XXX.

Los elementos sociales permanecían confundidos, todos los ciudadanos

querían mandar y nadie obedecer.

Corazones mezquinos y cabezas extraviadas, conducían á las ciegas

multitudes por falsos caminos en busca de ideales impracticables.

Adoptábanse todas las formas posibles é imposibles para dirigir al

pueblo, desde el gobierno de hecho emanado de un motín, hasta el imperio

absoluto y desde la constitución más liberal, hasta el reinado del

terror.

Dos partidos iracundos se habían retado á muerte; uno queriendo cambiar

el régimen estacionario del pasado, reclamaba derechos y reformas; el

otro, cansado por una libertad tempestuosa, pedía un gobierno central,

como el náufrago que se agarra de una tabla de su bajel despedazado.

Cuando uno de los contendientes poseía la Capital, dictaba leyes y hacía

tratados internacionales, mientras el otro, merodeando en los

Departamentos, asechaba tenazmente á su enemigo para derribarlo y ser

derribado á su vez.

Por una parte la reacción conservadora y por otra el enciclopedismo

revolucionario, dividieron largo tiempo la nación y deshonraron los

dogmas políticos que defendían.

Entonces hasta los hombres pacíficos, las mujeres y los niños tenían un

partido que proclamaban con energía, distinguiéndose por sus odios y aun

por el color de sus vestidos.

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 131 / 153 题