Al gran río venezolano llamaban los Caribes _Orinoco_. Los Aruacas le

llamaban _Huyaparí_. Pero esta voz aparece ya corrompida en los

cronicones de la Conquista. La mayoría de los vocablos _aruacas_ de

Venezuela, que se conservan, ha permutado la letra _b_ en la letra _p_,

por accidente fonético; y también la letra _n_ en la letra _r_. Cosa muy

natural en un lenguaje cuyas voces no estaban fijadas en escritura

alguna. _Huyaparí_ es, por lo tanto, corrupción de _Huyabaní_, es decir,

_lugar de mucha agua_. Explicación filológica: _Huy_ por _juy_,

equivalente á _guay_, exclamación de sorpresa, como si dijéramos _hé

aquí_! _Ya_, sitio ó lugar, por _yara_. Por polisintetismo no aparecen

dos _y_ en el vocablo, ni el _ra_ de _yara_. Igualmente sucede en _ba_

por _bana_, grande, mucho. _Ní_, agua. El vocablo que estudiamos, sin la

encapsulación polisintética, sería, _Huy-yara-bana-ní_, ó sea

_Huyyarabananí_. Y con el polisintetismo _Huyabaní_, corrompida la

palabra en _Huyapari_.

El nombre de _Maracapana_ es corrupción de _Maracabana_, es decir

_Maraca-bana_, equivalente á _Higiiera grande_. El vocablo _maraca_ está

en los lenguajes boriqueño y aruaca aplicado á un mismo objeto, á una

_higiiera_, vacía de su endocarpio y demás sustancia interior y llena de

pedrezuelas, que la hacen una sonajera, y que servía á los indígenas de

instrumento musical. De modo que la provincia de _Maracapana_ era,

traducido al español, el territorio de _Higiiera Grande_. Así tenemos en

Puerto Rico, por ejemplo, _Sabána Grande_, para designar un pueblo

puertorriqueño, habiendo unido al vocablo indio _Sabána_, llano, con la

voz española _grande_. Hoy, ya no se pronuncia la palabra india con el

acento en la penúltima sílaba, sino que se ha hecho la voz esdrújula,

confundiéndola con la castellana _Sábana_. En Cuba tenemos también

_Xagua la Grande_: una voz indígena con una española. Esto nos recuerda

la construcción de los vocablos greco-latinos.

_Maracaibo_ es palabra _aruaca_ y sus raices todas están en el lenguaje

boriqueño. El vocablo _Maracaibo_ significa _lugar de higiiera_ y

_agua_. Explicación filológica: _Maraca_, higüera; _i_ por _ní_, agua;

_bo_ por _abo_, lugar. La palabra, sin la encapsulación polisintética es

_Maracaniabo_. Y con el polisintetismo _Maracaibo_.

_Aruaca_, tal como se encuentra consignado el vocablo en los cronistas,

es una corrupción de _Aragua_. De este modo se encuentra la palabra

original de aquel gran pueblo enclavada aún en su tierra por distintas

partes, designando una islilla de la desembocadura del Orinoco, también

en uno de los caños del Delta y en su desagüe en el mar, en un río y en

unas sierras. Ha prevalecido más, en las crónicas, el vocablo _Aruaca_;

y por eso, lo hemos usado en lugar del legítimo _Aragua_. Los lectores

no muy versados en estos asuntos creerán que nosotros cambiamos nombres

para facilitar la explicación filológica. Y no hay tal cosa. Estas

transformaciones en las palabras son muy corrientes; así como la elipsis

de letras y sílabas, y la metátesis. _Zaragoza_ procede de _Cesárea

augusta_; _Lima_ nace de _Rimac_; y en nuestra propia islilla y muy

moderno tenemos el vocablo _Ciales_ aplicado á un pueblo del interior y

es corrupción de es _Lacy_, apellido de un célebre general español,

fusilado en Palma de Mallorca.

Estudiemos ahora filológicamente la palabra _Aragua_; y tendremos _ara_

por _yara_, sitio, lugar; y _gua_, como sufijo equivalente á _he aquí_;

como si dijéramos: _he aquí sitio_. En nuestro lenguaje moderno, _el

hogar_, _la patria_. Cuando Pelayo, después de derrotar á los moros,

bajó de Covadonga al llano é inició la reconquista del suelo español, su

gente le preguntó dónde fundaban población y el caudillo contestó: _ubi

edo_, que quiere decir en latín, _donde estoy_: de ahí procede el actual

_Oviedo_.

