CAPITULO NONO

En el qual se escriue como los de Venencuela quitaron la gente a

Nieto y Alderete y los ynviaron presos a Coro.

Sosegadas ya las dos campañas[534] desta su primera uista y rrancheadas

como se a dicho, apartados el uno del otro, ni el capitan Martinez se

fiaua de los capitanes Alderete y Nieto ni los capitanes Alderete y

Nieto se fiauan del capitan Martinez, y asi cada qual tenia en su

alojamiento y gente la guarda y uela que hera rrazon.

La sospecha del capitan Martinez hera tener por ynposible auer

atrauesado los dos capitanes con tan poca gente como alli de presente

tenian, tanta distancia de tierra y tan poblada como atras auian dejado,

y asi le parecia que el auer llegado de aquella suerte a su alojamiento

los dos capitanes con hasta sesenta honbres que traian, era zelada, y

aquellos solamente venian por espias, y que atras deuian quedar algun

grueso exercito con su Gouernador Geronimo Hortal, de quien el auia

antes tenido noticia, y asi hizo luego juntar toda su gente que a esta

sazon estaua diuidida en dos partes. Los de Cuvagua, que heran los de

Hortal, ansi mesmo, uiendo que el capitan Martinez juntaua toda su

gente, temieron que fuese para dar sobre hellos y dessarmallos o azelles

otro agrauio alguno, aprouechandose desto del vulgar o castellano

proueruio que dize que quien a las echas, a las sospechas[535].

Estando en esta perplexidad, sin alcanzar ni sauer los vnos la

determinacion ni cogitaciones de los otros, ofrecioseles a todos de

rrepente tomar las armas, con que se confederaron y declararon, y fue

desta manera: que aquel sitio donde entranuos Capitanes estauan

alojados, hera asiento de un pueblo y poblacon a quien pocos dias antes

cierta nacion de yndios serranos, llamados cayones, auian destruido y

arruinado y muerto y auyentado los moradores del. Estos coyones o gente

serrana, viendo que en el sitio del pueblo que hellos auian destruido

auia gente, creyendo que los propios moradores a quien hellos poco antes

auian destruido y auyentado, se auian vuelto a rrehazer y rreformar en

su propio pueblo y en menosprecio suyo, tomaron las armas para tornar a

dar en ellos y destruillos de todo punto; y para que no fuesen sentidos

ni uistos, abrieron camino diferente por vna montaña espessa por donde

no se presumia que pudiese caminar gente; y llegando de rrepente al

pueblo que hellos auian destruido, donde los dos Capitanes estauan

alojados, les forzaron a tomar a todos las armas para defenderse, los

quales salieron tan conformes a dar en los yndios coyones, que aunque

el numero de los yndios hera en muy gran cantidad, y sus armas harto

perjudiciales, fueron en breue desuaratados y auyentados y muchos dellos

muertos.

Con esta uitoria se uoluieron casi juntos y en conformidad los

españoles, soldados y capitanes, donde declarandose y hablandose mas

particularmente los vnos a los otros, perdieron del todo las sospechas

que antes tenian. Y segun algunos me contaron, el capitan Martinez,

sauida la manera como aquellos capitanes Nieto y Alderete se auian

apoderado de aquella gente que consigo traian y despojado a Jeronimo

Hortal de su gouierno, tomo la gente en si y aprisiono a los capitanes y

algunos so dados que le parecio algo velicosos o facinerosos, y

tomandoles el oro y otras rriquezas que traian, los ynbio presos con vn

capitan Beteta y con ciertos amigos y personas de confianza a la ciudad

de Coro, donde a la sacon estaua su general Federman; adonde llegados, y

sauida la ocasion de su prision, a los capitanes Nieto y Alderete, con

los mas culpados, enbio Ferderman a Santo Domingo, y algunos dejo alli

en Coro, y el se partio luego para las prouincias de Barquecimeto y el

Tocuyo, donde estaua esperando el capitan Martinez, con toda la gente de

entranuos canpos para proseguir su jornada.

Y segun la noticia que los propios de Alderete y Nieto dan, dizen que

sus capitanes Alderete y Nieto nunca oso prenderlos el capitan Martinez,

aunque tenia pujanza y aparejo para hello; mas de como supo el modo y

suceso de todo lo acaecido y echo con Geronimo Hortal y en toda la

jornada de los de Cubagua, dio auiso dello a su capitan general Federman

a Coro, el qual, como lo supo, se partio yncontinente, que abria setenta

leguas de alli a donde estaua su gente, y llegado que fue a su

alojamiento, supo mas por estenso todo lo sucedido, y llamando a los

capitanes Nieto y Alderete les persuadio a que con los que les quisiesen

seguir se fuesen a la costa; y que con esta manera de comedimiento los

propios capitanes, de su voluntad, dejaron la gente y con algunos amigos

suyos se fueron a Coro.

Que sea de la una o de la otra manera, hellos fueron despojados de su

trono, aunque no castigados coforme a su maldad, y el capitan Federman

se quedo con toda la gente para proseguir su jornada, de la qual en esta

Istoria y parte se haze particular y larga rrelacion.

Por auer precedido[536] de diferente y distinto principio que el

presente a donde me rremito, del fin y acabamiento de estos dos

capitanes Alderete y Nieto, no he hallado quien me diese noticia; por

eso no lo digo aqui, que hera lugar acomodado para hello, mas prosiguire

con lo sucedido a Geronimo Hortal sumariamente hasta que murio, aunque

por hazer esto en este lugar, creo tengo de ynterromper la horden del

suceso de los negocios, la qual es ynposible guardarse por ser tantos y

tan uarios los acaecimientos y suscesos en vn mismo tiempo.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 162 / 305 题