CAPITULO CINCO

En el qual se escriue como Jeronimo Hortal, con la gente que tenia

y alguna que se llego de la del capitan Vega, fue a dar sobre el

capitan Batista[511] y lo prendio y desuarato y se vengo de la

ynjuria que le auia echo.

Vuelto Jeronimo Ortal con su despojo a su alojamiento de Neueri, luego

comenco a tratar la horden que se deuia tener para yr a dar en el

capitan Batista y su gente y desuaratallos y auer[512] de hellos entera

uenganza de su ynjuria; y porque en el ynterin que se determinavan y

aprestavan no tuuiese auiso Bautista de lo sucedido al capitan Vega y a

su gente, puso guardas y zentinelas en los caminos por donde

forcosamente auian de pasar los que fuesen a dar el mandado, de tal

manera que ni los del vn capitan podian yr adonde los otros estauan, ni

por el contrario, sin ser tomados o sentidos, sino fuese por descuido o

negligencia de las guardas, los quales lo hicieron tan uien que en vnos

pocos dias que estuuieron guardando el pasage de los caminos, prendieron

casi treinta honbres de los del capitan Uega, que yvan a dar mandado al

capitan Batista, los quales por yr desarmados y no ser praticos en las

cosas de aquella tierra eran faciles de prender.

Jeronimo Hortal se apresto y aderezo lo mas en breue[513] que pudo; y

rrepartio los cauallos que auia tomado entre los que le parecio que los

sabrian mandar, y dando comision de su capitan general Agustin Delgado,

se partio para el señorio de la yndia Casica, donde el capitan Batista

estaua, y hallo en el camino las centinelas que auia puesto, con la

presa que auian tomado de soldados, a los quales persuadio y sujeto que

les siguieren en aquella jornada que yba hazer y serian bien

rremunerados, y si no quisiesen hazello de su uoluntad se boluiesen a la

cosa[514]. Los mas de los presos se olgaron de seguir a Jeronimo Hortal,

viendo quan fauorable se les mostraua la fortuna, y asi con estos como

con otros soldados que andauan esparcidos por aquellas poblazones de

yndios, junto el gouernador Ortal pocos mas de cinquenta honbres, y con

ellos, marchando por su[515] jornada apresuradas, llego zerca del

alojamiento del capitan Batista, y dando hen el de noche, lo hallo casi

despoblado, que no auia mas de ueinte honbres, que los demas, con su

Capitan, auian ydo la tierra adentro a buscar comida.

Prendieron a estos sin resistencia, por ser tan pocos, y saquearon todo

lo que en el alojamiento auia, y tomando noticia de la derrota que

Batista y los demas auian lleuado, luego, en amaneciendo, se partieron

con todo cuidado y diligencia, porque al tienpo que uieran el

alojamiento de Bautista se auia huido o escapado vn negro o esclauo, e

yva delante dellos a dar mandado a su capitan; y por ver si podian

alcanzar este esclauo, como porque Bautista no tuuiese lugar de rrecoger

su gente si la traian esparcida, caminauan todo lo que les hera posible,

y asi llegaron a un pueblo de vn yndio o principal cristiano y ladino,

donde creyeron estar el capitan Bautista, en el qual no hallaron mas de

solamente dos soldados que alli auian quedado en guarda de cierta comida

que el capitan Bautista dejo, y al negro o esclauo que auia salido a dar

el mandado, a los quales prendieron y dellos supieron como su Capitan,

con la demas gente, estaua tres jornadas de alli, y que los esperauan en

breue.

A esta sazon llego a este pueblo el casique o señor del, llamado Diego,

que auia ydo con el capitan Batista y uenia a uer a su mujer que lo auia

ynviado a llamar; el qual dio noticia a Jeronimo Hortal de como el

capitan Batista quedaua en donde los soldados auian dicho, y que en

boluiendo el luego bendrian Batista y su gente. Dixole Hortal al

principal como venia a prender a Batista, el qual mostro olgarse[516] de

hello, por auer rreceuido algunas pesadunbres del y de sus soldados; y

dende a dos dias, por tener ya a su mujer, a quien auia benido a

uisitar, buena, dijo a Jeronimo Ortal como se queria boluer a donde

Batista estaua. El Gouernador le dijo e ynstruyo en todo lo que auia de

hazer y decir, de forma que no se entendiese su estada alli, con

protestacion de si lo hazia asi galardonalle, y si por el contrario,

hazelle grandes daños.

El yndio se partio diziendo que haria todo lo que le hera mandado, y que

dende a dos dias seria alli la gente de Batista, al cauo de los quales

el Gouernador mando poner atalayas en parte comoda que pudiesen uer y

señorear el camino de mucha distancia; las quales dieron nueua, al

tienpo quel yndio dijo que vendrian, de como parescia gente o bajava por

vna pequeña sierra que zerca de alli estaua o se hazia.

El capitan Alderete hera honbre espirimentado en el arte militar

conforme a la usanza que entre gente española se acostunbra, y por

rreconozer por el horden que traian si auian sido auisados o no, pues

estaua cierto que si tenian auiso que auian de uenir en hordenanza y si

no como solian, se[517] suuio en lo alto de vn buhio o cassa de aquel

pueblo y uio que bajando la gente a lo llano de la cuesta por do

decendian, se juntauan y rrepresavan, que lo tuuo por señal de hordenar

su esquadron; y la ocasion desto fue que al pie de aquella questa

hallaran el clerigo del capitan Vega, que les yba a dar mandado y auiso

del suceso de su capitan y gente, el qual clerigo auia ydo por diferente

camino del que la gente de Jeronimo Hortal auia lleuado, y asi no supo

dar rracon de adonde estauan, mas antes descuido y aseguro, sin saber

lo que se hazia, al capitan Bautista, diciendo que quedauan muy atras

sus contrarios y que por mucha priesa que se diesen no se uerian en tres

dias.

