse moderadamente con el pecho y cabeza ácia el pueblo, el qual

debe figurarse silencioso y atento al Orador, mirándole al rostro con

admiracion: píntese tambien algun viejo, que tenga la boca cerrada, con

muchas arrugas en la parte inferior de las mexillas, como marabillado

del discurso que oye, las cejas arqueadas, y arrugada la frente: otros

estarán sentados, agarrando con las manos cruzadas la una rodilla:

otros con una pierna sobre otra, y encima la una mano, en cuya palma

descargará el codo del otro brazo, y sobre la mano de éste puede apoyar

la barba algun anciano.

§ CCLV.

_Cómo debe representarse una figura ayrada._

Una figura ayrada tendrá asida por los cabellos á otra, cuyo rostro

estará contra la tierra, la una rodilla sobre el costado del caido, y

levantado en alto el brazo derecho con el puño cerrado. Esta figura

debe tener el cabello erizado, las cejas baxas y delgadas, y los

dientes apretados; los extremos de la boca arqueados, el cuello grueso,

y con arrugas por delante, por estar inclinado ácia el enemigo.

§ CCLVI.

_Cómo se figura un desesperado._

El desesperado se figurará hiriéndose con un puñal, despues de haber

despedazado con sus propias manos sus vestidos; la una de estas

estará en accion de rasgarse las heridas que se va haciendo, los pies

apartados, las rodillas algo dobladas, y todo el cuerpo inclinado á

tierra con el cabello enmarañado.

§ CCLVII.

_De la risa y el llanto, y su diferencia._

El que rie no se diferencia del que llora, ni en los ojos, ni en la

boca, ni en las mexillas, sino solo en lo rígido de las cejas que se

abaten en el que llora, y se levantan en el que rie. A esto se añade

que el que llora destroza con las manos el vestido y otros varios

accidentes, segun las varias causas del llanto; porque unos lloran

de ira, otros de miedo, otros de ternura y alegría, algunos de zelos

y sospechas, otros de dolor y sentimiento, y otros de compasion y

pesar por la pérdida de amigos y parientes. Entre estos unos parecen

desesperados, otros no tanto, unos derraman lágrimas, otros gritan,

algunos levantan el rostro al cielo y dexan caer las manos cruzadas,

y otros, manifestando temor, levantan los ombros, y asi á éste tenor

segun las causas mencionadas. El que derrama lágrimas, levanta el

entrecejo y une las cejas, arrugando aquella parte, y los extremos,

de la boca se baxan; pero en el que rie están levantados, y las cejas

abiertas y despejadas.

§ CCLVIII.

_Del modo como se plantan los niños._

Tanto en los niños como en los viejos no se deben figurar acciones

prontas en la postura de sus piernas.

§ CCLIX.

_Del modo como se plantan los jóvenes y las mugeres._

Las mugeres y los jóvenes nunca se han de pintar con las piernas

descompuestas, ó demasiado abiertas: porque esto da muestras de audacia

ó falta de pudor; y estando juntas es señal de vergüenza.

§ CCLX.

_De los que saltan._

La naturaleza enseña por sí al que salta, sin que éste reflexîone en

ello, que levante con ímpetu los brazos y los ombros al tiempo de

saltar, cuyas partes por medio de éste impulso se mueven á una vez con

todo el cuerpo, y se elevan hasta que se acaba el ímpetu que llevan.

Este ímpetu va acompañado de una instantánea extension del cuerpo que

se habia doblado por la espalda, por las ancas, por las rodillas y por

los pies, la qual extension se hace obliquamente: esto es, por delante

y ácia arriba; y asi el movimiento que se hace para andar, lleva ácia

delante el cuerpo que va á saltar, y el mismo movimiento ácia arriba

levanta al cuerpo, y haciéndole describir en el ayre un arco grande,

aumenta el salto.

§ CCLXI.

_Del hombre que quiere arrojar alguna cosa con grande impulso._

Al hombre que quiere arrojar un dardo, una piedra, ú otra cosa con

movimiento impetuoso, se le puede figurar de dos modos principalmente:

esto es, se le podrá representar ó en el acto de prepararse para la

accion de arrojarlo, ó quando ya concluyó la accion. Si se le quiere

pintar preparándose para la accion de arrojar, entonces el lado

interior del pie estará en la misma linea que el pecho, pero sobre

él insistirá el ombro contrario: esto es, si el pie derecho es donde

estriva el peso del hombre, insistirá sobre él el ombro izquierdo.

_Lámina III. Figura A._

§ CCLXII.

_Por qué, quando un hombre quiere tirar una barra y clavarla en tierra,

levanta la pierna opuesta encorvada._

Aquel que va á tirar una barra de modo que quede clavada en la tierra,

levanta la pierna contraria del brazo que tira, doblándola por la

rodilla. Y esto lo hace para sompesarse sobre el pie que estriva en

el suelo, sin cuyo movimiento de la pierna sería imposible esto: ni

tampoco podria sin extenderla tirar la dicha barra.

[Ilustración: _Lam. XII_

_Barcelon f.it_]

§ CCLXIII.

_Equiponderacion de los cuerpos que no se mueven._

La equiponderacion ó balanza del hombre es de dos maneras, simple ó

compuesta. Simple es la que hace el hombre quando se planta sobre ambos

pies firmes, y abriendo los brazos, con diversas distancias respecto á

su mediacion, ó doblándose y manteniéndose sobre el un pie, conserva

el centro de gravedad perpendicular al centro del pie que planta; y si

insiste sobre ambos, entonces caerá la linea del pecho perpendicular

al medio de la distancia que hay entre los centros de ambos pies. La

balanza compuesta es quando el hombre sostiene sobre sí un peso con

diversos movimientos, como en la figura del Hércules luchando con

Anteo, la qual se debe pintar suponiendo á éste entre el pecho y los

brazos, y su espalda y ombros deben estar tan separados de la linea

central de sus pies, quanto lo esté de ellos el centro de gravedad de

la figura del Anteo por la otra parte. _Lámina XII._

§ CCLXIV.

_Del hombre que planta sobre ambos pies insistiendo mucho mas en el uno

de ellos._

Quando al cabo de mucho rato de estar en pie se le cansa al hombre la

pierna en que estrivaba, reparte el peso con la otra; pero éste modo de

plantar solo se ha de practicar con los decrépitos ó con los niños, ó

tambien en uno que se finja muy fatigado, porque en efecto es señal de

cansancio ó de poco vigor en los miembros. Al contrario, en un jóven

robusto y gallardo siempre se advertirá que planta sobre el un pie,

y si acaso da algun poco de su peso al otro, solo es al tiempo de

principiar un movimiento preciso, pues de otro modo no podria tenerle,

siendo asi que el movimiento se origina de la desigualdad.

§ CCLXV.

_Del modo de plantar las figuras._

Todas las figuras que están de pie derecho deben tener variedad en sus

miembros; quiero decir, que si un brazo le tienen ácia delante, el otro

esté en su sitio natural ó ácia atras; y si la figura planta sobre

un pie, el ombro correspondiente debe quedar mas baxo que el otro;

todo lo qual lo observan los inteligentes, los que siempre procuran

contrabalancear la figura sobre sus pies para que no se desplome:

porque quando planta sobre una pierna, la otra no sostiene el cuerpo

por estar doblada, y es como si estuviera muerta; por lo qual es

absolutamente necesario que el peso que hay sobre ambas piernas dirija

el centro de su gravedad sobre la articulacion de la que le sostiene.

§ CCLXVI.

_De la equiponderacion del hombre estrivando sobre sus pies._

Firme el hombre de pie derecho, ó cargará todo el peso de su cuerpo

sobre los pies igualmente ó desigualmente. Si carga sobre ellos

igualmente, insistirá con peso natural mezclado con peso accidental, ó

con peso natural simplemente. Si carga con peso natural y accidental,

entonces los extremos opuestos de los miembros no estarán igualmente

distantes de los puntos de las articulaciones de los pies: pero

insistiendo con peso natural simplemente, entonces dichos extremos

de los miembros opuestos estarán igualmente distantes de las

articulaciones de los pies: pero de esto trataré en un libro aparte.

[Ilustración: _Lam. XIII_

_Barcelon lo G.bó_]

§ CCLXVII.

_Del movimiento local mas ó menos veloz._

El movimiento local que haga el hombre ó qualquiera otro animal será de

tanta mayor ó menor velocidad, quanto mas remoto ó próxîmo se halle el

centro de su gravedad al del pie en que se sostiene.

§ CCLXVIII.

_De los animales quadrúpedos como se mueven._

La altura de los animales quadrúpedos se varía mucho mas en los

que caminan, que en los que están firmes, mas ó menos conforme al

tamaño que tienen: esto lo causa la obliqüidad de sus piernas que van

pisando la tierra, las quales elevan la figura del animal al tiempo de

extenderse y ponerse perpendiculares al suelo. _Lámina XIII._

§ CCLXIX.

_De la correspondencia que tiene la mitad del grueso del hombre con la

otra mitad._

Nunca será igual la mitad del grueso y anchura del hombre á la otra

mitad, si los respectivos miembros no hacen movimientos iguales.

§ CCLXX.

_El hombre al tiempo de saltar hace tres movimientos._

Quando el hombre da un salto, la cabeza va tres veces mas veloz que los

talones, y antes que se aparte del suelo la punta del pie tiene dos

tantos mas de velocidad que las caderas. La causa de esto es porque á

un mismo tiempo se deshacen tres ángulos, de los quales el superior es

el que forma el tronco con los muslos doblando ácia delante, el segundo

el que forman los muslos y las piernas, y el tercero el que forman

estas con los pies.