_Cumaná_, provincia de _aruacas_, significa, _Lugar llano_ y _grande_:

de _cu_ por _cua_ ó _coa_ lugar; _ma_, llano; y _ná_ por _bana_ grande.

Y _Cumanacoa_ vocablo derivado de Cumaná. _Cumaná-coa_, sitio de Cumaná.

_Cariaco_, palabra aplicada á un golfo y á un río, quiere decir _Lugar

de agua_. _Ca_ por _gua_, he aquí; _ri_ por _ní_, agua; y _aco_ por

_coa_, lugar. La metátesis de _aco_ por _coa_ es frecuente.

Los que deseen ahondar más en este estudio pueden tomar un mapa de

Venezuela y verán inmediatamente por doquiera una serie de nombres

aplicados á islas, golfos, ríos, valles y montañas, cuyas radicales y

componentes son los mismos del lenguaje indo-antillano. _Seiba_,

_Guayabal_, _Guayo_, _Cocuisa_, _Yguana_, _Yaya_, _Sipao_, por _Cibao_,

_Guarico_, _Guariquén_, _Yaruma_, _Guanaja_, _Caguas_, _Guiria_, etc.,

son vocablos que se encuentran también en el lenguaje boriqueño;

procedentes desde luego del _Aruaca_; palabras que es lógico congeturar

pasaron del Continente meridional al Archipiélago antillano, porque

también se encuentran entre los haytianos, quisqueyanos, siboneyes y

boriqueños.

Debemos al doctor Sagot[235] y á los hermanos Hernhutes de Zittau[236] y

especialmente al misionero Theodoro Schulz[237] bellísimos trabajos

lenguísticos sobre el lenguaje _aruaca_. Como es natural, la acción del

tiempo trascurrido, desde que las tribus que invadieron las islas se

separaron de las tribus continentales, tal vez muchas centurias, ha

originado cambios radicalísimos con el fermento cuotidiano del vocablo

en un pueblo del período _neolítico_, hasta el punto de formarse un

habla propia, el lenguaje indo-antillano.

El vocablo indígena, según la filiación nacional del escritor que lo

anota, sufre también cierta variante. Un simple ejemplo dará la prueba

de lo que indicamos. La sílaba _gua_, oida por un inglés, anotará en su

cartera _wa_; si la recoje un francés, escribirá _goua_: si un alemán

_wa_; y si un español ó portugués _gua_. Así los exploradores, según la

educación fonética de sus oidos y el valor de las letras en sus

respectivos idiomas, han hecho los Vocabularios de las lenguas indias.

Todavia encontramos en los trabajos de Sagot, Hernhutes de Zittau y

Schulz las palabras _cabuya_, _calichi_, _burén_, _conuco_, _hamaca_,

_maisí_, _siba_, _ní_, _ají_, _maraca_, _canoa_, _iguana_, _manaca_, y

otras muchas significando lo mismo que en el lenguaje boriqueño. Así,

pues, la Filología viene á ayudar á las crónicas y relaciones de Colón,

Ojeda, Las Casas, Oviedo, Bastidas y Rodrigo de Figueroa, para

dilucidar, que los indo-antillanos autóctonos descendían de los

_Aruacas_ del Continente meridional.

Vamos á probar también, con el auxilio de la Filología, que el pueblo

_boriqueño_ tenía común origen continental con el pueblo _caribe_ de las

islas de Barlovento; á pesar de ser dos pueblos, que se odiaban á

muerte; y cuya odiosidad y estado de perpetua guerra trajeron á las

islas, desde el inmediato Continente, donde sus antepasados vivieron de

igual modo.

Ahondemos en las oscuras profundidades de la prehistoria de cada uno de

ellos. Los boriqueños llamaban á su dios tutelar _zemí_; pues igual

denominación le aplicaban los caribes antillanos. El Padre Raymond

Breton[238] escribe _chemij_: pero esta _ch_ debe pronunciarse como _z_

ó _c_. La j final es la consecuencia del vocablo en fermentación

fonética: hoy mismo oimos decir _Madrí_, _Madrid_, _Madriz_, y es

corrupción del latino _Madritum_, que á su vez lo es de _Matritum_, la

_Mantua Carpetanorum_ de los romanos. De modo que los dos pueblos, el

boriqueño y el caribe, para significar su _dios penate_ conservaba aún

la misma palabra, traida indudablemente del Continente inmediato.

