Según Morton, el habitante de la Tierra del Fuego tiene los mismos

rasgos característicos que el indio de los planos tropicales, aunque sea

en un grado exajerado. Se parece el fuegoniano al indígena de las tribus

que están al O. de las _Montañas Rocosas_, á los del valle del

Mississipí y á los esquimales del Norte. Todos poseen igualmente

cabellos largos, lisos y negros, piel morena ó color de canela, cejas

gruesas, pestañas espesas, ojo melancólico y adormido, labios gruesos y

apretados, y nariz sobresaliente y dilatada. La misma conformidad de

organización en los caracteres osteológicos, con cráneos redondos, ó

casi cuadrados, occipucio aplastado ó vertical, mandíbulas gruesas,

grandes órbitas cuadrangulares y frente estrecha y ligera.[91] Pero,

después el mismo Morton ha notado diferencias considerables y ensayó una

clasificación, con la guía del índice cefálico y la división en

braquicéfalos y dolicocéfalos de Retzius.[92] Nott sigue también la

separación en cráneos alargados y redondos; haciendo hincapié en que los

_Toltecas_ tienen la braquicefalia acentuada y los _Iroqueses_,

_Cheroqueses_ y _Choctaws_ la dolicocefalia.[93] Y el sabio Virchow ha

demostrado grandes diferencias entre las razas del Nuevo Mundo por la

configuración de los cráneos; pero sin precisar su antigüedad, ni

procedencias genealógicas.[94] Dally es partidario del _tipo étnico_

americano, pero aceptando las _razas_, con diferencias más ó menos

marcadas, como en el antiguo Continente.[95] Deniker utiliza los rasgos

característicos de la nariz, además de la configuración del cráneo, para

clasificar los aborígenes americanos.[96] Y Brinton separa las razas

americanas en tres grandes ramas y siete troncos.[97] ¡Qué lejos nos

encontramos ya de la clasificación de Ulloa, que visto _un_ indio

estaban vistos _todos_!

Zaborowski cayó en el error de opinar, que todos los indígenas de las

Antillas eran _Caribes_, representados hoy por los _Galibis_ de la

Guayana y del Bajo Amazonas.[98] Los indígenas del Archipiélago

antillano, grandes y pequeñas islas, antes de la invasión caribeña, eran

todos _Aruacas_. Y en el periodo del Descubrimiento las grandes islas

estaban aún en poder de los _Aruacas_ y todas las de Barlovento habían

caido en poder de los _Caribes_. Los indo-antillanos _Aruacas_ tenían

con los indo-antillanos _Caribes_ el punto de unidad de proceder del

gran tronco brasilio-guaraniano de D’Orbigny: tronco que es necesario

_desligar_ ya, pues los _Botocudos_, primeros habitantes del Brasil,

eran de cráneo dolicocéfalo, demostrado por Lacerda y Peixoto.[99] El

punto de unidad, pues, de _Caribes_ y _Aruacas_ está en el grupo étnico

importante _Guaraní_. El _Guaraní_ de los españoles es el _Tupí_ de los

portugueses. El guaraní tenía el ojo ligeramente oblicuo, aspecto

_mongoloide_ que hemos comprobado en las pictografías de la cueva de

_Miraflores_, de Arecibo, y en una cara pétrea de nuestra Colección

arqueológica, hallada en Barros. Martius perfeccionó la obra iniciada

por D’Orbigny, diferenciando los _Aruacas_ de las Guayanas de los

_Caribes_ de Venezuela y Colombia.[100] Por eso, dice con mucha razón

Girard de Rialle, que los habitantes de las Antillas cuando la venida de

los españoles, pertenecían á varias naciones; que la más antigua, la de

los _Siboneyes_, en Cuba, parecía haber sido originaria de la América

Central; venía, en seguida, la de los _Aruacas_, comedores de harina de

yuca; á la cual recientemente se le había sobrepuesto en algunas islas

del Archipiélago, la de los terribles _Caribes_. Opinión que corrobora

_en parte_ la nuestra, pues nosotros opinamos, apoyándonos en la

Filología, que los indios de Cuba eran tribus hermanas de los haytianos,

jamaiquinos y boriqueños.

