Como los españoles de Geronimo Ortal, siendo gouernados por solo
dos diputados, en quien auian rresumido el gouierno, fueron a salir
al Tocuyo, tierra de Venencuela.
Despachado y partido Jeronimo Ortal para la costa, priuado de su oficio
por sus propios soldados, luego otro dia siguiente los deputados y
cauezas del canpo, pareciendoles que el gouierno de tan poca gente,
rrepartida entre tantas cauezas, hera negocio de gran confusion y que
nunca se hazertaria en cosa que conuiniese, pues cada uno auia de
pretender sustentar su parecer y salir con su opinion, acordaron que la
jurisdiccion de los cinco diputados se rresumiesen en solo dos, que
tuuiesen igual jurisdiccion, y asi nombraron por capitanes y
gouernadores del canpo a los capitanes Alderete y Nieto, a quien dieron
poder para rregir y gouernar y castigar. A unos les parecia bien y a
otros mal, mas no auia ninguno que osase hablar ni descubrir lo que en
el pecho tenia en contraria opinion de lo echo.
Este pueblo donde todas estas cosas sucedieron, que dije llamarse
Timeviron, hera muy acosado y seguido de tigres, los quales andauan tan
ceuados quen medio del dia entrauan en el rreal y les tomauan las
piezas de servicio, por lo qual fueron constreñidos a dejar este
alojamiento y buscar otro de menos perjuicio, lo qual hazian con muy
gran pesadunbre, por ser todauia ynuierno, en el qual tienpo les hera
tan peligroso el caminar que asi por los muchos y rrecios aguazeros que
de hordinario caian en el tienpo ynbernizo, como por las grandes e
ynpestuosas abenidas que los muy pequeños arroyos traian consigo, que
ponian en arto detrimento y rriesgo a los caminantes.
El ynuierno, en esta tierra, no solo es uariavle del de España, si no
tanbien del de otras partes de las Yndias, y es ynuierno desde Mayo asta
Otubre, y berano, por el contrario, desde Nouiembre asta Abril.
Salieron del alojamiento y poblazon dicha, y caminando en pocos dias
llegaron a otro pueblo de mucha comida, aunque toda estaua uerde, por lo
qual, y porque sus dueños no la uiniesen a coxer, los capitanes pusieron
en las labrancas algunos soldados que las guardasen.
Luego que a este pueblo llegaron cayo enfermo de muy rrepentino y no
sauido mal, el mollidor del motin, Escalante, el qual, asi como en la
uida estuuo ostinado en mal hazer, asi lo estuuo en mal morir, porque
aunque fue persuadido a que se confesase o hiziese lo que hera obligado
como cristiano, jamas lo quiso hazer, y asi murio dejando mal opinion de
si, y aun se tuuo por uerdadera señal de auello Dios ynmortal castigado
con esto por el motin que vrdio contra el proue gouernador Jeronimo
Hortal.
En esta sacon ciertos soldados, no pareciendoles bien la manera del
gouernar de los nueuos gouernadores, quisieronse ajuntar para yrse a la
costa, coligiendo de lo que veian que auia de parar en mal la jornada.
Fueron descuuiertos, y hechas las aueriguaciones por los jueces ó
diputados, y al que ynvento o concerto la yda le cortaron vn pie. Vsaron
desta uenivolencia por no caer en opinion de seueros.
Pasado el ynuierno prosiguieron su jornada en demanda de Meta. Caminaron
algunos dias sin sucederles cosa notable, al cauo de los quales llegaron
a una habra que la cordillera hazia, de la qual salia vn pequeño rrio.
Marcharon por el arriua, que yua poblado, y andando los soldados
rrancheando lo que allauan por las casas de los yndios, hallaron algunos
clavos de herrar y otras cosas de españoles, que les puso grande
admiracion, por parecelles que no hera posible auer llegado por alli
españoles ni auellos tan zerca que pudiesen auer de hellos los yndios
aquellas cosas. Con esta confusion no dejaron de marchar asta llegar a
la abra o valle que la sierra hazia, de donde el rrio salia.