Los boriqueños llamaban á su curandero augur _bohique_. Los caribes lo

mismo. Los cronistas escriben _boyez_. Pero es, sin duda alguna, el

mismo vocablo ya corrompido. _Bo-y-ez_ equivale perfectamente á

_bo-hi-ques_. El tiempo trascurrido desde la separación de estas tribus,

iba imprimiendo el transformismo fonético en la morfología de las

palabras: tanto es así, como que tuvieron lenguas completamente

diferentes, y en el mismo Continente meridional infinidad de dialectos.

Los caribes llamaban á su dios protector, según el mismo padre Raymond

Breton[239], _Icheiri_; según el padre Labat[240], _Akambú_; y según

Champlain, Laborde y Souvestre[241] _Loucuo_. Opinamos, que estos tres

vocablos son originados del primitivo _Yuká_ guaraní, al igual que el

haytiano _Yukajú_ y el boriqueño _Yukiyu_.

Analicemos el vocablo _Ycheiri_ que trae el padre Breton: _Ycheiri_—

_Ychei-ri_—_Yquei-ri_—_Y-ki-ri_—_Yu-ki-ru_—_Yuki-yu_—_Yukiyu_, el dios

bienhechor de Boriquén.

Veamos la dicción _Akambú_, del padre Labat, _Akambú_—_Akam-bú_—

_Ya-kam-jú_—_Yukajú_, el dios bienhechor de Haytí. Ya hemos visto en el

Capítulo VII de este libro, como el dios de Haytí, _Yukajú_, y el dios

de Boriquén, _Yukiyu_, proceden del dios guaraní _Yuká_.

Descompongamos el vocablo _Loucuo_ ó _Luquo_ de los escritores franceses

Champlain, Laborde y Souvestre.[242] Lu-qu-o—Yu-ku-o—Yu-ki-o—Yu-ki-ú—

_Yukiyu_, el dios bienhechor de Boriquén.

Al espíritu maléfico llamaban los boriqueños _Jurakán_, y lo mismo los

caribes insulares y los chaymas, tamanacos, cumanagotos, rucuyanos y

galibis continentales, con pequeñas variantes fonéticas. A los fantasmas

perjudiciales llamábanles, unos y otros, _maboyas_. Y designaban, al

igual, al padre _baba_, á la madre _bibí_, á su planta alimenticia

_yuca_, al pan _casabí_, al sol _güey_, á la luna _nonum_, al río

_tuna_, á su embarcación _canoa_, á su cama colgante _jamaca_, á sus

bebidas fermentadas _uikú_ y _xixá_, y al cántaro _canarí_.

Estas voces no podemos decir, que las tomaron los unos de los otros en

su trato, comercio ó continuadas guerrillas, pues son palabras

fundamentales al lenguaje de toda tribu. Opinamos, que el conservarlas

en una y otra habla, revelan que ambos pueblos las han traido de muy

lejos, tomadas de una fuente común. Y esta fuente ha debido estar en las

tribus originarias, antes de sus respectivas emigraciones del Continente

meridional á las islas; porque allí se conservan muchos de esos vocablos

todavía y los recogen los viajeros modernos en sus vocabularios; más ó

menos desfiguradas las palabras por la acción del tiempo, y la fonética

del idioma del viajero. Así pasa con la radical guaraní _i_ significando

_agua_; en unos pueblos la encontramos convertida en _ní_, en otros _di_

y en otros _tí_, ó con otras vocales ó consonantes agregadas.

Cuando se separaron esas tribus primitivas, allá en la noche de los

tiempos pre-colombinos, opinamos nosotros que aún eran nómadas en Tierra

Firme. Asegura Ihering[243], siguiendo á Schleicher[244], que el pueblo

ario, en la época en que el pueblo hijo se le separaba, había vivido por

lo menos diez mil años. Y que en ese tiempo había llevado una vida

vegetativa en un ínfimo grado de cultura y civilización, sin conocer la

agricultura, ni los metales, usando hachas de piedra y lanzas de madera.