Sintetisemos. Sea de origen asiático el hombre americano, ó

vice-versa[101]; haya habido varios centros de creación, ó no:

cuestiones todas que se debaten aún en el campo de la ciencia y que no

nos corresponde en este estudio ocuparnos de ellas; lo cierto y positivo

es, que la piel roja, la cabeza redonda ó cuadrada, el cabello abundoso

y acrinado, con ojos pequeños por lo general, la pupila oscura, la nariz

comunmente aguileña, la cara barbilampiña y los pies y manos pequeños,

en tallas variables, constituyen un _tipo_ antropológico, que dentro de

la unidad de la especie humana, podemos considerar como un _tronco

principal_. Es ya una variedad dentro de la unidad.

Si uno ó muchos rasgos individuales, característicos, se exageran de

manera de hacer del individuo que los presenta una excepción marcada,

este individuo constituye, _per se_, una variedad. Cuando los caracteres

propios á una variedad vienen á ser hereditarios y sostenidos, de manera

que se va esbozando un grupo distinto por muchos conceptos típicos del

originario, nace la _raza_. Así, de la _especie_ se puede engendrar un

número indefinido de _razas_. Además, cada raza puede á su vez presentar

individuos que se distingan de sus hermanos por algunos caracteres

especiales sostenidos y se origina la _subraza_.[102] El cruzamiento

trae las _razas mixtas_.

La especie es la unidad: las razas y sub-razas fracciones de la unidad.

En el _tipo étnico_ americano tenemos cabezas redondas y alargadas y

cabezas de configuración mediana; bajo el índice céfalico vienen á ser

dos razas fundamentales y una tercera por cruzamiento. Encontramos, en

general, ojos pequeños ó grandes, horizontales ú oblicuos; piel olivácea

canela hasta blanquear, y en otros descender el rojo fundamental hasta

el negruzco; nariz aguileña tendiendo á alargarse, ó recta tendente á

corta. Todo esto es la influencia del medio ambiente, con el trascurso

del tiempo; aunque los caracteres adquiridos en el período de formación

de las primeras razas no se borran jamás por completo; se modifican,

pero cada una mantiene sus diferencias de origen.[103]

El _Caribe_ insular, comedor de carne fresca, de instinto belicoso y

aventurero, sanguinario y cruel antropófago era antitético del _Aruaca_,

el aborigen antillano, comedor de harinas, pacífico, hospitalario, dulce

é indolente. No producía tal estado en el _Caribe_ la escacez de

vituallas en las pequeñas islas de Barlovento, porque en el continente

inmediato, con abundancia de comida, era también carnívoro y

antropófago, activísimo y batallador. Y el _Aruaca_ de las islas Lucayas

era más pobre y desprovisto de bastimentos que el _Caribe_ de Santa Cruz

y Guadalupe, y tenía los instintos y condiciones de los naturales de las

grandes Antillas. Era que estos dos pueblos, el _Aruaca_ y el _Caribe_

constituían dos sub-razas, á pesar del entronque genésico continental.

El carácter moral de esos dos pueblos, esas aptitudes é inclinaciones

tan bien conservadas en las crónicas y tradiciones colombinas, eran

indudablemente efecto de caracteres físicos especiales, temperamentos y

constituciones diversos, é influencias desconocidas, cuyas causales

ignoramos aún, pero cuyos resultados nos son patentes por la veracidad

histórica. Las investigaciones paleontológicas y el detallado estudio

osteológico de sus osamentas las han de confirmar. Según Girard de

Rialle[104] el cráneo del _Caribe_ es dolicocéfalo y los ojos pequeños;

según nuestras investigaciones el _Aruaca_ continental era braquiocéfalo

y el _Aruaca_ antillano mesaticéfalo y de ojos grandes. Es innegable que

dos razas fundamentales, la dolicocéfala y la braquicéfala, en la noche

de los tiempos, se han superpuesto y fusionado en el suelo de América

hasta originar la intermedia, mesaticéfala; y que esta influencia, que

originó razas y sub-razas, se sintió también en el Archipiélago

antillano.[105]

CAPITULO V.

