NOTA.

“La confusion, obscuridad é inconexîon de las proposiciones de ésta §

es tal, que no es posible entenderla; por lo qual, como la experiencia

enseña que la empresa es punto menos que imposible, se ha omitido.”

§ CCCLIII.

_Modo de dar el colorido en el lienzo._

Póngase el lienzo en el bastidor; désele una mano ligera de cola, y

déxese secar: dibúxese la figura, y píntense luego las carnes con

pinceles de seda, y estando fresco el color, se irán esfumando ó

deshaciendo las sombras segun el estilo de cada uno. La encarnacion se

hará con albayalde, laca y ocre, las sombras con negro y _mayorica_,

y un poco de laca ó lapiz roxo[34]. Deshechas las sombras se dexarán

secar, y luego se retocarán en seco con laca y goma, que haya estado

mucho tiempo en infusion con agua engomada, de modo que esté líquida,

lo que es mucho mejor; porque hace el mismo oficio, y no da lustre.

Para apretar mas las sombras, tómese de la laca dicha y tinta (de la

China), y con ésta sombra se pueden sombrear muchos colores; porque es

transparente, como son el azul, la laca y otras varias sombras: porque

diversos claros se sombrean con laca simple engomada sobre la laca

destemplada, ó sobre el bermellon templado y seco.

§ CCCLIV.

_Máxîma de Perspectiva para la Pintura._

Quando en el ayre no se advierta variedad de luz y obscuridad, no hay

que imitar la perspectiva de las sombras, y solo se ha de practicar la

perspectiva de la diminucion de los cuerpos, de la diminucion de los

colores, y de la evidencia ó percepcion de los obgetos contrapuestos

á la vista. Esta es la que hace parecer mas remoto á un mismo obgeto

en virtud de la menos exâcta percepcion de su figura. La vista no

podrá jamas sin movimiento suyo conocer por la Perspectiva lineal la

distancia que hay entre uno y otro obgeto, sino con el auxîlio de los

colores.

§ CCCLV.

_De los obgetos._

La parte de un obgeto que esté mas cerca del cuerpo luminoso que le

ilumina será mas clara. La semejanza de las cosas en cada grado de

distancia pierde su potencia: esto es, quanto mas distante se halle de

la vista, tanto menos se percibirá por la interposicion del ayre su

semejanza.

§ CCCLVI.

_De la diminucion de los colores y de los cuerpos._

Obsérvese con cuidado la diminucion de qualidad de los colores, junto

con la de los cuerpos en donde se emplean.

§ CCCLVII.

_De la interposicion de un cuerpo transparente entre la vista y el

obgeto._

Quanto mayor sea la interposicion transparente entre la vista y el

obgeto, tanto mas se transmuta el color de éste en el de aquel. Quando

el obgeto se interpone entre la luz y la vista por la linea central,

que va desde el centro de la luz al del ojo, entonces quedará el obgeto

absolutamente privado de luz.

§ CCCLVIII.

_De los paños de las figuras y sus pliegues._

Los paños de las figuras deben tener sus pliegues segun como ciñen los

miembros á quienes visten: de modo que en las partes iluminadas no se

debe poner un pliegue de sombra muy obscura, ni en los obscuros se debe

tampoco poner un pliegue muy claro: igualmente deben ir los pliegues

rodeando en cierto modo los miembros que cubren, y no con lineamentos

que los corten, ni con sombras que hundan la superficie del cuerpo

vestido mas de lo que debe estar; sino que deben pintarse los paños de

suerte que no parezca que no hay nada debaxo de ellos, ó que es solo

un lio de ropa que se ha desnudado un hombre, como hacen muchos, los

quales enamorados de la multitud de pliegues, amontonan una infinidad

de ellos en una figura, olvidándose del efecto para que sirve el paño,

que es para vestir y rodear con gracia los miembros en donde está, y no

llenarlos de ayre ó de pompas abultadas en todas las partes iluminadas.

No por esto digo que no se deba poner un buen partido de pliegues; pero

esto se ha de hacer en aquellos parages en donde la figura recoge y

reune la ropa entre un miembro y el cuerpo. Sobre todo cuídese de

dar variedad á los paños en un quadro historiado, haciendo los pliegues

de una figura grandes á lo largo, y esto en los paños recios; en otra

muy ligeros y sueltos, y que no sea obliqua su direccion; y en otras

torcidos.

[Ilustración: _Lam. XX._

_Barcelon f.it_]

§ CCCLIX.