Los soldados de Bautista, sauido el suceso y despojo de sus conpañeros,

comenzaron a blasonar y a mofar de los contrarios tratando contra hellos

los uituperios que les parecio, como gente que estaua segura de no uerse

con ellos tan presto, e ya que se uiesen, los tenian en tan poco que no

pensauan usar de armas contra ellos, y asi, con la desorden que antes

traian prosiguieron su camino hazia el pueblo donde estaua Jeronimo

Ortal con su gente puesta a punto y enboscada para dar a sus contrarios.

Rreconocio Alderete la deshorden que traian, y asi lo tubo en poco, y

dijo que gente tan desuaratada como aquella venia, sin sangre se uencia.

Es de sauer que por delante deste pueblo, hazia la parte do uenia el

capitan Bautista y su gente, auia vna zeja pequeña de rrobledal, que

hera lo que cubria el pueblo, que los que de aquella vanda venian no lo

podian uer asta estar en el, y asi no podia la gente de Bautista deuisar

ni sauer si auia gente en aquel pueblo o no.

Dos soldados, peones de los del capitan Bautista, se adelantaron y

entraron en vna plaza que el pueblo hazia, con sendas vallestas deuajo

del brazo y sendas jaras en las manos, y como no uieron gente ninguna

naturales del pueblo ni a los conpañeros que auian dejado en guarda del

maiz, comencaron a tañer o tocar con las jaras en las ballestas,

diciendo casi por donaire coche, coche, que en lenguaje de aquella

tierra hera como decir: aqui no puede auer si no uenados. Estando con

esto descuidados, vieron rrastro de los de a cauallo y admirandose

dello, sin poder uir fueron tomados y desarmados y puestos a rrecaudo.

Luego llego el clerigo al pueblo, cauallero en vn cauallo y una adarga y

una lanza. Salio a el Agustin Delgado, y sin hazelle mal, de un

recatonazo que le dio, le derriuo del cauallo auajo y lo desarmo, y dio

sus armas y cauallo a otro soldado, y pareciendoles ser ya sentidos,

salieron de la enboscada y comenzaron a prender los desordenados y

descuidados soldados que marchando venian.

El capitan Bautista sintio el alboroto, y al primero que vio fue al

capitan Nieto, a quien el auia desarmado, y enderezando sus palabras

contra el, dijo a uoces a Nieto: soldados, matadmelo. A esta coyuntura

llego el capitan Agustin Delgado, que con ciertos conpañeros auia salido

por otra parte del rrobledal, e yendose para el capitan Batista, que con

buen senblante le espero para conuatirse con el, le dio vna lanzada en

vn brazo que se lo paso y lo derriuo del cauallo, y alli lo prendio. Los

soldados que junto a Bautista uenian, viendo a su Capitan caido, y

teniendolo por muerto, dieron la vuelta rretirandose hazia los que atras

venian, y dandoles noticia de lo sucedido a su Capitan, se comenzaron a

esparcir mas de lo que uenian, y a meterse por arroyos y arcabucos a

esconder, y los de Jeronimo Ortal en su seguimiento, a muchos de los

quales aprendian y desarmauan.

Entre estos soldados de Bautista auia vn honbre muy rrobusto de cuerpo

y fuerzas y que por auer seguido la uaqueria hera tenido por rrecio

honbre de a cauallo, y con los demas yva en huida con su cauallo, lanza

y adarga, en cuyo seguimiento yva solo el capitan Agustin Delgado, y

como el uaquero se uiese solo y al Delgado tras si, boluio las rriendas

a su caballo diciendo al capitan Delgado: mucho e deseado uerme solo

contigo, y en esta forma; el Delgado le dijo que aquel hera tienpo y

lugar comodo para efetuar lo que quisiese, pues la ocasion les yncitaua

a hello, y con esto comenzaron a escaramucear con sus armas y cauallos,

en la qual escaramuza el Delgado dio al vaquero vn golpe con el cuento o

rrecaton de la lanza, por no matallo, que lo derriuo en el suelo y alli

lo desarmo y dio el cauallo y armas a vno de sus soldados que zerca

venia, y unos vyendo y otros rrindiendose y otros siendo presos por

fuerza, fue desuaratada la conpañia y gente del capitan Bautista de la

forma dicha, con que el pago su atreuida y loca demasia de que auia

usado con el capitan Nieto, y sus soldados perdieron la furia y brio con

que blasonauan en ausencia de sus contrarios.

De otros dos desuaratos nacio vn comun rrefran en aquella prouincia que

tura asta este tienpo, y es que, como a esta gente de Sedeño les sucedio

tan mal y fueron desuaratados y rrendidos de tan poca gente, quedaron

ynfamados, no solo de mal afortunados, pero de couardes, apocados y

auichilados[518], por lo cual, quando de ay adelante se hallaua vn

soldado que, o por serle contraria la fortuna y por ser el para poco y

de poco animo, le sucedia mal sus negocios, se dezia del: es un pecador

de los de Sedeño, y oy en dia, como e dicho, se dize a los tales.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 158 / 305 题