Igual debió haber ocurrido con el pueblo _Guaraní_ en la América

meridional, en sus primitivos tiempos, dando origen á innumerables

tribus, que se iban extendiendo á lo largo de las riberas de los ríos y

por sus afluentes, penetrando en los extensos valles, para no entenderse

luego; y, cuando los intereses materiales de la vida fueron encontrados,

hacerse cruda guerra de exterminio, en la lucha por la existencia. Por

eso, al _asentarse_ en las islas las tribus que cruzaron el mar, empezó

en ellas la necesidad de nuevos vocablos para aplicarlos á las cosas

nuevas; y entonces el _caribe_ insular llamó á su choza _tubana_, cuando

el _aruaca_ insular, que le había precedido en la ocupación del

Archipiélago antillano ya la había llamado _bojío_. Y cuando el

indo-antillano _aruaca_ tuvo necesidad de agrandarla, llamó _barbacoa_ á

la ampliación del rancho y el _caribe_ la denominó _ajupá_. En cambio,

vemos que á sus embarcaciones continuaron llamándolas _canoas_ unos, y

_canuas_ los otros; y al mar _bagua_ los de Boriquén y _balana_ los de

las islas de Barlovento.

El lenguaje indo-antillano _aruaca_ era rico en vocales y de _muy dulce

conversación_, al decir del gran Almirante.[245] Nuestro aborigen tenía

una aspiración por estilo de la de los árabes y los cronistas españoles

la fijaron en sus anotaciones mediante la letra _h_. Este signo puesto

por los historiadores en las palabras indo-antillanas tiene su valor

fonético lo mismo al principio del vocablo que interpuesto en él; aunque

nosotros, hoy día, no la pronunciamos en algunas palabras que han pasado

al uso común, y en otras sí. Aún conservamos los vocablos

indo-antillanos _bohío_, _bihao_, _dahao_, _duho_, _pitahaya_ y otros

más, escritos con _h_, para fijar la aspiración india, y que se

pronuncian _bojío_, _bijao_, _dajao_, _dujo_ y _pitajaya_. En la Carta

de Colón escrita en el mar, cuando regresaba el Descubridor de su primer

viaje, y que envió desde Lisboa, en Marzo de 1493, á Barcelona, donde se

encontraban los Reyes Católicos, se lee: “A la primera isla que yo fallé

puse nombre _San Salvador_, á conmemoración de Su Alta Majestad, el qual

maravillosamente todo esto ha dado: los indios la llaman

_Guanayaní_.”[246]. Después, se ha escrito siempre por los cronistas

_Guanahaní_. Vése por la cita, que hacemos, que Colón trató de fijar con

una _y_ griega la aspiración india. Que los conquistadores se fijaron en

este modo de hablar de los indo-antillanos lo confirma Pedro

Mártir.[247]

No existe nada en la naturaleza que tenga más vida que las palabras; y

para llegar á poseer tal vitalidad ha debido el lenguaje estar en un

estado de fluctuación ó indecisión hasta llegar á constituir un

verdadero organismo. Hoy podemos admirar la diversidad que existe en el

modo de expresarse, por medio de las palabras, entre unos y otros

pueblos; pero, con un detenido examen, se pueden señalar los jalones de

una marcha evolutiva, llegando hasta encontrar las tres grandes

divisiones del lenguaje: el monosilabismo, como en el chino; la

aglutinación, como en el malayo; la incorporación, como en el basco ó

éuskaro; el polisintetismo, propio de las lenguas indo-americanas; y la

flexión, correspondiente á los idiomas indo-europeos y semitas.

El lenguaje indo-antillano, por lo poco que conservamos de él, debemos

considerarlo en el período de aglutinación y polisintetismo. Había

atravesado el monosilabismo, ó primer medio que los hombres han tenido

para comunicarse sus afectos, sus necesidades y sus ideas, prescindiendo

de la mímica y de la onomatopeya.

He aquí una frase del lenguaje indo-antillano. Solicita de amores un

haytiano á una india, estando ésta en un templo católico: la india lo

rechaza con las siguientes palabras: _Teitoca, teitoca, teketa cynatu

guamíkení_, que significa: _Estate quieto, estate quieto, que el señor

de tierra y agua se enojará mucho_. El enamorado indio le contestó

_Guaibá, cynatu makabuca guamíkení_, que quiere decir: _Véte, ¿qué me

importa que el señor de tierra y agua se irrite?_

En la frase citada se comprueba la aglutinación en _teitoca_, estate

quieto; _guamíkení_, señor de tierra y agua; y _makabuca_, qué me

importa.[248]

De la aglutinación pasó el lenguaje indo-antillano, como todas las

lenguas indo-americanas, al polisintetismo. Un ejemplo de polisintetismo

en castellano tenemos en _usted_ por _vuesa merced_ y en _hidalgo_ por

_hijo de algo_. En el lenguaje boriqueño tenemos _Guayama_ por

_Guayarama_[249], en _Canuy_, el actual _Camuy_, por _Canuaní_[250], y

_Guanajibo_[251], por _Guasabánaniabo_.