Nuestras investigaciones sobre los _Aruacas_.—El pueblo de _Aruacay_

en Tierra Firme.—Datos filológicos: _yaya_ é _iguana_.—

Exploración de Ordaz.—Los pacíficos _Aruacas_ y los belicosos

_Caribes_.—Datos aducidos por Cristóbal Colón.—La intrusión de

Cedeño en la gobernación de Ordaz trajo la perturbación en

Costa Firme.—Mal ejemplo de los conquistadores disputándose un

fortín.—El alzamiento general.—Destrucción de _Aruacay_ y

guerra á sangre y fuego.—La cacería de indígenas para sostener

las cuadrillas mineras de San Juan y Santo Domingo, y la

pesquería de perlas en Cubagua.—Jamás volvió el indio de

Tierra Firme á una franca paz, como al principio, porque las

expediciones de Ojeda y Guerra fueron también atropelladoras.—

Los Oficiales Reales de Santo Domingo dieron lugar á todos

estos errores—Informe de Zuazo.—Informe y sentencia de Rodrigo

de Figueroa.—Los _Aruacas_ tenían la misma alimentación que

los indo-antillanos y aplicaban los mismos vocablos á sus

vituallas.—Los naturales de las islas Trinidad y Cubagua

también eran _Aruacas_.—La guerra trajo el error y la

confusión.—Aplicación de epítetos al capricho.—Los pacíficos

_Aruacas_ ocuparon primero á Venezuela y Colombia é iban

siendo suplantados por los belicosos _Caribes_.—La Filología

confirma esta tesis.

¿Qué datos fehacientes podemos tener para opinar que los indios de

_Boriquén_ procedían de las tribus _Aruacas_ del Continente meridional

de la América? Veamoslos.

[Illustration: Caney. Canoa pequeña.]

La primera noticia sobre los _Aruacas_ la encontramos en Oviedo.[106] El

conquistador Diego de Ordaz, nombrado gobernador de Paria por el

emperador Carlos V., remontó el río Orinoco, en 1532, y llegó á un

pueblo que los naturales llamaban _Aruacay_. ¿Dónde estaba situada esta

aldehuela indígena? No lo dice el historiador Oviedo, pero nosotros

podemos determinarla gracias á los trabajos y mapas de Codazzi y

Schomburgk. Este poblejo _aruaca_ estaba emplazado cerca del actual

pueblo venezolano de San Rafael de Barrancas. En el ángulo formado por

la confluencia de los grandes caños _Macareo_ y _Manamo_, frente á una

islilla, que los indígenas llamaban _Yaya_, y cerca de la cual está la

actual isla de _Tórtola_, que los nativos denominaban _Iguana_.

Empezamos por recoger estos dos datos, que nos suministra la Filología:

_Yaya_ é _Iguana_, son dos vocablos, que encontramos en el lenguaje

boriqueño y en el indo-antillano general.[107]

Refiere el cronista Oviedo, que los naturales de _Aruacay_ y todos sus

vecinos vinieron de paz en seguida ante el conquistador, pero que Diego

de Ordaz los trató muy mal. Los atropellos de la soldadesca y la caza

establecida para obtener indios y llevarlos á La Española y San Juan al

laboreo de las minas ocasionó el alzamiento total de la costa de Paria.

