Como tomando Aluaro de Hordas a su cargo el gouierno de la gente,
despues de aver echo vn parlamento a los soldados sobre lo que
deuian hazer, dieron la vuelta el rrio abajo hasta llegar a
Perataure.
Muerto Alonso Herrera de la manera dicha, y auiendo nonbrado por su
theniente a Aluaro de Hordas para que rrigiese y gouernase la gente y
canpo como le paresciese, los soldados pasaron por este nonbramiento sin
hazer hen ello ynouacion alguna por conoscer a Aluaro de Hordas, que de
mas de ser cauallero era muy afable y bien quisto de todos y honbre
prudente, entendido y de buen yngenio, el qual azeto el cargo porque le
parecio que rresceuian de ello contento los soldados y aun por mandar
antes que ser mandado; y pareciendole que el pretender pasar adelante
con la enpressa hera en vano, asi por la poca gente que auia, porque de
la gente y soldados que de Paria salieron a esta sacon ya no auia mas de
ochenta o nouenta, que todos los demas los auia consumido el rrio y
trauajos del, como por conozer de los soldados que aunque el lo quisiera
hazer, hellos se lo auian destoruar e ynpedir, y aun si les pareziese
forcallo a que se boluiese, por lo que antes que Alonso de Herrera
muriese auia entendido dellos y aun vistoles yntentar, acordo ganalles
por la mano, para con esta manera de anticipazion atrahellos mas a si y
tenellos mas propicios, sobre lo qual les hablo teniendolos a todos
juntos, poniendoles y trayendoles a la memoria, para consolarlos de su
perdizion, quantos enperadores, rreyes y grandes señores auian comenzado
descubrimientos y conquistas de tierras no uistas, conforme a la
potencia de sus estados, y despues de auer gastado mucha parte de sus
rriquezas y andado[470] lo mas del camino, dar buelta sin auer hecho
ninguna cosa memorable, con perdida de sus gentes y canpo; y que pues
esto auia pasado por personas tan poderosas y principales, que teniendo
ellos tan justas causas para no pasar de alli, no les seria cosa muy
afrentosa el bolverse, pues en todo les hera tan contraria la fortuna, a
la qual otros capitanes muy poderosos y briossos ejercitos no auian
podido rresistir ni tener de su uando por uia de fuerza, quanto mas vnos
soldados tan destrozados, trauajados y deuilitados como hellos estauan
de las hanbres, trauajos y calamidades que en aquella trauajosa y larga
nauegacion auian traido, donde se les auian muerto todos los mas de sus
conpañeros, y los pocos que presentes estauan auian quedado tales de los
trauajos pasados que poco numero de henemigos bastaua a destruillos de
todo punto; que para ultima rruina y perdicion suya auia sido Dios
seruido de quitalles el Capitan que asta alli, con discreta sagazidad,
los auia traido y gouernado tan afablemente, cuya muerte les hazia
tanta falta para pasar adelante quanto entre todos los presentes no
entendia que ouiese quien la pudiese suplir; que aunque los animos y
brios no estauan consumidos como las fuerzas, no hera bastante causa el
parecelles a todos que heran parte para entrar entre muchos enemigos,
proseguir su jornada, pues no todas uesces suplian los animos el defeto
de las fuerzas, sino quando la fortuna del Capitan o del exercito hera
tal que por el suceso de los acaecimientos se conocia claramente el
fauor de los hados, los quales son las principales fuerzas de los
ejercitos, y que todo esto conocia y auian conocido en contrario de si
mismos en todo el discurso de aquella su jornada; quel tenia por cosa
mas que temeraria el querer pasar de alli para arriua, como todos los
mas la mostrauan; que pues hellos no heran los primeros a quien la
fortuna auia derrivado y hecho voluer atras de sus buenos principios,
que no se les podian[471] seguir ninguna ynfamia en voluerse,
especialmente siendo el pasar adelante rremate y perdicion de todos los
que quedauan, y que podian llegar a parte donde ni pudiesen boluer atras
ni pasar adelante, dando por su parezer que pues todas las cossas les
heran contrarias, como por lo que auia dicho constaua y parescia, que se
voluiesen a buscar nueuas entradas donde pudiesen rrecuperar lo que allí
auian perdido, y que si algunos ouiese que les pareciese que se deuia
hazer lo contrario que lo dijesen, dando las causas en que fundauan su
parezer, y que lo que los mas acordasen aquello se efetuase, lo qual se
hiziese con brevedad, porque se proueyesen de comida con tienpo para
hazer lo que se determinase.