En las investigaciones del lenguaje indo-antillano todo es tinieblas; no

nos queda un dialecto siquiera, que pueda servir de apoyo para

rectificar nuestros estudios. Unicamente palabras sueltas, ya designando

un árbol, una comarca ó un río, ya el nombre de un cacique, alguna que

otra palabra recogida por los cronistas y dos ó tres frases. Todo esto

lo hemos recopilado con paciente labor. No para reconstruir un lenguaje,

lo cual es imposible; pero sí para el estudio y averiguación de sus

raices, temas y desinencias. El estudio de los elementos de un vocablo

es el estudio de la formación de la palabra. Esta labor nos ha dado el

rico fruto de poder fijar el origen del _indio boriqueño_; su

diferenciación del caribe insular; su primitiva procedencia de tribus

_aruacas_; y el entroncamiento del _caribe_ y del _aruaca_ en el

_guaraní_ de la América meridional.

CAPITULO X.

Vocabulario español-boriqueño.—El vocablo boriqueño comparado con el

_caribe_ insular y el _caribe_ continental.—Comparación

también con el _galibi_, el _aruaca_, el _rucuyano_ de la

Guayana, el _guaraní_, el _kogaba_, el _chibcha_, el _maya_,

el _nahuatl_, el _quiché_ y _dakota_.—Es decir, comparar los

restos del lenguaje de _Boriquén_ con el caribe de

_Sibuqueira_ (Guadalupe) y _Cayrí_ (Domínica); y con idiomas

del Continente meridional y septentrional.—Estos vocablos, que

poseemos, proceden del escrupuloso estudio de los cronistas

Las Casas, Pedro Mártir de Anglería, Oviedo, Fernando Colón,

el Diario del gran Almirante en su primer viaje, el Informe de

fray Román Pane, los trabajos del padre Raymond Breton, las

gramáticas y léxicos de los idiomas indo-americanos y los

Documentos inéditos del Archivo de Indias.—Además, son algunos

el eco fiel de la tradición, conservada en algunos lugares de

la Isla, en árboles, frutos, frutas, ríos, montañas, aves,

peces y utensilios, que eran del uso del indígena de

_Boriquén_.—Junto á la palabra _boriqueña_ irá una

abreviación, indicando el otro idioma con que se compara.—Las

abreviaciones son Ci, _caribe insular_.—Cn, _caribe

continental_.—Chb., _chibcha_.—Gl., _galibi_.—_Gní._,

_guaraní_.—Ar., _aruaca_.—_Kg._, _koggaba_.—_Ru._, _rucuyano_

de la Guayana.—_My._, _maya_.—_Ntl._, _nahuatl_.—_Qé._,

_quiché_.—_Qchú._, _quichúa_.—_Dk._, _dakota_.—DD.,

dené-dindjiés (Pieles Rojas).—A la _h_, que aparece en los

cronistas, como significando la aspiración de la fonética

indígena, la sustituimos por la _j_. Y á la _qu_, que son dos

letras, por la k, que es una sola, y puede representar el

mismo sonido, evitando errores de pronunciación.

A

Achiote.—_Bija_; Ci. rocú; Cn. urukú; Gl. anoto; Ru. onoto; Ntl.

achiotl; Chb. zica.

Agua.—_Ni_; Ci. tona; Cn. tuna; Ar. unía; Gl. tuna; Gní. i, ti; Kg. ní;

My. ab, ha, háab; Ntl. atl; Chb. sie; Dk. mini; DD. tion.[252]

Alma de difunto.—_Jupía_; Chb. fijizca. Kg. aluna.

Algodón.—_Sorobei_; Ci. manjulú; Gl. maurú; Ru. maurú; My. pitz; Chb.

quijisa. Kg. mula.

Almidón de yuca.—_Anaiboa_; Kg. nausú.

Alto, elevado.—_Tí_; Kg. guijilocá.

Amasar.—_Buríkedan_; Ar., buirikedan.