Los _Aruacas_ tuvieron que unirse á sus mortales enemigos los _Caribes_,

para rechazar á los conquistadores. De este hecho surge la confusión de

creer algunos escritores que todo el pueblo indígena venezolano era

_caribe_. Y no hay tal cosa. Todavía en nuestros días pueden encontrarse

los pacíficos _Aruacas_ representados por los _Guaraúnos_ de los deltas

del Orinoco; y con el mismo nombre de _Aruacas_ se hallan también en la

sierra de Santa Marta, de la República de Colombia. Estos indígenas son

los despojos de un gran pueblo, que, en el período del Descubrimiento,

venía ya de derrota en derrota bajo el formidable empuje de los audaces

y crueles _Caribes_, acabando de sucumbir en la servidumbre á que lo

sometió el conquistador con sus _Encomiendas_, nutridas con la cacería

de hombres en Tierra Firme. Bondadoso el _Aruaca_ se acogió al lado del

invasor, buscando en los nuevos hombres, apoyo y alianza para hacer

frente á su terrible é irreconciliable enemigo el _Caribe_.

Teniendo en cuenta lo ya anotado, oigamos al cronista, y veremos como

del relato de los mismos historiadores van surgiendo los _dos_ pueblos

antagónicos precolombinos. Dice Oviedo: “Tornando á la historia, el

gobernador Diego de Ordaz, é su gente, entendieron en la pacificación de

las tres provincias, que se dijo de suso, Curao, Tuy é Baratubarú; é

porque los indios de Baratubarú, en un pueblo que tienen quatro leguas

de _Aruacay_... no quisieron dar casabí á ciertos christianos... fué

Ordaz allá con gente é hizo otra crueldad, é los indios vinieron de paz

y él los recibió. Paresciera mejor perdonarlos, pues no habían herido ni

muerto ningún christiano, é traerlos á concordia é buena amistad, que no

mostrarse tan riguroso con gente que á él se vino desarmada. Hízolos

meter en un bohío é allí los mandó poner á cuchillo, é porque algunos

dellos por escapar de muerte se escondían entre los otros muertos, hizo

poner fuego al bohío para asegurar su sospecha é que ninguno quedase con

vida. Así fueron quemados más de cien indios, é tomando las mujeres de

estos para hacer casabí, é repartirlas por las casas del pueblo de

_Aruacay_, donde fueron llevadas prisioneras.”[108]

Nótese, que estos indígenas venezolanos no habían herido, ni muerto,

ningún español. Recuérdese lo que decía Cristóbal Colón de la

mansedumbre de los _yucayos_ de las islas Bahamas y de la bondad del

cacique _Guacanagarí_ y su gente, cuando tan lealmente le auxiliaron en

el naufragio de una de las carabelas, la Santa María, ocurrido frente á

Haytí, en el primer viaje. Fijémonos también en que el conquistador

Velázquez se apoderó de la isla de Cuba sin pérdida de un solo hombre,

porque los _Siboneyes_ no hicieron mayor resistencia al conquistador, y

el cacique _Hatüey_, que los impelía á la guerra y al combate era

_haytiano_ y tal vez de sangre _caribe_. Los indios de Boriquén y los de

Trinidad eran más flecheros que los de Cuba y Santo Domingo, porque ya

se encontraban en la _marca_ de la invasión caribeña, y la lucha por la

existencia les obligaba á ser guerreros. Creemos más: opinamos que entre

ellos había ya jefes de orígen caribe. _Caonabó_, el destructor del

fuerte de Navidad, en Quisqueya, era de procedencia caribe; y es de

aceptar que el valiente _Guarionex_, soberano del _Otoao_ (Utuado), que

atacó é incendió á _Sotomayor_ en las cercanías de Aguada, lo fuera

también. En Santo Domingo había otro cacique llamado _Guarionex_,

también luchador. Los indios de Trinidad habían avanzado hasta usar

rodelas y flechas envenenadas, como los caribes. Sabido es que la guerra

es un medio de progreso y que los combatientes suelen tomar unos de

otros el modo de pelear y la clase de armas. En la _marca_ ó frontera

también suelen los pueblos mezclar su sangre, por enemigos que sean,

porque el amor se impone imperiosamente. Lo positivo es que lo mismo los

indios de _Boriquén_, que los de Trinidad y Costa-Firme recibieron, en

un principio, á los españoles de paz: y que el alzamiento en una y otra

parte, lo originó el abuso y atropello de los conquistadores. Oviedo y

Las Casas están contestes en este punto.

