En el qual se escriue como Aluaro de Hordas y los demas españoles,
despues de auer pasado gran tormenta en la mar, aportaron a la isla
de Cubagua, y Jeronimo Hortal, questaua en la Trenidad a esta
sazon, se paso a Tierra fyrme, al puerto de Naver, sauiendo la
perdida de su gente.
Luego que allegaron a la isla de Perataure, como tenian tan propinqua la
nauegacion de la mar, la qual es mas peligrosa y fragosa a causa de los
grandes mouimientos y alteraciones que hen ella hazen los vientos, que
la de los rrios y nauegaciones de aguas dulzes, comenzaron aderecar sus
uergantines y a rreparallos de todo lo que tenian necesida de
aderezarse; y temiendose quen la fortaleza de Paria no estuuiese
Geronimo Hortal con gente para seguir su nauegacion y los hiziese boluer
otra vez a proseguir su jornada, acordaron no llegar a hella, y asi se
partieron la costa en la mano, en demanda de Cuuagua.
Yendo navegando les dio tan gran tormenta que a[475] uno de los
vergantines, cuyo arraiz hera vn Andino, dio con el en tierra, donde se
hizo pedazos, sin que peligrasse persona alguna. Los demas barcos yban
prosiguiendo su uiaje y sustentandose contra el biento lo mejor que
pudieron.
Vn soldado de los del uergantin quebrado, llamado Perdomo, buen peon y
nanador, lo mas presto que pudo se fue la costa auajo y comenco a dar
uozes a los uergantines que yvan nauegando. Fue oydo por vno dellos, y
rreparandose a uer lo que hera, el Perdomo se echo a la mar y nadando
llego al barco, que lo esperaua, y rrecogiendolo dentro, dio noticia de
la perdida de sus conpañeros; mas no pudieron alcanzar al uarco o
uergantin donde yba Aluaro de Hordas, y asi se ouieran de quedar
perdidos aquellos españoles si Dios no permitiera que la tormenta se les
boluiera con tienpo contrario, que los hizo a todos arriuar y boluer
otra vez a Perataure, donde supieron el suceso de la perdida del
uergantin de Andino.
Determino Aluaro de Hordas de quel vno de los uergantines fuese a la
costa donde estauan los españoles esperando su rremedio, que los
rrecoxiese y trujese.
En este tiempo, auiendose diuidido los perdidos a buscar comida o algun
marisco para comer, la costa adelante, los que auian quedado en el lugar
donde auian salido, aderezando o dando horden como de la propia madera
del uergantin quebrado hazer algun pequeño barco en que salir de alli,
vieron benir cinco piraguas de yndios hazia donde hellos estauan, que no
poco temor y alteracion los causo, por no tener armas con que ofender ni
defenderse, que por auerse descuidado y auellas dejado en la orilla de
la mar fueron cuuiertas con la creciente, y asi acordaron de meterse la
tierra adentro, en vnas montañas o arcabucos que zerca tenian, donde se
ascondieron. Los yndios llegaron con sus piraguas aquel lugar, y uiendo
que no auia quien les ofendiese, saltaron en tierra y tomaron lo que
mejor les parecio o todo lo que quisieron, y dieron la buelta,
prosiguiendo su uiaje.
Idos[476] los yndios, llego el uergantin quen busca de los perdidos
venia, y no allando alli a nadie nauego la costa auajo y uio a los que
andauan mariscando o buscando comida a la orilla de la mar, y
rrecogiendolos se uoluio a Perataure, donde auia quedado Aluaro de
Hordas. Dieronle rrelacion de la gente que faltaua, questaua escondida
por temor de los yndios, de lo qual rreciuio gran pesadunbre; y sabido
que las piraguas de los cariues auian llegado a la costa, determino de
yrlas a buscar el rrio arriua: puso en salto o enboscada con sus
uergantines en cierta parte del rrio, para si las piraguas pasasen,
tomallas. Quiso su fortuna que pasaron de noche, al tienpo que las uelas
se auian durmido, y quan oyeron el rruido de los rremos o canaletes, ya
las piraguas yban lejos; fueronlas siguiendo, y como hera de noche
houieronse de yr con su honrra, eceto vna que deuia de ser de mal
navegar, que se quedo trasera y por no ser tomada se metio entre vnos
manglares del rrio, donde todavia fue sentida por los españoles.
Tuuieronla zercada asta que fue de dia; e los yndios, entendiendolo,
saltaron en tierra y escaparon sin ser tomado ninguno.
Los de los uergantines tomaron la piragua y no hallaron en ella rrastro
de cristianos; porque si aquellos yndios cariues ouieran tomado los
españoles que faltavan, no dejaran de hallar algun quarto o sangre de
hellos; y asi Aluaro de Hordas perdio la sospecha de que fuesen muertos
y torno a ynviallos a buscar, a los quales allaron en el propio lugar
donde se perdieron, que auian salido del arcabuco.