_De la naturaleza de los pliegues de los paños._

Muchos gustan de hacer en un partido de pliegues ángulos agudos y muy

señalados: otros quieren que apenas se conozcan; y otros finalmente no

admiten ángulo alguno, sino en vez de ellos una linea curva.

§ CCCLX.

_Cómo se deben hacer los pliegues de los paños._

Aquella parte del pliegue que se halla mas remota de sus estrechos

términos se arrimará mas á su primera disposicion. Todas las cosas por

naturaleza desean mantenerse en su ser: el paño como es igualmente

tupido y recio por un lado como por otro, quiere siempre estar plano;

y asi quando se halla obligado con algun pliegue ó doblez á dexar su

natural propension, en observando la fuerza que hace en aquella parte

en donde está mas oprimido, se verá que en el parage mas remoto de ésta

opresion se va acercando á su primer estado natural, esto es, á estar

extendido. Sirva de exemplo A B C pliegue de un paño como el referido.

A B sea el sitio en que el paño está oprimido y plegado; y habiendo

dicho que la parte mas remota de sus estrechos términos se arrimará mas

á su primera disposicion; estando la parte C mas lexos de ellos, será

el pliegue mucho mas ancho en C que en toda su demas extension. _Lámina

XX._

§ CCCLXI.

_Cómo se han de hacer los pliegues en los paños._

En un paño no se deben amontonar confusamente muchos pliegues, sino

que solamente se deben emplear estos en los parages en que agarra

á aquellos la mano ó el brazo, y lo restante debe dexarse suelto

naturalmente. Los pliegues se deben copiar del natural; esto es, si

se quiere hacer un paño de lana, háganse los pliegues segun los dé

el natural; y si de seda ó paño muy fino, ó de tela grosera, se irán

diversificando segun la naturaleza de cada cosa; y no acostumbrarse,

como muchos, á los pliegues de un modelo vestido de papel; pues te

apartará considerablemente de la verdad.

§ CCCLXII.

_De los pliegues escorzados._

En donde la figura escorza se han de poner mas pliegues que en donde

no escorza; y los miembros deben estar rodeados de pliegues espesos, y

que giren al rededor de ellos. Sea E el punto de la vista; M N alarga

el medio de cada uno de los círculos de sus pliegues, por estar mas

remotos de la vista; N O los demuestra rectos, porque se ven de frente;

y P Q al contrario. _Lámina XXI._

§ CCCLXIII.

_Del efecto que hacen á la vista los pliegues._

Las sombras que se interponen entre los pliegues de las ropas que

rodean un cuerpo humano serán tanto mas obscuras, quanto mas en

derechura estén de la vista las concavidades que producen las tales

sombras; quiero decir, quando se halle la vista entre la masa del

claro y la del obscuro de la figura.

[Ilustración: _Lam. XXI_

_Barcelon f.it_]

§ CCCLXIV.

_De los pliegues de las ropas._

Los pliegues de las ropas en qualquiera disposicion deben demostrar

con sus lineamentos la actitud de la figura, de modo que no quede duda

alguna de ella á quien la mire: ni tampoco ha de cubrir un pliegue con

su sombra un miembro de suerte que parezca que penetra la profundidad

del pliegue por la superficie del miembro vestido. Si se pintan figuras

con muchas vestiduras, cuídese de que no parezca que la última de

estas cubre solo los huesos de la tal figura, sino los huesos y la

carne juntamente con las demas ropas que la cubren, con el volumen que

requiera la multitud de las vestiduras.

§ CCCLXV.

_Del orizonte representado en las ondas del agua._

El orizonte se representará en el agua por el lado que alcanza la

vista y el mismo orizonte, segun la proposicion 6.ª; como demuestra

el orizonte F á quien mira el lado B C, y la vista igualmente. Y asi

quando el Pintor tenga que representar un conjunto de aguas, advierta

que no podrá ver el color de ellas, sino segun la claridad ú obscuridad

del sitio en donde él se halle, mezclado con el color de las demas

cosas que haya delante de él[35]. _Lámina XVIII. Figura II._

NOTAS

AL TRATADO DE LA PINTURA

DE VINCI.

§ XXI.

[1] Aconseja Vinci aqui la variedad de las formas y aspectos,

porque de ella depende la hermosura y perfeccion de una obra.