Después de la inútil matanza de _Baratubarú_, en Tierra Firme, Diego de

Ordaz remontó el Orinoco unas doscientas leguas y se encontró con los

_Caribes_, que, aún siendo en menor número, no tuvieron miedo en

combatir y hacer frente. Los indios serían unos setenta con arcos,

flechas, macanas y rodelas. Los españoles, seis de á caballo y cien de á

pie. La caballería atacó por retaguardia á los indígenas. Los Caribes

pelearon con bravura é intrepidez. No se rindió ninguno. Hubo doce

españoles heridos. Ordaz, viendo la _nueva clase de gente_ con quien

tenía que habérselas, regresó desconsertado al poblejo de _Aruacay_,

donde fué siempre bien recibido por sus pacíficos habitantes.

_Aruacay_ se componía de 200 bohíos redondos grandes. El régulo

principal se llamaba _Naricagua_ y tenía á sus órdenes nueve caciques.

La alimentación de esos _Aruacas_ era, además de caza y pescado, el

casabe hecho de la harina de la yuca brava, preparada de igual modo que

lo hacían los indo-antillanos; y tenían las mismas viandas y frutas,

aplicándoles los mismos nombres á las batatas, boniatos, maíz, guayabas,

guanábanas, hicacos, tunas, piñas, jobos, etc. La bebida se componía de

casabe ó maíz fermentado. Vese, pues, que los indígenas de _Aruacay_

tenían las mismas costumbres y modo de vivir que los boriqueños y daban

los mismos nombres á sus productos agrícolas, porque eran indudablemente

tribus de igual origen.

Del relato de la expedición de Diego de Ordaz se deduce claramente la

existencia también en los territorios de Venezuela de los dos grandes

pueblos antagónicos y enemigos irreconciliables, los _Aruacas_ y los

_Caribes_. Ordaz no pudo pactar con los _Caribes_; y haciéndose

_guaitiao_ (amigo) de los _Aruacas_ fundó, mucho más arriba de la

aldehuela indígena _Aruacay_, una población de españoles, que se llamó

la villa de San Miguel de Paria; y dejando allí un destacamento hizo

rumbo al Océano.

Fijémonos ahora en la descripción que hizo el Almirante de los naturales

de la costa de Paria, en Costa Firme. Este relato se conserva en la obra

del hijo del Descubridor.[109] Refiere el historiador, que una canoa con

tres indios se acercó á las carabelas para indagar quienes eran ellos,

que los indígenas fueron conducidos á la presencia del Almirante, quien

los agasajó, regaló y envió á tierra, en cuyas playas se divisaba una

gran multitud de indios. Visto el recibimiento cariñoso que tuvo á bordo

la primera canoa, inmediatamente se vió el mar cubierto de almadías, y

empezó desde luego el canje de objetos. El indio trocaba sus cosas, _que

eran como las de las islas descubiertas antes_, por las chucherías que

querían darles los españoles. Hemos subrayado esta última frase de Colón

por lo confirmativa que es de nuestras opiniones. Y el gran Explorador

genovés anotó en sus apuntes, que aquellos indios no tenían rodelas ó

tablachinas, ni yerba envenenada para las flechas. Gente más tratable

aún que los de La Española. Algunos indígenas traín unos espejillos de

oro[110] al cuello y también perlas en brazaletes y collares. Colón

recogió á bordo seis de estos _Aruacas_, para hacerlos intérpretes; y

siguió viaje costeando hacia Occidente; y antes de llegar al canal _Boca

de la Sierpe_ torció el rumbo hacia el Norte, admirando el cultivo de

los campos y las rancherías de indios. Pasó el canal _Boca del Dragón_ y

llegó á la islilla llamada _Cubagua_, donde obtuvo de los pacíficos

naturales hermosísimas perlas á cambio de cascabeles y otras baratijas.

