En el qual se escriue como los de Venencuela quitaron la gente a
Nieto y Alderete y los ynviaron presos a Coro.
Sosegadas ya las dos campañas[534] desta su primera uista y rrancheadas
como se a dicho, apartados el uno del otro, ni el capitan Martinez se
fiaua de los capitanes Alderete y Nieto ni los capitanes Alderete y
Nieto se fiauan del capitan Martinez, y asi cada qual tenia en su
alojamiento y gente la guarda y uela que hera rrazon.
La sospecha del capitan Martinez hera tener por ynposible auer
atrauesado los dos capitanes con tan poca gente como alli de presente
tenian, tanta distancia de tierra y tan poblada como atras auian dejado,
y asi le parecia que el auer llegado de aquella suerte a su alojamiento
los dos capitanes con hasta sesenta honbres que traian, era zelada, y
aquellos solamente venian por espias, y que atras deuian quedar algun
grueso exercito con su Gouernador Geronimo Hortal, de quien el auia
antes tenido noticia, y asi hizo luego juntar toda su gente que a esta
sazon estaua diuidida en dos partes. Los de Cuvagua, que heran los de
Hortal, ansi mesmo, uiendo que el capitan Martinez juntaua toda su
gente, temieron que fuese para dar sobre hellos y dessarmallos o azelles
otro agrauio alguno, aprouechandose desto del vulgar o castellano
proueruio que dize que quien a las echas, a las sospechas[535].
Estando en esta perplexidad, sin alcanzar ni sauer los vnos la
determinacion ni cogitaciones de los otros, ofrecioseles a todos de
rrepente tomar las armas, con que se confederaron y declararon, y fue
desta manera: que aquel sitio donde entranuos Capitanes estauan
alojados, hera asiento de un pueblo y poblacon a quien pocos dias antes
cierta nacion de yndios serranos, llamados cayones, auian destruido y
arruinado y muerto y auyentado los moradores del. Estos coyones o gente
serrana, viendo que en el sitio del pueblo que hellos auian destruido
auia gente, creyendo que los propios moradores a quien hellos poco antes
auian destruido y auyentado, se auian vuelto a rrehazer y rreformar en
su propio pueblo y en menosprecio suyo, tomaron las armas para tornar a
dar en ellos y destruillos de todo punto; y para que no fuesen sentidos
ni uistos, abrieron camino diferente por vna montaña espessa por donde
no se presumia que pudiese caminar gente; y llegando de rrepente al
pueblo que hellos auian destruido, donde los dos Capitanes estauan
alojados, les forzaron a tomar a todos las armas para defenderse, los
quales salieron tan conformes a dar en los yndios coyones, que aunque
el numero de los yndios hera en muy gran cantidad, y sus armas harto
perjudiciales, fueron en breue desuaratados y auyentados y muchos dellos
muertos.
Con esta uitoria se uoluieron casi juntos y en conformidad los
españoles, soldados y capitanes, donde declarandose y hablandose mas
particularmente los vnos a los otros, perdieron del todo las sospechas
que antes tenian. Y segun algunos me contaron, el capitan Martinez,
sauida la manera como aquellos capitanes Nieto y Alderete se auian
apoderado de aquella gente que consigo traian y despojado a Jeronimo
Hortal de su gouierno, tomo la gente en si y aprisiono a los capitanes y
algunos so dados que le parecio algo velicosos o facinerosos, y
tomandoles el oro y otras rriquezas que traian, los ynbio presos con vn
capitan Beteta y con ciertos amigos y personas de confianza a la ciudad
de Coro, donde a la sacon estaua su general Federman; adonde llegados, y
sauida la ocasion de su prision, a los capitanes Nieto y Alderete, con
los mas culpados, enbio Ferderman a Santo Domingo, y algunos dejo alli
en Coro, y el se partio luego para las prouincias de Barquecimeto y el
Tocuyo, donde estaua esperando el capitan Martinez, con toda la gente de
entranuos canpos para proseguir su jornada.
Y segun la noticia que los propios de Alderete y Nieto dan, dizen que
sus capitanes Alderete y Nieto nunca oso prenderlos el capitan Martinez,
aunque tenia pujanza y aparejo para hello; mas de como supo el modo y
suceso de todo lo acaecido y echo con Geronimo Hortal y en toda la
jornada de los de Cubagua, dio auiso dello a su capitan general Federman
a Coro, el qual, como lo supo, se partio yncontinente, que abria setenta
leguas de alli a donde estaua su gente, y llegado que fue a su
alojamiento, supo mas por estenso todo lo sucedido, y llamando a los
capitanes Nieto y Alderete les persuadio a que con los que les quisiesen
seguir se fuesen a la costa; y que con esta manera de comedimiento los
propios capitanes, de su voluntad, dejaron la gente y con algunos amigos
suyos se fueron a Coro.
Que sea de la una o de la otra manera, hellos fueron despojados de su
trono, aunque no castigados coforme a su maldad, y el capitan Federman
se quedo con toda la gente para proseguir su jornada, de la qual en esta
Istoria y parte se haze particular y larga rrelacion.
Por auer precedido[536] de diferente y distinto principio que el
presente a donde me rremito, del fin y acabamiento de estos dos
capitanes Alderete y Nieto, no he hallado quien me diese noticia; por
eso no lo digo aqui, que hera lugar acomodado para hello, mas prosiguire
con lo sucedido a Geronimo Hortal sumariamente hasta que murio, aunque
por hazer esto en este lugar, creo tengo de ynterromper la horden del
suceso de los negocios, la qual es ynposible guardarse por ser tantos y
tan uarios los acaecimientos y suscesos en vn mismo tiempo.