En el qual se escriue como Jeronimo Hortal, con la gente que tenia
y alguna que se llego de la del capitan Vega, fue a dar sobre el
capitan Batista[511] y lo prendio y desuarato y se vengo de la
ynjuria que le auia echo.
Vuelto Jeronimo Ortal con su despojo a su alojamiento de Neueri, luego
comenco a tratar la horden que se deuia tener para yr a dar en el
capitan Batista y su gente y desuaratallos y auer[512] de hellos entera
uenganza de su ynjuria; y porque en el ynterin que se determinavan y
aprestavan no tuuiese auiso Bautista de lo sucedido al capitan Vega y a
su gente, puso guardas y zentinelas en los caminos por donde
forcosamente auian de pasar los que fuesen a dar el mandado, de tal
manera que ni los del vn capitan podian yr adonde los otros estauan, ni
por el contrario, sin ser tomados o sentidos, sino fuese por descuido o
negligencia de las guardas, los quales lo hicieron tan uien que en vnos
pocos dias que estuuieron guardando el pasage de los caminos, prendieron
casi treinta honbres de los del capitan Uega, que yvan a dar mandado al
capitan Batista, los quales por yr desarmados y no ser praticos en las
cosas de aquella tierra eran faciles de prender.
Jeronimo Hortal se apresto y aderezo lo mas en breue[513] que pudo; y
rrepartio los cauallos que auia tomado entre los que le parecio que los
sabrian mandar, y dando comision de su capitan general Agustin Delgado,
se partio para el señorio de la yndia Casica, donde el capitan Batista
estaua, y hallo en el camino las centinelas que auia puesto, con la
presa que auian tomado de soldados, a los quales persuadio y sujeto que
les siguieren en aquella jornada que yba hazer y serian bien
rremunerados, y si no quisiesen hazello de su uoluntad se boluiesen a la
cosa[514]. Los mas de los presos se olgaron de seguir a Jeronimo Hortal,
viendo quan fauorable se les mostraua la fortuna, y asi con estos como
con otros soldados que andauan esparcidos por aquellas poblazones de
yndios, junto el gouernador Ortal pocos mas de cinquenta honbres, y con
ellos, marchando por su[515] jornada apresuradas, llego zerca del
alojamiento del capitan Batista, y dando hen el de noche, lo hallo casi
despoblado, que no auia mas de ueinte honbres, que los demas, con su
Capitan, auian ydo la tierra adentro a buscar comida.
Prendieron a estos sin resistencia, por ser tan pocos, y saquearon todo
lo que en el alojamiento auia, y tomando noticia de la derrota que
Batista y los demas auian lleuado, luego, en amaneciendo, se partieron
con todo cuidado y diligencia, porque al tienpo que uieran el
alojamiento de Bautista se auia huido o escapado vn negro o esclauo, e
yva delante dellos a dar mandado a su capitan; y por ver si podian
alcanzar este esclauo, como porque Bautista no tuuiese lugar de rrecoger
su gente si la traian esparcida, caminauan todo lo que les hera posible,
y asi llegaron a un pueblo de vn yndio o principal cristiano y ladino,
donde creyeron estar el capitan Bautista, en el qual no hallaron mas de
solamente dos soldados que alli auian quedado en guarda de cierta comida
que el capitan Bautista dejo, y al negro o esclauo que auia salido a dar
el mandado, a los quales prendieron y dellos supieron como su Capitan,
con la demas gente, estaua tres jornadas de alli, y que los esperauan en
breue.
A esta sazon llego a este pueblo el casique o señor del, llamado Diego,
que auia ydo con el capitan Batista y uenia a uer a su mujer que lo auia
ynviado a llamar; el qual dio noticia a Jeronimo Hortal de como el
capitan Batista quedaua en donde los soldados auian dicho, y que en
boluiendo el luego bendrian Batista y su gente. Dixole Hortal al
principal como venia a prender a Batista, el qual mostro olgarse[516] de
hello, por auer rreceuido algunas pesadunbres del y de sus soldados; y
dende a dos dias, por tener ya a su mujer, a quien auia benido a
uisitar, buena, dijo a Jeronimo Ortal como se queria boluer a donde
Batista estaua. El Gouernador le dijo e ynstruyo en todo lo que auia de
hazer y decir, de forma que no se entendiese su estada alli, con
protestacion de si lo hazia asi galardonalle, y si por el contrario,
hazelle grandes daños.
El yndio se partio diziendo que haria todo lo que le hera mandado, y que
dende a dos dias seria alli la gente de Batista, al cauo de los quales
el Gouernador mando poner atalayas en parte comoda que pudiesen uer y
señorear el camino de mucha distancia; las quales dieron nueua, al
tienpo quel yndio dijo que vendrian, de como parescia gente o bajava por
vna pequeña sierra que zerca de alli estaua o se hazia.
El capitan Alderete hera honbre espirimentado en el arte militar
conforme a la usanza que entre gente española se acostunbra, y por
rreconozer por el horden que traian si auian sido auisados o no, pues
estaua cierto que si tenian auiso que auian de uenir en hordenanza y si
no como solian, se[517] suuio en lo alto de vn buhio o cassa de aquel
pueblo y uio que bajando la gente a lo llano de la cuesta por do
decendian, se juntauan y rrepresavan, que lo tuuo por señal de hordenar
su esquadron; y la ocasion desto fue que al pie de aquella questa
hallaran el clerigo del capitan Vega, que les yba a dar mandado y auiso
del suceso de su capitan y gente, el qual clerigo auia ydo por diferente
camino del que la gente de Jeronimo Hortal auia lleuado, y asi no supo
dar rracon de adonde estauan, mas antes descuido y aseguro, sin saber
lo que se hazia, al capitan Bautista, diciendo que quedauan muy atras
sus contrarios y que por mucha priesa que se diesen no se uerian en tres
dias.