§ CCLXXI.

_No es posible que la memoria retenga todos los aspectos y mutaciones

de los miembros._

Es imposible que sea capaz la memoria de tener presentes todos los

aspectos y mutaciones de un miembro de qualquier animal que sea.

Pongamos el exemplo en una mano. Toda quantidad contínua es divisible

hasta el infinito; y asi el movimiento del ojo que mira la mano,

y camina desde A á B, correrá por el espacio A B, que tambien es

quantidad contínua, y por consiguiente se puede dividir infinitamente;

y en qualquiera parte de él variará el aspecto y figura de la mano

en quanto á la vista, lo qual sucederá en el movimiento que haga por

todo el círculo. Lo mismo hará la mano al tiempo de levantarse en su

movimiento; esto es, pasará por un espacio que es quantidad contínua.

_Lámina XIX._

§ CCLXXII.

_De la práctica á que anhelan los Pintores tanto._

El Pintor que anhele á conseguir una práctica muy grande ha de advertir

que si ésta no va fundada sobre un grande estudio del natural, todas

sus obras tendrán poquísimo crédito, y menos utilidad. Pero haciéndolo

como es debido, podrá trabajar muchas obras, muy buenas, y con honor y

provecho.

§ CCLXXIII.

_Del juicio que hace el Pintor de sus obras, y de las de otro._

Quando la obra corresponde al juicio, es muy mala señal; y mucho

peor quando le sobrepuja, como sucede al que se admira de lo bien

que le ha salido su trabajo. Pero quando el juicio es superior á la

obra, entonces es la mejor señal. Si un jóven se halla en semejante

disposicion, sin duda alguna será excelente artífice, y aunque haga

pocas obras, estas serán de modo que hagan parar á los que las miran,

para que las contemplen con admiracion.

§ CCLXXIV.

_Del juicio que debe formar el Pintor de sus obras._

Es sabido que los errores se conocen mucho mejor en las obras agenas

que en las nuestras; por lo que el Pintor debe procurar primeramente

saber bien la Perspectiva, conocer perfectamente la estructura del

hombre, y ser buen Arquitecto en quanto á la forma de los edificios,

copiando siempre del natural todo aquello en que tenga alguna duda: y

luego teniendo en su estudio un espejo plano, mirará con freqüencia lo

que va pintando; y como se le representará trocado, parecerá de otra

mano, y podrá juzgar con mejor acuerdo sus errores. Es muy conveniente

levantarse á menudo y refrescar la imaginacion, pues de éste modo

quando se vuelve al trabajo, se rectifica mas el juicio, siendo

evidente que el trabajar de seguido en una cosa engaña mucho.

§ CCLXXV.

_El espejo es el Maestro de los Pintores._

Quando quiera el Pintor ver si el todo de su pintura tiene conexîon

con los estudios separados que ha hecho por el natural; pondrá

delante de un espejo las cosas naturales, y mirándolas retratadas en

él, cotejará lo pintado con la imagen del espejo, y considerará con

atencion aquellos obgetos en una y otra parte. En el espejo, que es

superficie plana, verá representadas varias cosas que parecen relevadas

ó de bulto, y la pintura debe hacer el mismo efecto. La pintura tiene

una sola superficie, y lo mismo el espejo. El espejo y la pintura

representan la imagen de los obgetos rodeada de sombras y luz, y en

ambos parece que se ven mucho mas atras que la superficie. Viendo,

pues, el Pintor que el espejo por medio de ciertos lineamentos y

sombras le hace ver las cosas resaltadas; y teniendo entre sus colores

sombras y luces aun de mucha mas fuerza que las del espejo, es evidente

que, si sabe manejarlos bien, parecerá igualmente su pintura una cosa

natural vista en un espejo grande. El Maestro, que es el espejo,

manifiesta el claro y obscuro de qualquier obgeto, y entre los colores

hay uno que es mucho mas claro que las partes iluminadas de la imagen

del obgeto, y otro tambien que es mucho mas obscuro que alguna sombra

de las del mismo obgeto. Esto supuesto, el Pintor hará una pintura

igual á la que representa el espejo mirado con un ojo solo; porque los

dos circundan el obgeto quando es menor que el ojo.

§ CCLXXVI.

_Qué pintura merece mas alabanza._

La pintura mas digna de alabanza es la que se advierte mas parecida á

la cosa imitada. Este cotejo sirve de confusion á aquellos Pintores que

quieren enmendar á la naturaleza misma, como sucede á los que pintan

un niño de un año, cuya altura total es de cinco cabezas, y ellos la

hacen de ocho:[*] la anchura de los ombros es igual á la longitud de la

cabeza, y ellos la hacen dupla, reduciendo de éste modo la proporcion

de un niño de un año á la de un hombre de treinta. Este error es tan

freqüente y tan usado, que ha llegado á hacerse costumbre, la qual se

halla tan arraygada y firme en su viciada fantasía, que les hace creer

que tanto la naturaleza como el que la imita, en no conformándose con

su parecer, tienen defecto.

[*] Vease la § 167.

§ CCLXXVII.

_Quál sea el obgeto é intencion primaria del Pintor._

La intencion primaria del Pintor es hacer que una simple superficie

plana manifieste un cuerpo relevado, y como fuera de ella. Aquel que

exceda á los demas en éste arte, será mas digno de alabanza, y éste

primor, corona de la ciencia pictórica, se consigue con las sombras y

las luces, esto es, con el claro y obscuro. Por lo qual el que huya de

la sombra, huye igualmente de la gloria del arte, segun los ingenios de

primer órden, por ganarla en el concepto del vulgo ignorante, el qual

solo se paga de la hermosura de los colores, sin conocer la fuerza y

relieve.

§ CCLXXVIII.

_¿Qué cosa sea mas importante en la Pintura, la sombra, ó el contorno?_

Mucho mas trabajo y especulacion cuestan las sombras de una pintura,

que su contorno; porque éste se puede pasar con una tela transparente

ó con un cristal, puesto entre la vista y la cosa que se quiere pasar

ó copiar; pero las sombras no están sujetas á estas reglas por lo

insensible de sus términos, los quales las mas veces son muy confusos,

como se demuestra en el libro de las sombras y las luces[23].

§ CCLXXIX.

_Cómo se debe dar la luz á las figuras._

La luz se debe poner conforme estaría en el sitio natural en donde se

supone que está la figura. Esto es, si se supone que está al sol, se

harán las sombras fuertes, y grandes masas de claro, pintándose en

tierra la sombra de todos los cuerpos que alli haya. Si la figura está

en dia triste y nublado, se harán los claros con poca diferencia de las

sombras, y de estas no tendrá ninguna al pie. Si la figura se finge que

está en casa, los claros serán fuertes, y tambien los obscuros, y á

los pies su correspondiente sombra. Si en la casa se figura la ventana

cubierta de un velo, y las paredes blancas, se hará poca diferencia

entre sombras y luces: si la luz proviene del fuego, entonces serán los

claros encendidos y fuertes, las sombras obscuras, y el esbatimento

de ellas en la pared ó en tierra bien decidido, y mas ó menos grande,

segun lo apartada que esté del cuerpo la luz. Si la figura se hallase

iluminada parte de la luz del ayre y parte del fuego, se hará el

claro causado por la primera luz mucho mas fuerte, y el otro será casi

roxo á semejanza del fuego. Finalmente cuídese mucho de que las figuras

pintadas tengan la masa del claro grande, y la luz alta, esto es, luz

viva, pues las personas que van por la calle todas tienen la luz encima

de sus cabezas: y es evidente que si las diera la luz por debaxo,

costaría trabajo el conocerlas[24].

[Ilustración: _Fig. XV._]

§ CCLXXX.

_Dónde debe ponerse el que está mirando una pintura._

Sea A B la pintura que se deba ver, y D la luz; digo, pues, que si

el que la mire se pone entre los puntos C y E, no la verá bien,

especialmente si la pintura es al óleo ó barnizada; porque hace

reflexos como un espejo: por lo qual quanto mas se aproxîme al punto

C, menos verá; porque alli es donde resaltan los rayos de la luz que

entra por la ventana, y da en la pintura. Poniéndose, pues, entre los

puntos E y D, percibirá bien todo la vista, y mucho mejor quanto mas

se acerque á D; porque éste punto es el que menos participa de la

percusion de los rayos reflexos. _Figura XV._

§ CCLXXXI.

_El punto se debe colocar siempre alto._

El punto de vista debe estar á la altura de los ojos de un hombre de

regular estatura; y el extremo de la llanura que confina con el cielo

(esto es, el orizonte) debe estar á dicha distancia; pero la elevacion

de las montañas es arbitraria.

§ CCLXXXII.

_Las figuras pequeñas deben estar precisamente sin concluir._

Aquellos obgetos que aparecen á la vista disminuidos, es por razon

de estar distantes de ella: siendo esto asi, debe haber entre ellos

y la vista mucha cantidad de ayre, la qual confunde las formas de

los obgetos de modo que las partes pequeñas quedan sin distinguirse.

Por esto el Pintor hará las figuras pequeñas solamente amagadas sin

concluirlas, pues de otro modo irá contra el efecto que hace la

naturaleza, que es la Maestra. El obgeto aparece pequeño por la mucha

distancia que hay entre la vista y él; la mucha distancia encierra en

sí gran cantidad de ayre, y éste se engruesa de modo que impide lleguen

á la vista las partes mínimas de los obgetos.

§ CCLXXXIII.