Porque si en todas las figuras de una historia se siguiese la

proporcion y belleza de la estatua Griega, faltaría tal vez la

belleza y proporcion necesaria á la obra. Por exemplo: si en el

célebre quadro de Rafael, llamado _el pasmo de Sicilia_, hubiera

el autor pintado á uno de los Sayones que alli se ven con una

disposicion en sus miembros igual á la de Jesu-Christo, no fuera

tan alabado como es: pues cada figura ha de manifestar en los

lineamentos exteriores de su rostro y cuerpo las propiedades

interiores, ó la intencion de su ánimo. Aun en un lienzo en que

se representára el baño de Diana con multitud de Ninfas, debe

haber diferencia en la proporcion de sus cuerpos y semblantes;

pues de otro modo resultaría una belleza, digámoslo asi, muy

monotona.

§ XXIV.

[2] Este documento tiene alguna restriccion, en el qual da á

entender que el estudio é imitacion de la naturaleza debe ser el

único afan del Pintor: pero asi como para la total comprehension

de una ciencia es menester ir aprendiendo ó imitando los

progresos que en ella hicieron los Maestros y demas hombres

eminentes; del mismo modo el jóven aplicado debe estudiar y

anhelar á la imitacion de la naturaleza, siguiendo las huellas de

aquel profesor cuyo estilo se adapte mas á su genio.

§ XXX.

[3] Como en la mayor parte de los quadros historiados hay

muchas figuras, cuya vista está interrumpida en parte por la

interposicion de otras; muchos suelen dibuxar solamente las

partes que se ven, con lo qual es muy dificil que queden los

miembros con aquella conexîon y correspondencia que deben tener

entre sí. Por esto, pues, establece Vinci ésta máxîma digna de

toda atencion y observacion.

§ XXXII.

[4] Esto puede servir principalmente para hacer un pais por el

natural, ó cosa semejante: pues para lo demas es tan arriesgada

ésta práctica, como dificil la execucion sin auxîlio alguno.

§ XLIII.

[5] El movimiento de los miembros del hombre lo executan los

músculos y tendones visiblemente, pero no los nervios, como aqui

dice Vinci; pues aunque el espíritu animal conducido por ellos

es uno de los agentes principales para el movimiento, como es

invisiblemente, no es de la inspeccion del Pintor su noticia. Lo

que dice de las cuerdas _convertidas en sutilísimos cartílagos_,

es absurdo del todo.

§ LIX.

[6] Segun acredita la experiencia nunca puede parecer una bola

circular ó una esfera de figura oval á la vista; porque de

qualquiera parte que se la mire, siempre presenta á la vista

un círculo perfecto. Esto supuesto, no parece muy arreglado al

natural éste documento; pero ésta opinion no carece de sectarios,

y tal vez Vinci sería uno de ellos.

§ CXXI.

[7] Este documento es de aquellos que indispensablemente

necesitan explicacion de viva voz del Maestro que lo da; pues de

otro modo es muy dificil comprehender (segun la obscura expresion

del original) el modo de hacer las mezclas de colores y tintas

que dice; y casi imposible adivinar á qué conducen semejantes

mezclas, quando no se propone obgeto alguno á quien imitar con

ellas. Estas faltas é inconvenientes suceden siempre en las obras

que se publican despues de muerto el autor, como la presente.

§ CXXXVI.

[8] Poniendo delante de un color un velo mas ó menos tupido, ó un

cristal mas ó menos obscuro, pierde el color parte de su viveza.

§ CLXII.

[9] Estas razones que aqui cita Vinci estarían en alguna nota ó

apéndice de ésta obra, que no pudo llegar á las manos del Editor;

porque no se encuentran en el resto de ella.

§ CLXVIII.

[10] Segun se demuestra en todo género de esqueletos, la misma

proporcion hay entre el grueso de la parte de hueso que compone

la articulacion, y lo restante de él en un niño, que en un

adulto. El espacio entre una y otra articulacion es por lo

regular mucho mas abultado; porque alli están los cuerpos de los

músculos que son carnosos, y esto sucede igualmente en el niño

que en el adulto. Es verdad que los niños tienen mas gordura

en las partes exteriores del cuerpo que en las interiores,

lo que sucede al contrario en los adultos proporcionalmente,

y asi dichas partes han de ser mas abultadas en los niños

respectivamente que en los hombres.