Amigo.—_Guaitiao_; Ci., nale-ué; Gl. banaré; Ar. debetíratejí; Chb.,

banuaré; My., onetlzil; Kg. pebo.

Ano.—_Yarima_.

Añil silvestre.—_Jikíleti._

Arbol.—_Giié-Giié_; Ci. hué-hué; Gl. vué-vué; Ru. ué-ué; Gní. ibira;

Ntl. quauitl; My. ché; Qé. ché; D. can; Kg. kali.

Arbol medicinal.—_Guayacán._

Arbol ponzoñoso.—_Guao._

Arbol que huele á canela.—_Cúrbana._

Arbol grande.—_Seiba._

Arbol de madera roja.—_Caóbana._

Arbol de madera negruzca.—_Maga._

Arbol para hacer azagayas.—_Cupey._

Arbol para hacer canoas.—_Ucar._—_Caóbana._

Arbol para hacer fuego.—_Guásima._

Arco para tirar la flecha.—_Bairá_; Gl. payra; My. lopché; Kg. calbeijá.

Araña venenosa.—_Guabá_; Kg. malkuá.

Arracada.—_Tatagua._

Arrecife.—_Cáicu._

Asiento.—_Dujo._

Ave de rapiña.—_Guaraguao._

Ave de rapiña nocturna.—_Múcaru._

¡Ay! (cuidado).—_Giiay._

Ayuno de los bohiques.—_Coima._

Azada de madera.—_Coa._

B

Barro pegajoso.—_Sipey._

Batata blanca.—_Guanaguax._

Batata morada.—_Guanagiiey._

Batata morada y blanca.—_Guanaraca._

Bollitos de maíz.—_Guanimí._ De donde procede el actual vocablo

provincial _guanime_, aplicado á los bollitos de plátano rallado para la

olla.

Boniato.—_Aje_; Ci. napi.

Boniato morado.—_Aniguamá._

Boniato rojo.—_Xaxagiieyú._

Ben purgativo.—_Tau-túa._

Bebida fermentada de casabe.—_Uikú_; Ci. uikú; Gl. uikú; Ru. oki; Gní.

ú; Chb. biojoti; Kg. kustushi; My. ukul.

Bebida fermentada de maíz.—_Xixá._

Bebida de maíz tostado.—_Asúa._

Bebida de maíz tierno.—_Joba._

Blanco.—_Jú._

Buba.—_Yaya_; Ci. yaya; Gl. poiti; Gní. pia; My. zob; Ntl. nauaux tl;

Qé. huanthi.

Bueno.—_Tayno_; Cn. irupá; Gl. irupá; Ru. irupá; Ci. iroponti; Ar.

uessa; Gní. catú; My. útz, utzil; QQ. alli; Kg. hanchiyé.

Buho.—_Múcaru._

Boscaje.—_Manigua_; _Arabuku_; de este vocablo procede arcabuco.

Bosque.—_Jibá_; Ar. kunuku; Ru. ituta; My. kaax. De la raiz _jibá_

procede nuestro vocablo provincial _jíbaro_, aplicado al hombre de

campo. Conservando el acento en la penúltima sílaba tenemos en Cuba la

voz _jíbára_.

Batea hecha de yagua.—_Managiieca._

C

Calabaza.—_Auyama_; Gl. cüí; Chb. zijiba.

Calabaza pequeña, con piedritas dentro, usada como instrumento musical.—

_Maraca_; Ru. maraca.

Calabaza larga, rayada su cubierta paralelamente para servir de

instrumento musical.—_Guajey._

Campiña llana.—_Sabána_; Ar. karau.

Cama colgante.—_Jamaca_; Ru. étati; Ar. jamaca; Chb. puipcua; My. nayab.

Canción romancesca bailable.—_Areyto_; Ch. tyb.

Cangrejo de agua dulce.—_Jáiba._

Cangrejo de mangle.—_Jiiey._

Cangrejillo de río.—_Burukena._

Carátula.—_Guayca._

Caracolillo de costa.—_Sigua._

Casa.—_Bojío_; Ci. tubana; Gl. oca; Gní. og; Ar. bajú; Kg. húi; Chb.

gue; My. otoch, na; Ntl. calli; Qé. ochoch, ha; Qchú. wasi.

Casa del cacique.—_Caney._

Casa grande.—_Bajaraque._

Cedazo, para cernir la harina de yuca.—_Jibi_; Ru. manaré.