_Qué campo debe poner el Pintor á las figuras._

Supuesto que enseña la experiencia que todos los cuerpos están rodeados

de sombras y luces, debe el Pintor poner la parte iluminada de modo que

termine en cosa obscura; y la parte umbrosa igualmente que cayga en

cosa clara. Esta regla sirve mucho para que resalten y despeguen las

figuras.[*]

[*] Vease la § 141.

§ CCLXXXIV.

_Máxîma de la Pintura._

En aquella parte en que la sombra confina con la luz, obsérvese en

dónde es mas clara que obscura, y en dónde está mas deshecha ó

suavizada ácia la luz. Sobre todo es necesario tener cuidado de no

hacer las sombras en los mancebos terminadas ó recortadas, como hacen

las peñas; porque las carnes tienen algo de transparentes, como se

advierte quando se pone una mano delante del sol, que aparece muy

encarnada, y se claréa la luz. Para ver qué casta de sombra requiere

aquella carne, no hay sino hacer sombra con un dedo, y segun el grado

de obscuridad ó claridad que se la quiera dar, arrímese ó apártese el

dedo, y luego se imitará aquel color.

§ CCLXXXV.

_De la pintura de un bosque._

Los árboles y plantas, cuyos ramos sean mas sutiles deben tener

igualmente la sombra mas sutil; y aquellas mas frondosas tendrán por

consiguiente mas sombra.

§ CCLXXXVI.

_Cómo se debe pintar un animal fingido que parezca natural._

Es sabido que no se puede pintar un animal sin que tenga todos sus

respectivos miembros, y que estos correspondan exâctamente á los de

los otros animales. Esto supuesto, para que parezca natural un animal

fingido, por exemplo, una serpiente, se le hará la cabeza copiándola de

un mastin ó perro de muestra, los ojos como los del gato, las orejas

de ístrice, la nariz de lebrel, las cejas de leon, las sienes de gallo

viejo, y el cuello de tortuga.

§ CCLXXXVII.

_Cómo se debe hacer un rostro para que tenga relieve y gracia._

Situado un aposento en una calle que mire á poniente (estando el sol

en el mediodia), y cuyas paredes sean tan altas, que la que está de

cara al sol no pueda reverberar la luz en los cuerpos umbrosos; bien

que tambien sería bueno que el ayre iluminado no tuviese resplandor,

para que los lados del rostro participasen de la obscuridad de las

paredes opuestas; colocada, pues, una persona en dicho aposento,

vuelto á la calle el rostro y los lados de la nariz, quedará todo él

iluminado; y asi el que lo mire desde el medio de la calle, advertirá

iluminada toda la parte del rostro que está vuelta ácia él, y las que

miran á las paredes llenas de sombra. A esto se añadirá la gracia de

las sombras deshechas con dulzura y suavidad, sin que por ninguna

parte hagan recortadas; de lo qual será causa la longitud del rayo de

luz que entrando en la casa, llega hasta las paredes, y termina en el

pavimento de la calle, reflexando luego en los parages obscuros del

rostro, y aclarándolos algun tanto. Y la longitud del rayo de luz que

da principalmente en la frente del rostro que mira á la calle, ilumina

tambien hasta el principio de las sombras de las partes inferiores de

la cara: de modo que va succesivamente aclarándose hasta que termina en

la barba con una obscuridad insensible por todos lados. Por exemplo:

sea la luz A E; la linea F E del rayo de luz ilumina hasta debaxo de la

nariz; la linea C F solo ilumina los labios, y la A H se dilata hasta

la barba; y asi queda la nariz con el golpe principal de la luz; porque

recibe toda la claridad A B C D E. _Lámina XIV._

§ CCLXXXVIII.

_Para que las figuras queden despegadas del campo._

Si la figura es obscura, se pondrá sobre campo claro, y si tiene mucha

luz, en campo obscuro. Si participa de uno y otro, la parte umbrosa

caerá en campo claro, y la iluminada en obscuro.[*]

[*] Veanse las §§ 141, 285.

§ CCLXXXIX.

_De la diferencia de las luces puestas en sitios diversos._

La poca luz produce sombras muy grandes y terminadas en los cuerpos

umbrosos. La mucha luz causa en estos poca sombra, y ésta muy deshecha.

Quando la poca luz (aunque activa) se incluye en la grande, como el sol

en el ayre, la menos viva queda en lugar de sombra en los cuerpos á

quienes hiere.

§ CCXC.

_Debe huirse la desproporcion de las circunstancias._

Hay muchos Pintores que incurren en el defecto de hacer las

habitaciones de las personas y otras circunstancias de modo que las

puertas les llegan á la rodilla, aun quando están mas próxîmas á la

vista del que lo mira, que la persona que ha de entrar por ellas. He

visto algunos pórticos con muchas figuras, y una de las columnas á que

se apoyaba una figura, parecia un baston delgado que tenia en la mano;

y otras varias impropiedades que se deben evitar con todo estudio.

§ CCXCI.

_Del término de los cuerpos, llamado contorno._

Tiene el contorno de un cuerpo tantas partículas y tan menudas, que al

menor intervalo que haya entre el obgeto y la vista, desconoce ésta

la imagen de un amigo ó de un pariente, y no puede distinguirle sino

por el vestido; y por el todo recibe la noticia del todo y de las

partes[25].

§ CCXCII.

_De los accidentes superficiales que son los primeros que se pierden de

vista al apartarse un cuerpo umbroso._

Lo primero que se pierde de vista al alexarse un cuerpo umbroso es su

contorno. En segundo lugar á mayor distancia se pierden las sombras que

dividen las partes de los cuerpos que se tocan: luego el grueso de las

piernas y pies; y asi succesivamente se van ofuscando las partes mas

menudas: de modo que á larga distancia solo se percibe una masa de una

configuracion confusa.

§ CCXCIII.

_De los accidentes superficiales que se pierden primero con la

distancia._

La primera cosa, en quanto á los colores, que se pierde con la

distancia es el lustre, que es su parte luminosa, y luz de la luz. Lo

segundo que se pierde es el claro, porque es menor que la sombra. Lo

tercero son las sombras principales, quedando á lo último solo una

mediana obscuridad confusa.

[Ilustración: _Lam. XV_

_Barcelon f.it_]

§ CCXCIV.

_De la naturaleza del contorno de un cuerpo sobre otro._

Quando un cuerpo de superficie convexâ termina sobre otro de igual

color, el término del cuerpo convexô parecerá mas obscuro que el otro

sobre quien termina. El término de dos lanzas tendidas igualmente

parecerá muy obscuro en campo blanco; y en campo obscuro parecerá mas

claro que ninguna otra parte suya, aunque la luz que hiera en ambas

lanzas sea de igual claridad.

§ CCXCV.

_De la figura que finge ir contra el viento._

Toda figura que se mueve contra el viento, por ninguna linea que

se mire mantendrá el centro de su gravedad puesto con la debida

disposicion sobre el de su sustentáculo. _Lámina XV._

§ CCXCVI.

_De la ventana que ha de tener el estudio._

La ventana del estudio de un Pintor debe estar cubierta de un paño

transparente y sin travesaños; y el espacio de sus términos debe estar

dividido en grados pintados de negro, de modo que el término de la luz

no se junte con el de la ventana[26].

§ CCXCVII.

_Por qué razon si se mide un rostro, y despues se pinta, sale la copia

mayor que el natural._

A B es la anchura del parage que va puesta en la distancia del papel C

F, en donde están las mexillas, y debería estar detras de toda la A C,

y entonces las sienes se señalarían en la distancia O R de las lineas A

F, B F; pero como hay la diferencia C O y R D, queda concluido que la

linea C F y la D F por ser mas corta, ha de ir á encontrar en el papel

el sitio donde está señalada la altura total, esto es, la linea F A y F

B que es la verdadera, y se hace la diferencia, como he dicho, de C O y

R D[27]. _Lámina XIV._

[Ilustración: _Lam. XIV_

_Barcelon f.it_]

§ CCXCVIII.

_Si la superficie de todo cuerpo opaco participa del color de su

obgeto._

Es evidente que si se pone un obgeto blanco entre dos paredes, la una

blanca y la otra negra, se hallará igual proporcion entre la parte

umbrosa y la luminosa del citado obgeto, que entre ambas paredes: y si

el obgeto fuese de color azul, sucederá lo mismo. Esto supuesto, quando

se haya de pintar una cosa semejante, se hará del modo siguiente.

Tómese una tinta negra que sea semejante á la sombra de la pared que

se finge, reverbera en el obgeto azul para sombrearle; y para hacer

ésta tinta con conocimiento cierto, se observará el método que sigue.

Al tiempo de pintar las paredes, de qualquier color que sean, tómese

una cuchara muy pequeña (ó algo mayor, segun lo requiera la magnitud

de la obra en donde se ha de practicar ésta operacion): ésta cuchara

tendrá los bordes iguales, y con ella se medirán los grados de la

cantidad de los colores que se empléen en las mezclas; como si, por

exemplo, se hubiese hecho la primera sombra de las paredes de tres

grados de obscuro y uno de claro: esto es, tres cucharadas (sin colmo,

como las medidas de grano) de negro, y una de blanco; entonces se tiene

ya una composicion de qualidad cierta sin que haya duda. Hecha,

pues, la una pared blanca y la otra obscura, si entre ambas se ha de

poner un obgeto azul, para que éste tenga la luz verdadera y la sombra

que le conviene á tal color azul, póngase á una parte el azul que se

quiere quede sin sombra, y á su lado el negro; despues se tomarán tres

cucharadas de éste, y se mezclarán con una del azul luminoso, cuya

tinta servirá para la sombra mas fuerte. Hecho esto, se verá si el

obgeto es de figura esférica ó quadrada, ó alguna columna ó qualquiera

otra cosa; si es esférico, tírense lineas desde los extremos de la

pared al centro del obgeto, y en donde corten la superficie de éste,

alli debe terminar la plaza de la mayor sombra, dentro de ángulos

iguales. Despues se empezará á aclarar, como en N O, que queda aun con

tanta sombra como participa de A D, pared superior; cuyo color irá

mezclado con la primera sombra de A B con las mismas distinciones[28].