Dice Vinci que la coyuntura está sola sin ligamento alguno de los

que cubren y ligan á un mismo tiempo el hueso; lo qual es falso,

porque toda articulacion está cubierta de todos los ligamentos

que sirven para afianzarla, y aun en algunas pasan por encima

algunos músculos y tendones. Este error será tal vez, como ya

se ha advertido en el prólogo, ó alteracion de las copias de la

obra, ó defecto del arte anatómico en aquellos tiempos.

§ CLXXI.

[11] Gran lástima es que no haya llegado á nosotros éste tratado,

pues en lo concerniente á la Pintura sería digno de la capacidad

de tan grande hombre.

§ CLXXVI.

[12] Los músculos que en ésta § llama Vinci _domésticos_ y

_silvestres_ serán sin duda todos los que sirven para los

movimientos del _carpo_ ó muñeca, y para la flexîon y extension

de los dedos, todos los quales se hallan en el antebrazo; á

excepcion de algunos que tienen su origen en la parte inferior

del _húmero_ y sus _condilos_.

§ CCXII.

[13] Aunque no ha llegado á nuestras manos el libro que cita

Vinci como suyo en ésta §; son tantos los documentos que da éste

Tratado acerca del movimiento natural del hombre, que basta

para que los profesores estudien una parte tan esencial para la

belleza y propiedad de las figuras de un quadro.

§ CCXXVII.

[14] La parte posterior del muslo la componen varios músculos

que sería prolixo el referirlos ahora, y asi no podemos acertar

con el que menciona aqui Vinci. En la garganta y espaldilla hay

tambien muchísimos; por lo que tambien es casi imposible saber de

quál de ellos habla el autor. La nalga la forman tres músculos

llamados _glúteos_. El músculo del espinazo que nombra aqui

Leonardo serán tal vez los _sacro-lumbares_, _largos-dorsales_

y _grandes-espinosos_ ó _semiespinosos_, los _espinosos_ y los

_sacros_ que son los que hacen el movimiento de extension de

la _espina_; á los que se pueden añadir los _quadrados_ de los

lomos, aunque el uso de estos es servir á la flexîon de dicha

parte. El del estómago son los _rectos_ del _abdómen_.

§ CCXXVIII.

[15] Segun las observaciones mas exâctas de la Anatomía no hay

nada de lo que aqui dice Vinci.

§ CCXXIX.

[16] Estos huesos, segun parece, serán unos huesecillos llamados

_sesamoydeos_, que se encuentran en las articulaciones de los

huesos del _metacarpo_ y _metatarso_ con las primeras _falanges_

de los dedos; y tambien suelen hallarse en algunos otros sitios

del cuerpo, los quales están unidos á los tendones, de modo que

parece son alguna porcion de estos osificada, y sirven para

facilitar el movimiento de los dichos huesos y de los músculos

flexôres de los dedos. Su número es indeterminado, y en los niños

no se encuentran hasta cierta edad, en la que son cartilaginosos

por mucho tiempo. Los que dice Vinci que se hallan en la

espaldilla, serán tal vez las _apófisis_ ó eminencias que alli se

ven; pues ningun Anatómico dice haber encontrado en dichas partes

y sus articulaciones ningun _sesamoydeo_. Todo esto solo se

puede percibir en la diseccion del cadaver; pero no en la figura

vestida de toda su carne, ni menos en el esqueleto, porque se

pierden estos huesecillos por su pequeñez, excepto la _rótula_; y

asi el Pintor no tiene necesidad de saberlo, y solo se pone aqui

para explicar ésta § con arreglo á la Anatomía moderna.

§ CCXXX.

[17] Toda la explicacion que hace Vinci en ésta § conviene

exâctamente á los dos músculos llamados _rectos_ que hay en el

_abdómen_, uno á cada lado, cuyo oficio es doblar y extender el

cuerpo del modo que refiere.

§ CCXXXIV.