A todos les parecio que se deuia poner en hobra lo que Aluaro de Hordas
dezia, ansi por tan justas causas que para hello daua, como porque demas
de tenerlo los mas en voluntad, deseauan grandemente uerse fuera de
aquel tan enfermo[472] y trauajoso rrio, en parte donde pudiesen
descansar de los trauajos passados y rreformarse.
Rresulutos todos en el parezer del capitan, luego se proueyeron de
comida de algunas labrancas que no muchas jornadas de alli estavan, lo
qual yendo a traher, procuraron los yndios que lo auian senbrado,
defendersela; mas aunque flacos y enfermos los españoles lo hizieron tan
uien, que los yndios no les danificaron en cosa alguna, mas de hirilles
vn cauallo de dos que lleuauan solos, el cual dende a poco murio
rrauiando, y fue rrepartido y comido entre todos, y tomando el mayz que
pudieron y ouieron menester, dieron la buelta y se enbarcaron y
comenzaron a nauegar agua auajo.
Auiales quedado vn solo cauallo, el qual boluian consigo, y por dar
pesadunbre a los soldados del uergantin en que iua lo mataron de
conformidad, dando a entender a su Capitan que el se auia muerto.
Rresciuio enojo del matar del cauallo Aluaro de Hordas, y deseando
castigar al que lo auia echo, pero curo[473] aueriguallo y no pudo, y
asi lo rrepartio entre todos, que no les fue pequeña fiesta.
Lo que del rrio de Meta auian andado en treinta dias agua arriua, lo
uoluieron a desandar agua abajo en poco mas de un dia que tardaron en
llegar a las juntas de este rrio de Meta con el del Guayaure o Paria,
donde hallaron por la grande ynundacion de entranbos rrios, las altas
peñas donde auian dejado la cruz y las cartas de auiso que arriua dije,
todas cuuiertas de agua, que casi no conocian la tierra. Prosiguieron
con su vuelta por el rrio Uriaparia abajo, y ni curaron de tenerse en
ninguna parte ni en el camino se hallaron quien les estoruase el pasaje.
Para un solo soldado fue desgraciada la nauegacion del rrio auajo, que
de muy considerado perdio la vida, y fue de esta manera: este
desgraciado soldado venia sentado a la proa de vno de los uergantines,
el qual auia de pasar por junto a unas peñas que el rrio tenia
descuviertas, y con la furia que el uergantin lleuaua paresciale al
soldado que yva derecho a dar en las peñas, donde no podia dejar de
hazerse pedazos; y pretendiendo saluar la uida, se arroja del vergantin
a una de las peñas, la qual con la lama y umidad que sobre si tenia
estaua muy rresvalosa, y no obo puestos los pies sobre hella cuando
rresualando dio consigo en el rrio sin que mas paresciese. «El que
gouernaua el vergantin, gouerno tan bien que aunque aquel desgraciado
soldado le parescio que no podia escapar no rresciuio daño ninguno, y
el se quedo en el rrio» por la ocasion dicha[474].
Al cauo de quinze dias que dieron la vuelta, llegaron a la isla de
Gaspar de Silua o Perataure, que esta a la boca de este rrio de
Uriaparia, y lo que nauegando agua arriua anduvieron en cinco meses de
nauegacion, lo tornaron a desandar en solo quinze dias, sin otros treze
meses que en todo el descurso de la jornada gastaron, desde que salieron
de la fortaleza de Paria hasta esta llegada de Perataure, que por todos
fueron diez y ocho meses de jornada tan trauajosa quanto no se puede
encarezer por escrito.