_Figura XVI._

§ CCIC.

_Del movimiento de los animales._

Aquella figura fingirá mas bien que corre con mayor velocidad, que esté

mas desplomada ácia delante. El cuerpo que se mueve por sí será tanto

mas veloz, quanto mas distante esté el centro de su gravedad del de su

sustentáculo. Esto se dice tambien para el movimiento de las aves, que

tambien se mueven por sí sin el auxîlio de las alas y del viento: y

esto sucede quando el centro de su gravedad está fuera del centro de su

sustentáculo, esto es, fuera del medio de aquel parage en que insisten

entre las dos alas. Porque si el medio de las alas está mas atras

que el medio ó centro de gravedad del ave, entonces podrá el animal

moverse ácia delante y ácia abaxo mas ó menos, conforme esté distante

ó próxîmo el centro de gravedad al de las alas: quiero decir, que si el

centro de gravedad está remoto del medio de las alas, hará que se baxe

el ave muy obliquamente; y si cercano, con poca obliqüidad.

§ CCC.

_Del pintar una figura que represente quarenta brazas de altura con sus

miembros correspondientes en un espacio de veinte._

En éste y en qualquiera otro caso no debe dársele cuidado al Pintor

de que la pared en que haya de pintar sea de un modo ó de otro, y

mucho menos, quando los que han de mirar la tal pintura han de estar

desde una ventana ó claraboya: porque la vista entonces no atiende á

la superficie plana ó curva del parage, sino á las cosas que en ella

se representan en los varios puntos del pais que alli se finge. Pero

la figura de que aqui se trata se hará siempre mucho mejor en una

superficie curva como la G R F, porque no hay en ella ángulos. _Figura

XVII._

[Ilustración: _Lam. XVI_

_Barcelon lo G.bó_]

[Ilustración: _Fig. XVI._

_Fig. XVII._]

§ CCCI.

_Del pintar una figura en una pared de doce brazas, que manifieste

veinte y quatro de altura._

Para hacer una figura que represente veinte y quatro brazas de altura,

se hará de ésta manera. Figúrese primero la pared M N con la mitad

de la figura que se quiere pintar; luego se hará la otra mitad en el

espacio restante M R. Pero primero en el plano de una sala se ha de

hacer la pared con la misma forma que tiene la bóbeda en que se ha de

pintar la figura. En la pared recta, que está detras, se dibuxará la

figura del tamaño que se quiera de perfil, y se tirarán las lineas

de los puntos principales al punto F; y siguiendo los puntos en que

cortan la superficie de la bóbeda N R, que es semejante á la pared,

se irá tanteando la figura; y las intersecciones señalarán todas las

dimensiones de ella, cuya forma se irá siguiendo, porque la figura

misma se disminuye conforme se atrasa. La figura que ha de estar en

una bóbeda es preciso que vaya disminuida como si estuviera derecha;

y ésta diminucion se ha de hacer en un terreno plano, en donde debe

estar dibuxada exâctamente la figura de la bóbeda con sus verdaderas

dimensiones, y luego se va disminuyendo[29]. _Lámina XVI._

§ CCCII.

_Advertencia acerca de las luces y las sombras._

En los confines de las sombras debe ir siempre mezclada la luz con la

sombra, y tanto mas se va aclarando ésta, quanto mas se va apartando

del cuerpo umbroso. Ningun color se debe poner simplemente como es en

sí, segun la proposicion 9.ª que dice: _la superficie de todo cuerpo

participa del color de su obgeto, aun quando sea superficie de cuerpo

transparente, como agua, ayre, y otros semejantes_; porque el ayre toma

la luz del sol, y se queda en tinieblas con su ausencia. Igualmente se

tiñe de tantos colores, quantos son aquellos en que se interpone entre

ellos y la vista, porque el ayre en sí no tiene color, ni tampoco el

agua; pero la humedad que se mezcla con él en la region inferior le

engruesa de modo, que hiriendo en él los rayos solares, lo iluminan,

quedando siempre obscurecido el ayre superior. Y como la claridad y

obscuridad forman el color azul, éste es el color que tiene el ayre,

tanto mas ó menos claro, quanto es mayor ó menor la humedad que

percibe.

§ CCCIII.

_De la luz universal._

En todos los grupos de figuras ó de animales se ha de usar siempre

ir obscureciendo mas y mas las partes inferiores de sus cuerpos, y

lo mismo se ha de observar ácia el centro del grupo, aunque todas

las figuras sean de un mismo color. Esto es necesario, porque en los

espacios inferiores que hay entre las figuras hay menos cantidad de

cielo luminoso, que en las partes superiores de los mismos espacios.

Pruébase esto claramente en la figura XVIII, en la qual A B C D es

el arco del cielo que ilumina universalmente á los cuerpos que están

debaxo de él; N M son los cuerpos que terminan el espacio S T R H,

interpuesto entre ambos, en el qual se ve con claridad que el parage F

(estando iluminado solamente de la parte de cielo C D) recibe la luz

de una parte menor que aquella de quien la recibe el parage E; el qual

está iluminado de la parte A B, que es mayor que D C, por lo qual ha de

haber mas luz en E que en F.

§ CCCIV.

_De la correspondencia de los campos con los cuerpos que insisten sobre

ellos; y de las superficies planas que tienen un mismo color._

El campo en que insista una superficie plana, si es del mismo color

que ella, y ambos tienen una misma luz, no parecerá separado de la

superficie, por ser iguales en color y luz. Pero siendo de colores

opuestos, y con distinta luz, parecerán separados.

[Ilustración: _Fig. XVIII._]

§ CCCV.

_Pintura de los sólidos._

Los cuerpos regulares son de dos especies, unos son de superficie

curva, oval ó esférica; otros se terminan por figuras rectilíneas,

regulares ó irregulares. Los cuerpos esféricos ú ovales siempre parece

que están separados del campo, aun quando ambos sean de un mismo

color, y tambien los otros, porque unos y otros tienen disposicion

para producir sombras en qualquiera de sus lados, lo qual no puede

verificarse en una superficie plana.

§ CCCVI.

_En la Pintura la parte mas pequeña será la que mas presto se pierda de

vista._

Entre las partes de los cuerpos que se apartan de la vista, las

primeras que se confundan son las de menos tamaño: de lo qual se sigue

que la parte mas voluminosa es la última que se pierde de vista. Por

esto no debe el Pintor concluir demasiado las partes pequeñas de

aquellos obgetos que están muy remotos.

¿Quántos hay que pintando una Ciudad ú otra cosa lexana de la vista,

señalan tanto los contornos de los edificios, como si estuviesen

arrimados á los ojos? Esto es absolutamente imposible; porque no hay

vista tan perspicaz que pueda distinguir todas las partes de los

edificios perfectamente en una distancia tan grande: porque el término

de estos cuerpos lo es de sus superficies, y el término de estas son

lineas, las quales no son parte de la quantidad de dicha superficie,

ni aun del ayre que la circunda. Esto supuesto, todo lo que no es

parte de ninguna cosa es invisible, como se prueba por la Geometría:

por lo qual si un Pintor hace los términos divididos y señalados como

se acostumbra, nunca podrá figurar la distancia que se requiere, pues

en fuerza de éste defecto parecerá que no hay ninguna. Los ángulos de

los edificios tampoco se deben señalar en las Ciudades lexanas, porque

no es posible distinguirlos á tal distancia; pues siendo el ángulo el

concurso de dos lineas en un punto, y éste indivisible, es consiguiente

que es tambien invisible.

§ CCCVII.

_Por qué un mismo pais parece algunas veces mucho mas grande, ó menos

de lo que es en sí._

Muchas veces parece un pais mayor ó menor de lo que es en realidad por

la interposicion del ayre mas grueso ó mas sutil que lo ordinario, el

qual se pone entre la vista y el orizonte.

Entre dos orizontes iguales en distancia, respecto á la vista que

los mira, aquel que delante de sí tenga ayre mas denso, parecerá mas

lexano; y el que lo tenga mas sutil, se representará mas próxîmo.

Dos cosas desiguales vistas á distancia igual, parecerán iguales, si

entre ellas y la vista se interpone ayre desigual: esto es, el mas

grueso delante del obgeto menor. Esto se prueba por la perspectiva

de los colores, la qual hace que un monte que al parecer es pequeño,

parece menor que otro que está cerca de la vista, como quando un dedo

solo arrimado á los ojos encubre toda la extension de una montaña que

está distante.

§ CCCVIII.

_Varias observaciones._

Entre las cosas de igual obscuridad, magnitud, figura y distancia de la

vista, aquella que se mire en campo de mayor resplandor ó blancura,

parecerá mas pequeña. Esto lo enseña la experiencia quando se mira una

planta sin hojas estando el sol detras de ella, que entonces todas

las ramas, vistas al través del resplandor, se disminuyen tanto que

se quedan invisibles. Lo mismo sucederá con una lanza puesta entre la

vista y el sol.