Holgaronse los vnos con los otros de su rrestauracion, y juntaronse otra
buelta en la isla de Perataure. Tornaron a proseguir su uiaje para
Cubagua, y porque al tiempo de la tormenta ya dicha se aparto otro de
los vergantines, y asta entonzes nunca auian hallado rrastro ni tenido
nueuas del, acordo Aluaro de Hordas de ir a dar uista a la fortaleza de
Paria, por si auian aportado alli, y tanbien por uer si hallarian algun
rrecurso de comida, que ya no lleuauan ninguna.
Llegados a la fortaleza no hallaron mas que rrastro de auer estado en el
gente, lo qual les fue contento, por creher por aquella señal que no
serian perdidos sus conpañeros; mas el contento no fue tanto que vastase
a moderar el sentimiento que la hanbre les hazia tener, la qual
rremediaron en alguna parte con cierta cantidad de cueros de manati
podridos que allaron por el suelo o muladar, y con muchos bledos que en
aquel sitio auia, de los quales cojieron todos los que pudieron para
matalotaje, y aun de este jenero de comida no obo en tanta abundancia
que les vastasse a sastisfascer la hanbre que tenian. Mas[477] al fin
con ellos se sustentaron lo mas del tienpo que nauegaron, en el qual
nunca les dejo de sobrar ynfortunios y trauajos, asi de sospechas por
perderse de uista algunas ueces los vnos a los otros, como porque de
todo punto les faltase el comer en el camino, lo qual rremediauan con
llegarse algunas tardes a tierra y cojer algunas cosas de las que la mar
suele criar en sus rriueras.
Estando vna tarde Aluaro de Hordas surto en vn puerto buscando desta
comida que e dicho, llegaron dos barcos que yvan a donde estaua Geronimo
Ortal, a la Trenidad, con algunas cosas de prouision para su jornada, el
qual estaua halli rreaziendose y juntando su gente para yr en busca de
Alonso de Herrera el rrio arriua, y se auia rrecogido a aquella isla a
juntar su gente por rrespeto de que los yndios de Paria le auian
flechado ciertos soldados con yerua y lo auian echo salir de alli.
Los de los varcos, que yvan a donde Geronimo Hortal estaua, dieron a los
otros la comida que pudieron, y ovieron dellos rrelacion de la muerte de
Alonso de Herrera, y de todo el suceso de la jornada, y con esto se
apartaron los vnos de los otros los uergantines. Los dos dellos, que
heran en donde yua Aluaro de Hordas y otros, fueron a Cubagua, y el otro
vergantin, con vna piragua en que yvan ocho soldados, aporto a la isla
Margarita, donde les hizieron todo buen rreciuimiento y cortesia y les
dieron muy bien de comer; y dende[478] a pocos dias se tornaron a
enbarcar y se fueron a la isla de Cubagua, donde fue tanta la falta de
comida que auia que casi los propios uezinos no tenian que comer, y asi
los de los primeros vergantines, sino fueron algunos que tenian amigos
conocidos de tienpo uiejo, todos los demas se fueron a posar a la
yglesia, y los del otro uergantin, que despues llego por uia de la
Margarita, se aposentaron en el ospital, y de alli salian de noche a
pedir por Dios para su sustento, que lo tenian los mas por mayor genero
de calamidad y trauajo que todos los pasados juntos.
En este tienpo proueyo Dios de que el Sumo Pontifize concediese cierto
jubileo, con que despues de echas ciertas hobras santas y pias, diesen
de comer a tres pobres tres dias. Este jubileo, asi como fue vtil a las
animas de los vnos, asi fue confortatiuo a los cuerpos de los pobres,
que en aquellos dias comieron como conuidados del Padre Santo.
Llegados los uarcos a la Trenidad dieron auisso al Geronimo Ortal de la
perdida y buelta de su armada. Sintiolo mucho, y uiendo que con los que
alli consigo tenia no era parte para suuir el rrio de Paria arriua, ni
menos para sustentarse en aquella isla, saliose della con toda la gente
y vinose a Tierra firme, a vn puerto llamado Neveri, mas uajo del puerto
de Maracorpima; y dejando a rrecaudo la gente que alli tenia, paso a la
isla de Cubagua, a uer si podia atraer a si algunos de los soldados que
avian salido de Paria, para uoluer a conseguir su demanda de Meta. Mas
los soldados estauan tan escarmentados de los trauajos del rrio que
nunca jamas quisieron condezender con su peticion, sino fueron dos o
tres, que confiados de la mucha amistad que con Jeronimo Ortal tenian, y
por no andar limosneando en Cubagua, se voluieron o fueron con el a
Neveri, donde tenia la demas gente; y asi hago distencion en este lugar,
porque asi como se muda aqui la jornada y derrota de Paria, asi ay
nueuos[479] sucessos y acaecimientos, como en el siguiente libro se
uera.