[18] Los músculos que sirven para la extension y flexîon del

antebrazo son quatro. Los dos de la flexîon son el _biceps_, y

el _braquial interno_. El _biceps_ llamado asi, porque tiene

dos cabezas, está situado á lo largo de la parte anterior del

hueso del brazo ó _húmero_; la una cabeza se une á la _apófisis

coracoydes_ de la espaldilla; la otra al borde de la cavidad

_glenoydal_ de la misma. Luego se reunen ambas en la mitad del

_húmero_, formando un solo músculo que va á terminar por un

tendon fuerte en la tuberosidad que se halla en la parte interna

y superior del _radio_. El _braquial interno_ nace de la parte

media del _húmero_; se abre en forma de horquilla al principio

para abrazar el tendon inferior del músculo _deltoydes_. Queda

cubierto del _biceps_, y va á terminar en la parte superior

é interna del _cúbito_. Los otros dos de la extension son el

_triceps braquial_ y el _ancóneo_. El triceps tiene tres cabezas

que nacen, la primera de la extremidad anterior de la costilla

inferior del _homoplato_; la segunda de la parte superior y

externa del _húmero_ debaxo de su gruesa tuberosidad; la tercera

de la parte interna del mismo hueso detras del tendon del

_gran-dorsal_: todas tres se unen en un músculo, resultando un

grueso tendon _aponebrótico_ que abraza toda la extremidad del

_olecránon_. El _ancóneo_ es un músculo de dos ó tres pulgadas de

largo, situado exteriormente al lado del _olecránon_: nace de la

parte posterior del _condilo_ externo del _húmero_, y se termina

en la cara externa del _cúbito_ unos quatro dedos mas abaxo del

_olecránon_.

§ CCXXXV.

[19] Los músculos que extienden la pierna son el _recto

anterior_, el _basto interno_ y el _externo_, y el _crural_. El

_recto anterior_ viene desde la parte superior de la articulacion

del _fémur_ con los huesos de la cadera, y descendiendo por

la parte anterior del muslo, abraza la _rótula_ por una

_aponebrósis_ ó _membrana tendinosa_, y termina en las partes

laterales de la extremidad superior de la _tibia_ ó hueso de

la pierna. Los dos _vastos_ se unen por arriba, el interno al

pequeño _trocanter_, y el externo al grande; despues abrazan

lateralmente el muslo hasta la base de la _rótula_, en donde sus

tendones se confunden con el del _recto anterior_. El _crural_

está situado entre los dos vastos, y detras del _recto_: abraza

toda la parte interior y convexâ del _fémur_; nace en el gran

_trocanter_, y termina con una fuerte _aponebrósis_, que se

confunde tambien con la del _recto anterior_, en el mismo sitio

que éste.

§ CCXL.

[20] Si en un quadro, v. g., de la degollacion de los inocentes

se quisiera pintar un verdugo arrancando violentamente de los

brazos de una madre á un niño para degollarle; ésta figura

debería tener precisamente un movimiento compuesto, esto es,

debería estar en accion de arrebatar al niño, y de quererle

herir: y asi pintándola solo con la segunda accion, quedaria

defectuosa la expresion, que es lo que dice Vinci en ésta §.

§ CCXLV.

[21] Estos primeros movimientos mentales de que habla Vinci son

la tristeza, la meditacion profunda, y otros á éste tenor que

dexan al hombre por un rato en inaccion, y de éste modo se deben

expresar en la Pintura. Los segundos son la ira, el dolor sumo,

el gozo &c., los quales causan agitacion en el cuerpo humano, á

veces extraordinaria, cuyas particularidades necesita el Pintor

tener muy presentes.

§ CCLIV.

[22] La accion en que pinta Vinci á la figura en el caso que

supone, es tan inusitada en nuestros tiempos, que no sé qué

efecto causaría ver á un personage en semejante actitud.

§ CCLXXVIII.

[23] Aqui parece que habla Vinci solamente de copiar un quadro;

porque en la § LVI dice expresamente: que _el contorno exâcto

de la figura requiere mucho mayor discurso é ingenio que el

clarobscuro_, cuya sentencia adoptan todos los inteligentes, y

los Maestros del arte.

§ CCLXXIX.

[24] Facilmente se puede hallar la prueba de lo que dice Vinci

á lo último de ésta §; pues es cierto que quando vemos en el

Teatro á los Cómicos, es menester poner cuidado para conocerlos y

distinguirlos, por la mutacion que advertimos en sus rastros, á

causa de darles la luz desde abaxo.

§ CCXCI.

[25] Es evidente que á mediana distancia solo advertimos en los

rostros de las personas que miramos las manchas principales que

forman los ojos, la nariz y la boca; y por sernos la proporcion

de la distancia de estas manchas, entre sí, tan conocida en las

personas que tratamos con freqüencia, las conocemos al instante,

aunque por estar separados no distingamos las menudencias

particulares de su cara, como si las cejas son mas ó menos

pobladas, si los ojos son mas ó menos obscuros, si el color es

mas ó menos claro, si tiene señales de viruelas &c.: por lo qual,

siempre que en un retrato haga el Pintor las partes principales

del rostro con igual proporcion en sus distancias, que las del

original, el retrato será parecido indubitablemente, aunque en

las demas cosas no sea del todo muy exâcto ó puntual.