Los cuerpos paralelos que están derechos, si se ven en tiempo de

niebla, se han de hacer mas gruesos en la parte superior que en la

inferior. Pruébase esto por la proposicion 9.ª que dice: _la niebla

ó el ayre grueso, penetrado de los rayos solares, parecerá tanto mas

blanco, quanto mas baxo esté_.

Las cosas vistas de lexos son desproporcionadas, lo qual consiste en

que la parte mas clara envia á la vista su imagen con un rayo mas

vigoroso que la mas obscura. Yo he visto una muger vestida toda de

negro, y la cabeza con una toca blanca, que de lexos parecia dos veces

mayor que la anchura de los ombros, que estaban cubiertos de negro.

§ CCCIX.

_De las Ciudades y otros obgetos que se ven con interposicion de ayre

grueso._

Los edificios de una Ciudad vistos de cerca en tiempo nebuloso, ó con

ayre muy grueso, ya sea por el humo de los fuegos que hay en los mismos

edificios, ó por otros vapores, siempre se manifestarán tanto mas

confusos, quanto menor sea su altura; y al contrario con tanta mayor

claridad, quanto mas elevacion tengan. Pruébase esto por la proposicion

4.ª que dice: _el ayre quanto mas baxo, es mas grueso, y quanto mas

alto, es mas sutil_: lo qual lo demuestra la lámina, en la que el ojo N

ve á la torre A F con interposicion de ayre grueso, el qual se divide

en quatro grados; que son quanto mas baxos, mas densos.

Quanta menos cantidad de ayre se interpone entre la vista y el obgeto,

tanto menos participará éste del color del ayre; y por consiguiente

quanto mas cantidad de ayre haya interpuesta, tanto mas participará

el obgeto del color del ayre. Demuéstrase esto asi: sea el ojo N al

qual concurren las cinco especies de las cinco partes que tiene la

torre A F, y son A B C D E; digo, pues, que si el ayre fuese en todas

igualmente denso, el pie de la torre F participaría del color del ayre

con igual proporcion que la parte B, respecto á la proporcion que hay

entre la longitud de la recta M F y la B S. Pero como el ayre, segun

la proposicion citada, se va engruesando conforme se va baxando, es

necesario que las proporciones con que el ayre tiñe de su color las

partes de la torre B y F sean de mayor razon que la proporcion ya

dicha: porque la recta M F, ademas de ser mas larga que la B S, pasa

por una porcion de ayre diferentemente denso. _Lámina XVII. Figura I._

§ CCCX.

_De los rayos solares que penetran por algunas partes de las nubes._

Los rayos solares que penetran por algunos espiráculos que suelen

encontrarse entre la varia densidad de las nubes, iluminan todos los

parages en donde hieren, y lo mismo los lugares obscuros, tiñéndolos de

su color, y quedando la misma obscuridad en los intervalos de dichos

rayos.

§ CCCXI.

_De los obgetos que percibe la vista con interposicion de ayre grueso y

niebla._

Quanto mas vecino esté el ayre al agua ó á la tierra, es tanto mas

grueso. Pruébase por la 19.ª del libro 2.º que dice: _aquello que en sí

tiene mas peso, se eleva menos_: de lo que se sigue que lo mas ligero

se elevará mas que lo mas pesado.

§ CCCXII.

_De los edificios vistos con interposicion de ayre grueso._

Aquella parte de un edificio que se vea con interposicion de ayre mas

denso, estará mas confusa; y al contrario, en siendo el ayre mas sutil,

se verá con mas distincion. Por lo qual el ojo N que mira la torre A D,

conforme á lo alto que esté, verá una parte mas distintamente que otra;

y conforme á lo baxo que se halle, distinguirá menos una parte que

otra. _Lámina XVII. Figura II._

§ CCCXIII.

_De los obgetos que se perciben desde lexos._

Quanto mas remota se halle de la vista una cosa obscura, parecerá mas

clara; y por consiguiente, quanto mas se aproxîme, mas se obscurecerá.

Asi las partes inferiores de qualquier obgeto colocado entre ayre

grueso parecerán mas remotas que la superior; por lo qual la falda de

un monte aparece mas lexana que su cima, la qual no obstante está mas

lexos.

§ CCCXIV.

_De la vista de una Ciudad circundada de ayre grueso._

La vista que considera á una Ciudad circundada de ayre grueso, verá

lo alto de los edificios mas obscuros; pero con mas distincion que la

parte inferior, y ésta en campo claro, porque están rodeados de ayre

denso.

§ CCCXV.

_De los términos inferiores de los obgetos remotos._

Los términos inferiores de los obgetos remotos son siempre menos

sensibles que los superiores: esto sucede freqüentemente en las

montañas y collados, á cuyas cimas sirven de campo las otras que

están detras. A estas se les ve la parte superior mas distintamente

que la inferior, y está mucho mas obscura, por estar menos rodeada de

ayre grueso que está por abaxo, y es el que confunde los términos de

la falda de los montes y collados. Lo mismo sucede á los árboles y

edificios, y demas cuerpos que se elevan; y de aqui nace que las torres

altas por lo comun, vistas á larga distancia, parecen mas gruesas ácia

el capitel, y mas estrechas abaxo; porque la parte superior demuestra

el ángulo de los lados que terminan con el del frente, lo qual no lo

oculta el ayre sutil, como hace el grueso. La razon de esto se ve en

la proposicion 7.ª del libro 1.º que dice: _el ayre grueso que se

interpone entre el sol y la vista es mucho mas claro en lo alto que en

lo baxo_: y en donde el ayre es mas blanco confunde mucho mas para la

vista los obgetos obscuros, que si fuese azul, como se manifiesta á

larga distancia. Las almenas de las fortalezas son tan anchas como los

espacios que hay entre ellas, y aun parecen mayores los espacios que

las almenas; y á una distancia mas larga se confunde todo de modo,

que solo aparece la muralla como si no hubiera almenas.

[Ilustración: _Lam XVII._

_J. Ximeno sc._]

§ CCCXVI.

_Del término de las cosas vistas de lexos._

Quanto mayor sea la distancia á que se mira un obgeto, tanto mas

confundidos quedarán sus términos.

§ CCCXVII.

_Del color azul que se manifiesta en un pais á lo lexos._

Qualquier obgeto que esté distante de la vista, sea del color que sea,

aquel que tenga mas obscuridad, ya natural ó accidental, parecerá mas

azul. Obscuridad natural es quando el obgeto es obscuro por sí; y

accidental es aquella que proviene de la sombra que le hace algun otro

obgeto.

§ CCCXVIII.

_Quáles sean las partes que se pierden mas breve de vista por la

distancia en qualquier cuerpo._

Las partes de menor tamaño son las que primero se pierden de vista. La

causa es, porque las especies de las cosas mínimas en igual distancia

vienen á la vista con ángulo menor que las que son grandes; y las cosas

remotas, quanto mas pequeñas son, menos se distinguen. Por consiguiente

quando una cosa grande viene á la vista en distancia larga con ángulo

pequeño, de modo que casi se confunde toda, quedará enteramente oculta

qualquiera parte pequeña.[*]

[*] Veanse las §§ 292, 306.

§ CCCXIX.

_Por qué se distinguen menos los obgetos conforme se van apartando de

los ojos._

Quanto mas apartado de los ojos esté un obgeto, menos se distinguirá:

la razon es, porque sus partes menores se pierden primero de vista,

despues las medianas, y asi succesivamente van perdiéndose las demas

poco á poco, hasta que concluyéndose las partes, se acaba tambien

la noticia del obgeto distante, de modo que al fin quedan ocultas

enteramente las partes y el todo. El color tambien se pierde por la

interposicion del ayre denso.

§ CCCXX.

_Por qué parecen obscuros los rostros mirados de lexos._

Es evidente que todas las imágenes de las cosas perceptibles que se nos

presentan, asi grandes como pequeñas, se transmiten al entendimiento

por la pequeña luz de los ojos. Si por una ventana tan pequeña entra

la imagen de la magnitud del cielo y de la tierra, siendo el rostro

del hombre, comparado con ellos, como nada; la enorme distancia la

disminuye de manera, que al ver el poco espacio que ocupa, parece

incomprehensible: y debiendo ésta imagen pasar á la fantasía por un

camino obscuro, como es el nervio óptico, como ella no tiene color

fuerte, se obscurece igualmente al pasar, y al llegar á la fantasía

parece obscura. Para la luz no se puede señalar en éste punto y nervio

otra causa que la siguiente; y es, que como está lleno de un humor

transparente como el ayre, es lo mismo que un agugero hecho en un exe,

que al mirarlo parece obscuro y negro, y los obgetos vistos en ayre

aclarado y obscurecido se confunden con la obscuridad.

§ CCCXXI.

_Qué partes son las que primero se ocultan en los cuerpos que se

apartan de la vista; y quáles se conservan._

Aquella parte del cuerpo que se aparta de la vista, y cuya figura sea

menor es la que menos evidentemente se conserva. Esto se ve en el golpe

de luz principal que tienen los cuerpos esféricos ó columnas, y en

los miembros menores de los cuerpos; como en el ciervo, que primero

se pierden de vista sus piernas y astas que el tronco del cuerpo, el

qual como es mas grueso, se distingue mucho mas desde lexos. Pero lo

primero que se pierde con la distancia es los lineamentos que terminan

la superficie y figura, esto es, el contorno.

§ CCCXXII.

