Por una y otra parte hubo consejos de guerra, para los que fueron
invitados el sacerdote y el jurisconsulto.
Uno les hablaba de la paz, la prosperidad y la honra de la nación,
conviniendo en que sería necesaria una reforma en las costumbres y las
leyes; el otro pedía libertades, progresos, decretos generosos é
instituciones benéficas.
Probaron que la política debe consistir en hacer á los pueblos dichosos
y pidieron en nombre de la patria moribunda, que se suspendiese la
guerra mientras podía redactarse una constitución general fundada en los
principios del progreso y la justicia, que aboliendo los fueros, los
privilegios y las antiguas preocupaciones detuviera el terrible huracán
de la demagogia.
Aquel proyecto de libertades y derechos iguales para todos, de impulso
al trabajo y respeto al pensamiento ajeno, alentaría el patriotismo
desfallecido, dándole á México crédito, prosperidad y orden social.
El nuevo plan cuyo primer artículo daba una amnistía general, debería
ser enviado al Presidente de la República para que lo sometiera á la
discusión de un congreso nacional convocado al efecto, y entre tanto,
los cuerpos beligerantes conservarían sus puestos.
Aquella solución no podía ser más benéfica y consoladora; pero no
parecía sino que un espíritu de vértigo habíase apoderado de todos los
corazones.
El egoísmo, esa eterna dolencia del espíritu humano, ha sofocado muchas
veces el sentimiento de la patria.
La sociedad de aquel tiempo pasaba por una época de turbulencia y de
pasión en que no era practicable más ley que la despótica voluntad de
los fuertes.
Aunque la iniciativa de D. Carlos fué acogida con entusiasmo por los
políticos de buena fe y por los militares honrados, que con gusto
depusieron sus armas ante la magistratura del talento, entre sitiados y
sitiadores se hallaban muchos hombres de secta y de partido, espíritus
mezquinos y corazones ambiciosos, esclavos de su interés personal,
quienes no queriendo hundirse en su antigua nulidad y aspirando á un
premio por la sangre derramada, se opusieron á todo con declamaciones y
razonamientos sin lógica y sin ejemplo.