CAPITULO QUARTO

En el qual se escriue como el capitan Bautista se entro a ynvernar

la tierra adentro donde desarmo e hizo cierto agrauio a unos

soldados de Jeronimo Ortal[499], despues, en uenganza de esto,

desarmo la gente que con el capitan Vega llego a Maracanpana.

En este tiempo ya se azercaua o entraua el ynvierno, por lo qual, y por

el poco rrecurso de comida que en el puerto de Maracapana tenia, el

capitan Batista y su gente acordo entrarsse a ynvernar la tierra adentro

y esperar hen ella a su gouernador Sedeño.

Hizolo asi, y partiendo con todo su canpo y gente de la costa de la mar,

se metio la tierra adentro, y pasando por el pueblo del casique

Guaramental, se fue alojar dos jornadas mas adelante, a la poblazon y

señorio de una yndia llamada Orocomay[500], donde procuraua sustentarse

con el menos perjuizio que podia asi de los yndios como de los españoles

de Jeronimo Ortal, que todauia se estaua aposentado e rrancheado en

Neueri con mucho trauajo, por auersele ido la mas de su gente, que no

le auian quedado mas de hasta treinta hombres, y esos se le ovieran ydo

si hallaran con quien, porque aunque[501] se auian conuidado al Bautista

de ylle a seruir, el no los auia querido rresceuir en su conpañia por no

desconponer a Jeronimo Hortal ni hazer cosa que sonase mal, con lo qual

auia[502] encunbrado grandemente su bondad, si despues no la deslustrara

con lo que hizo con el capitan Nieto, como luego se uera.

Estos pocos soldados que a Jeronimo Hortal le auian quedado, se

entretenian con la esperanza que su Gouernador les daua de que cada

dia[503] esperaua nueuos y cunplidos rrecaudos de España, con que

pensaua enprender nueuas jornadas, para las quales se le llegaria mas

gente de la quel auia menester, y que los que con el permaneziesen y

perseuerasen serian mejor galardonados; y para tener algun sustento y

entretenimiento andauan esparcidos algunos soldados por las poblacones

comarcanas que de paz estauan, rrescatando algunas comidas y esclauos; y

para que estos soldados que andauan en las poblazones de los yndios

rrescatando, estuuiesen mas seguros y no se les hiziese daño alguno,

mando Jeronimo Ortal a un soldado que tenia, que se decia el capitan

Nieto, con cinco o seis conpañeros, se fuese al pueblo de Guaramental y

estuuiese alli haziendo alto[504] a sus conpañeros.

Sauido por el capitan Batista esta estada del capitan Nieto en

Guaramental, mudado del primer proposito, deseando destruir de todo

punto a Geronimo Ortal, lo qual se crehe que no avia echo asta alli por

no estar aun bien cursado en las cosas de aquella tierra; y pareciendole

con loca presuncion que la estada de Nieto tan zercana a el hera en

uituperio y menosprecio suyo, o por otros secretos motiuos que deuia

tener, ynvio quarenta soldados que desarmasen al capitan Nieto y a los

que con el estauan y les quitasen vn caballo que tenian, a fin de que

por aquella uia amedrentar a Geronimo Ortal y los que con el estauan,

para que con temor de no uerse destruidos de todo punto, se saliesen de

la tierra.

Los soldados que el capitan Batista ynvio a desarmar a Nieto y a sus

conpañeros, lo hicieron como les fue mandado; que dando[505] al aluorada

en ellos, los tomaron casi durmiendo y les despojaron de sus pocas armas

que tenian y un cauallo con que se defendian, y dejandolos _yn puribus

naturalis_ se uoluieron con el flaco despojo a su Capitan, que lo tuuo

en tanto como si fuera las rriquezas de Salomon; y algunos soldados del

capitan Batista, no pareciendoles vien este echo, lo murmuraron y

trataron de suerte que uiniese a noticia de su Capitan, para que con

tienpo se aperciuiese, pues estaua claro que Geronimo Ortal auia de

procurar auer y tomar venganca de su enemigo; y aun no falto quien le

dijo que deuia asegurarse de todo punto prendiendo a Jeronimo Ortal y a

sus amigos y ponerlos en parte donde aunque quisiesen no pudiesen tomar

armas contra hellos. El capitan Batista y algunos amigos suyos se rieron

desas sus razones o auisos que sus soldados le dauan, diciendo lo poco

que podia hazer Jeronimo Ortal con tan pocos soldados como tenia, y esos

desauenidos, y menospreciado asi los auisos que le davan, como el temor

que devia tener a su enemigo ceso la platica, como cosa que no podia

auer efecto lo que los soldados tratauan o decian que haria Jeronimo

Ortal para satisfazerse.

Nieto y sus conpañeros luego dieron auiso a su Gouernador de la ynjuria

que se les auia echo deuajo de amistad, la qual cada soldado de los que

con Jeronimo Ortal estauan tomo por suya propia, con presupuesto de

vengalla como si a cada vno en particular se ouiera echo, y casi

alcanzaron a sauer el menosprecio y poco caso que de hellos hazian

Batista y su gente, que les puso espuelas para mejor procurar y auer

venganza.

Antonio Sedeño, que todauia se estaua en Puerto Rrico, enbio otra

carauela con ciento y cinquenta honbres y treinta cauallos, y por

capitan della a un Vega, los quales a la sazon que lo que auemos dicho

paso[506], dieron al traues en el puerto de Maracapana sin que

peligrasen ni perdiesen cosa alguna mas del casco del nauio[507].

La llegada desta gente del capitan Vega a Maracapana y su ynfortunio,

vino luego a noticia de Jeronimo Ortal, porque como se a dicho, desde

Neuey[508], donde Ortal estaua rrancheado, asta el puerto de Maracapana

no auia mas de dos leguas. Pareciole al gouernador Jeronimo Ortal, y al

capitan Agustin Delgado, y al capitan Nieto, y a otros amigos suyos, que

pues esta gente que con Uega auia llegado a Maracapana, y la del capitan

Batista, hera toda una y de un Gouernador[509], que deuian enpezar a

satisfazer su ynjuria en los rrecien allegados, pues estarian mas

descuidados. Esto parescio bien a todos y sin detenerse punto, con esas

pocas armas que tenian, se partieron para Maracapana, y llegando el

quarto del alua al lugar donde el capitan Vega y su gente estauan

alojados, dieron hen ellos sin ser sentidos, por estar las velas

durmiendo, y sin auer entre toda la gente de Uega honbre que tomase las

armas, eceto vn clerigo que consigo tenian, que procuro defenderse lo

que pudo, y como hera uno solo cansose presto; los demas, entendiendo

por el tumulto y rruido que hazian los que los prendieron, que hera

mucha mas copia de gente, temiendo ser muertos o maltratados, se dejaron

prender y despojar de todo lo que tenian, lo qual hicieron tan

cunplidamente los soldados y gente de Jeronimo Ortal que ni aun cuchillo

de escriuanias con que pudiesen[510] cortar la comida les dejaron, ni

otra cossa de que se pudiesen aprouechar; y sin hazelles otro ningun mal

tratamiento, porque ni yrieron ni mataron a ninguno, se bolvieron el

propio dia a su alojamiento de Neueri, a dar horden en lo que deuian

hazer, trayendo consigo todos los cavallos que el capitan Uega y su

gente auian traido de Puerto Rrico.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 157 / 305 题