_De la Perspectiva lineal._

El oficio de la Perspectiva lineal es probar con medida y por medio de

lineas visuales quánto menor aparece un segundo obgeto respecto de otro

primero, y asi succesivamente hasta el fin de todas las cosas que se

miran. Yo hallo por la experiencia que si el obgeto segundo dista del

primero tanto como éste de la vista, aunque ambos sean de igual tamaño,

el segundo será la mitad menor que el primero: y si el tercer obgeto

tiene igual distancia del segundo, será al parecer dos tercios menor;

y asi de grado en grado, siendo iguales las distancias, se disminuirán

siempre proporcionalmente, con tal que el intervalo no exceda de veinte

brazas, pues á ésta distancia una figura del tamaño natural pierde 2/4

de su altura; á las quarenta brazas perderá 3/4; á las sesenta 5/6,

y asi succesivamente irán disminuyendo: y la pared distante se hará

de dos estados de altura; porque si se hace de uno solo, habrá mucha

diferencia entre las primeras brazas y las segundas.

§ CCCXXIII.

_De los obgetos vistos al través de la niebla._

Todos los obgetos vistos al través de una niebla parecerán mucho

mayores de lo que son verdaderamente: la causa de esto es, porque

la Perspectiva del medio interpuesto entre la vista y el obgeto no

concuerda su color con la magnitud del obgeto; pues la niebla es

semejante al ayre confuso que se interpone entre la vista y el orizonte

sereno, y el obgeto próxîmo á la vista, mirado al través de la niebla,

parece que está á la distancia del orizonte, en el qual una torre muy

alta parecerá aun mucho menor que el obgeto mencionado, si estaba cerca.

§ CCCXXIV.

_De la altura de los edificios vistos al través de la niebla._

En un edificio cercano la parte que esté mas distante de la tierra

parecerá mas confusa; porque hay mucha mas niebla entre la vista y

lo alto del edificio, que entre aquella y la basa de éste. Una torre

paralela, vista á larga distancia por entre la niebla, parecerá mas

estrecha conforme se vaya acercando á su basa. La causa de esto es, por

lo que se dixo en otra parte, que la niebla es tanto mas espesa y mas

blanca, quanto mas próxîma á la tierra, y por la proposicion 2.ª que

dice: _un obgeto obscuro parecerá de tanto menor tamaño, quanto mas

blanco sea el campo en que se mire_. Luego siendo mas blanca la niebla

junto á la tierra que en la elevacion, es forzoso que la obscuridad

de la torre parezca mas estrecha junto al cimiento que ácia el

capitel.[*]

[*] Veanse las §§ 313, 215.

[Ilustración: _Lam. XVIII._

_J. Ximeno sc._]

§ CCCXXV.

_De las Ciudades y demas edificios vistos por parte de tarde, ó por la

mañana con niebla._

En los edificios vistos á larga distancia por la mañana ó por la tarde

con niebla ó ayre muy grueso solo se percibe la claridad de las partes

iluminadas por el sol, ácia el orizonte, y las demas partes que no las

ve el sol, quedan del color de una obscuridad mediana ó niebla.

§ CCCXXVI.

_Por qué los obgetos mas elevados, á una distancia, parecen mas

obscuros en la parte superior que en la basa, aunque por todas partes

sea igual lo grueso de la niebla._

Entre los obgetos vistos al través de la niebla ú otro ayre grueso,

como vapor ó humo, y á alguna distancia, la parte mas elevada será mas

perceptible; y entre los obgetos de igual elevacion aquel parecerá mas

obscuro, que esté rodeado de niebla mas obscura, como sucederá á la

vista H, que mirando las torres A B C de igual altura, ve la C, remate

de la primera torre, en R, profundidad de dos grados de la niebla, y

la parte superior de la torre del medio B la ve en un solo grado de

niebla: luego la parte C parecerá mas obscura que la B. _Lámina XVIII.

Figura I._

§ CCCXXVII.

_De las manchas de sombra que se dexan ver en los cuerpos desde lexos._

La garganta ó qualquiera otra perpendicular del cuerpo humano que

tenga encima alguna cosa que la haga sombra, será mas obscura que el

obgeto que cause la sombra. Por consiguiente aquel cuerpo aparecerá mas

iluminado, que reciba en sí una masa mayor de una misma luz. Vease, por

exemplo, la parte A á quien no ilumina luz alguna del cielo F K, y la

parte B que la recibe de H K; la C de G K; y la D, que la toma de toda

la parte entera F K. Esto supuesto, el pecho de una figura tendrá la

misma claridad que la frente, nariz y barba. Mas lo que yo encargo al

Pintor con todo cuidado acerca de los rostros es, que considere cómo en

diversas distancias se pierden diversas qualidades de sombras, quedando

solo la mancha principal del obscuro, esto es, la cuenca del ojo y

otras semejantes; y al cabo queda todo el rostro obscuro, porque se

llegan á confundir todas las luces, que son muy pequeñas en comparacion

de las medias tintas que tiene: por lo qual á larga distancia se

confunde la qualidad y quantidad de claros y sombras principales, y

todo se convierte en una media tinta. Esta es la causa de que los

árboles y todos los demas cuerpos á cierta distancia parecen mucho mas

obscuros de lo que son en sí, quando se miran de cerca. Pero despues el

ayre interpuesto entre ellos y la vista los va aclarando y tiñéndolos

de su azul; pero mas bien azuléan las sombras que la parte iluminada,

que es en donde se advierte mejor la verdad de los colores. _Lámina

XIX._

[Ilustración: _Lam. XIX_

_Barcelon f.it_]

§ CCCXXVIII.

_Por qué parecen azules las sombras que se advierten en una pared

blanca á la caida de la tarde._

Las sombras de los cuerpos producidas del resplandor del sol al tiempo

de ponerse, parecen siempre azules. La razon la da la proposicion 11.ª

que dice: _la superficie de qualquier cuerpo opaco participa del color

de su obgeto_. Luego estando la blancura de la pared sin color alguno,

se teñirá del color de los obgetos que tiene, los quales en éste caso

son el sol y el cielo: y como el sol por la tarde se pone rubicundo,

y el cielo es azul, la parte Umbrosa que no mira al sol (pues como

dice la proposicion 8.ª: _ningun luminoso mira la sombra del cuerpo á

quien ilumina_) será vista del cielo: luego por la misma proposicion la

sombra derivativa herirá en la pared blanca imprimiendo el color azul,

y la parte iluminada por el sol tendrá el color encendido como él.

§ CCCXXIX.

_En dónde es mas claro el humo._

Visto el humo al través del sol, parecerá mucho mas claro que en

ninguna otra parte de donde sale. Lo mismo sucede con el polvo y con la

niebla; y si se miran teniendo el sol á la espalda de la vista, parecen

obscuros.

§ CCCXXX.

_Del polvo._

El polvo que levanta algun animal quando corre, quanto mas se eleva,

mas claro parece; y al contrario, mas obscuro, quanto mas baxo, mirado

siempre al través del sol.

§ CCCXXXI.

_Del humo._

El humo es mas transparente y obscuro ácia los extremos de los globos

que forma, que ácia el medio.

El humo se mueve obliquamente á proporcion del ímpetu del viento que lo

mueve.

El humo tiene tantos colores diferentes, quantas son las cosas que lo

producen.

El humo no produce sombras terminadas, y sus contornos están tanto mas

deshechos, quanto mas distantes de su causa. Los obgetos que están

detras de él quedan obscurecidos á proporcion de lo espeso que sea el

humo, el qual será tanto mas blanco, quanto mas próxîmo á su principio,

y tanto mas azul, quanto mas remoto.

El fuego parecerá mas ó menos obscuro, segun la cantidad de humo que se

ponga delante de la vista.

Quando el humo está lexano, los obgetos que están detras están mas

claros.

Píntese un pais confuso, como si hubiera una espesa niebla, con

humo en diversas partes, dexándose ver la llama que siempre hay al

principio de sus mas densos globos; y los montes mas altos se verán mas

distintamente en su cima que en su falda, como sucede quando hay mucha

niebla.

§ CCCXXXII.

_Varios preceptos para la Pintura._

Toda superficie de cuerpo opaco participa del color que tenga el obgeto

transparente que se halle entre la superficie y la vista: y tanto mas

intensamente, quanto mas denso sea el obgeto, y quanto mas apartado

esté de la vista y de la superficie.

El contorno de todo cuerpo opaco debe estar menos decidido á proporcion

de lo distante que esté de la vista.

La parte del cuerpo opaco que esté mas próxîma á la luz que la ilumina,

estará mas clara; y la que se halle mas cercana á la sombra que la

obscurece, mas obscura.

Toda superficie de cuerpo opaco participa del color de su obgeto con

mas ó menos impresion, segun lo remoto ó cercano que se halle dicho

obgeto, ó segun la mayor ó menor fuerza de su color. Los obgetos vistos

entre la luz y la sombra parecerán de mucho mas relieve que en la luz ó

en la sombra.

Si las cosas lexanas se pintan muy concluidas y decididas, parecerá

que están cerca; por lo que procurará el Pintor que los obgetos se

distingan á proporcion de la distancia que representan. Y si el obgeto

que copia tiene el contorno confuso y dudoso, lo mismo lo debe imitar

en la Pintura.

En todo obgeto distante parece su contorno confuso y mal señalado

por dos razones: la una es porque llega á la vista por un ángulo tan

pequeño, y se disminuye tanto, que viene á sucederle lo que á los

obgetos pequeñísimos, que aunque estén arrimados á la vista, no es

posible el distinguir su figura, como por exemplo las uñas de los

dedos, las hormigas, ó cosa semejante. La otra es, que se interpone

entre la vista y el obgeto tanto ayre, que por sí se vuelve grueso y

espeso, y con su blancura aclara las sombras, y de obscuras las vuelve

de un color que tiene el medio entre el negro y el blanco, que es el

azul.