§ CCXCVI.

[26] Lo que quiere decir Vinci en esta § es esto: para que la luz

que entre por la ventana del estudio del Pintor no sea recortada,

como sucede á toda luz que entra por el espacio de una claraboya,

quiere que el lienzo que la cubra esté pintado de negro ácia los

extremos, cuyo color se irá aclarando por grados ácia el medio de

la ventana, á fin de que de éste modo no penetre la luz con igual

fuerza por los términos de la ventana como por el centro, y asi

imitará á la luz abierta del campo. Todas estas son delicadezas

ó prolixidades propias del genio de un artífice tan especulativo

como Vinci.

§ CCXCVII.

[27] La doctrina que da en ésta § Vinci es conforme á las

reglas rigurosas de la Perspectiva; pero en un obgeto de corta

dimension, como es una cabeza, no se verifica: porque siempre que

se mida con un compas de puntas curvas la altura total de una

cabeza desde la punta de la barba hasta el vértice ó la parte

superior del cabello, del mismo modo que miden los Escultores

los miembros de un modelo para hacer una estatua arreglada á

él; y despues tome la medida de la distancia de las sienes y

mexillas de la misma manera que se mide el diámetro de un cañon

de artillería para saber su calibre; pintada luego una cabeza

baxo estas dimensiones, precisamente ha de parecer de igual

tamaño, y no mayor: pues entre dos cosas, la una pintada, y la

otra verdadera que ocupan igual espacio en el ayre, y el relieve

natural de la segunda es igual al que demuestra la primera en

virtud del claro y obscuro, precisamente ha de haber igualdad.

En quanto á la obscuridad y confusion que reyna en las palabras

y proposiciones de ésta §, repito lo que ya otra vez he dicho, y

es, que una obra tantas veces copiada, y sacada á luz despues de

la muerte de su autor, necesariamente padece mil alteraciones y

corrupciones.

§ CCXCVIII.

[28] Segun la explicacion de ésta §, N O será la fuerza de la

sombra, siendo A D la pared obscura; O Y y N Y serán medias

tintas; C P la fuerza del claro, y C Y, P Y medias tintas mas

claras que las otras. _Figura XVI._

§ CCCI.

[29] En ésta § no puede adquirir luz ninguna el principiante,

pues su explicacion es absolutamente incomprehensible.

§ CCCXXXII.

[30] Quando se camina por una calle de árboles formada por dos

hileras paralelas, parece que van á concurrir en un solo punto.

[31] Quiere decir que la luz ha de estar diametralmente opuesta á

la sombra.

§ CCCXXXIII.

[32] Para saber de qué pirámide habla aqui Vinci, léase con

reflexîon el libro I de Leon Bautista Alberti.

La razon de lo que declara ésta § (segun comprehendo) es porque

el terreno que en la Pintura representa la milla de distancia,

ocupa solo aquel espacio que le da la Perspectiva, la qual solo

causa la ilusion en la vista, guardando ésta la posicion que debe

enfrente del punto, sin variar ni mudarse; pero como esto no es

posible, los ojos advierten luego la diferencia que hay entre la

distancia fingida y la verdadera; porque quanto mas registran á

ésta, ya subiendo y ya baxando la vista, siempre la hallan mayor;

y al contrario aquella.

§ CCCXLIV.

[33] Esto alude á la propiedad que debe observar el Pintor en lo

que pinte en quanto al parage, circunstancias, clima, costumbres

&c.

§ CCCLIII.

[34] Como despues de la muerte de Vinci se han descubierto varios

minerales y tierras que sirven de colores en la Pintura para

todo; es ociosa la doctrina de ésta §. La significacion de la voz

_mayorica_ no se ha encontrado en Diccionario alguno.

§ CCCLXV.

[35] En ésta §, aunque muy confusamente, habla Vinci de la imagen

que representa el agua, del obgeto que tiene á la otra parte,

como quando vemos una laguna, y al otro lado un montecillo ó una

torre, la qual se verá en las aguas siempre que la vista perciba

el punto superior de dichos obgetos y el espacio del agua, como

demuestra la estampa.

[Ilustración: LEON BAUTISTA ALBERTI

El tratado de la pintura · 第 10 / 18 题