IX BOMBAS

Las españolas, consideradas mejores que las flamencas é italianas, eran

hechas de madera á torno, que se breaba exteriormente: llevábanse para

ellas hierros de respeto, cuero curtido, tachuelas, morterete y zunchos,

siendo cargo del calafate componer los desperfectos. García de Palacio

recomendaba para cuando se desconcertasen y fuere menester entrar en el

arca de la sentina, meter antes una linterna con vela encendida, y si

estuviese dentro buen rato sin apagarse, se podía entrar seguramente; en

otro caso, entendiendo que había dentro aire corrupto que podría matar,

debía echarse vinagre en cantidad, orines y agua fría para que la

mundificaran y quitaran el daño y pestilencia que suele tener.

En la advertencia se acredita la verdad con que el consabido Salazar

decía: «hay en esta ciudad una fuente ó dos, que se llaman bombas, cuya

agua, ni la lengua ni el paladar las querían gustar, ni las narices

oler, ni aun los ojos ver, porque sale espumeando como infierno y

hedionda como el diablo». Dicho esto, completaremos la pintura que de la

nao hacía el chistoso Iegista.

«Algunos llaman á esto caballo de palo, y otros rocín de madera, y otros

pájaro puerco, aunque yo le llamo pueblo y ciudad, mas no la de Dios que

describió el glorioso Augustino. Porque no ví en ella templo sagrado ni

casa de justicia, ni á los moradores se dice misa, ni los habitantes

viven sujetos á la ley de razón. Es un pueblo prolongado, agudo y

afilado por delante y más ancho por detrás, á manera de cepa de puente;

tiene sus calles, plazas y habitaciones; está cercado de su _amuradas_;

al un cabo tiene _castillo de proa_ con más de diez mil caballeros en

cada _cuartel_; al otro su _alcázar_ tan fuerte y bien cimentado, que un

poco de viento le arrancará las raíces de cuajo, os volverá los

cimientos al cielo y los tejados al profundo. Tiene su artillería y su

_condestable_ que la gobierna; tiene _mesas de guarnición_; tiene

_bigotes_ y aun _bigotas_... tiene un _molinete_ que con su furia mueve

á los marineros y con su ruido á los pasajeros. Hay aposentos tan

cerrados, oscuros y olorosas que parecen bóvedas ó carneros de difuntos.

Tienen estos aposentos las puertas en el suelo que se llaman

_escotillas_, porque los que por ellas entran escotan bien el contento,

alivio y buen olor que han recibido en los aposentos de la tierra, y

porque como los aposentos parecen senos del infierno (si no lo son), es

cosa cuadrante que las puertas y entradas estén en el suelo de manera

que entren hundiendo los que allá entraren. Hay tantas _redes de jarcia_

y cuerdas á la una y la otra banda, que los hombres allí dentro parecen

pollos y capones que se llevan á vender en gallineros de red de esparto.

Hay _árboles_ en esta ciudad, no de los que sudan gomas y licores

aromáticos, sino de los que corren contino puerca pez y hediondo sebo.

El terreno de este lugar es de tal cualidad que cuando llueve está tieso

y cuando los soles son mayores se enternecen los lodos y se os pegan los

pies al suelo que apenas los podreis levantar. De las cercas adentro

tiene grandísima copia de volatería de cucarachas y grande abundancia de

montería de ratones que muchos de ellos se aculan y resisten á los

monteros como jabalíes. Es esta ciudad triste y oscura; por de fuera

negra, por dentro negrísima; suelos negrales, paredes negrunas,

habitadores negrazos y oficiales negretes.

La nao Santa María: memória de la Comisión arqueológica ejecutiva, 1892 · 第 68 / 71 题