Aunque la larga distancia hace perder la evidencia de la figura de

muchos obgetos; con todo aquellos que estén iluminados por el sol

parecerán con mucha claridad y distincion; pero los que no, quedarán

rodeados de sombra y confusamente. Y como el ayre, quanto mas baxo

es mas grueso, los obgetos que estén en baxo llegarán á la vista no

distintamente; y al contrario.

Quando el sol pone encendidas á las nubes que se hallan por el

orizonte, participarán tambien del mismo color aquellos obgetos, que

por lo distantes parecian azules: de aqui se originará una tinta con lo

azul y lo roxo, que dará mucha alegría y hermosura á un pais, y todos

los obgetos que reciban la luz de éste rosicler, si son densos, se

verán muy distintamente y de color encendido.

El ayre, igualmente, para que esté transparente participará tambien de

éste mismo color, á manera del que tienen los lirios.

El ayre que se halla entre el sol y la tierra al tiempo de ponerse

aquel, ó al salir, debe siempre ocupar todas las cosas que están detras

de él mas que ninguna otra parte. Esto es porque el ayre entonces tira

mas á blanco.

No se señalarán los perfiles ó contornos de un cuerpo de modo que

insista sobre otro, sino que cada figura resalte por sí misma.

Si el término de una cosa blanca insiste sobre otra cosa blanca, si es

curvo, hará obscuro por su naturaleza, y será la parte mas obscura que

tenga la masa luminosa: pero si cae sobre campo obscuro, entonces el

término parecerá la parte mas clara de la masa _obscura_.[*]

[*] Aqui parece que debe decir _obscura_ segun el contexto,

aunque en el original dice _luminosa_.

La figura que insista en campo mas variado resaltará mas que qualquiera

otra.

A larga distancia lo primero que se pierde es el término de aquellos

cuerpos de color semejante, si se mira el uno sobre el otro, como

quando se ve la copa de una encina sobre otra. A mayor distancia se

perderá de vista el término ó contorno de los cuerpos que tengan una

media tinta, si insisten unos sobre otros, como árboles, barbechos,

murallas, ruinas, montes ó peñascos; y lo último se perderá el término

de los cuerpos que caygan claro sobre obscuro, y obscuro sobre claro.

De dos obgetos colocados á igual altura sobre la vista, el que esté mas

remoto de ella parecerá que está mas baxo: pero si están situados baxo

los ojos, el mas próxîmo á la vista parecerá mas baxo: y los paralelos

laterales concurrirán al parecer en un punto[30].

Los obgetos situados cerca de un rio se divisan menos á larga

distancia, que los que están lexos de qualquier sitio húmedo ó

pantanoso.

Entre dos cosas igualmente densas, la que esté mas cerca de la vista

parecerá mas enrarecida, y la mas remota, mas densa.

El ojo cuya pupila sea mayor, verá los obgetos con mayor tamaño. Esto

se demuestra mirando un cuerpo celeste por un pequeño agugero hecho con

una aguja en un papel, en el qual como la luz no puede obrar sino en un

espacio muy corto, parece que el cuerpo disminuye su magnitud respecto

de los grados que se quitan á la luz.

El ayre grueso y condensado, interpuesto entre un obgeto y la vista,

confunde el contorno del obgeto, y lo hace parecer mayor de lo que es

en sí. La razon es, porque la Perspectiva lineal no disminuye el ángulo

que lleva al ojo las especies de aquel obgeto, y la perspectiva de los

colores la impele y mueve á mayor distancia de la que tiene; y asi la

una lo aparta de la vista, y la otra lo conserva en su magnitud.

Quando el sol está en el ocaso, la niebla que cae condensa el ayre, y

los obgetos á quienes no alcanza el sol quedan obscurecidos y confusos,

poniéndose los otros á quienes da el sol de color encendido y amarillo,

segun se advierte al sol quando va á ponerse. Estos obgetos se perciben

distintamente, en especial si son edificios y casas de alguna Ciudad ó

lugar, porque entonces la sombra que hacen es muy obscura, y parece que

aquella claridad que tienen nace de una cosa confusa é incierta; porque

todo lo que el sol no registra, queda de un mismo color.

El obgeto iluminado por el sol lo es tambien por el ayre, de modo que

se producen dos sombras, de las quales aquella será mas fuerte, cuya

linea central se dirija en derechura al sol. La linea central de la

luz primitiva y derivativa ha de coincidir con la linea central de la

sombra primitiva y derivativa[31].

Mirando al sol en el poniente, hace el espectáculo mas hermoso, pues

entonces ilumina con sus rayos la altura de los edificios de una

Ciudad, los castillos, los corpulentos árboles del campo, y los tiñe á

todos de su color, quedando lo restante de cada uno de estos obgetos

con poco relieve; porque como solo reciben la luz del ayre, tienen poca

diferencia entre sí sombras y claros, y por esto resaltan poco. Las

cosas que en ellos sobresalen algo, da en ellas el sol, y, como queda

dicho, se imprime en ellas su color: por lo que con la misma tinta que

se pinte el sol se ha de mezclar aquella con que el Pintor toque los

claros de estos obgetos.

Muchas veces sucede que una nube parece obscura, sin que la haga sombra

otra nube separada de ella; y esto sucede segun la situacion de la

vista; porque suele verse solo la parte umbrosa de la una, y de la otra

la parte iluminada.

[Ilustración: _Fig. XIX._

_Fig. XX._]

Entre varias cosas que estén á igual altura la que esté mas distante de

la vista parecerá mas baxa: la nube primera, aunque está mas baxa que

la segunda, parece que está mas alta, como demuestra en la figura XIX

el segmento de la pirámide de la primera nube baxa M A, respecto de la

segunda N M. Esto sucede quando creemos ver una nube obscura mas alta

que otra iluminada por los rayos del sol en oriente ó en occidente.

§ CCCXXXIII.

_Por qué una cosa pintada, aunque la perciba la vista baxo el mismo

ángulo que á otra mas distante, no parece nunca tan remota como la otra

que lo está realmente._

Supongamos que en la pared B C pinto yo una casa que ha de fingir que

dista una milla; y despues pongo otra que está realmente á la misma

distancia, y ambas están de tal modo que la pared A C corta la pirámide

visual con segmento igual: digo, que nunca parecerán á la vista estos

dos obgetos ni de igual tamaño, ni de igual distancia. _Figura XX._[32]

§ CCCXXXIV.

_De los campos._

El campo de las figuras es una parte principalísima de la Pintura, en

los quales se advierte distintamente el término de aquellos cuerpos que

son naturalmente convexôs y la figura de ellos, aun quando su color sea

el mismo que el del campo. La razon es, porque el término convexô de

un cuerpo no recibe la luz del mismo modo que la recibe lo demas del

campo, pues muchas veces será aquel mas claro, ó mas obscuro que éste.

Pero si en éste caso el término de un cuerpo viniese á quedar del mismo

color que el campo, sin duda quedaria muy confusa su figura en aquella

parte; lo qual debe evitar ingeniosamente el Pintor hábil, puesto que

su fin no es otro que el de que las figuras resalten bien sobre el

campo; y en las circunstancias dichas sucede al contrario, no solo en

la Pintura, sino tambien en las cosas de bulto.

§ CCCXXXV.

_Cómo se ha de juzgar una obra de Pintura._

Primeramente se ha de ver si las figuras tienen aquel relieve que

conviene al sitio en que están; despues la luz que las ilumina, de

modo que no haya las mismas sombras á los extremos del quadro que en

el medio; porque una cosa es estar circundado de sombras, y otra el

tener sombra solo de un lado. Las figuras que están ácia el centro del

quadro están rodeadas de sombra, porque las quitan la luz las otras que

se interponen; y las que se hallan entre la luz y las demas del quadro

solo tienen sombra de un lado: porque por una parte está la composicion

de la historia que representa obscuridad, y donde no está ésta da

el resplandor de la luz que esparce claridad. En segundo lugar se

exâminará si la composicion ó colocacion de las figuras está arreglada

al caso que se quiere representar en el quadro. Y en tercer lugar se

notará si las figuras tienen la precisa viveza cada una en particular.

§ CCCXXXVI.

_Del relieve de las figuras distantes de la vista._

El cuerpo opaco que está mas apartado de la vista, demostrará menos

relieve; porque el ayre interpuesto altera las sombras, por ser mucho

mas claro que ellas, y las aclara, con lo qual se quita la fuerza del

obscuro, que es lo que le hace perder el relieve.

§ CCCXXXVII.

_Del contorno de los miembros iluminados._

Quanto mas claro sea el campo, mas obscuro parecerá el término de un

miembro iluminado; y quanto mas obscuro sea aquel, mas claro parecerá

éste. Y si el término es plano é insiste sobre campo claro de igual

color que la claridad del término, debe ser éste insensible.

§ CCCXXXVIII.

_De los contornos._

Los contornos de las cosas de segundo término no han de estar tan

decididos como los del primero. Por lo qual cuidará el Pintor de no

terminar con inmediacion los obgetos del quarto término con los del

quinto, como los del primero con el segundo; porque el término de una

cosa con otra es de la misma naturaleza que la linea matemática, mas no

es linea; pues el término de un color es principio de otro color, y no

se puede llamar por esto linea; porque no se interpone nada entre el

término de un color antepuesto á otro, sino el mismo término, el qual

por sí no es perceptible. Por cuya razon en las cosas distantes no debe

expresarlo mucho el Pintor.

§ CCCXXXIX.