Cedro.—_Caóbana._

Celestial.—_Tureyguá._

Centro.—_Nacán._

Cesta redonda —_Jaba._

Ceremonia litúrgica de tomar tabaco en polvo. _Cojoba._

Cielo.—_Turey_; Ci. ubécu; Cn. cap; Gl. cabú; Ar. conome, rú; Ru. capú;

Gní. ibag; Chb. guatquica; My. caan; Ntl. ilhuikatl; Kg. nauiéndi; Dk.

mahpiya.

Ciclón.—_Jurakán._

Cigarro—_Tabacu._

Collar de piedrezuelas marmóreas.—_Colesibí_, Cn. cakuru.

Cordel de fibra de yagua.—_Arique._

Cordel de majagua ó algodón.—_Cabuya_; Ci. caboya; Gl. koyamota; Ar.

cabuya; My. káan; Qchú. wata; Kg. shibuli.

Cordel de maguey.—_Jico._

Cordel más grueso que la cabuya.—_Bayabá._

Conchita de almeja.—_Caguará._

Conejo indo-antillano.—_Jutía_, _Mojuí_, _Kenu_.

Conejillo boriqueño.—_Guimo_; Ci. curi; Ru. acorí.

Conocer.—_Roco._

Cuatro.—_Yamocobix._

Cotorra.—_Xaxabí._

Costas de Venezuela.—_Caribana_; _Cumaná_; _Paria_; _Maracabana_;

_Maracaibo_, (según los sitios).

Culebra.—_Jubo_; Kg. tabi.

Cosa.—_Na._

Culebrón.—_Majá._

Cueva.—_Guaca._

Cacahuete.—_Maní._

Caracol marino.—_Cobo._

D

Danza.—_Araguaca_; Ci. aiuaco; Gl. ayuako; Ar. bibina; Chb. zajanasuca;

Kg. cuisiji; My. balam.

Danzar cantando.—_Areyto._

Depósito natural de agua dulce.—_Xagiiey._

Diente picado ó caido.—_Majití._

Dos.—_Yamoká_; Ci. biama; Ar. biama; Ru. sakeré; Kg. maujúa; My. ca;

Chb. boza.

E

El, ella, ello—_Guá._

Embarcación.—_Canoa_; Ci. culiala; Ar. canua; Cn. piragua; Ru. canaua;

Gl. canaua; Gní. iga; My. chem; Ntl. acalli; Qé. hucub; Chb. zinc. De

este vocablo _canoa_ procede nuestra actual palabra _Camuy_, aplicada á

un pueblo de la Isla. Camuy es corrupción de _Canuy_: voz sintética de

_Canua-ní_. Canoa y agua, como si dijeramos _Pasaje_.

Espíritu benéfico.—_Yukiyu_; Haytí, _Yukajú_; Ci. Ycheiri; Ar. Yuká; Kg.

calguasisa; My. ku, ciumil; Ntl. tlacoc; Dk. wakan tanka.

Espíritu maléfico.—_Juracán_; Ci. iulaka; Cn. yoroco; Gl. yuracán; Ru.

yoloc; Dk. wakan sica; Kg. alunatzunse.

Espíritu tutelar benéfico.—_Zemí_; Ci. chemij.

Espíritu nocturno maligno.—_Maboya_; Ci. mapoya.

Enredadera para cordaje.—_Bejuco._

Estar.—_Toca._

Estate quieto.—_Teytoca._

Extranjero.—_Ariiuna._

Este, esta, esto.—_Guá._

Empaque de yagua para trasportar casabe.—_Managiií._

F

Faldellín de algodón.—_Nagua._ De esta palabra indígena procede la

española _enagua_; Gl. cuyu.

Fangal.—_Babiney._

Fotuto de caracol.—_Guamo._

Flor.—_Ana_; Ci. ilegué; Gní. iboti.

Fuego.—_Guatú_; Ci. natú; Gl. nato; Ar. iku, ji; Guí. tata; Ru. uapot;

Cn. uato; My. kak; Ntl. tletl; Qé. gag; Kg. goksein; Dk. peta.

Fruta del anón.—_Anona._

Fruta del ausubo.—_Ausuba._

Fruta del caimito.—_Caimitú._

Fruta del corozo.—_Guanabina._

Fruta del guamá.—_Guamá._

Fruta del guanábano.—_Guanábana._

Fruta del guayabo.—_Guayaba._

Prehistoria de Puerto-Rico · 第 10 / 20 段