Llegados a este valle, entre ciertos soldados vbo cierta pendencia y
pasion de que se amohino o desabrio[528] vn Perdomo, y pidiendo licencia
para uoluerse a la costa con ueinte conpañeros, se la dieron, y porque a
los demas no se les antojase hazer lo mesmo, pusieron pena de cien
azotes los capitanes a qualquier otro soldado que sin su licencia se
fuese. Ya que el Pordomo y sus conpañeros auian salido de la
rrancheria, antojose a un ynorante soldado yrse tras hellos, y uiendolo
los capitanes y sauiendo del el proposito que lleuaua, por poner pauor a
los demas executaron en este la pena por mano de un esclauo, y despues
de acotado le dieron licencia para que se fuese. Este Perdomo es el que,
quando se perdio el uergantin de los de Aluaro de Herrera, a la salida
del rrio Uriaparia, se echo a nado en alcanze de los que yvan nauegando.
Prosiguio el[529] canpo su uiaje, y pasando la habra, dieron en otro
ualle mas llano y apacible: atrauesauan dos rrios, el vno turuio y el
otro claro, entre los quales se rrancheron, y desde alli, por ser la
tierra poblada, salian soldados a hazer correrias y a rrecoger lo que
podian. Entre otros saltos que hicieron, dieron en vna rrancheria o
rrecogimiento de mugeres que poseian mucho oro, lo qual auian ganado con
sus cuerpos, porque con aquel oficio se sustentauan, y les hera
permitido, como a las donzellas[530] de la isla de Chipre, a quien sus
antiguos[531] permitian que los dotes con que se auian de casar los
ganasen primero con sus cuerpos, y para aquel vso tenian en la rriuera
de la mar vn lugar señalado donde se congregauan y las allauan los que
dellas querian gozar; y demas del oro que a estas mugeres les tomaron,
nunca dejauan de hallar, en otras correrias y salidas que hazian,
algunas joyuelas de oro y unos calabazuelos echos de oro fino, en que
los yndios metian sus genitales mienbros para trahellos alli cuuiertos.
Caminaron algunos dias por este ualle, y salidos del dieron en otro muy
mas llano y mas apacible y bien poblado; y por no tener guias ni
leguas[532] quentendiesen la gente de aquel valle, porque los soldados
no tomaban alguna, no sauian adonde estauan[533]. Auiendo salido vn
caudillo con gente a buscar que rranchear, hallo rrastro de cauallos muy
fresco; dio auiso dello a sus capitanes, los quales luego marcharon
adelante hazia donde su caudillo estaua, el qual, yendo siguiendo el
rrastro de los cauallos, uio y rreconocio la rrancheria y alojamiento de
gente española que en las prouincias del Tocuyo estaua, que hera el
capitan Martinez con la gente de Frederman.
Dio este caudillo auisso de lo que auia uisto a sus capitanes, los
quales, estando perplejos en lo que pudiese ser, no sauian que
determinacion se tomar, porque se temian no fuese Sedeño o algun juez
que a pedimento de Geronimo Ortal se ouiese dado en Santo Domingo. Al
fin se determinaron de dar hen ellos o entrar de mano armada, y si no
fuesen quien hellos pensauan, dejallos. Con esta determinacion y la
horden que los capitanes dieron, se entraron por el canpo y alojamiento
del capitan Martinez, casi sin ser sentidos, y rreconociendo ser gente
de Venencuela, no curaron de tomar armas contra hellos, aunque otros
dizen que no osaron. No dejo de auer algun escandalo o alboroto entro
los vnos y los otros, mas luego se mitigo sin sangre.
Diuidieronse o apartaronse los capitanes, cada qual con su gente, y
alojaronse apartados los unos de los otros, con rrecelo cada qual de su
contrario, poniendo y teniendo velas y zentinelas entre los dos
alojamientos.