El Almirante encontró todos los indios de aquellas costas tan pacíficos

y buenos, que los consideró por sus atenciones y zalamerías hasta

importunos. Los halló más blancos que cuantos había visto hasta

entonces, de gentil presencia, mejor cara y los cabellos cortados al

nivel de la mitad de la oreja. Todos estos indígenas á que hace

referencia el célebre Explorador genovés eran _Aruacas_.

Cuando Antonio Cedeño, en 1530, fué desde Puerto Rico á tomar el cargo

de Gobernador de la isla de Trinidad, desembarcó primero en Costa Firme,

en las tierras del cacique _Turipari_, quien le recibió de paz y fué con

él á Trinidad, donde puso á dicho Gobernador en muy buena amistad con el

cacique _Maruaná_, uno de los régulos de aquella isla, acompañándole

además á las rancherías de otros cuatro caciques. No quiso Cedeño poblar

aquella ínsula de su gobernación y regresó al inmediato Continente, á la

aldehuela de _Turipari_, levantando un fortín de madera á una legua de

distancia del aduar del régulo indio y dejando allí un pequeño

destacamento español.

Este fortín vino á ser la manzana de la discordia entre aquellos

conquistadores. Cedeño no tenía derecho á poblar en Tierra Firme. Su

concesión real se limitaba á la gobernación y colonización de la isla de

Trinidad. Diego de Ordaz, que ya hemos citado más arriba como explorador

del río Orinoco, había obtenido en la Corte cédula del Emperador para

ser Gobernador de Paria. Al ir á tomar posesión de su gobierno fué Ordaz

muy bien recibido por los indígenas, hasta el punto, que aprovechando

sus buenas disposiciones de amistad y cordialidad, bautizó unos

ochocientos indios. Al encontrarse Ordaz con el fuerte levantado por

Cedeño hizo presente sus derechos á aquella gobernación; y dejando en él

una fuerte guarnición, marchó á explorar el Orinoco. Ya hemos hablado de

esta expedición al gran río, que dió por resultado encontrar á _Aracuay_

y toparse con los indomables _Caribes_.

Diego de Ordaz, hombre rico, esperaba de España otra armada, que había

ordenado preparar á su teniente Alonso de Herrera. Esta escuadrilla

había llegado á la isla de _Cubagua_, para secundar la acción de Ordaz;

pero las autoridades de esta islilla, que marchaban de acuerdo con

Antonio Cedeño, hombre también rico y Contador por S. M. en Puerto Rico,

le avisaron del violento ataque de Ordaz al fortín de Paria. Cedeño, que

era tan impetuoso en sus medidas como Ordaz, tomó sus resoluciones y dió

sus órdenes reservadas. Y cuando Diego de Ordaz, regresando de su

expedición al alto Orinoco, hizo rumbo al Océano y quiso reconocer á

_Cariaco_, al llegar á _Cumaná_, el fuerte de S. M. en este sitio le

largó un par de tiros, con pólvora solamente, en señal de _alerta_, y no

le permitió saltar en tierra, ordenándole pasara de largo á recalar á

_Cubagua_. En Nueva Cádiz, capital de esta islilla, estaba preso Alonso

de Herrera, y al llegar Ordaz lo hicieron prisionero también y lo

enviaron á La Española, bajo partida de registro. El atropellado

Gobernador de Paria marchó á España á querellarse á S. M. contra Cedeño

y en la travesía sucumbió.