_De las encarnaciones, y de los obgetos remotos de la vista._

En las figuras y demas obgetos remotos de la vista solo debe poner el

Pintor las masas principales de claro y obscuro sin decision total,

sino confusamente; y las figuras de éste género solo se han de pintar

quando se finge que el ayre está nublado ó al acabar el dia: y sobre

todo guárdese de hacer sombras y claros recortados, como ya he dicho,

porque luego mirándolas de lexos, no parecen sino manchas, y desgracian

mucho la obra. Acuérdese tambien el Pintor que nunca debe hacer las

sombras de manera que lleguen á perder por su obscuridad el color local

de donde se producen, si ya no es que se halla la figura situada en

un parage tenebroso. Los perfiles no han de estar muy decididos; los

cabellos no han de ir separados, y solo en las cosas blancas se ha de

tocar el claro de la luz con blanco puro, el qual ha de demostrar la

primitiva belleza de aquel color en donde se coloca.

§ CCCXL.

_Varios preceptos para la Pintura._

El contorno y figura de qualquier parte de un cuerpo umbroso no se

puede distinguir ni en sus sombras, ni en sus claros; pero las partes

interpuestas entre la luz y la sombra de tales cuerpos se distinguen

exâctamente. La Perspectiva que se usa en la Pintura tiene tres partes

principales: la primera trata de la diminucion que hace el tamaño de

los obgetos á diversas distancias: la segunda trata de la diminucion de

sus colores; y la tercera del obscurecimiento y confusion de contornos

que sobreviene á las figuras vistas desde varias distancias.

El azul del ayre es un color compuesto de claridad y tinieblas. Llamo á

la luz causa de la iluminacion del ayre en aquellas partículas húmedas

que están repartidas por todo él: las tinieblas son el ayre puro

que no está dividido en átomos ó partículas húmedas en donde puedan

herir los rayos solares. Para esto puede servir de exemplo el ayre

que se interpone entre la vista y una montaña sombría á causa de la

muchedumbre de árboles que en ella hay, ó sombría solamente en aquella

parte en donde no da el sol, y entonces el ayre se vuelve azul alli, y

no en la parte luminosa, ni menos en donde la montaña esté cubierta de

nieve.

Entre cosas igualmente obscuras y distantes, la que insista sobre campo

mas claro, se verá con mas distincion; y al contrario.

El obgeto que tenga mas blanco y negro tendrá asimismo mas relieve que

qualquier otro: no obstante, el Pintor debe poner en sus figuras las

tintas mas claras que pueda; pues si su color es obscuro, quedan con

poco relieve y muy confusas desde lexos; porque entonces todas las

sombras son obscuras, y en un vestido obscuro hay poca diferencia entre

la luz y la sombra, lo que no sucede en los colores claros.

§ CCCXLI.

_Por qué las cosas copiadas perfectamente del natural no tienen al

parecer el mismo relieve que el original._

No es posible que una pintura, aunque imite con suma perfeccion al

natural en el contorno, sombras, luces y colorido, parezca del mismo

relieve que el original, si ya no es que se mire éste á una larga

distancia y solo con un ojo. Pruébase asi: sean los ojos A B que miran

al obgeto C con el concurso de las lineas centrales de ellos A C, B

C: digo que las lineas laterales de las referidas centrales registran

el espacio G D que está detras del obgeto, y el ojo A ve todo el

espacio E D, y el B todo el P G. Luego ambos ojos registran toda la

parte P E detras del obgeto C: de modo que éste queda transparente

segun la definicion de la transparencia, detras de la qual nada puede

ocultarse: y esto es lo que no puede suceder quando con solo un ojo

se mira un obgeto mayor que él. Esto supuesto, queda probado nuestro

aserto; porque una cosa pintada ocupa todo el espacio que tiene detras,

y por ninguna parte es posible registrar cosa alguna del lugar que

tiene á su espalda su circunferencia. _Figura XXI._

§ CCCXLII.

_Las figuras han de quedar despegadas del campo á la vista: esto es, de

la pared donde están pintadas._

Puesta una figura en campo claro é iluminado, tendrá mucho mas relieve

que en otro obscuro. La razon es, porque para dar relieve á una figura,

se la sombréa aquella parte que está mas remota de la luz, de modo que

queda mas obscura que las otras; y yendo luego á finalizar en campo

obscuro tambien, se confunden enteramente los contornos: por lo qual si

no le viene bien el poner algun reflexo, queda la obra sin gracia, y

desde lexos no se distinguen mas que las partes luminosas, y parece que

las sombreadas son parte del campo, con lo qual quedan las figuras como

cortadas, y resaltan tanto menos, quanto mas obscuro es el campo.

§ CCCXLIII.

_Máxîma de Pintura._

Las figuras tienen mucha mas gracia si están con luz universal, que

quando solo las alcanza una luz escasa y particular: porque la luz

grande y clara abraza todos los relieves del cuerpo, y las pinturas

hechas de éste modo parecen desde lexos muy agraciadas; pero las que

tienen poca luz, están cargadas de sombra: de modo que vistas desde

lexos, no parecen sino manchas obscuras.

[Ilustración: _Fig. XXI._]

§ CCCXLIV.

_Del representar los varios paises del mundo._

En los parages marítimos ó cercanos al mar que están al mediodia no se

debe representar el invierno en los árboles y prados del mismo modo

que en los paises remotos del mar que están al norte, excepto aquellos

árboles que cada año echan hoja[33].

§ CCCXLV.

_Del representar las quatro estaciones del año._

El otoño se representará pintando todas las cosas adequadas á ésta

estacion, haciendo que empiecen las hojas de los árboles á ponerse

amarillas en las ramas mas envejecidas, mas ó menos, segun la

esterilidad ó fertilidad del terreno en donde se halla la planta; y no

se ha de seguir la práctica de muchos que pintan todos los géneros de

árboles, aunque haya entre ellos alguna distancia, con una misma tinta

verde; pues el color de los prados y peñascos, y el principio de cada

planta varía siempre, porque en la naturaleza hay infinita variedad.

§ CCCXLVI.

_Del pintar el viento._

Quando se representan los soplos del viento, ademas del abatimiento de

las ramas y movimiento de las hojas ácia la parte del ayre, se deben

figurar tambien los remolinos del polvo sutil mezclado con el viento

tempestuoso.

§ CCCXLVII.

_Del principio de la lluvia._

La lluvia cae por entre el ayre á quien obscurece, y por el lado del

sol se ilumina y toma la sombra del opuesto, como se ve en la niebla;

y la tierra se obscurece, porque la lluvia la quita el resplandor del

sol. Los obgetos que se ven á la otra parte de la lluvia no se pueden

distinguir sino confusamente; pero los que están próxîmos á la vista se

perciben muy bien; y mucho mejor se distinguirá un obgeto visto entre

la lluvia umbrosa, que entre la lluvia clara. La razon es, porque los

obgetos vistos entre lluvia umbrosa solo pierden las luces principales;

pero los otros pierden las luces y las sombras: porque la masa de su

claro se mezcla con la claridad del ayre iluminado, y la del obscuro se

aclara con ella tambien.

§ CCCXLVIII.

_De la sombra que hace un puente en el agua._

Nunca se verá la sombra de un puente en el agua que pasa por debaxo, á

menos que por haberse ésta enturbiado, no haya perdido la facultad de

transparentar. La razon es, porque el agua clara tiene la superficie

lustrosa y unida, y representa la imagen del puente en todos los

parages comprehendidos entre ángulos iguales entre la vista y el

puente: debaxo de éste transparenta tambien al ayre en el mismo sitio

donde debia estar la sombra del puente; lo qual no lo puede hacer de

ninguna manera el agua turbia, porque no transparenta, antes bien

recibe la sombra, como hace un camino lleno de polvo.

§ CCCXLIX.

_Preceptos para la Pintura._

La Perspectiva es la rienda, y el timon de la Pintura.

El tamaño de la figura que se pinte deberá manifestar la distancia á

que se mira. En viendo una figura del tamaño natural se debe considerar

que está junto á la vista.

§ CCCL.

_Sigue la misma materia._

La balanza está siempre en la linea central del pecho que va desde el

ombligo arriba, y asi participa del peso accidental del hombre y del

natural. Esto se demuestra con extender el brazo; pues alargándolo

todo, hace entonces el puño lo mismo que el contrapeso puesto en el

extremo de la romana: por lo qual necesariamente se echa tanto peso á

la otra parte del ombligo, como tiene el peso accidental del puño; y

asi debe levantarse un poco el talon.

§ CCCLI.

_De la Estatua._

Para hacer una figura de marmol se hará primero una de barro, y luego

que esté concluida y seca, póngase en un caxon capaz de contener en su

hueco la piedra de que se ha de hacer la estatua, despues que se saque

la de barro. Puesta, pues, dentro del caxon ésta, se introducirán por

varios agugeros diversas varas hasta que toquen á la superficie de la

figura cada una por su parte: el resto de la vara que queda fuera se

teñirá de negro, y se señalará cada una de ellas correspondientemente

al agugero por donde entró, de modo que no puedan trocarse. Sáquese la

figura de barro, y métase la piedra, la qual se irá desvastando por su

circunferencia hasta que las varas se escondan en ella en el punto de

su señal; y para hacer esto con mas comodidad, el caxon se ha de poder

levantar en alto, llevando siempre la piedra dentro: lo qual se podrá

conseguir facilmente con el auxîlio de algunos hierros.

§ CCCLII.

_Para dar un barniz eterno á una pintura._

El tratado de la pintura · 第 9 / 18 题