Los soldados de Bautista, sauido el suceso y despojo de sus conpañeros,
comenzaron a blasonar y a mofar de los contrarios tratando contra hellos
los uituperios que les parecio, como gente que estaua segura de no uerse
con ellos tan presto, e ya que se uiesen, los tenian en tan poco que no
pensauan usar de armas contra ellos, y asi, con la desorden que antes
traian prosiguieron su camino hazia el pueblo donde estaua Jeronimo
Ortal con su gente puesta a punto y enboscada para dar a sus contrarios.
Rreconocio Alderete la deshorden que traian, y asi lo tubo en poco, y
dijo que gente tan desuaratada como aquella venia, sin sangre se uencia.
Es de sauer que por delante deste pueblo, hazia la parte do uenia el
capitan Bautista y su gente, auia vna zeja pequeña de rrobledal, que
hera lo que cubria el pueblo, que los que de aquella vanda venian no lo
podian uer asta estar en el, y asi no podia la gente de Bautista deuisar
ni sauer si auia gente en aquel pueblo o no.
Dos soldados, peones de los del capitan Bautista, se adelantaron y
entraron en vna plaza que el pueblo hazia, con sendas vallestas deuajo
del brazo y sendas jaras en las manos, y como no uieron gente ninguna
naturales del pueblo ni a los conpañeros que auian dejado en guarda del
maiz, comencaron a tañer o tocar con las jaras en las ballestas,
diciendo casi por donaire coche, coche, que en lenguaje de aquella
tierra hera como decir: aqui no puede auer si no uenados. Estando con
esto descuidados, vieron rrastro de los de a cauallo y admirandose
dello, sin poder uir fueron tomados y desarmados y puestos a rrecaudo.
Luego llego el clerigo al pueblo, cauallero en vn cauallo y una adarga y
una lanza. Salio a el Agustin Delgado, y sin hazelle mal, de un
recatonazo que le dio, le derriuo del cauallo auajo y lo desarmo, y dio
sus armas y cauallo a otro soldado, y pareciendoles ser ya sentidos,
salieron de la enboscada y comenzaron a prender los desordenados y
descuidados soldados que marchando venian.
El capitan Bautista sintio el alboroto, y al primero que vio fue al
capitan Nieto, a quien el auia desarmado, y enderezando sus palabras
contra el, dijo a uoces a Nieto: soldados, matadmelo. A esta coyuntura
llego el capitan Agustin Delgado, que con ciertos conpañeros auia salido
por otra parte del rrobledal, e yendose para el capitan Batista, que con
buen senblante le espero para conuatirse con el, le dio vna lanzada en
vn brazo que se lo paso y lo derriuo del cauallo, y alli lo prendio. Los
soldados que junto a Bautista uenian, viendo a su Capitan caido, y
teniendolo por muerto, dieron la vuelta rretirandose hazia los que atras
venian, y dandoles noticia de lo sucedido a su Capitan, se comenzaron a
esparcir mas de lo que uenian, y a meterse por arroyos y arcabucos a
esconder, y los de Jeronimo Ortal en su seguimiento, a muchos de los
quales aprendian y desarmauan.
Entre estos soldados de Bautista auia vn honbre muy rrobusto de cuerpo
y fuerzas y que por auer seguido la uaqueria hera tenido por rrecio
honbre de a cauallo, y con los demas yva en huida con su cauallo, lanza
y adarga, en cuyo seguimiento yva solo el capitan Agustin Delgado, y
como el uaquero se uiese solo y al Delgado tras si, boluio las rriendas
a su caballo diciendo al capitan Delgado: mucho e deseado uerme solo
contigo, y en esta forma; el Delgado le dijo que aquel hera tienpo y
lugar comodo para efetuar lo que quisiese, pues la ocasion les yncitaua
a hello, y con esto comenzaron a escaramucear con sus armas y cauallos,
en la qual escaramuza el Delgado dio al vaquero vn golpe con el cuento o
rrecaton de la lanza, por no matallo, que lo derriuo en el suelo y alli
lo desarmo y dio el cauallo y armas a vno de sus soldados que zerca
venia, y unos vyendo y otros rrindiendose y otros siendo presos por
fuerza, fue desuaratada la conpañia y gente del capitan Bautista de la
forma dicha, con que el pago su atreuida y loca demasia de que auia
usado con el capitan Nieto, y sus soldados perdieron la furia y brio con
que blasonauan en ausencia de sus contrarios.
De otros dos desuaratos nacio vn comun rrefran en aquella prouincia que
tura asta este tienpo, y es que, como a esta gente de Sedeño les sucedio
tan mal y fueron desuaratados y rrendidos de tan poca gente, quedaron
ynfamados, no solo de mal afortunados, pero de couardes, apocados y
auichilados[518], por lo cual, quando de ay adelante se hallaua vn
soldado que, o por serle contraria la fortuna y por ser el para poco y
de poco animo, le sucedia mal sus negocios, se dezia del: es un pecador
de los de Sedeño, y oy en dia, como e dicho, se dize a los tales.