Este desacuerdo entre los conquistadores, hasta el punto de llegar á

batirse á sangre y fuego, no debió pasar desapercibido para los

indígenas, á juzgar por lo que vamos á referir. Cedeño envió veinte y

cuatro soldados y una mujer á Trinidad, los que fueron bien acogidos por

los caciques; pero, á los ocho días fueron todos muertos. La carabela

fondeada en la costa pudo cortar las amarras y en ella se salvaron tres

españoles y una negra; fugitivos que fueron á recalar á _Cubagua_. Desde

esta islilla se dió aviso inmediatamente á Cedeño, que se encontraba en

Puerto Rico. Activó sus aprestos el perturbador Cedeño y llegó á

Trinidad con ochenta hombres y un caballo; desembarcó de noche,

sorprendió al cacique principal, puso fuego al cacerío indígena y pasó á

cuchillo á todos sus habitantes. Se salvaron algunas mujeres y niños,

porque se acogieron á las inmediatas maniguas. Diez días estuvo el

terrible Cedeño recorriendo la isla; y no hallando gente que pasar al

filo de su espada, ni tampoco suficientes bastimentos, se embarcó con su

gente en dirección á Paria, de donde fué rechazado por los españoles del

_célebre_ fortín, cuya guarnición se mantenía aún por Ordaz, viéndose

precisado á hacer rumbo á la Margarita. En esta isla reunió Cedeño otros

ochenta hombres y seis caballos, pidió auxilio á Puerto Rico, donde aún

continuaba siendo Contador por S. M. y marchó contra Paria, recuperando

entonces á viva fuerza el disputado fuerte de madera, que había

construido á una legua de distancia del aduar del cacique _Turipari_.

Triunfante Cedeño en Paria, retorna á la isla de Trinidad á poblar. En

el entre tanto, Alonso de Herrera, el teniente de Ordaz, pasa desde la

isla _Cubagua_ á Tierra Firme y se apodera nuevamente, en Paria, del

fortín en cuestión. Sabedor de ello Cedeño, en Trinidad, no pudo marchar

en seguida contra Herrera, porque acababa de ser atacado por los indios

de aquella isla, quienes se habían reunido en un formidable cuerpo de

tres mil combatientes. Del primer encuentro resultaron veinticinco

españoles heridos y cinco caballos fuera de combate. Apurados los

españoles tuvieron que levantar trincheras. Estando en este difícil

trance, llegó á manos de Cedeño una provisión de la Real Audiencia de

Santo Domingo, ordenándole que Alonso de Herrera, teniente de Ordaz,

fuera reconocido como Gobernador de Paria. Entonces, se le amotinó la

gente á Cedeño; y después de preso y maltrecho pudo darse por feliz con

retornar vivo á Puerto Rico. ¡Qué perniciosos ejemplos de odios y

asechanzas recibían los aborígenes, que presenciaban estos combates

sangrientos entre los hombres nuevos llegados á sus costas!

Quedó al frente de Paria, Alonso de Herrera, teniente que había sido de

Ordaz, nombrado Gobernador interino de aquella comarca por la Real

Audiencia de Santo Domingo, en lo que el Emperador Carlos V. resolvía

otra cosa. Entre tanto, Gerónimo de Ortal, tesorero que había sido de

Ordaz, obtuvo en la Corte la gobernación de aquellos nuevos países de

Tierra Firme y preparó en Sevilla una armada. Llegado Ortal á Paria,

nombró por su teniente á Herrera, á quien encontró al frente de la

guarnición del tristemente disputado fortín.

Mas, ya en esa época los pacíficos _Aruacas_, á quienes se les cazaba

cruelmente para venderlos á los mineros de La Española y San Juan, y á

los pescadores de perlas de Cubagua, por haberse agotado los cuarenta

mil indefensos _yucayos_ de las islas Bahamas, estaban declarados en

completa rebelión en muchas partes de Costa Firme.

Prehistoria de Puerto-Rico · 第 4 / 20 段